Explorador de la noche - Capítulo 162
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162: Capítulo 162: Contrato 162: Capítulo 162: Contrato Editor: Nyoi-Bo Studio En el exterior del carruaje de la Iglesia de Plata.
Madeline golpeaba la puerta con desesperación.
Pero el Sacerdote de mediana edad permanecía inmóvil.
Otras personas contemplaban la escena en un estado de estupor.
¡No tenían idea de lo que estaba ocurriendo!
¿Quién podía provocar a este Gobernante Supremo y hacer que se alterara de ese modo?
—¿Qué están mirando?
—Madeline se dio vuelta para clavar su mirada en ellos.
—¡Sigan avanzando!
Todos se quedaron callados de golpe y se abocaron a la tarea de avanzar por la Cordillera de los Gritos.
Collins estaba sentado en el carruaje sin hacer nada.
Dijo con indiferencia: —Señorita Madeline, espere tres minutos y habré cumplido con mi parte del trato.
El rostro de Madeline se puso rojo.
Ella también estaba bastante perpleja a causa de los instintos de Isabel.
De todas las fuerzas de la expedición del Monasterio Escarlata, solo el hombre de aquel carruaje podía detenerla.
¡Era ese desagradable Collins!
‘Es absurdo… Este hombre solo piensa en el dinero…¿Es posible que este Marvin le haya pagado una importante suma?’ Madeline pensó con rapidez y dijo: —Collins, abre la puerta.
—¡No importa lo que te haya ofrecido, te daré el doble!
¡Madeline se resistía a creer que Marvin pudiera tener más recursos que ella!
Por supuesto, tras escuchar las palabras de Madeline, Collins abrió la ventana del carruaje de inmediato y le dijo mirándola: —Una mina de oro ¿hablas en serio?
Madeline se quedó congelada en ese instante.
¿Mina de oro?
¿Qué mina de oro?
Antes de que pudiera reaccionar se escuchó un “¡Bang!”.
Collins había cerrado la ventana de un golpe.
—Resultó ser una mentira —suspiró.
—Este maldito hombre…—Madeline pateó el suelo, enojada.
Como Gobernante Supremo de Ciudad Costa del Río, era casi la persona más fuerte de la ciudad.
Pero ese “casi” era lo que hacía la diferencia.
Aunque ese Collins también era un Mitad Leyenda, estaba claro que no era más débil que Madeline.
En esta era en la que los dioses no podían acceder a Feinan, solo la Iglesia de Plata podía acumular tanto poder.
Por consiguiente, los Sacerdotes de la Iglesia de Plata eran muy poderosos.
Madeline no se había hecho amiga de Collins, pero el otro hombre la presionaba mucho.
Lo invitó a sumarse a la expedición y había gastado bastante dinero.
Pero no esperaba encontrarse con una situación de ese tipo.
El Santo Grial no estaba en sus manos y, en ese momento, Marvin tenía el control de todo.
Esto iba en contra de su naturaleza.
‘Esto no funcionará, parece que tendré que usar la fuerza’.
Madeline tenía un temperamento más fuerte.
Al ver el robusto carruaje, estaba a punto de comenzar a utilizar hechizos.
Pero la puerta del carruaje se abrió de repente.
—Señorita Madeline, por favor, entre.
—Teniendo en cuenta el asunto de hoy del Monasterio Escarlata, creo que tenemos que hablar.
Era la voz de Marvin.
Madeline resopló con frialdad antes de entrar.
No tenía forma de adivinar que lo que la esperaba era una página de pergamino escrita con sangre.
—Firme este contrato, de lo contrario no me quedaré—Marvin abrazaba a Isabel mientras hablaba conservando la calma.
…
Madeline observó el contenido de aquel contrato con el rostro pálido.
Los pedidos de Marvin eran, principalmente, lo que ambas partes habían acordado la última vez.
Tras descubrir la verdadera naturaleza de Madeline, Marvin no confiaría en ella con facilidad.
Ese contrato de sangre tenía una restricción vinculante especial hacia aquellos que poseían linaje del abismo.
Era una suerte que Marvin tuviera el conocimiento suficiente como para ser capaz de escribirlo en tan poco tiempo.
