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Explorador de la noche - Capítulo 547

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547: Capítulo 547: ¡Verdad!

547: Capítulo 547: ¡Verdad!

Editor: Nyoi-Bo Studio —Percibo tu miedo, y la deliciosa maldición en tu cuerpo…¿Quién eres?

¿Qué clase de persona puede tener semejante tesoro?

—dijo con ojos brillantes, como si observara detenidamente a una deliciosa comida.

—Acércate rápido, pobrecita —habló con la voz cargada de tentación.

—¡No!

—gritó Marvin con vigor.

La expresión de Hathaway también era desagradable.

Los tres habían sido perjudicados por el Dios de la Naturaleza Salvaje en formas diferentes.

Simplemente no había forma de salvar a la niña de ser devorada por el Dios.

Marvin apretó los puños con fuerza, estudiando su interfaz en repetidas ocasiones, pero el hechizo restrictivo duraría al menos diez segundos más durante los cuales sería totalmente incapaz de moverse.

¡Este era suficiente tiempo para que el Dios de la Naturaleza Salvaje comiera a Molly varias veces!

¡Si le provocaba, incluso podría agregarle condimentos!

Molly, que parecía bastante afectada, caminó lentamente hacia el Dios.

“Señorita Lunaplata” mostró una insaciable sonrisa hambrienta e incluso no pudo evitar babear.

La niña levantó el rostro y gotas de saliva le cayeron en la mejilla.

Como si esas marcas de la maldición tuvieran algo dañino, comenzaron a desaparecer.

¡La boca de Señorita Lunaplata se hizo diez veces más grande!

Parecía una bestia salvaje, mordiendo lentamente.

Minsk no pudo soportarlo y cerró sus ojos.

Marvin observaba con furia.

Si el Dios de la Naturaleza Salvaje comía a Molly, él juró encontrar una forma de asesinarlo.

Abrió los ojos observando la escena con atención y grabándose cada detalle.

¡Y de un solo trago, el Dios de la Naturaleza Salvaje devoró a Molly!

Su estómago de inmediato se expandió.

—Jeje…¡Con un tesoro tan bueno, definitivamente recuperaré mi poder previo al terminar de absorberla!

—dijo con una mirada malvada a los presentes, que ya se habían liberado de sus ataduras.

Pero era demasiado tarde.

Marvin mantenía el puño contraído, y tenía la frente cubierta en sudor.

¡Al final no fue capaz de proteger a Molly!

—Te asesinaré—juró con firmeza.

—¿Asesinarme?

Jajajajaja…—se burló exageradamente el Dios de la Naturaleza Salvaje.

Estaba a punto de agregar algo cuando de pronto notó que su estómago continuaba expandiéndose.

—¿Qué sucede?

¡¿El Dios de la Naturaleza Salvaje estaba en pánico?!

Su habilidad innata le permitía tragar de todo y absorber la energía.

La pequeña niña poseía un inmenso tesoro, así que el Dios Maligno debía haber sido capaz de recuperar cerca de dos tercios de su fuerza al consumirla.

Por ende, se comió a la niña sin preocuparse por el costo, pero ahora la situación parecía salirse de control.

Su abdomen se inflaba cada vez más.

Todos observaron con horror cuando cayó de forma inesperada sobre su espalda.

—¿Qué planea este tipo?

—pensó Marvin atento.

¡Pero el abdomen de Señorita Lunaplata seguía creciendo!

Esta extraña situación los sorprendió a todos.

—¡Ahhhh!

—gritó con dolor el Dios de la Naturaleza Salvaje, y este grito fue más agonizante que el pronunciado cuando la Diosa de la Luna Faniya contuvo al Dios.

De pronto, su cuerpo flotó en el aire, dando vueltas varias veces antes de caer de nuevo al suelo.

Nadie sabía si era una coincidencia, pero el lugar en el que aterrizó fue justo frente al cadáver de Griffin, que permanecía arrodillado.

Marvin, que pareció percibir algo, les advirtió a Minsk y Hathaway: —¡No se acerquen!

Un dolor ardiente se extendió en su mano, cada vez más fuerte.

Sin prestar mucha atención, notó a una ligera sombra que salía de la infinita oscuridad con una enorme espada.

La visión se hacía cada vez más real.

El tiempo parecía haberse detenido cuando la escena lentamente ocurrió frente a sus ojos.

… – Invierno frío.

En la esquina de una calle, una niña pequeña temblaba.

La sombra de un hombre alto caminaba junto a ella.

Con la mirada casi ridícula de la niña, él tomó su mano y la alejó del frío y el hambre.

– Ritual de Juramento del Altar del Sueño.

De pie frente a la multitud, sujetó su mano, observando a los Guardianes que hacía sus juramentos al altar.

La niña le preguntó suavemente: —¿Puedes protegerme?

Como ellos prometieron proteger a su altar.

El rió con suavidad y se arrodilló en el suelo, besando la mano de la niña.

Juró proteger a esta pobre niña maldita por su vida.

– Bajo el cielo estrellado.

Ambos estaban sentados en un tejado cuando la niña preguntó con curiosidad: —Tío Griffin, ¿cuál es la Verdad?

Él guardó silencio por un momento antes de responder con gentileza: —Es mi creencia.

Ella no entendió la respuesta y siguió preguntando.

A modo de respuesta, Griffin sacudió la cabeza con una sonrisa, pero no dijo nada más.

– Frente a una grieta espacial.

Se volteó hacia ella y le preguntó: —¿Lista?

Nuestro mundo no tiene los medios para resolver tu maldición.

Sólo podemos intentar en otros lugares.

Este lugar está lleno de peligro.

Ella rió y respondió: —Sin importar el peligro, estás aquí para protegerme, ¿cierto?

– El Yelmo Carmesí…

– Cordillera de la Nieve Sin Fin…

– Pasillo de la Naturaleza Salvaje… Parecía una película.

Estos eventos parecían reproducirse frente a ellos.

La última escena fue la caída del Paladín, y la sombra que salió de la oscuridad también llegó en ese punto.

Marvin no lograba ver el rostro de la sombra, pero veía claramente que entraba al cuerpo de Griffin con total tranquilidad.

Entonces, el cadáver petrificado se recuperó lentamente.

Observó el abdomen del Dios de la Naturaleza Salvaje, quien estaba aterrado.

Esto era inimaginable para el Dios.

¿Había algo en este Universo que él fuera incapaz de tragar?

Lo que parecía incluso más extraño era que algo del cadáver revivido le daba miedo.

—¿Griffin?

—preguntó Marvin tentativamente.

Griffin no respondió.

¡En cambio, elevó su gran espada en el cielo y golpeó despiadadamente!

Una fuerte luz brilló.

Mientras el Dios de la Naturaleza Salvaje soltaba lastimeros gritos, una grieta apareció en su abdomen.

La pequeña niña salió gateando del abdomen completamente ilesa.

Estaba cubierta de basura, pero sus ojos brillaban.

Observó alrededor, y sus ojos finalmente se posaron en la forma silenciosa de Griffin.

Le habló con emoción: —Sabía que me protegerías.

El Paladín guardó silencio.

El Dios de la Naturaleza Salvaje gritó aterrado: —¿Quién demonios eres?

La pequeña se volteó y la maldición de su cuerpo había desaparecido.

¡Fue reemplazada por un inmenso Poder Sagrado!

Observó al casi colapsado Dios de la Naturaleza Salvaje y dijo con suavidad: —Soy… La Verdi.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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