Explorador de la noche - Capítulo 161
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161: Capítulo 161: Trato 161: Capítulo 161: Trato Editor: Nyoi-Bo Studio El carruaje avanzaba a ritmo sostenido.
Isabel estaba muy débil.
Aunque su potencial había sido liberado, dejar el carruaje de Madeline y traer a Marvin era, por supuesto, muy agotador.
Se había exigido demasiado.
Marvin observó a la pequeña niña, pálida y obstinada, y se sintió incómodo.
Esta niña era realmente algo fuera de serie.
La cargó en sus brazos y, le preguntó amablemente sobre lo que le había pasado.
Ésta le contó con calma lo que le había sucedido desde que se habían separado.
…
Después de que Marvin aniquiló a la Pandilla Aqueronte sin la ayuda de nadie, le dio a Madeline algo de dinero.
Ella estaba a punto de usar ese dinero para salvar la vida de su madre.
Pero las cosas no salieron como ella esperaba.
Su madre no logró resistir hasta que Isabel llevó a un Sacerdote de la Iglesia de Plata.
Ya había muerto en su pequeña casucha.
—Cuando murió, un hombre entró a toda prisa.
Si no hubiera estado el Sacerdote para protegerme, quizás ya me hubieran llevado.
—Se robaron todo el dinero que me has dado, dijeron que mi madre se los debía.
Eso era sencillamente imposible.
Mi madre nunca le debió dinero a nadie.
—El joven Sacerdote no brindó solución.
Esa gente era muy poderosa, pertenecían a otra banda.
Fue muy amable y me ofreció ayuda para sepultar a mi madre, en aquel horrible cementerio.
Yo me negué.
—Quería conseguir dinero para dar una adecuada sepultura a mi madre.
La voz de la niña se oía muy tranquila, pero la historia se tornaba cada vez más aterradora.
—Casi en el mismo momento, había un hombre mucho más grande que yo en el suburbio.
Estaba ebrio e intentó atraparme por motivos que yo desconocía, por lo que me defendí.
—Usé la daga que me diste para matarlo.
—Fue mi primer asesinato.
Pero no me impresionó demasiado.
Obtuve dinero de su cuerpo.
—En ese momento me di cuenta de golpe de que matar era una buena manera de obtener dinero.
—Por eso, comencé a matar.
Sus dos ojos carmesí comenzaron a parpadear.
No se observaba ningún cambio en la expresión de la niña.
Matar parecía ser algo muy trivial para ella.
Marvin sacudió la cabeza en silencio.
—Matar es malo —interrumpió el Sacerdote que se encontraba al lado.
—Yo cubrí los costos de traslado —dijo Marvin lanzándole una mirada.
El sacerdote se encogió de hombros y cerró los ojos para descansar.
…
No había demasiado que decir acerca de lo que pasó luego.
Isabel, que en su esencia era dueña de un gran talento, pronto se estaba moviendo por los turbios suburbios como pez en el agua.
A Marvin le costaba imaginar cómo una niña de 6 años podía transformarse en una aterradora asesina bajo la presión de una cruel realidad.
Logró conseguir el dinero suficiente para enterrar a su madre matando miembros de la banda.
Luego, el Gobernante Supremo de Ciudad Costa del Río la encontró y se sintió atraído por ella durante la reorganización de la ciudad.
Fue llevada de regreso a la Torre de Magos y recibió entrenamiento como mucama y como verdadera Asesina.
En la Torre de Magos, había un Asesino de rango 3 que fue su maestro.
Sin duda, Madeline había detectado el talento de Isabel.
Pero tal vez no había notado el significado que se ocultaba detrás de esos ojos carmesí.
…
De repente, Marvin recordó una búsqueda que había hecho en su vida pasada.
Ese niño que se adentraba a toda prisa en las líneas enemigas al tiempo que asesinaba de manera alocada había dejado una profunda huella en él.
Y, como Isabel, aquel niño también tenía un par de ojos carmesí.
Tal vez el destino de aquella raza era matar.
Eran asesinos innatos, los sucesores del testamento de Shar.
En su sangre había rastros del poder del Dios Antiguo.