Si Madeline no aceptaba sus condiciones, el Santo Grial permanecería escondido.
El también abandonaría esta expedición.
Estaba convencido de que Madeline no se atrevía a hacerle nada a él.
Después de todo, ella había mirado aquella pelea entre Leyendas.
Ella aún no era Leyenda, por lo que no se atrevería a extralimitarse.
—Con excepción de apartar a Isabel, puedo aceptar todo lo demás.
Madeline tenía un aspecto sombrío.
—Eso no es negociable —dijo Marvin con calma—.
Apartaré a Isabel.
—¡¿Por qué?!
—preguntó Madeline con desprecio—.
¿Es porque ella te salvó?
—No, es porque soy yo el que tiene el Santo Grial —Marvin también respondió con despreció—.
Tu comportamiento anterior ya afectó seriamente nuestra sociedad.
Ya he perdido la confianza en ti.
—Este contrato es la única manera de que podamos al menos trabajar juntos.
E Isabel es mi amiga.
Me debes una compensación por tu intento previo de arrebatarme mi Santo Grial.
En resumen, ella se marchará conmigo.
Madeline apretó el contrato con fuerza, alargando sus uñas.
—En verdad, eres demasiado arrogante.
—¿Es posible que una titular de clase de rango 2 se atreva a hablarme de ese modo?
Marvin hizo una mueca desdeñosa.
—Si no te has quedado ciega deberías poder ver aquel gran tiro que se encuentra sentado junto a mí.
Collins se encogió de hombros y respondió: —No me mire así.
Ahora estoy del lado de él, Señorita Madeline.
Madeline abrió mucho los ojos, consternada.
No podía imaginar qué clase de beneficio le había ofrecido Marvin a aquel viejo tacaño para hacerlo cambiar de bando.
¿Acaso era cierto que tenía una mina de oro?
—Hay una Leyenda dentro de mi territorio.
Tú conoces sus métodos.
Marvin continuó: —También viste la pelea aquella noche.
El Cazador de Demonios Constantino, el Monje Leyenda Inheim, el Búho Ladrón de Sombras, Océano Sin Fin.
Son todos amigos míos.
—Puedo ser solo un titular de clase de rango 2, pero pregúntate a ti misma ¿Soy capaz de negociar contigo?
¿Tú qué crees?
Luego miró a Madeline con tranquilidad.
Madeline era una persona muy racional.
El hecho de que Marvin usara sus poderosas conexiones para intimidarla seguro sería efectivo.
Por supuesto, miró a Marvin con desprecio y una mueca espantosa antes de hacer una inclinación de cabeza en aceptación del contrato.
Lo examinó con detenimiento, asegurándose de que no hubiera brechas ni riesgos y, finalmente, lo firmó.
El contrato estaba listo.
Marvin se relajó.
Esto significaba que Madeline no haría nada demasiado excesivo durante el resto de la expedición.
Un rastro de astucia cruzó por sus ojos.
Este contrato, de hecho, tenía una restricción muy injusta para una de las partes.
Obligaba a Madeline a asegurarse de que Marvin estuviera a salvo.
No podía actuar contra Marvin ni nada por el estilo.
Sin embargo, no le impedía a Marvin tomar la iniciativa de actuar en contra de Madeline.
Aunque si Marvin decidía actuar, Madeline podía defenderse, pero la iniciativa estaba en manos de Marvin.
Al parecer, no era probable que Marvin representara una gran amenaza para Madeline.
Pero, de hecho, había algunas áreas maravillosas en el Monasterio Escarlata…
Al pensar en eso, Marvin guardó el contrato en silencio.
Con respecto a la ofensa previa de Madeline, pronto se la devolvería.
…
Tras firmar el contrato, Madeline abandonó el carruaje de Collins hecha una furia.
Pronto, pudo oírse el angustioso lamento de una mujer proveniente del carruaje de Madeline.
Marvin hizo como si no lo escuchara.
El hecho de que Madeline aceptara dejar a Isabel y soportara tanto era un claro indicio de que en el Monasterio Escarlata, había algo de vital importancia para ella.
Marvin pensó en ello con detenimiento y tuvo una vaga idea acerca de lo que podía ser.
