¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 194
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Capítulo 194: Capítulo 194 Imitador
Darya siempre había despreciado a su prima, pues recordaba cómo Lena usaba el apellido McAllister para intimidar a los demás durante sus años de escuela.
A menudo tenía que arreglar los líos de Lena para salvar la reputación de la familia.
No solo eso, sino que Lena buscaba constantemente el favor de Darya, pidiéndole regalos de forma indirecta, pero Darya siempre se había mostrado displicente y poco interesada.
No estaba claro en qué momento Lena había empezado a imitar a Darya, copiando su comportamiento, su ropa y ahora incluso intentando replicar su aspecto.
Cada encuentro con Lena no hacía más que reforzar el deseo de Darya de evitarla.
La presencia de Lena en el evento había pasado desapercibida hasta ahora.
—¿Qué pasa? —preguntó Asher, al notar la distracción de Darya.
Darya negó con la cabeza y volvió en sí. —Nada.
Se sintió agotada cuando el cóctel finalizó.
Lo único que la alegró fue resolver el problema con Felicia y formar una prometedora sociedad con Asher.
Al día siguiente, como tenía algo de tiempo libre, Darya decidió volver en coche a la mansión McAllister para pasar tiempo con su padre.
Al llegar, Darya vio a Matthias y al mayordomo cuidando de las flores con un entusiasmo inusual.
Era extraño, pues nunca antes había visto a Matthias mostrar semejante fervor por la jardinería.
—Ah, Darya querida, me alegro de verte —le sonrió Billinger, el mayordomo—. Y permíteme decirte que hoy estás preciosa.
—Hola, tío Bill —Darya le devolvió la sonrisa—. Tú también te ves muy bien.
Al ver a su padre, que parecía inusualmente absorto en el cuidado de las flores, Darya enarcó una ceja y le preguntó en tono de broma: —¿Papá, desde cuándo te has vuelto tan aficionado a las flores?
Matthias tosió, claramente sorprendido, y echó un vistazo rápido hacia la casa.
Darya comprendió al instante que estaba evitando la presencia de alguien.
Picada por la curiosidad, Darya estaba a punto de investigar más a fondo cuando una voz familiar interrumpió sus pensamientos.
—¡Darya, me alegro de verte! Tu prima y yo te estábamos esperando —dijo Nikolas en voz alta, mientras salía de la casa.
La expresión de Darya cambió al ver a Nikolas y a su hija, Lena, que iba tras él.
No pudo evitar poner los ojos en blanco ante el comportamiento afectado de Lena, que le recordó el encuentro con Micah la noche anterior.
Sin dedicarles una segunda mirada, Darya pasó de largo y entró en la casa.
Lena y Nikolas se quedaron allí plantados, avergonzados y desconcertados.
Se apresuraron a seguir a Darya, intentando recuperar su atención y su favor.
Eran muy conscientes de que Darya ocupaba un lugar especial en el corazón de Matthias y no querían arriesgarse a perder su apoyo.
Dentro, Darya vio a Callan repantigado en un sillón, bebiendo café.
—Callan, llevas un mes de descanso —se le acercó con una sonrisa pícara—. Entonces, ¿vas a abandonar tu carrera como cantante?
Callan levantó la vista hacia Darya y suspiró. —Estoy cansado, hermanita. Creo que necesito un descanso. Ya lo retomaré más adelante.
Darya soltó una risita, divertida por su respuesta.
Mientras tanto, Lena y Nikolas, que habían sido ignorados, parecían aún más incómodos.
Tras darles tiempo suficiente para que se consumieran en su propia incomodidad, Darya dirigió su atención a Matthias y al dúo de padre e hija. —¿Tío Nikolas, qué te trae por aquí hoy? ¿Ha pasado algo en la empresa?
Darya sabía que las visitas de Nikolas nunca eran por pura casualidad.
Era raro verlo en la mansión McAllister, y ahora había traído a Lena con él.
El recuerdo del intento de Lena de seducir a Micah pasó por la mente de Darya, provocándole un dolor de cabeza inminente.
El rostro de Nikolas se tensó por un momento ante la pregunta de Darya, pero se recuperó rápidamente, esbozando una sonrisa forzada. —He oído que has vuelto y he pensado que ya era hora de que Lena te hiciera una visita. Además, hoy tenía algo de tiempo libre.
Darya podía ver la hipocresía de Nikolas, but antes de que pudiera responder, Lena intervino, intentando congraciarse: —Es cierto, Darya. Papá no para de decir lo maravillosa que eres. Tan guapa y con tanto talento. Dice que debería aprender de ti.
Los halagos de Lena, teñidos de envidia y celos, solo provocaron una mueca de desdén por parte de Darya.
Ya no tenía ningún interés en seguirle el juego a Nikolas. —Ahórrate el esfuerzo, de verdad. ¿Crees que no veo tus intenciones? Actúas como si te importara, lo cual es sencillamente ridículo.
Nikolas y Lena se quedaron sin palabras por un momento, con sus planes frustrados por la franqueza de Darya.
Tras un silencio incómodo, Nikolas carraspeó y dijo lentamente: —Ejem, Darya, la verdad es que tengo que pedirte un favor. Es sobre Lena. Me preguntaba si podrías dejarla trabajar en el Grupo Paragon. No tiene por qué ser un puesto de alto rango, con que sea supervisora o algo así valdría. Al fin y al cabo, somos familia, y es tu prima…
Darya frunció el ceño ante la audacia de la petición.
¿Ofrecerle a Lena un puesto en Paragon, sin entrevista, sin currículum, sin periodo de prueba?
¿Quiénes se creían que eran?
Antes de que Darya pudiera responder, Callan no pudo contener más la risa. —Tío Nikolas, te estás pasando un poco, ¿no? Puede que yo no esté al día de los asuntos de la empresa, pero hasta yo sé que la filial lleva años con pérdidas. ¿Y ahora quieres que tu hija venga a causar problemas a la oficina central? Menudo plan.
Las palabras de Callan destilaban sarcasmo.
Darya le lanzó una mirada de aprobación a Callan. Bien dicho.
La sonrisa de Nikolas vaciló, claramente molesto por la franqueza de Callan.
—Callan, ¿no crees que eso es un poco inapropiado? Después de todo, mi padre es tu tío. Es de mala educación hablarle así a un mayor —intervino Lena, intentando hacerse la coqueta.
Callan permaneció impasible. —¿Y es apropiado que mi tío le exija un trabajo a mi hermana?
Lena se removió incómoda en el sofá, sin saber dónde poner las manos.
No había logrado persuadir a Callan con sus trucos de siempre.
—Darya, por favor, piénsatelo. Estoy seguro de que Lena seguirá tus órdenes y no será una molestia —insistió Nikolas, negándose a rendirse.
—No es del todo imposible que Lena se una al Grupo Paragon —dijo Darya, con voz suave pero firme.
A Nikolas y a Lena les brillaron los ojos de esperanza, pensando que podría haber una oportunidad.
—Si de verdad le interesa, puede empezar de cero y enviar su currículum a nuestra empresa. Si a RRHH le parece que no está mal, puede que tenga una oportunidad de entrar —explicó Darya, y sus palabras hicieron añicos una vez más las esperanzas de Nikolas y su hija.
Nikolas intentó replicar, pero Darya ya no quería prestarles más atención.
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