Explorador de la noche - Capítulo 130
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130: Capítulo 130: Represión Poderosa 130: Capítulo 130: Represión Poderosa Editor: Nyoi-Bo Studio ¡Gobernante Supremo!
¡Señor Marvin!
De pronto, la gente engañada se quedó estupefacta.
La forma de aparecer de Marvin había sido demasiado impactante.
Utilizó Cuerda Deseosa para saltar desde la parte de atrás del Gran Águila.
Luego se dirigió hacia el alborotador y lo decapitó con decisión.
Todos miraban a Marvin boquiabiertos.
¿Era aquel si Gobernante Supremo, el que siempre era amable y amistoso?
¡El que tenían enfrente era un asesino cargado de ferocidad!
—Volveré a preguntar.
Marvin dio un paso al frente sin prisa, y preguntó: —¿Se están rebelando?
¡Todos retrocedieron tres pasos!
Estaba parado, con su cuerpo juvenil, sobre un puente angosto pero, a los ojos de todos, su presencia tenía un increíble poder disuasivo.
Este era el poder de la nobleza.
Habilidad de Noble –¡[Dignidad]!
El reinado de la familia de Marvin había estado grabado profundamente en los corazones de la gente durante mucho tiempo.
Cuando Marvin no estaba allí, la gente podía ser cautivada con facilidad.
Pero cuando Marvin aparecía, en especial de ese modo tan espectacular, todos se espabilaban.
¿Qué estaban haciendo?
¿Reunirse alrededor del castillo para causar problemas?
¿Acaso eso no era rebelarse?
Los territorios que se encontraban bajo el dominio de la Alianza de Magos del Sur tenían castigos muy serios para los rebeldes.
¡Muerte en la horca!
No había espacio para discusión.
La mayor parte de la gente se acobardó.
Tan solo habían sido engañados por los rumores y las mentiras.
Cuando Marvin apareció, se les fueron las ganas de causar problemas.
Por supuesto, entre ellos también se escondían algunos agitadores.
Alguien gritó de repente.
—¡Pero no tenemos comida!
—¡Queremos comer!
Marvin clavó la mirada en el hombre que sobresalía, lo observaba con ojos de depredador.
Era un muchacho delgado con aspecto de mono.
No tenía demasiada edad pero sus ojos eran brillantes.
—Tú.
Ven aquí—dijo Marvin con calma.
El hombre se escondió detrás de alguien y dijo con lentitud: —Señor Marvin, en verdad no estamos pensando en rebelarnos, solo queremos comer.
—Lo sé, por eso te pido que vengas.
Marvin guardó sus dagas curvadas y mostró a todos sus manos vacías antes de decir —Guardé mis dagas.
—Les garantizo que si no son espías enviados por el enemigo, no los lastimaré.
El hombre dudó, aunque Marvin dijera eso, aún podía percibir en los ojos de Marvin la intención de matar.
Se acobardó.
—Olvidémonos de eso, ya que el Señor ha regresado, nosotros…
Marvin lo interrumpió de manera contundente.
—¡Arrástrenlo hasta mí!
—bramó Marvin tras lanzar una mirada a algunos de los aldeanos.
Los otros hombres asintieron de inmediato y empujaron a aquel delgado hombre con aspecto de mono hasta que estuvo frente a Marvin.
—Dijiste que tenían hambre, no tenían comida, por lo que estaban causando problemas.
Marvin puso sus manos sobre los hombros de aquel sujeto y lo aferró con firmeza.
—¿Estás diciendo la verdad?
—¡Lo juro!
—casi dominado por el pánico, dijo en voz alta—.
En verdad tenemos mucha hambre… No tenemos dinero, ¡nos lo robaron esos gnolls!
—Bien —dijo Marvin con desdén.
Introdujo su mano con rapidez en el bolsillo de la chaqueta de aquel hombre, ¡y de inmediato sacó un morral con dinero!
Abrió el morral y pudo oírse el sonido de varias monedas de plata cayendo al suelo.
El hombre estaba perplejo.
Recordaba con claridad que no tenía nada en el bolsillo.
Y los demás estaban sumamente sorprendidos.
Todos miraban con codicia y, al mirar a aquel hombre con aspecto de mono, también se llenaban de dudas y enojo.
