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¿Existe algo más importante que el dinero? - Capítulo 25

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25: aún no nos podemos rendir 25: aún no nos podemos rendir Isabella salió corriendo del rincón, el pánico nublando su juicio.

Los gritos de Ariana diciendo que corra, resonaban en sus oídos, mientras la imagen de la joven acorralada por esos hombres se repetía en su mente.

La adrenalina impulsaba sus piernas, y la necesidad de escapar y buscar ayuda la empujaba hacia la salida de la biblioteca.

Al cruzar la puerta principal, chocó literalmente contra alguien.

Se tambaleó, a punto de caer, pero unos brazos fuertes la sujetaron.

“Isabella, ¿qué te pasa?

¿Qué ocurre?” La voz de Daniel, grave y llena de preocupación, la tranquilizó momentáneamente.

Levantó la mirada, y sus ojos encontraron los de él.

Su rostro, habitualmente lleno de alegría, estaba surcado de angustia.

“Daniel…

es …

están…

ellos…” Las palabras se atascaron en su garganta, incapaz de articular la gravedad de la situación.

Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, y el miedo la invadió por completo.

Daniel la abrazó con fuerza, envolviéndola en un abrazo protector.

Susurró palabras dulces en su oído, palabras que la calmaron poco a poco.

“Tranquila, amor.

Respira.

Estás a salvo ahora.

Dime qué pasa, ¿quiénes son ellos?” Isabella se aferró a él, buscando refugio en su cercanía.

“El acosador…

y otros dos hombres…

Ariana…

la tienen…

No sé dónde está…

en la biblioteca…

¡Necesito ayuda!” – Ariana ese nombree resulta familiar” Daniel apartó un poco a Isabella, sujetándola por los hombros, con los ojos fijos en los de ella.

“Escúchame, Isabella.

Tú estás a salvo ahora.

Ya no tienes que preocuparte.

Yo me encargo de todo.

Necesito que te calmes, ¿vale?

¿Puedes hacerlo?” Isabella asintió, aún temblorosa, pero sintiendo la calma comenzar a extenderse por su cuerpo gracias a la voz y la presencia de Daniel.

“Muy bien,” continuó Daniel, con la voz suave y tranquilizadora.

“Ahora, necesito que vayas a un lugar seguro.

¿Hay un parque cerca de la universidad?

Vete allí.

Yo voy a ir a la biblioteca a buscar a Ariana.

Y después te alcanzo.

Confía en mí, ¿sí?” Isabella asintió de nuevo, sintiendo la necesidad de obedecer sus palabras.

El pánico se había reducido, reemplazado por una confianza en la fuerza y la protección de Daniel.

“¿Me prometes que estarás bien?” susurró, con los ojos aún llenos de lágrimas.

Daniel le acarició la mejilla, y le dio un beso suave en la frente.

“Te lo prometo.

Y Ariana también estará bien.

Ahora, vete, amor.

Yo me encargo de todo.” Con un último abrazo, Daniel la soltó, y Isabella se encaminó hacia el parque de la universidad, con la promesa de Daniel resonando en su corazón.

Daniel la observó alejarse, con el rostro lleno de determinación.

Luego, sin dudarlo, se dio la vuelta y corrió de vuelta hacia la biblioteca, con la imagen de Ariana en su mente.

Al entrar a la biblioteca, supo al instante dónde buscar.

Sabía que Ariana no se rendiría fácilmente.

Se dirigió al rincón apartado, sintiendo la adrenalina recorrer su cuerpo.

Al llegar, encontró la escena que podría parecer caótica, pero sabíamos que allí hay cámaras de seguridad y nada podria pasar.

Los dos hombres se habían ido, y la seguridad de la biblioteca estaba intentando calmar a la gente.

En medio del caos, vio a Ariana, sentada en el suelo, con el rostro pálido algo pálido pero con unos ojos que decían “me vengaré de esta humillación” y a la vez llenos de miedo.

Sus miradas se encontraron.

Un recuerdo fugaz, un instante en el tiempo, se filtró en la mente de Daniel.

Un niño, un poco mayor, defendiendo a una niña de las burlas, protegiéndola de la crueldad del mundo.

El niño… era él.

La niña… Ariana.

Un reconocimiento silencioso, una conexión profunda que trascendía las palabras, se estableció entre ellos.

Daniel se acercó a Ariana, ofreciéndole una mano.

Ella la tomó, y se levantó con su ayuda.

La biblioteca, el acosador, el peligro… todo se desvaneció por un momento, reemplazado por una promesa silenciosa: la de protegerse mutuamente.

“¿Estás bien?” preguntó Daniel, con la voz suave.

Ariana asintió, con una pequeña sonrisa.

“Sí.

Gracias.

Por todo.” Daniel sonrió, entendiendo la magnitud de sus palabras.

“Siempre,” respondió.

Y mientras la sombra del peligro aún acechaba, mientras el destino de la historia aún estaba por escribirse, una cosa era segura: estaban juntos, y estaban listos para enfrentarlo, con la esperanza de un futuro mejor.

Aunque Isabella y Ariana tenían otros planes en mente.

El eco de sus promesas resonó en el aire, dejando tras de sí un anhelo inquebrantable: un futuro donde el amor y la amistad prevalecieran, donde la justicia triunfara sobre la oscuridad, y donde la valentía de dos bellas jóvenes pudiera cambiar el curso de la historia.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Angel_Espin como estás si les gustó no olviden dejar su like y una valoración soy nuevo en esto y me gustaría seguir aprendiendo y mejorar para ustedes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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