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¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 58

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58: Capítulo 58 El gran pez 58: Capítulo 58 El gran pez Douglas Kay tenía su despacho de esquina en la planta más alta del edificio de oficinas de Paragon.

El lugar parecía más una sala de exposición de un catálogo de IKEA que un sitio donde de verdad se trabajara.

El enorme escritorio de madera de roble estaba limpio y sin papeles.

Douglas le ordenó a su secretaria de piernas largas que sirviera café.

Su rostro sin arrugas estaba ligeramente hinchado, consecuencia de su última inyección de Botox.

Cuando no sonreía, parecía una figura de cera.

Cuando sonreía, parecía una anciana.

Darya le dio un sorbo a su café y esperó a que fuera al grano.

Finalmente, Douglas terminó con las formalidades y dejó de andarse con rodeos.

—Como estoy seguro de que sabe, ha habido… rumores en torno a su nombramiento como vicepresidenta de Paragon.

He visto su currículum.

Parece impresionante, pero no lo bastante como para convertirla en la VP más joven de la historia de Paragon.

Para empezar, usted tenía cero experiencia laboral antes de unirse a la empresa.

—¿Y?

—preguntó Darya, enarcando una ceja.

Douglas juntó las yemas de los dedos, una maniobra difícil, ya que sus manos estaban tan hinchadas como su cara.

—Pues que me temo que su puesto no es tan seguro como cree.

Avery es el presidente, pero esta empresa no se rige solo por la voz de un hombre.

Antes de que usted apareciera, había otro candidato para la vicepresidencia, alguien con más experiencia laboral y, francamente, con más cualificaciones que usted.

Darya dejó la taza de café y miró a Douglas directamente.

—Está hablando de Sharon Hoyles.

Douglas asintió.

—Sí.

Miró hacia la puerta cerrada del despacho.

—Me gustaría que la readmitiera como subdirectora de proyecto.

—¿Por qué?

Douglas frunció el ceño, disgustado por su franqueza.

—Como ya he dicho, está más que cualificada para el puesto.

—Aun así, hay otros que están igual de cualificados que ella.

Además, el puesto ya está ocupado y el nombramiento está aprobado por el resto del equipo.

Douglas miró a Darya fijamente.

—¿Así que no va a considerar mi recomendación?

Darya sonrió y le sostuvo la mirada.

—No sabía que era una recomendación.

Sonaba más bien como una orden.

Douglas resopló.

—Formo parte del consejo de administración de Paragon.

Tengo un rango superior al suyo.

—Si no recuerdo mal, su papel como director es principalmente consultivo.

Darya se enderezó en su asiento.

—Como vicepresidenta, rindo cuentas directamente al presidente, no a usted.

El rostro de Douglas se puso carmesí.

Su pecho se agitaba con el esfuerzo de respirar.

—¡Solo porque tenga a Avery de su lado no significa que pueda hacer lo que le dé la gana!

—gritó él.

Darya se encogió de hombros.

—Avery no tiene favoritismos.

Él sabe qué es lo mejor para la empresa.

—¿Y usted cree que lo que está haciendo es lo mejor para la empresa?

—Sé que si soy negligente en mi trabajo, el consejo de administración tiene derecho a despedirme.

Clavó la mirada en Douglas.

—Pero será una decisión tomada conjuntamente por todo el consejo, no por usted unilateralmente.

Douglas se quedó sin palabras.

Empezó a resollar.

La vena del lado de su cuello se hinchó.

Darya decidió terminar la reunión antes de que al hombre le diera un infarto.

Se puso de pie.

—Lo siento, no puedo nombrar a Sharon subdirectora de proyecto.

Esa decisión no está en mis manos.

Se fue antes de que Douglas pudiera decir nada más.

Mientras la puerta se cerraba tras ella, oyó el sonido de una taza de porcelana haciéndose añicos contra el suelo.

Darya se alejó sin inmutarse.

La reunión no le granjeó un aliado, pero consiguió lo que quería: ahora sabía quién era el protector de Sharon en Paragon.

Habría sido fácil deshacerse de Sharon cuando Darya descubrió que aceptaba sobornos de alguien de fuera, pero la mantuvo como cebo para pescar al pez gordo.

El plan funcionó.

Pero la destitución de un director estaba fuera de su alcance.

Pensando en esto, Darya llamó a Avery de camino al aparcamiento del sótano.

—Hola, Dolly.

¿Qué tal?

—respondió Avery al tercer tono.

—¿Acabas de aterrizar?

Darya oyó de fondo el sonido característico de un anuncio por la megafonía del aeropuerto.

—Sí.

Acabo de recoger mi equipaje.

Estoy saliendo de la terminal ahora mismo.

Como presidente de Paragon, Avery hacía frecuentes viajes de negocios.

Ahora que tenía a alguien de confianza como VP, pasaba más de la mitad de su tiempo volando por todo el mundo.

Darya esperó a que se acomodara en la limusina que lo esperaba antes de hablarle de Sharon y Douglas.

La voz de Avery sonaba despreocupada.

—Entendido.

Darya lo pilló al instante.

—¿Ya lo sabías, verdad?

Avery rio entre dientes.

—Douglas no es tan buen actor como se cree.

Darya estuvo de acuerdo con su opinión.

—Es bastante engreído.

Si sabes que está conchabado con gente de fuera para estafar a nuestra empresa, ¿por qué no te has deshecho de él?

—Paciencia, querida.

Solo tengo veinticuatro horas al día.

Tengo que priorizar.

Douglas se está haciendo mayor.

El daño que puede hacer es, bueno, digamos que muy limitado.

Además, ya no participa directamente en la gestión de la empresa.

Solo necesito algo de tiempo para encontrarle un sustituto antes de echarlo del consejo.

—Vale, entonces te lo dejo a ti.

—Lo has hecho bien, la forma en que has manejado a Sharon y a Douglas.

Estoy orgulloso de ti, Dolly.

Darya se alegró de que Avery estuviera a miles de kilómetros en ese momento, para que no pudiera ver el rubor de sus mejillas.

—Es la empresa de nuestra familia, ¿no?

Solo quiero lo mejor para Paragon.

—Hablando de la empresa, necesito que hagas algo por mí si tienes tiempo.

—Claro.

¿Qué es?

—Sabes que tenemos un complejo de ocio y juego en el grupo.

Es—
—Es un casino.

Darya puso los ojos en blanco.

—Llamemos a las cosas por su nombre.

Avery sonrió.

—De acuerdo.

Tenemos un casino bajo nuestra gestión.

Me gustaría que le echaras un vistazo.

Hay algo raro en las cuentas que recibí de ellos el mes pasado.

—¿Sospechas que hay malversación?

—Eso te toca decidirlo a ti.

Te reenviaré las cuentas más tarde.

—Vale.

Darya repasó mentalmente su agenda.

—Resulta que tengo algo de tiempo esta noche.

Es un viaje corto.

—Lleva a dos guardaespaldas contigo.

El lugar atrae a todo tipo de gente.

—Entendido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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