¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 141
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141: Capítulo 141: Un regalo no deseado 141: Capítulo 141: Un regalo no deseado —Jefe, llegamos demasiado tarde.
Zenith ya ha hecho su jugada —dijo Glen—.
La empresa de la familia Fitzroy ha quebrado.
Zenith ha adquirido las acciones de la empresa a un precio de remate y, eh…, acabo de recibir una llamada de ellos.
—¿De Zenith?
¿Para qué?
—preguntó Darya.
—Planean entregarle las acciones al Grupo Paragon.
El rostro de Darya se contrajo, revelando su descontento por las acciones de Micah.
No pudo evitar soltar un suspiro.
Era realmente despiadado en sus métodos.
La velocidad con la que desmanteló a la familia Fitzroy era asombrosa.
—Dile que no me sirven para nada las acciones —respondió Darya secamente, decidida a distanciarse de Micah y evitar cualquier sensación de estar en deuda.
Terminó la llamada, con un tono gélido.
—¿Qué está pasando?
—preguntó Bianca, a la que le había entrado la curiosidad.
La voz de Darya se tornó fría mientras le contaba toda la historia a Bianca, revelando el rápido golpe de Micah a Julian Fitzroy y a la empresa de su familia, que Micah pretendía entregar al Grupo Paragon.
Bianca se quedó desconcertada.
—Este Micah es todo un personaje.
¿Por qué de repente intenta ganarse tu favor?
¿A qué está jugando?
Darya permaneció en silencio, con la mirada fija en el cielo nocturno tras la ventana, envuelto en una densa oscuridad.
Mientras tanto, Micah volvía de El Cáliz de Cristal con Ryan al volante.
El ambiente en el coche era tenso, envuelto en silencio.
De repente, el tono de una llamada rompió la quietud.
—¿Sí?
¿Cómo ha ido?
—respondió Micah a su teléfono.
—Jefe, todo ha salido según sus instrucciones.
Sin embargo, Paragon ha rechazado el regalo de las acciones.
He hablado con Glen Chasey, el asistente de la señorita McAllister.
Ha dicho que no —transmitió Norris la información con torpeza.
Micah frunció el ceño y apretó el teléfono con más fuerza.
Tras una pausa prolongada, replicó con un tono carente de emoción: —Entendido.
—Además, parece que la señorita McAllister también ha hecho su jugada.
Estaba solo un paso por detrás de nosotros —continuó Norris.
La rapidez de acción de Darya dejó a Micah atónito.
Sus palabras de antes resonaban en su mente, como amargos recordatorios de oportunidades perdidas y arrepentimiento.
—De acuerdo —replicó Micah con indiferencia antes de terminar bruscamente la llamada.
Al día siguiente, la noticia de la quiebra de la familia Fitzroy acaparó los titulares.
Darya echó un vistazo rápido al artículo y pasó página.
No tenía interés en darle más vueltas.
Justo cuando se disponía a volver al trabajo, la llamó Callan.
—¡Darya querida!
Esta noche hay una gala y estás invitada.
Darya se sorprendió.
—¿Qué clase de gala?
—Del tipo de entretenimiento, ¿de qué si no?
Ya sabes, de las que reúnen a celebridades, figuras públicas, profesionales de la industria.
Llegadas a la alfombra roja, actuaciones, una oportunidad para ver y ser visto.
—¿Te han invitado a ti o a mí?
—preguntó ella.
—A los dos.
Nos han llegado invitaciones separadas a casa.
Acabo de ver la tuya.
¿Qué tenía que ver con ella una gala de entretenimiento?
—Y todo el mundo tiene que llevar pareja.
¿A quién piensas llevar?
Ya no puedo ser tu acompañante.
Me temo que volveremos a acaparar los titulares —expresó Callan su preocupación.
—¿Eso es lo que te preocupa?
—replicó Darya, incapaz de contener su sarcasmo.
Si Callan no se hubiera mostrado tan cercano a ella delante de las cámaras, su relación de hermanos no habría sido tan malinterpretada por los demás.
