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Explorador de la noche - Capítulo 471

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471: Capítulo 471: La Amenaza 471: Capítulo 471: La Amenaza Editor: Nyoi-Bo Studio Era un salón negro como la noche.

Si no fuera por Vista Oscura, Marvin jamás habría podido distinguir al Dragón Negro allí apostado.

Utilizó Sigilo mientras se aferraba a Cielo Lloroso y se acercó lentamente.

Había decidido esperar el momento oportuno y no actuar apresuradamente.

Aunque los Libros Mordedores no pudieran causarle mucho daño a Icarina, la cantidad que había era un incordio.

Marvin se sentó a mirar mientras el Dragón Negro los cogía uno a uno y los hacía pedazos.

No obstante, cogía las páginas que quedaban de los viejos libros.

Al parecer no se había dado cuenta de la presencia de Marvin, lo cual era una gran ventaja.

Parece que va hacia la biblioteca.

¿Podría ser que la entrada al tercer piso esté conectada a la biblioteca?

El conocimiento actual de Marvin sobre toda esta situación era muy limitado, pero sabía que los Dragones Cromáticos se precipitarían definitivamente al tercer piso antes de entrar a la Frontera de la Pesadilla.

En cuanto al Dragón Negro, iba corriendo hacia el área llena de Libros Mordedores.

Marvin la siguió no muy lejos, pero tampoco muy de cerca.

No estaba seguro de si la biblioteca tenía algo que ver con la entrada del tercer piso, pero el camino del Dragón Negro realmente coincidía con el de Marvin, lo cual interpretó esta coincidencia como una buena señal.

Después de todo, no tendría que deshacerse de los Libros Mordedores él mismo.

El cuerpo del Dragón Negro era claramente mucho más fuerte que el suyo: podía arrancar directamente los Libros Mordaces con las manos descubiertas, y resultó ser muy efectivo.

Pronto, los dos despejaron la tercera sala, una en la parte delantera y otra escondida detrás.

Después de acabar con el último Libro Mordedor, el Dragón Negro finalmente se detuvo.

Enfrente, había un pasillo largo y estrecho, similar al anterior.

El segundo piso parecía tener una estructura repetitiva.

Eran innumerables corredores y pasillos con braseros que fungían de fuentes de luz.

Sin embargo, en el camino, el Dragón Negro estaba haciendo algo raro.

Cada vez que pasaban por un brasero, apagaba las llamas, sumiendo a los alrededores en la oscuridad.

Las Llamas del Hechicero eran tremendamente difíciles de apagar, sin embargo, el Dragón Negro había empleado un método tan simple como exclusivo: se tragaba las llamas.

Aquella imagen conmocionó a Marvin.

La Raza de los Dragones era verdaderamente única, una de las especies que se hallaba en la cima del mundo.

…

Icarina, el Dragón Negro se detuvo súbitamente en el pasillo.

A Marvin se le encogió el corazón.

Con seguridad, se dio la vuelta hacia el escondite de Marvin.

—¿Quién?

—preguntó con voz profunda y una presencia imponente.

Lo que Marvin jamás había esperado era que había hablado en lenguaje común en lugar de Dragonés, lo que significaba que no solamente ya había notado su presencia, ¡sino que sabía que era un ser vivo distinto a un Dragón!

Marvin se quedó en silencio, cambiando de posición en secreto, sin embargo, su movimiento no escapó a los ojos del Dragón Negro.

Entrecerró los ojos y se abalanzó sobre Marvin.

¡Parecía que podía sentir su presencia!

Marvin se mofó: este era el resultado que quería.

Los Dragones Negros tenían demasiada confianza en sus propios cuerpos.

Todavía cargaban sin dudarlo, ¡incluso cuando tenían una forma humana!

Marvin no esquivó el ataque, al contrario, dejó de esconderse y agitó su lanza para darle la bienvenida.

Cuando apareció Cielo Lloroso, la expresión del Dragón Negro cambió repentinamente, sin embargo, era demasiado tarde para echarse atrás.

