¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 196
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Capítulo 196: Capítulo 196 Los colados
—¡Mikey, eres el mejor! ¡Te estaré eternamente agradecido! —Ryan sintió el impulso de correr a abrazar a Micah, pero sabía que era mejor no provocarlo.
Micah ignoró el arrebato de Ryan y abrió la invitación con impaciencia.
El cumpleaños de Darya era en dos días.
Micah estudió la fecha, grabándosela en la memoria.
Decidió salir antes del trabajo; tenía que hacer algunas compras.
***
Darya dejó los preparativos de la fiesta de cumpleaños en manos de Matthias mientras ella se ocupaba del trabajo.
La colaboración con Zenith en relación con el proyecto de reurbanización por fin estaba tomando forma y, además de eso, Asher le había presentado una propuesta de negocio.
Asher había adquirido un terreno cerca de la oficina de Paragon y había expresado su deseo de convertirlo en la sede de Virtuverse, la empresa conjunta propuesta.
Y, fiel a su palabra, los términos que le ofreció a Darya en la propuesta eran bastante tentadores.
Tras obtener la aprobación del consejo, Darya aceptó colaborar con Asher.
También le extendió una invitación a Asher para la celebración de su cumpleaños.
Dos días pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
El Azure Crest, un hotel de cinco estrellas situado cerca del encantador lago en el corazón de la ciudad, resplandecía con luces brillantes.
Allí era donde tendría lugar la fiesta de cumpleaños de Darya.
La familia McAllister no había escatimado en gastos y había reservado todo un hotel de cinco estrellas en el centro de la ciudad para el evento.
La lista de invitados parecía un «quién es quién» de la élite de Hagen.
Era una ocasión que superaba incluso las fiestas más extravagantes de las celebridades de Clase A.
A medida que se acercaba el día, la imagen de Darya aparecía en las grandes pantallas repartidas por el centro de la ciudad, creando un murmullo de emoción entre los transeúntes.
Internet bullía de buenos deseos, y «¡Feliz cumpleaños, Darya!» era tendencia en las principales plataformas de redes sociales.
Había que admitir que era un poco exagerado, pero Matthias quería que todo el mundo supiera lo mucho que los McAllister apreciaban a Darya.
Para celebrar el cumpleaños de su mejor amiga, Harley puso todo su corazón y creatividad en diseñar el vestido perfecto para Darya.
El vestido cambiaba de plateado a un azul profundo y encantador, y su bajo estaba adornado con deslumbrantes diamantes.
Una vez que Darya se pusiera ese vestido, sería sin duda la figura más radiante de todo el salón de banquetes.
Mientras Darya se admiraba en el espejo de cuerpo entero del vestidor, no pudo evitar sentir una oleada de gratitud por el considerado gesto de Harley.
Luego, su mirada recorrió el surtido de extravagantes joyas que adornaban su tocador.
Cada pieza había sido cuidadosamente seleccionada, y algunas eran regalos de su padre y sus hermanos.
Las joyas brillaban bajo la suave luz, invitándola a probárselas.
Cogió un delicado collar, cuyo colgante relucía con una vibrante gema azul.
Con delicadeza, trazó los intrincados dibujos del collar, un regalo de su segundo hermano, Brion.
Darya se lo acercó al cuello, admirando cómo complementaba el vestido azul oscuro.
Con cada pieza que se probaba, no podía evitar maravillarse de su exquisita factura.
Las joyas parecían cobrar vida, adornándola con un encanto radiante.
—Estos pendientes son del Jefe —dijo Darya mientras admiraba las relucientes gemas que colgaban de sus orejas.
Bianca y Harley se quedaron boquiabiertas mientras contemplaban el despliegue de oro, plata y joyas que se extendía ante ellas.
Era como entrar en un mundo de opulencia y extravagancia, un reino reservado para la élite adinerada.
Darya, con un brillo travieso en los ojos, se deslizó varios anillos en sus delgados dedos, deleitándose con el adorno.
—¿Por qué no ponérmelos todos? Diez dedos, múltiples anillos —bromeó, ganándose un rápido pulgar hacia arriba de sus amigas.
El salón de banquetes bullía de expectación mientras los invitados entraban a raudales, esperando ansiosos la celebración de cumpleaños que sin duda se convertiría en la comidilla de toda la ciudad.
Cuando las luces se atenuaron, Matthias subió al escenario, con la voz llena de genuino afecto y amor.
Habló desde lo más profundo de su corazón, profesando su inquebrantable devoción por su princesita.
Darya escuchaba atentamente desde las bambalinas, con los ojos brillantes por la emoción.
Comprendía la profundidad del amor de su familia, a pesar de que había elegido un camino diferente, abandonando su vida privilegiada como una McAllister para estar con Micah.
Una vez concluido el discurso de Matthias, Darya apareció con elegancia en el escenario, bañada por una resplandeciente cascada de luces y acompañada de una música encantadora.
Irradiaba una belleza cautivadora, semejante a la luna rodeada de estrellas.
Su vestido, adornado con diamantes resplandecientes, parecía atrapar cada rayo de luz, acentuando su cutis impecable y evocando una sensación de elegancia etérea.
Todas las miradas se sentían irresistiblemente atraídas hacia ella, cautivadas por su aura grácil.
Micah, situado debajo del escenario, no podía apartar la mirada de Darya.
Sus ojos rebosaban de una tumultuosa mezcla de emociones.
Aunque hacía tiempo que era consciente de su belleza, cada vez que la veía, ella lograba redefinir el concepto mismo de encanto.
Los ojos de Darya brillaban de gratitud mientras se deleitaba con el estruendoso aplauso y los vítores del público, con el corazón rebosante de aprecio por su familia.
Sin embargo, su sonrisa vaciló cuando su mirada se cruzó con la de Micah entre la multitud.
¿Qué hacía él aquí?
No recordaba haberle enviado una invitación y, desde luego, su padre tampoco lo había hecho.
Pero Darya decidió no darle más vueltas.
Si había decidido venir, que así fuera.
No tenía intención de reconocer su presencia ni de permitir que afectara a la feliz ocasión.
Cuando Darya bajó del escenario, los invitados acudieron en masa para felicitarla y ofrecerle sus buenos deseos.
Entablando una educada conversación trivial, respondió con elegancia a cada saludo.
Sin embargo, el aluvión de socialización pronto la dejó agotada.
Al sentir su agotamiento, Bianca y Harley corrieron a su lado, con la intención de llevársela para un momento de respiro.
Sin embargo, justo cuando se reunían a su alrededor, se acercó una presencia imponente.
Micah, uno de los hombres más ricos y poderosos de Hagen, asistiendo a la fiesta de cumpleaños de su exmujer; era una estampa que, como es natural, atraía las miradas indiscretas de los curiosos.
—Feliz cumpleaños, Darya —dijo Micah, intentando mostrarse indiferente, pero sin conseguir ocultar el sinfín de emociones que parpadeaban en sus ojos—. He preparado tres regalos para ti. ¿Quieres echarles un vistazo?
La reacción inicial de Darya fue de incredulidad.
¿Tres regalos?
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