Explorador de la noche - Capítulo 503
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503: Capítulo 503: Ciudad De La Luz Sagrada 503: Capítulo 503: Ciudad De La Luz Sagrada Editor: Nyoi-Bo Studio En las profundidades del valle, una luz fría seguía destellando.
Los humanos no reaccionaron, y ni siquiera gritaron.
Todos murieron a manos de Marvin.
Tenía que hacerlo.
Este era el Yelmo Carmesí, uno de los lugares más crueles del Universo.
Estos tipos ya habían perdido la cabeza, no podrían sobrevivir allí.
Tal como había dicho Baro, lo mejor sería darles la paz.
Sin embargo, cuando la hoja se detuvo, Baro descubrió que aún estaba vivo.
Miró a Marvin, que estaba limpiando silenciosamente su espada, con expresión de perplejidad.
—Estas eran personas que no tenían esperanza de sobrevivir, y por eso los maté—explicó Marvin en voz baja—.
Pero tú no lo eres.
—Ya no soy un humano —murmuró Baro dolorosamente—.
No me importa.
No creo que a nadie le importe mucho después de perder a todos sus amigos y parientes, ¿verdad?
—En mi opinión, puedes seguir sobreviviendo aquí.
Tu cuerpo es una maravilla.
Lo que ese Diablo te hizo es imperdonable, pero puedo sentir que no eres una persona malvada, y que hay un inmenso poder fluyendo a través de tu cuerpo.
No ninguna tengo razón para matarte…
…Has dicho que fuiste un general poderoso en el pasado, entonces, deberías ser lo suficientemente fuerte.
Algunas muertes son inevitables, pero los que se rinden a pesar de tener la fuerza para seguir adelante son cobardes —declaró Marvin mirando a Baro a los ojos—.
Este mundo es muy cruel.
A veces, uno cree que la muerte es una forma de salvación, pero aunque pierdas toda razón para seguir viviendo, sigues vivo.
No hay necesidad de discutir esto.
La vida es preciosa, y proteger vidas preciosas es algo que todo el mundo debería hacer.
Sigue viviendo.
Todavía hay esperanza —dijo Marvin solemnemente.
Después de hacerlo, se retiró del valle.
Si Baro quisiera suicidarse, no se lo impediría.
Sin embargo, sintió un gran poder dentro de él.
La voluntad de ese hombre era lo suficientemente fuerte como para resistir la invasión de la maldición Engendro del Demonio, lo que era un milagro en sí mismo.
Aun cuando Balkh lo había creado, no fue capaz de controlarlo.
Marvin no tenía ningún interés en matar a aquel pobre hombre.
En las profundidades del valle, Baro estaba completamente inmóvil, sintiéndose aún perdido mientras miraba la espalda de Marvin.
Se arrodilló allí, sin moverse durante mucho tiempo.
Eventualmente, cayó la noche.
Un par de ojos escarlata se abrió de repente.
Después de dos minutos, estalló un forcejeo y el valle quedó envuelto en fuego.
Fuera del humo, una extraña y alta sombra salió silenciosamente del valle con una espada rota.
Nadie sabía adónde iría.
Ahora, como todos los demás en este mundo, incluso si estuviera parado frente a un abismo profundo, seguiría caminando hacia adelante.
…
De vuelta en Eisengel, un anciano con un par de gafas miró a Marvin en estado de shock.
—¿Mataste a Balkh?
Marvin puso la cabeza del demonio en la tabla, afirmando: —Puedes evaluarla para ver si es la cabeza de un Demonio Mayor o no.
El viejo mago se levantó las gafas y miró profundamente a Marvin.
—Joven, me estás malinterpretando.
No es que Eisengel no tenga a nadie que sea capaz de matar a un demonio así, pero deberías saber por qué nadie estaba dispuesto a hacer eso.
Por supuesto que Marvin lo sabía.
Balkh no se representaba sólo a sí mismo.
Era el hijo del famoso Señor de los Demonios.
El Señor Demonio Balkh era una presencia crítica en el Abismo.
Aunque no podía compararse con los Señores de los Demonios, más importantes, también se lo consideraba un poderoso Hegemón.