¿Acaso ese hombre no había dicho que no tenía dinero para comer?
Con tantas monedas de plata en su bolsillo, habría podido comprar comida sin problemas.
Ese dinero podría comprar muchas provisiones en Ciudad Costa del Río.
—¡Estafador!
—Marvin no le dio al hombre delgado ni una oportunidad de abrir la boca y, sin esperar, gritó con enojo.
¡Sacó su daga y asesinó!
La sangre volaba por todos lados.
Todos se calmaron por completo.
—Un estafador —dijo Marvin, enojado—¡Este maldito era un estafador!
—¿No lo vieron?
¡Alguien lo ha sobornado para engañarlos!
En efecto, el granero fue quemado, ¡pero fue obra de nuestros enemigos!
—Quiere apoderarse de Valle Río Blanco, por lo que ideó este plan de rebelión.
Marvin concluyó con frialdad: —¡Ahora, como Gobernante Supremo, les ordeno que regresen a sus casas!
—El asunto de la comida será resuelto en una semana.
—Se los garantizo como el Gobernante Supremo de Valle Río Blanco.
¡Se volvió a utilizar [Dignidad]!
La mayoría de las personas se retiraron y lo dejaron con una expresión avergonzada.
Pero en ese momento, las puertas del castillo, que se encontraban cerradas, se abrieron de repente con un chirrido.
Una sombra furtiva cruzó como una flecha, al parecer había sentido que algo no estaba bien.
¡Marvin dio un gran paso adelante y salió a toda carrera!
Aún llevaba puesto aquel par de Botas Mágicas de Trueno.
¡Hanzel, en un acto de generosidad, le había regalado a Marvin ese Elemento Mágico!
Marvin corrió de inmediato hacia las puertas del castillo y atrapó a esa persona, así pudo ver un rostro que desconocía por completo cuya expresión indicaba una enorme sorpresa.
La Cuerda Deseosa lo amarró con tranquilidad.
Las personas que estaban por bajar la colina se dieron vuelta sorprendidos para ver esa escena.
Pudieron ver que Marvin llevaba a un miembro del ejército bajo la tenue luz de las antorchas.
En ese momento, Ana y los demás le daban la bienvenida.
—¡Señor Marvin!
—André y los otros miembros del ejército lo saludaban con emoción.
La gran actuación de Marvin los había conmocionado por completo.
¡Y la parte más importante era que sabían que, con el regreso de Marvin, el caos no se apoderaría del territorio!
—¿Quién es esta persona?
—preguntó Marvin mientras sostenía a ese hombre.
La expresión de André se modificó: —Éste es un recluta que había sido aceptado en el ejército hace pocos días… —¡Un espía!
—los ojos de Ana destellaron de ira—¡Sin duda es el que quemó el granero!
—¿Y ahora quería sacar aprovecharse de la situación y abrir las puertas para dejar ingresar a esos alborotadores?
Marvin miró a aquel hombre y éste dijo en voz baja: —Solo vi que el Señor Marvin había regresado y quería abrir la puerta para recibirlo… ¡Pero antes de que pudiera terminar la frase, Marvin dio una patada sobre el suelo!
Y una luz helada brilló al tiempo que Marvin realizaba un imponente corte, con el que decapitó por completo al hombre.
La cabeza ensangrentada rodó por el puente de piedra antes de acabar en la fosa.
—¡Así es como termina un espía!
—Marvin elevó la voz de repente, al tiempo que arrojaba aquel cuerpo sin cabeza a la fosa de una patada.
A los civiles que quedaban se les heló el corazón.
No volvieron a detenerse y, uno tras otro, regresaron a sus casas.
Frente al castillo, solo quedó la tropa, Ana y otras pocas personas.
—Joven Amo… Finalmente has regresado.
Ana se mordió los labios.
Si no hubiera habido tanta gente presente, tal vez habría gritado.
Ella era muy inteligente y capaz pero no era el Gobernante Supremo de ese territorio.
Había sufrido mucho en la ausencia de Marvin, había demasiados rumores que la difamaban.
Marvin abrazó a Ana con suavidad y la consoló diciendo: —Todo está bien.
Pero de repente se escuchó una voz repulsiva a su lado: —¿Cómo puedes abrazar a la Señorita Ana con tanta informalidad?