Este poder hacía que se distinguieran de las masas desde el preciso momento de su nacimiento.
Decían ser “Amones”.
Trescientos años antes, esa raza había vivido en la isla de Amón, que se encontraba al norte, y tenían muy poco contacto con el mundo exterior.
Pero había ocurrido algo inesperado y un gran clan de Magos se había sentido atraído por el terreno favorable de la Isla Amón y había intentado desarrollarlo.
Como era de esperarse, la raza que residía allí, resistió con firmeza.
Ambos bandos se enfrentaron en una sangrienta batalla y, finalmente, los Amones fueron exterminados por medio de magia; solo algunos de ellos habían quedado con vida por encontrarse fuera en ese momento.
Y ese clan de Magos también había sufrido mucho luego de aquella batalla y apenas pudo ocupar la Isla Amón y su territorio original.
El desarrollo no fue muy bueno.
La razón de eso era muy simple: Los Amones eran Asesinos Innatos, representaban una amenaza sin precedentes hacia los Magos.
Isabel, por ejemplo, era solo una niña de 6 años, pero tenía una habilidad que le permitía ingresar y salir de un carruaje encantado por un Mago de rango 4.
En esta batalla, el clan de Magos perdió muchos expertos.
Desde ese entonces, los Amones habían desaparecido de la historia de Feinan y solo salían en algunas ocasiones.
Y si se encontraban con gente de ese clan de Magos se tomaban su revancha.
Con el tiempo, aquellos que tenían linaje Amón fueron olvidándose de todo aquello.
No había muchos Jugadores Dios que supieran esa parte de la historia.
Marvin era uno de ellos solo por casualidad.
Había participado de una búsqueda llamada [La Venganza de los Amones].
En esa búsqueda, debía aunar fuerzas con un aliado Amón y bombardear la Isla Amón.
Un sinnúmero de Magos murieron en sus manos pero, aun así, aquel muchacho Amón mató el doble de magos que Marvin, el Amo de la Noche.
Y aquel muchacho solo tenía rango 4.
Si evolucionaba a Leyenda…¡sería dueño de un poder inimaginable!
Marvin había visto registros que indicaban que era muy difícil que los Amones evolucionaran a Leyendas.
Muchos de ellos se atascaban en el rango 4.
En ocasiones, algunos presentaban indicios de evolución pero eran eliminados por el Príncipe de las Sombras.
Los Amones eran los que más probabilidades tenían de tomar su lugar de dios.
Por ese motivo, Marvin tenía sus sospechas de que el conflicto entre el Clan de Magos y los Amones podría haber sido inducido por aquel bastardo.
Marvin sabía que, una vez que los Amones evolucionaban a Leyendas, ganaban una especialidad legendaria, ¡[Parpadeo Ilimitado]!
Esa habilidad era más poderosa que aquella de [Espíritu de Relámpago Inferior] del Plano Celestial que podía desaparecer hacia lugares desconocidos.
El único defecto era que los Amones podían transformarse en sanguinarios con facilidad.
Podían acabar con vidas sin ningún esfuerzo, lo cual hacía que sientan indiferencia hacia la vida.
Marvin era igual de asesino, pero amaba la vida.
Y Marvin podía ver una gran indiferencia en los ojos de Isabel.
Eso era un dolor de cabeza para él.
… —Relájese, ya que volvemos a encontrarnos, sígame.
—No dejaré que Madeline te atrape —dijo Marvin con suavidad mientras acariciaba dulcemente la cabeza de Isabel.
Ésta asintió de manera imperceptible antes de preguntar súbitamente: —Señor Enmascarado de Cuchillas Gemelas, aún no sé su nombre.
—El Enmascarado de Cuchillas Gemelas es el Barón Marvin de Valle Río Blanco.
Todos lo saben —el Sacerdote volvió a interrumpir.
Marvin le lanzó una mirada y concordó de manera tácita.
Isabel exclamó: —Oh.
Por su expresión, parecía que el hecho de que el Barón Marvin fuera el Enmascarado de Cuchillas Gemelas en realidad no importaba.
Lo que importaba era recordar ese nombre.