El Yelmo Carmesí no era Feinan y no tenía la protección del Pozo Mágico del Universo.
Estaba cubierto de grietas espaciales, por lo que tanto Demonios y Diablos con mucho poder podían entrar a la fuerza.
Fuerzas de todo el Universo luchaban por territorio y recursos.
Aunque Balkh estaba trabajando por su cuenta, eso no significaba que no tuviera apoyo: matar a Balkh traería un gran problema.
Por lo tanto, la mayoría de las potencias más fuertes de Eisengel decidió mirar hacia otro lado.
Solo alguien que tuviera prisa como Marvin elegiría esta misión.
Pero no tenía miedo.
El padre de Balkh era realmente problemático.
Pero a lo sumo, era un poco más problemático que Glynos.
¿Qué había del Dios Dragón Negro al que había ofendido, o del Dios del Sueño, o de Tidomas…
Hartson?
En cualquier caso, ya había ofendido a los dioses y a algunas potencias del Plano de Energía Negativa.
¿Y qué si añadía a un Señor de los Demonios a esa lista?
Cualquiera se preocuparía con esta situación, no obstante, Marvin no tenía miedo.
Únicamente le prestaba atención a su propia fuerza.
Creía que, siempre y cuando su fuerza se incrementara lo suficientemente rápido, podría deshacerse de los Dioses y Demonios cuando fueran a por él.
Tenía una confianza inquebrantable.
…
Tras completar la misión del viejo lanzador, Marvin finalmente recibió la recompensa por su encargo.
Aunque las piedras de Esencia de Sangre eran extremadamente preciosas, después de recibir tantas cosas de Balkh, a Marvin no le importaba esa cantidad relativamente pequeña de piedras de Esencia de Sangre, le importaban más los dos mapas.
Para un recién llegado, la información era más relevante, y entre la información disponible, los mapas eran considerados lo más importante.
De lo contrario, si anduviera a ciegas, muchas cosas podrían salir mal.
A decir verdad, el campamento de Eisengel parecía haber retenido un poco de información de los mapas hasta cierto punto.
Muchas partes de los mapas estaban incompletas, no obstante, seguían siendo bastante efectivos, ya que la mayoría de los lugares peligrosos estaban indicados, mientras que algunos de los lugares más importantes también estaban marcados a grandes rasgos.
El Yelmo Carmesí era vasto.
El mapa del mundo lo dividía en cinco secciones, cada una de ellas separada por una larga cordillera.
El lugar donde Marvin estaba actualmente, Eisengel, estaba en la región sur.
Este mapa del mundo no le dio a Marvin mucha información, pero el mapa pequeño y detallado sí.
Las fuerzas alrededor de Eisengel estaban señaladas en los detalles del mapa, incluyendo el Estanque del Diablo, el Abismo Oscuro, la Ciudad Hongo y otras potencias hostiles.
Cabe mencionar que como fuerza humana, Eisengel todavía tenía aliados en los alrededores.
Siguiendo el Paseo de la Hoja Marchita hacia el norte, se llegaba al Cerro del Cisne Negro.
Se trataba de un centro de comunicaciones que había sido la residencia de un misterioso anciano.
Criaba grupos de cisnes negros y ofrecía a la gente servicios de información interplanar.
Estos Cisnes Negros eran de una raza muy especial.
Se rumoreaba que eran capaces de viajar a través del tiempo para llegar al lugar al que querías que se entregara la información, y también se decía que en el Cerro del Cisne Negro había una fuerza muy poderosa que nadie se atrevía a provocar.
Así, algunos asentamientos más pequeños se formaron en los alrededores del Cerro del Cisne Negro, pero el misterioso anciano era bastante excéntrico y no prestaba atención al mensaje de paz que le enviaban otras fuerzas humanas.
El verdadero aliado de Eisengel era otro territorio llamado [Ciudad de la Luz Sagrada], la cual se hallaba al noroeste del Cerro del Cisne Negro.
—Ciudad de la Luz Sagrada…¿No es ese el lugar desde donde se envió el último mensaje del semidiós Minsk?
Los ojos de Marvin brillaron mientras inmediatamente empezaba a prepararse para su partida.
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