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¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 155

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  3. Capítulo 155 - 155 Capítulo 155 Guerra de pujas
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155: Capítulo 155 Guerra de pujas 155: Capítulo 155 Guerra de pujas —Dos millones setecientos mil a la una —anunció el subastador.

—Dos millones setecientos mil a las dos.

—¡Tres millones!

—la voz de Micah resonó justo cuando todos asumían que la guerra de pujas había llegado a su fin.

Todas las miradas se volvieron hacia Micah.

«Solo el Sr.

Cavanaugh tenía los medios económicos para despilfarrar tres millones en un collar de perlas», pensaron con envidia todos los hombres del público, mientras que las mujeres miraban a Micah con el corazón desbocado.

La propia Darya se quedó desconcertada por la exorbitante puja de Micah.

¿Estaba haciendo esto para provocarla?

¿De verdad estaba dispuesto a malgastar una suma tan grande solo para evitar que ella consiguiera el collar?

Nadie más habló.

El martillo cayó.

El subastador, sin aliento por la emoción, confirmó a Micah como el adjudicatario y nuevo propietario del legendario collar de perlas.

El siguiente artículo en subasta era un alfiler de corbata de zafiro, una reliquia de familia de la realeza.

Los ojos de Oliver se iluminaron con interés cuando lo vio.

—¡Esa es una obra maestra de Edward Laurent!

—exclamó, con la alegría bailando en sus ojos mientras estiraba el cuello para ver mejor el alfiler de corbata.

—¿Edward?

—preguntó Darya, extrañada por el entusiasmo de Oliver.

Una sonrisa apareció en el rostro de Oliver mientras explicaba: —Edward Laurent fue un renombrado maestro artesano que trabajó en exclusiva para las familias reales europeas en el siglo XIX.

Entre sus obras más célebres se encuentra el legendario alfiler de corbata de zafiro.

Está engastado sobre una base de plata reluciente y el zafiro tiene un tono azul oscuro muy singular.

Oliver se rascó la nuca, repentinamente tímido.

—Puede que te rías si te digo esto, pero en realidad estudié diseño antes de meterme a actor por casualidad.

Mi sueño era convertirme en diseñador algún día, como Edward Laurent.

Darya observó los ojos brillantes de Oliver y supo que su pasión por el diseño era profunda.

Micah, sentado dos filas más atrás, no pudo evitar sentir curiosidad por la conversación entre Darya y Oliver.

Ansiaba estar sentado junto a Darya, deseoso de escuchar su intercambio privado.

Cuando comenzó la puja por el alfiler de corbata, Oliver no pudo contener su emoción y gritó de inmediato la primera oferta.

—¡Un millón!

Tan pronto como terminó de hablar, la voz de Micah resonó en la sala.

—Dos millones.

—Dos con dos millones —replicó Oliver.

—Dos con cuatro —dijo Micah, sin mostrar signos de ceder.

La tensión en la sala aumentó a medida que el precio seguía subiendo.

—¡Dos con ocho millones!

—intervino Darya.

El ambiente cambió de inmediato mientras la curiosidad de todos se despertaba.

A un lado estaba su exmarido y, al otro, su rumoreado nuevo novio.

¿Qué papel desempeñaba ella en esta rivalidad?

—Tres millones.

—Micah miró fijamente a Darya.

La sala se sumió en un murmullo expectante.

Sin dudarlo, Darya subió la apuesta.

—Tres con dos.

La multitud estalló de emoción una vez más.

El subastador esperó un largo momento antes de decir: —Tres con dos millones a la una.

Tres con dos millones a las dos.

Miró expectante a Micah, pero se decepcionó cuando este no mostró ninguna reacción.

—¡Y… adjudicado!

—El martillo cayó—.

El alfiler de corbata de zafiro es para la señorita Darya McAllister.

A una discreta señal de Darya, un miembro del personal de la subasta guardó el alfiler de corbata en una caja de terciopelo y se lo entregó en el acto.

Darya se giró hacia Oliver y le entregó la caja.

—Es tuyo.

—¿M-mío?

—La sorpresa de Oliver era evidente en su rostro—.

No puedo aceptar esto.

Era un regalo demasiado valioso y notorio.

—Darya querida, ¿por qué yo no recibo un regalo?

—se quejó Callan.

Darya sonrió.

—Pensaba que solo tenías ojos para ese escritorio.

Oliver ya me hizo un regalo antes.

Es mi turno de corresponder.

Además, resulta que le apasiona el diseño.

El alfiler de corbata le va bien.

Oliver se quedó desconcertado, conmovido por el gesto.

—Anda, cógelo —insistió Darya, con los ojos reflejando un apoyo genuino.

A sus ojos, Oliver poseía un talento que podía cultivarse.

Oliver aceptó la caja con manos temblorosas.

—Muchas gracias.

De verdad que esto es… gracias.

Darya se limitó a sonreír y le dio una palmada en el hombro a Oliver.

Esta escena captó de nuevo la atención de Micah.

Nunca esperó que Darya pujara un precio tan alto por el alfiler de corbata solo para dárselo a Oliver.

¿Por qué era tan generosa con el actor?

La ira de Micah aumentó al pensar en los crecientes rumores entre Darya y el actor.

Norris, sentado a su lado, no se atrevió a emitir ni un sonido e intentó hacerse invisible.

Darya sabía que el intercambio de regalos había sido captado por más de una cámara.

A ella no le importaba, pero dado el alto perfil tanto de Callan como de Oliver, sabía que tenían que controlar la narrativa pública para que no afectara a sus carreras.

Tan pronto como terminó la subasta, contactó de inmediato con Glen Chasey, contándole lo que había pasado y pidiéndole que supervisara la situación en internet.

Antes de marcharse, Oliver expresó su gratitud a Darya una vez más.

—Muchas gracias por lo de hoy —dijo con un toque de timidez, con el rostro sonrojado.

Darya sonrió cálidamente.

—No es nada.

Me alegro de que te guste el regalo.

Tras despedirse de Oliver, Darya se acomodó en su coche, con Callan sentado en el asiento del copiloto.

Mientras arrancaba el motor, miró a su hermano.

—¿Y bien, qué pasó?

¿Por qué no pujaste por ese escritorio?

Callan puso los ojos en blanco sin miramientos.

—Porque estaba esperando que mi querida hermana me lo comprara, e imagina mi desolación cuando eso no ocurrió.

—Oh, vamos.

No necesitas otro escritorio.

Si te lo compro, o se lo darás a Papá, que se lo dará al tío Bill, que lo usará como mesa de boticario, o lo guardarás en uno de tus garajes y te olvidarás de que existe.

—Aun así, eso no cambia el hecho de que te gastaste tres con dos millones de dólares en otro hombre, mientras ignorabas por completo a tu querido hermano.

—Te lo compensaré.

—Darya arrancó el motor—.

¿Qué tal un Bugatti Chiron?

Los ojos de Callan se iluminaron.

—¿En serio?

—En serio.

Callan asintió.

—Eso está mejor.

Pero no se lo digas a Papá.

—¿Por qué iba a hacerlo?

Callan se recostó en su asiento.

—Bueno, Darya querida, estamos solo tú y yo aquí.

Suelta la sopa.

¿De verdad te gusta Oliver?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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