Había hecho todo lo posible y no había cometido ningún error.

Era de esperarse: había muy pocas cosas en este mundo que pudieran amenazar a un Dragón Negro, por lo que raramente se contenían.

Pero desafortunadamente para Icarina, y su esposo gemelo Izaka antes que ella, se había encontrado con nada más y nada menos que Marvin.

Debido a las restricciones de la habilidad avanzada de Cambio de Forma que afecta a Icarina, la velocidad de Marvin no era definitivamente inferior a la del Dragón Negro.

En tan solo un instante, Cielo Lloroso ya estaba apuntando su abdomen.

De repente, Icarina dio un pisotón, obligándose a detenerse.

Quería escapar por la fuerza, pero Marvin la mantuvo bajo control.

Se retiró un poco y Marvin se aferró a ella.

De repente, su voz gélida resonó: —No intentes escapar.

Has de saber que si quisiera matarte, ya estarías muerta.

Icarina se quedó paralizada.

Había dejado de moverse, porque comprendía perfectamente la situación.

—Así que eres tú…

El Dragón Negro en forma de mujer contempló a Marvin con una expresión compleja.

Su mirada estaba llena de amargura: este era el mismo Marvin en persona, ¡el que había arrasado con la mayor parte del Clan de los Dragones Negros!

Había capturado a su esposo como su sirviente.

Ahora solo quedaban dos Dragones Negros en Feinan, y él mismo podía decidir el destino de todo su Clan.

Icarina no podía sentir más que respeto y temor hacia él.

No podía no preocuparse.

La reputación de la Lanza Aniquiladora de Dragones era demasiado grande.

Su cuerpo que cambiaba de forma no podía compararse con su cuerpo de Dragón Negro.

Mientras esa lanza fuera empuñada con precisión, aunque no muriera, su vitalidad se vería muy dañada.

Su mente estaba llena de aún más dudas.

En su opinión, la operación secreta de los Dragones Cromáticos estaba muy bien encubierta.

El Templo del Dios Dragón no era un lugar que los humanos buscarían.

El Dragón Negro Icarina tenía demasiadas preguntas en su mente, pero sabía que ahora mismo su vida estaba en manos de Marvin.

No estaba en posición de preguntar nada.

…

—Mira, si colaboras conmigo, no te haré tanto daño.

La expresión de Marvin era muy amable, pero odiosa a los ojos del Dragón Negro.

Marvin prosiguió en voz baja: —Estás al tanto de los asuntos de tu marido, ¿no?

El Dragón Negro asintió en silencio.

Tenía una expresión de impotencia.

Aunque todos los Dragones temían a Cielo Lloros, las cosas eran muy diferentes para los demás Dragones.

Siempre que tuvieran acceso a algunos hechizos o habilidades para escapar, no estarían impotentes frente a un arma que mata dragones: solo los Dragones Negros tenían este defecto.

En la era anterior a la creación de las Armas Asesinas de Dragones, incluso el hechizo [Espada Asesina de Dragones] podía infligir solo una cantidad limitada de daño a los Dragones Negros.

Confiando ciegamente en sus cuerpos, eran desenfrenados y tiránicos.

No obstante, sucedió que esta arma cayó en las manos de Marvin, en manos de alguien que era muy bueno en encontrar oportunidades.

A partir de ese momento, el destino del Clan Dragón Negro ya estaba decidido.

…

—No tengo intención de matarte —repuso Marvin mientras presionaba suavemente la Lanza Aniquiladora de Dragones contra el abdomen de Icarina—.Naturalmente, has de tener un millón de preguntas luego de haberme encontrado aquí, pero no tengo la intención de responderlas.

No me mires con esa cara de incredulidad; no soy un lunático Aniquilador de Dragones.

Antes, no uve otra opción.

¿Quién les ordenó que atacaran la Ciudad Esperanza?

Ahora solo necesito que me ayudes con algo, y te dejaré ir.

El tono de Marvin sonaba tentador.

—Además, si haces un buen trabajo, consideraré liberar a tu esposo.

Pero si fallas…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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