De hecho, no podía olvidar la escena del día en el que esos dos matones la habían golpeado y apareció Marvin para encargarse de ellos con agilidad.
Esa precoz niña que había sido obligada a crecer en circunstancias nefastas era la única persona a la que Marvin le había prestado ayuda.
Ella recordaba cada palabra que Marvin le había dicho.
Incluso recordaba cómo le había entregado la daga y su sonrisa al decir: —Aférrate a ella, Isabel.
Esta noche tenemos un enemigo común.
En aquel momento, ella había hecho un juramento secreto en su corazón.
Su mundo era originalmente gris, pero por aquel juramento, se había vuelto un poco más colorido.
‘Enmascarado de Cuchillas Gemelas, Valle Río Blanco, Barón Marvin…’ Miró a Marvin con detenimiento, como si quisiera tallar la imagen de él en su corazón.
Marvin suspiró, pensando en una manera para lidiar con Madeline.
No esperaba que el Sacerdote dijera de repente: —Alguien quiere entrar.
Si no quieres que entre, tendrás que pagar más.
De pronto, apareció un Portal de Teletransportación en el medio del carruaje.
¡Madeline!
Los párpados de Marvin se movieron contra su voluntad, su corazón estaba envuelto en un caos.
Pero ese Sacerdote de mediana edad estiró su mano de golpe y presionó con suavidad, lo que hizo que el Portal de Teletransportación se cerrara de manera inesperada.
—Cerré la primera puerta sin cobrar nada —dijo.
¡Ese movimiento pareció tan sencillo que asombró a Marvin!
‘Ese hombre…’ ‘¿Pudo cerrar el Portal de Teletransportación de Madeline con tanta facilidad?’ ‘¿Qué clase de fuerza es esa?’ ‘Un momento…’ Marvin miró con detenimiento al Sacerdote que se hallaba frente a él hasta que, al fin, se le ocurrió algo.
—¿Usted es el Señor Collins?
El Sacerdote de mediana edad asintió con calma.
—La próxima puerta se abrirá en ocho segundos, Madeline parece estar muy enojada.
¡Collins de Túnica Blanca!
El miembro de mayor jerarquía de la Iglesia de Plata de Ciudad Costa del Río, ¡un Clérigo Mitad Leyenda de rango 4!
¡Marvin había estado prestando atención a la situación de Isabel y, de hecho, no se había dado cuenta de que Isabel los había enviado al carruaje de este Clérigo de alto rango!
Ese hombre no hacía alarde de ser una potencia, por lo que Marvin solo le había pagado y lo había pasado por alto.
—¿Cuánto por no dejarla entrar?
—preguntó Marvin con rapidez.
Collins pensó y dijo: —Es costoso.
—La mitad del derecho a una mina de oro.
No será más pequeña que la que se encontró al norte de Ciudad Costa del Río —respondió Marvin con rapidez.
Collins evaluó a Marvin y preguntó, no muy convencido.
—¿Hay una mina de oro en tu territorio?
—Habrá una pronto —respondió Marvin con tranquilidad—.
Como mucho, en un mes.
—Trato —Collins sonrió mientras cerraba la puerta que acababa de aparecer.
La voz rugiente de Madeline se escuchaba desde afuera —¡Collins, bastardo!
¡¿Qué estás haciendo?!
—¡Deja pasar a este Señor!
…
—Primero dime dónde está la mina de oro.
Collins miró a Marvin con seriedad.
Marvin respondió: —Bajo los traseros de un puñado de ogros… ¡De inmediato, Collins abrió sus ojos lo más que podía y, con rapidez, se puso de pie para abrir la puerta y dejar ingresar a Madeline!
Marvin dijo sin perder un segundo: —Deme tres minutos, tres minutos son suficiente.
—No intentes engañar a un hombre honesto —le advirtió Collins—.
Te ayudaré a detenerla por tres minutos a cambio del derecho a excavar en esa mina de oro.
—¡Trato!
Marvin tomó un pergamino de la Caracola Hueca y luego utilizó una asquerosa daga curvada para cortar su propio dedo.
Luego comenzó a escribir algo en el pergamino.
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