Para la Madeline del presente, lo más importante era convertirse en Leyenda.
Ya se había mantenido en la cima del rango 4 durante un buen tiempo y ansiaba tener poder Era una mujer llena de deseos y ambiciones.
Y en el Monasterio Escarlata había algo que podía cumplir su objetivo.
La expedición de Madeline debería haber fracasado y ellos se habrían retirado a causa de las excesivas pérdidas.
Pero esta vez estaba el Santo Grial de Marvin, por lo que todo sería diferente.
Marvin comenzó a pensar si Madeline obtendría aquello.
En ese momento, Collins, que se hallaba a un lado, recordó: —Hablemos acerca de esa mina de oro.
—Estoy muy interesado en lo que acabas de decir.
…
Esa mina de oro.
Estaba bajo una montaña ocupada por una tribu de ogros, pero esos tontos no tenían idea de ello.
En cuanto a los registros de la mina de oro, Marvin los había hallado mientras leía los documentos del estudio de su padre.
En una ocasión, había puesto exploradores a investigar la región hasta que, finalmente, habían encontrado una veta de mineral que contenía enormes cantidades de oro de una pureza extrema.
Pero esos ogros y monstruos que moraban en la montaña habían impedido que su padre pueda extraer el oro.
Solo pudo registrar la información y reservarla para generaciones futuras.
Marvin siempre había sido de los que no sufrían las pérdidas.
Y había una razón por la que le había prometido la mitad de la mina de oro a la Iglesia de Plata.
El Valle Río Blanco de la actualidad era demasiado débil.
El Dios de Plata era un Dios Antiguo que no ponía demasiados requisitos a sus seguidores.
Siempre que se usara dinero, podía obtenerse una gran admiración y fe hacia él.
Su Poder Divino provenía de diversas áreas.
Y la Iglesia de Plata era una iglesia poco común y sin exclusividad.
La mayoría de las Iglesias exigían que sus seguidores creyeran en un solo dios.
Pero en el caso del Dios de Plata, esto no era así.
Al fin y al cabo, era posible creer en el amor y en el dinero a la vez.
Una cosa no impedía la otra.
Por ese motivo, Marvin quería atrapar a la Iglesia de Plata.
Y, esta vez, había ingresado al carruaje de Collins por casualidad, lo cual le había dado una oportunidad.
Además, Collins no era ningún tonto.
Sin duda, había notado la batalla de aquella noche.
Incluso ante la promesa vacía de Marvin, lo había ayudado a detener a Madeline durante tres minutos.
Eso era una prueba de que estaba decidido a colaborar.
Ambas partes se entendían bien.
Marvin quería usar la fuerza de la Iglesia de Plata para erradicar a los ogros, mientras que Collins, por supuesto, tenía sus propios planes.
En el carruaje, un gran zorro y otro pequeño negociaban con ferocidad.
…
Dos horas después, las tropas llegaron a la pequeña montaña.
Todos ellos, incluso los jinetes, solo podían subir a pie.
El gran grupo de soldados abría el camino y ahuyentaba a los pequeños monstruos.
Marvin ayudaba a Isabel, que tenía dificultad para moverse y avanzaba con lentitud.
Finalmente, el grupo llegó frente al Monasterio Escarlata.
Los dos Monjes del Dolor levantaron la cabeza de repente.
—¡Barón Marvin!
La voz de Madeline sonaba con una frialdad inusitada.
Antes de que ella dijera nada, Marvin ya había comenzado a usar uno de los halos del Santo Grial.
¡[Disipador de Maldición]!
¡Las maldiciones de los Monjes del Dolor, de pronto, se redujeron a la tercera parte!
Aunque esos Monjes del Dolor eran de rango 3, su fuerza había alcanzado nivel de Mitad Leyenda a causa de la cantidad de maldiciones que el Liche había colocado.
Pero si existía una manera de levantar las maldiciones, su fuerza caería de manera contundente.
¡Esa era la razón por la cual Madeline había buscado a Marvin!
El halo del Santo Grial continuaba brillando.
¡Antes de que esos dos monstruos pudieran reaccionar, los cadáveres de los Magos de Madeline actuaron!
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