Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Explorador de la noche - Capítulo 136

  1. Inicio
  2. Explorador de la noche
  3. Capítulo 136 - 136 Capítulo 136 Elizabeth
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

136: Capítulo 136: Elizabeth 136: Capítulo 136: Elizabeth Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Quién?

Ni bien Marvin y Lola aparecieron en la entrada de la gran cueva, una de las siluetas que estaban junto al lago se percató de su existencia.

La gran cueva era un hueco formado naturalmente que destellaba débilmente.

Eso se debía a que había algunas piedras preciosas, tal vez, perlas nocturnas.

Junto al lago, había una casa que tenía dos braseros encendidos, los cuales iluminaban los alrededores.

La percepción del otro bando debía ser muy alta para que puedan detectar su llegada desde tan lejos.

Pero Marvin tampoco se molestó en esconderse.

Ingresó con gran seguridad.

Las dos figuras que se hallaban junto al lago fueron custodiados al encuentro del recién llegado.

Cada uno sostenía dos dagas.

Ambos eran Ladrones.

—¿Medianos?

Recién cuando estaban a corta distancia, Lola dejó escapar un repentino grito de alarma.

Marvin frunció el ceño y se dio vuelta para clavar su mirada en ella.

Desde ese instante, Lola no se atrevió a decir nada más.

Pero sus ojos aún observaban con curiosidad a esos dos Medianos que vivían recluidos en ese lugar, intentando calcular su medida.

—¿Acaso el Señor Marvin no dijo que iba a encontrarse con un viejo amigo?

¿Por qué estos dos Medianos no lo reconocieron?

Los pensamientos de la muchacha estaban repletos de dudas.

—Hola, Señor Tucker, por favor, permítame presentarme.

Soy el actual Gobernante Supremo de Valle Río Blanco, Marvin.

—Es decir, su vecino.

Marvin exhibió una sonrisa sincera y extendió su mano hacia el Mediano de mayor edad.

Éste dudó antes de obligarse a estrechar la mano de Marvin.

—¿Sabes mi nombre?

Marvin explicó: —Un erudito me contó acerca de este túnel.

Mi territorio necesita comida con urgencia y yo debo ir a la Bahía Joya a comprarla.

Es claro que no hay tiempo suficiente para ir por el camino principal.

Solo podría correr el riesgo y luchar.

El erudito me dijo que ustedes pueden ayudarme un poco.

—¿Erudito?

—el Viejo Tucker rugió con frialdad—.

¿Quién ha sido el Mago insensato?

—Solo los Magos capaces de usar hechizos de Adivinación y de Inspección pueden verificar este lugar.

—Ni siquiera esconderse bajo esta montaña significa estar en paz.

El Mediano viejo murmuró unos momentos para sí mismo antes de mirar a Marvin y decir: —Me resultas familiar.

—Oh, cierto.

¿Dijiste que eras el Gobernante Supremo de un lugar?

Marvin se quedó helado por un momento.

Sabía de su vida anterior que había un Mediano experto que vivía en la Cripta de la Araña y podía ser de ayuda en la parte más difícil del cruce de la montaña.

Por eso, había ido hasta allí para probar suerte.

Marvin había pasado por algunas instancias de la Cripta de la Araña antes y, por ese motivo, estaba muy familiarizado con el Viejo Tucker.

El decir que era un viejo amigo no era exagerar.

Pero no se había imaginado que el hecho de que él fuera el Gobernante Supremo de Valle Río Blanco llevaría a alguna situación inesperada.

Respondió con rapidez y total sinceridad: —Valle Río Blanco… —¡Ah, ya sé!

—la expresión del Mediano viejo demostraba entendimiento—.

La otra vez había un grupo de Gnolls que bajaron la colina y, por casualidad, se encontraron conmigo.

Se quejaban acerca de un territorio que querían atacar, ¿no era el tuyo?

—¿Parece que esos Gnolls no tuvieron éxito?

Marvin asintió, con una expresión de impotencia: —Lamentablemente ese grupo de Gnolls quemó nuestro granero.

—Mi gente está pasando hambre.

—Dispongo de una semana para llevar al territorio una cantidad suficiente de comida.

Este atajo es la manera más rápida que pude encontrar.

El Mediano viejo miró a Marvin, parecía estar evaluando si sus palabras eran ciertas o no.

Después de un largo rato, asintió.

—Bien, no está en mi naturaleza mirar como tanta gente muere de hambre.

Puedo darte algo de ayuda pero, luego de que logres tu objetivo, debes decirme quién es el desagradable Mago que te ha indicado el lugar donde vivo recluido.

Marvin aceptó con una sonrisa.

Esto era mucho más simple.

…

La Cripta de la Araña era una instancia de dificultad baja, pero aun así, requería que varios jugadores se agrupen para despejarla.

Una de las razones era las propiedades especiales de la Araña Negra, pero la parte más importante era que, además de las doce Arañas Negras, había una Araña Roja con contextura de héroe que vivía allí.

