¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 37
- Inicio
- ¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria!
- Capítulo 37 - 37 Capítulo 37 Poción mágica
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: Capítulo 37 Poción mágica 37: Capítulo 37 Poción mágica —¿Y por qué debería?
—Timothy levantó la barbilla con aire desafiante.
—Considéralo un favor.
Te deberé una —dijo Micah, sabiendo que no tenía ninguna razón legítima para exigirle tal cosa.
Un favor de los Cavanaugh tenía un peso considerable.
Pero no para Timothy.
Soltó una risa burlona.
—Como si me importara.
Se guardó el teléfono en el bolsillo de los vaqueros.
—¿Si Darya hubiera perdido la apuesta hoy, sabes lo que le iba a pasar?
Micah frunció el ceño.
Él nunca habría permitido que se llegara a eso.
—¿Le harías un favor y le pedirías a Ryan que se eche para atrás?
—Timothy señaló a Micah con el dedo—.
Todo el mundo sabe que Ryan Mendez está a las órdenes del gran Sr.
Cavanaugh.
Por lo que sé, fuiste tú quien le pidió que iniciara el desafío.
Micah miró a Darya, que le devolvió una mirada serena.
Detrás de ella, Bianca, Harley y Winfred se habían reunido, apoyándola en silencio.
—Ni siquiera Ryan pidió que le devolvieran las fotos —insistió Timothy, implacable—.
¿Quién eres tú para hablar por él?
¿Acaso es de tu propiedad?
Micah respiró hondo.
De alguna manera, la actitud protectora de Timothy hacia Darya le irritaba.
—Si yo no puedo hablar por Ryan —contraatacó—, ¿quién eres tú para hablar por Darya?
—Soy su amigo —dijo Timothy, irguiéndose—.
Uno de los mejores.
—Nunca te he visto con ella.
—Eso es porque nunca le prestaste la suficiente atención.
—Lo que estás haciendo parece ser más que simple amistad —Micah soltó la pregunta antes de poder contenerse—: ¿La estás cortejando?
Darya negó con la cabeza.
Micah estaba siendo un buen amigo para Ryan, pero le resultaba difícil creer que ella también pudiera tener amigos.
Dicen que nunca debes conocer a tus héroes porque solo acabarás decepcionado y desilusionado.
Darya aprendió esa lección por las malas.
Micah Cavanaugh era un héroe valiente, un buen amigo, un líder eficaz.
Pero no era un buen marido.
Ocultando las manos en los bolsillos, Micah las apretó en puños.
Se arrepintió en el momento en que las palabras salieron de su boca.
No tenía derecho a hacer una pregunta tan personal.
No era asunto suyo con quién quisiera salir Darya.
Timothy dio un paso adelante hasta quedar cara a cara con Micah.
Se miraron fijamente.
—Sí, la estoy cortejando.
¿Y qué?
La mandíbula de Micah se tensó.
Las venas del dorso de sus manos se marcaron.
Sonriendo, Darya le dio una patadita a Timothy en la pantorrilla.
—Deja de bromear.
Volvamos al club.
Micah supo que no había ninguna posibilidad de que Timothy borrara esas fotos esa noche.
Se fue antes de perder los estribos.
Ryan estaba escondido en el Audi R8 blanco de Micah.
Asomó la cabeza por encima del parabrisas delantero.
—¿Ya se han ido?
Micah no dijo nada, solo arrancó el motor.
Ryan exhaló cuando el club desapareció de su vista.
—No debería haber hecho la apuesta.
Estiró sus largas piernas y empezó a criticar a toro pasado.
—¿Pero cómo iba a saber yo que esa mujer sabía beber?
Se giró hacia Micah y se quejó: —Nunca me dijiste que sabía beber.
—No lo sabía —dijo Micah en voz baja.
Había muchas cosas que no sabía sobre su exmujer.
Pero planeaba descubrirlas.
Ryan se desplomó en el asiento del copiloto.
—¿Quién iba a decir que una cazafortunas como ella puede cantar como un ángel y beber como un cosaco?
Tsk, la subestimé.
Le dio un codazo a Micah en el brazo.
—¿No estarás pensando en volver con ella, verdad?
Cuando Micah se quedó callado, a Ryan se le desencajó la mandíbula.
—¿Hablas en serio?
¡No puede ser!
Venga, dime que no estás pensando en eso.
No puedes hablar en serio.
Exaltándose cada vez más, Ryan siguió insistiendo: —Claro, es guapa.
Pero hay un montón de mujeres más bonitas y sexis que ella.
Te acabas de librar de ella.
¿Por qué querrías volver?
Mírala, de discoteca en discoteca como una experta menos de dos meses después del divorcio.
Ha mostrado su verdadera cara.
Ella ha pasado página.
Tú también deberías…
Ryan divagaba y se desahogaba.
No se dio cuenta de que el rostro de su amigo se había oscurecido un tono más con cada frase que pronunciaba.
Micah apretó con más fuerza el volante.
Su madre, su hermana y ahora su amigo.
Todos le decían que se olvidara de ella y pasara página.
Pero su corazón le decía otra cosa.
El cuerpo de Ryan salió despedido hacia delante cuando el coche se detuvo con un brusco chirrido.
Habría salido volando por el parabrisas si no hubiera llevado puesto el cinturón de seguridad.
—¡Ay!
—Se tocó la frente—.
¿Qué demonios?
¿Por qué has parado?
Micah pulsó un botón en el salpicadero electrónico.
La puerta del lado de Ryan se abrió hacia arriba.
—Sal.
—¿Qué?
—Ryan miró fijamente a su amigo—.
¿Por qué?
Echó un vistazo por la ventanilla.
—Todavía no hemos llegado a mi casa.
—Sal.
—La voz de Micah se tornó peligrosamente grave.
Ryan sabía que aquello era una señal de que su amigo se estaba enfadando, pero ¿por qué Micah estaba tan cabreado de repente?
Salió del coche y se quedó de pie a un lado de la carretera.
Sopló un viento nocturno y gélido.
Se estremeció.
—Micah, me he dejado la cartera…
El Audi R8 rugió hacia delante, envolviéndolo en una nube de gases de escape.
—¡Micah!
—Ryan tosió y farfulló.
No tenía la cartera.
¿Qué se suponía que iba a hacer?
¿Volver a casa andando?
—¡Micah!
¡Vuelve!
***
Timothy pasó su teléfono.
El grupo de cinco admiró el cuerpo de Ryan Mendez.
—Tengo que decir que tiene buena piel —dijo Bianca, ampliando una foto con dos dedos—.
Ni siquiera se le ven los poros tan de cerca.
—Me pregunto si estará interesado en modelar para mi nueva línea de ropa masculina —dijo Harley, golpeándose la barbilla con un dedo.
Winfred se giró hacia Darya.
—Tengo curiosidad, ¿cómo te las arreglaste para mantenerte en pie después de acabar con seis, no, siete botellas de vino?
Tu nivel de alcohol en sangre debe de estar por las nubes.
—¿Quieres que te lleve al hospital?
—se preocupó Timothy.
Darya sonrió.
—Estoy bien.
Abrió su bolso de mano y sacó un pequeño frasco de cristal.
—Tengo una poción mágica.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com