—Pero, ¿por qué ahora?
—expresó Darya su reticencia a asistir a tal evento.
—Darya, mi querida hermana, ahora eres la CEO del Grupo Paragon.
Tu nombre aparece en las noticias con más frecuencia que el mío —respondió Callan con orgullo.
Darya se quedó sin palabras.
—Está bien, lo entiendo.
Iré.
¿Puedes ayudarme a encontrar un acompañante?
—cedió ella antes de terminar la llamada.
Fiel a su palabra, Callan encontró rápidamente un acompañante adecuado para Darya: Oliver Sterling, una estrella en ascenso en el mundo del espectáculo.
La propia pareja de Callan para el evento era la amiga íntima de Darya, Harley.
***
La gala de entretenimiento rebosaba de estrellas, con celebridades de diversas industrias, no solo del espectáculo.
Era un espectáculo deslumbrante.
Era la primera vez que Darya veía a Oliver fuera de la pantalla.
Resultó evidente por qué había ascendido tan rápido en el despiadado mundo del espectáculo.
Aunque solo tenía una estatura media, poseía una complexión delgada y grácil que se sumaba a su encanto discreto.
Su pelo oscuro y alborotado caía con naturalidad sobre su frente, dándole un aspecto entrañable y ligeramente desaliñado.
Llevaba un esmoquin negro hecho a medida que acentuaba su esbelta figura, con una impecable camisa de vestir blanca y una pajarita negra cuidadosamente anudada en el cuello.
El traje se ajustaba a su cuerpo a la perfección, exudando una sensación de sofisticación y clase.
Completando su atuendo, unos zapatos de vestir negros y brillantes relucían bajo las luces del evento.
—B-buenas noches, señorita McAllister —tartamudeó Oliver, con las mejillas sonrojadas por un toque de nerviosismo que hacía aún más notable su tez clara.
Sus manos se movían con inquietud, delatando su aprensión interna, mientras sus ojos iban y venían de Darya al suelo, incapaz de mantener el contacto visual directo.
A diferencia de los apuestos héroes espadachines que solía interpretar en la pantalla, en la vida real Oliver se desenvolvía con un aire de humildad y autenticidad.
Su timidez solo lo hacía aún más encantador.
Darya sonrió, con los ojos brillantes.
—Buenas noches.
Solo llámame Darya.
Cogió a Oliver del brazo y desfiló por la alfombra roja, siendo la personificación de la elegancia.
Cuando se sentaron, Oliver se volvió hacia ella.
—¿Tienes frío?
Puedo prestarte mi abrigo.
En la sala todavía hacía fresco, pero el corazón de Darya se reconfortó con el detalle de Oliver.
Ella negó con la cabeza.
—No, estoy bien.
Gracias, de todas formas.
Darya y Oliver se sentaron juntos, su presencia era un espectáculo digno de ver.
Para su grata sorpresa, la pericia de Oliver se extendía mucho más allá de la industria cinematográfica.
Hacía comentarios inteligentes, a veces incluso perspicaces, mientras charlaban de cine, música, finanzas y, luego, de inteligencia artificial.
Cuanto más hablaban, más se interesaba Darya por él.
Tenían las cabezas inclinadas y juntas mientras conversaban en susurros.
No pasó mucho tiempo antes de que la atención de Micah se centrara en ellos.
Sabía que Darya estaría presente en la gala.
Si ella no hubiera venido, él no habría perdido el tiempo en un evento así.
Pero cuando posó los ojos en ella y en su vestido increíblemente hermoso, su corazón dio un vuelco.
Sin embargo, ver a Darya absorta en la conversación y las risas con el joven a su lado le hirió la vista.
La actitud de Darya hacia Oliver era amable, y sus labios se curvaban en una dulce sonrisa.
Sintiendo la intensa mirada de Micah, ella miró en su dirección, y fue entonces cuando se percató de la mujer que estaba a su lado.
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