Esta araña tenía fuerza de, al menos, rango 3 y, aparte de eso, había acumulado sabiduría y se había dado un nombre a sí misma, [Elizabeth].

Ese monstruo no solo era fuerte, sino que también era muy astuto.

Por lo general, se hacía pasar por una Araña Negra común para que los aventureros que se acercaban bajaran el nivel de vigilancia.

Esto era gracias a su piel que podía cambiar de color libremente.

También podía hablar el Lenguaje Plebeyo, así engañaba a algunos aventureros comunes diciéndoles que era una joven que había sido transformada en araña por medio de una maldición y les pedía que le dieran una mano y la salvaran.

La mayoría de esos ingenuos aventureros acababan en el estómago de Elizabeth.

La razón por la cual Marvin había buscado la ayuda del Viejo Tucker era la existencia de esa Araña Roja.

Para llevar la comida desde la Bahía Joya debía despejar el túnel por completo.

Doce Arañas Negras y una Araña Roja, Elizabeth.

Las Arañas Negras no eran gran cosa, pero la fuerza de la Araña Roja hacía que la fuerza de Marvin parezca insuficiente.

Por supuesto si era capaz adoptar la forma de Bestia, Marvin podía hacer trizas a todos esos monstruos con facilidad.

Pero, lamentablemente, la opción de Forma de Bestia aún aparecía inhabilitada en gris y no sabía cuándo podría volver a activarla.

Eso era un reflejo de las desventajas de su subclase.

El defecto más grande de los Hechiceros era la falta de certeza ¡y los Hechiceros de Cambio de Forma tenían ese defecto al extremo!

Si pudiera hacer que su cuerpo se transforme en Oso Asurano, Marvin no necesitaría la ayuda del Viejo Tucker.

Pero no perdía demasiado al buscar la ayuda del Viejo Tucker, ya que aquel Mediano solía ser de buen corazón.

Las razones por las que ese hombre vivía recluido eran, en primer lugar, que quería estar en paz y, en segundo lugar, lo tomaba como una auto encarcelación.

El Viejo Tucker había cometido un gran error cuando era joven.

Aunque, al final, había obtenido la redención, aún no podía perdonarse, por lo que se fue a la Cordillera de los Gritos solo, encontró esta cripta y permaneció escondido bajo la Cordillera de los Gritos, llevando una vida de aislamiento.

El Viejo Tucker era un Ladrón de Rango 3.

Si a Marvin no le fallaba la memoria, era un Ladrón de nivel 9 y un Rastreador de nivel 4, lo que sumaba un nivel 13.

Sus habilidades de combate eran menores que las de la mayoría de los de rango 3, pero su Sigilo y su Ocultamiento eran muy poderosos.

Eso y el hecho de que, por ser un Mediano, tenía una ventaja innata en su Sigilo, le permitía moverse por la Cripta de la Araña como quisiera.

Aquel Mediano joven que estaba junto a él era un huérfano que había traído de la Bahía Joya.

Era poco frecuente que un Mediano fuera abandonado por sus padres.

El Viejo Tucker lo adoptó.

Como era su costumbre, heredó su nombre, ya que así era la tradición simple de los Medianos.

Pequeño Tucker.

Por lo que Marvin recordaba, Pequeño Tucker podía hacer una búsqueda por los alrededores.

Pero, en este momento, estaba ocupado resolviendo el tema de la comida de su territorio, por lo que no podía gastar energía en que lo desvíen de su objetivo y tampoco tenía demasiado para decir.

Pequeño Tucker también era un Ladrón y, actualmente, estaba en la cima del rango 1.

El talento del pequeño muchacho era bastante bueno.

Los habitantes de Feinan lo considerarían extraordinario.

Si hubiera podido, Marvin hasta habría pensado en secuestrar a Pequeño Tucker.

Pero lamentablemente, sabía acerca de la terquedad de los Medianos.

Aunque ésta era una raza entusiasta, ningún extraño podría convencerlos con facilidad.

No podría raptar a aquel pequeño Mediano antes de que éste se formara una impresión lo suficientemente buena de él.

…

El grupo abandonó la orilla del lago de inmediato para dirigirse a la calle principal y continuar avanzando.

El hecho de que los dos Medianos se unieran a la tropa hizo que la velocidad del equipo se incrementara mucho de golpe.

El Viejo Tucker tomó el mando y estaba muy familiarizado con ese túnel.

Ese era el camino que debía tomar cada vez que salía a comprar cosas que necesitaba.

Cada vez que una Araña Negra aparecía, el Viejo Tucker no hacía nada y dejaba que Marvin lo hiciera solo.

Y Marvin no evitaba hacerlo.

Después de asesinar a la tercera Araña Negra, no solo Pequeño Tucker tenía una mirada de admiración, sino que además el viejo Mediano tenía un nuevo nivel de respeto hacia Marvin.

—Tus movimientos y tus técnicas de cuchilla son exquisitos, no es usual verlas a tu edad.