—¡Aunque seas el Gobernante Supremo de este territorio, eso no te da derecho a ser tan rudo!
Marvin frunció el ceño.
Había matado mucho ese día, pero no había llegado al punto de matar sin ninguna razón.
De inmediato, señaló a aquel muchacho y preguntó: —¿Quién es este tipo que está vestido como un pavo real?
Todos permanecieron en silencio por un momento.
Luego todos comenzaron a reírse a carcajadas.
Incluso Ana, que siempre había evitado mostrar sus emociones en público, no pudo evitar reírse hasta las lágrimas.
¡Porque lo que Marvin había dicho era cierto!
El hombre que aseguraba ser el Mayor Alquimista de toda la Historia tenía puesto ropas extremadamente lujosas, pero la combinación de colores era, en verdad… bueno, decepcionante.
A la noche, iluminado por el fuego, ¡era cierto que parecía un pavo real!
El hombre respondió, enojado: —¿Qué dijiste?
¿Estás cuestionando mis gustos para vestir?
¡Exijo un duelo!
—¡Un duelo, mi trasero!
—dijo Marvin con impaciencia—¡Este señor aún se encuentra ocupado matando, no tengo tiempo libre!
Miró a ese hombre con frialdad.
—Este es mi territorio, conoce tu lugar.
De inmediato le dijo algunas cosas a Ana.
En especial, que debía apaciguar el temperamento de los ciudadanos, y luego fortalecer la defensa de la comida que quedaba.
—¿Y qué hay de ti?
—Ana se mostró sorprendida cuando él terminó de hablar—¿Estás planeando marcharte otra vez?
—Esta noche —respondió Marvin sin mostrar emoción—.
No puedo permitir que la gente siga intentando llevarme al extremo.
Luego emprendió el descenso de la montaña sin mirar hacia atrás.
El hombre pavo real acotó de mal humor: —¡Ridículo Gobernante Supremo!
¿Por qué haría él mismo algo como matar?
Señorita Ana, hay un asunto con sus ojos.
—¡Cállate!
—gritaron todos, enojados.
El hombre pavo real se sobresaltó y no se atrevió a decir nada más.
¡No esperaba que esa gente tuviera un concepto tan alto de Marvin!
…
El viento de la noche pasaba silbando junto a sus orejas.
Marvin parecía tan rápido como un rayo.
La oscuridad de la noche era el paraíso del Caminante Nocturno.
Esa noche quería matar.
¡Matar en la noche!
Sin importar los objetivos y razones de Toshiroya, ya hecho enojar por completo a Marvin.
La último persona que había llevado a Marvin al extremo era Blanco, y había muerto.
Ahora era este noble que venía de alguna ciudad del norte.
Marvin se había puesto una capa de ropa protectora y corría con tranquilidad en medio de la noche.
…
Media hora después, no muy lejos de la cornisa de una pequeña colina.
Marvin se preparaba silenciosamente.
El Asesino Fantasma Ámbar también había estado esperando.
En esa cornisa había un campamento temporario incompleto.
En el campamento había aproximadamente veinte hombres.
Al menos la mitad de ellos eran Luchadores de rango 2 y había, además, un Hechicero de rango 2.
Esta categoría de Hechicero era muy alta, ya que tenía una carpa para él solo.
El propio Toshiroya era un Espadachín de rango 2, y tenía dos Bárbaros [Guerreros de Páramo] como guardias.
Esa era la información que Ámbar había conseguido.
Un grupo de poseedores de clase de rango 2 para apoderarse de un pequeño Valle Río Blanco, por supuesto que debería ser suficiente, se burló Marvin.
Lamentablemente, se encontraron conmigo.
…
LlegóÁmbar y susurró: —Señor Marvin, ¿cuándo avanzamos?
—No hay apuro.
—Marvin tenía la atención puesta en algo y, pronto, una bengala salió volando desde el bosque.
¡Ese era uno de los aventureros simulando ser un ciudadano!
Había regresado para informarle a Toshiroya.
—Mátalo primero.
Marvin señaló a aquel hombre.
El Asesino Fantasma asintió y desapareció en el acto.
En cuanto a Marvin, utilizó Sigilo y, sin perder tiempo, caminó en dirección al campamento.
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