Sin duda debes haber tenido un gran maestro —dijo el Viejo Tucker.

Marvin sonrió, sin expresar su opinión.

Sus habilidades eran el resultado de un sin número de batallas.

Y ¿un Maestro enseñándole cómo usar las habilidades?

De ninguna manera.

Marvin y Tucker iban adelante, seguidos por Pequeño Tucker y Lola, que se sentía bastante a salvo.

Lola, a causa de su aburrimiento y su curiosidad acerca de los Medianos, no dejaba de hacerle preguntas a Pequeño Tucker.

Pequeño Tucker era muy tímido.

Mientras Lola le hacía preguntas sin cesar, él mantenía la boca cerrada.

Si no hubiera sido por la oscuridad, habría podido verse su cara enrojecida.

A medida que las cuatro personas avanzaban, el número de Arañas Negras matadas por Marvin alcanzó las nueve.

Pero aquella Araña Roja, Elizabeth, aún no había aparecido.

—Debe estar cerca —dijo el Viejo Tucker con voz grave.

—Tengan cuidado.

La Araña Roja puede disparar llamas, el tipo de llamas que son venenosas.

Yo no tengo el antídoto adecuado —tras decir eso, miró a Pequeño Tucker y asintió.

Éste entró rápidamente en Sigilo.

El Sigilo de Pequeño Tucker era bastante fuerte.

Al menos, no sería hallado por la Araña Roja y convertirse en un estorbo.

El viejo Mediano pegó a la oreja al suelo y se detuvo a escuchar por un momento.

De pronto, le hizo un gesto a Marvin y luego entró también en Sigilo.

Marvin comprendió lo que quería decir el Viejo Tucker y, de inmediato, inclinó su cuerpo hacia un lado.

¡Ocúltense!

En un instante solo quedó Lola en el túnel, sosteniendo una antorcha encendida.

—¿Oigan?

La muchacha reaccionó.

—¿Qué están haciendo?

¿Por qué se esconden todos?

¡Un instante después su expresión cambió!

Ese maldito Marvin, ¿no podía hacer él de señuelo?

—¡Oigan!

¡Salgan rápido!

Levantó su antorcha y su daga y gritó, asustada: —¡Maldito Marvin!

Yo lo he ayudado… Su voz se apagó de manera abrupta.

¡Porque, en ese momento, comenzó a oírse un ruido seco que provenía del túnel!

Una silueta enorme se acercaba arrastrándose sin apuro.

Cargaba con un enorme abdomen mientras avanzaba pegada a la pared del túnel.

Lola alzó su antorcha, el miedo ya se había apoderado de ella.

De pronto, levantó su daga en dirección a la araña y presumió: —¡No te acerques!

—¡Un paso más y te mato!

La araña la ignoró y siguió avanzando con lentitud.

Lola quiso retroceder, pero ¡cómo iba a imaginarse que detrás de ella aparecería otra araña!

—¡Acabada, jodida!

—Lola temblaba de miedo, cayó sobre su trasero y gritaba al tiempo que sollozaba—¡Es como dijo Jiska!

—¡No se puede confiar en los hombres de [Pez Nadador]!

…

Pero en ese momento, una voz calma retumbó detrás de su oreja: —¡Cállate!

Un destello de luz apareció de repente en su lado izquierdo, en ese momento Marvin llegó rodando hasta las patas traseras de la araña.

¡Y del otro lado, el Viejo Tucker actuó de pronto!

Su daga era rápida como un rayo y podía oírse el lamento angustiado de una araña.

Marvin era igual de despiadado.

¡Después de una combinación sencilla, la vida de la araña estaba acabada!

Pero cuando volteó para mirar al Viejo Tucker, éste también había matado una araña.

De inmediato, ambos adoptaron una expresión seria Esas dos eran Arañas Negras comunes…

¡Maldición!

¡La Araña Roja es más habilidosa que en el juego!

¡De hecho, se ha dado cuenta de nuestro señuelo!

¡Ha usado dos Arañas Negras para sondear!

A Marvin se le heló el corazón y, sin perder tiempo, verificó a su alrededor.

De pronto, una bola de fuego fue disparada desde la distancia y voló hacia ellos.

¡Esta bola de fuego era muy grande e invadió casi la mitad del túnel!

Marvin entornó los ojos y, sin dudarlo, arrastró a Lola hacia el suelo y la cubrió.

El fuego pasó silbando junto a su oreja y casi incendia su ropa.

Del otro lado, el Viejo Tucker también protegió a Pequeño Tucker.

Pero ya habían perdido la ventaja que tenían La Araña Roja ya sabía dónde estaban.

¡No aparecía directamente, sino que desaparecía al final del túnel!

Intentaría matarlos por todos los medios.

¡Y este lugar era su hogar!

—¡Maldición!

¡Esto es problemático!

Marvin hizo presión sobre el suelo, con enojo.

Pero no esperaba que el suelo fuera tan blando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo