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Explorador de la noche - Capítulo 588

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  4. Capítulo 588 - 588 Capítulo 588 El Hombre que Engañó al Diablo
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588: Capítulo 588: El Hombre que Engañó al Diablo 588: Capítulo 588: El Hombre que Engañó al Diablo Editor: Nyoi-Bo Studio Marvin se sorprendió con la aparición de Manonegra justo después de que Saydis se fuera.

Marvin no entendía muy bien a los Nueve Infiernos.

¿Cómo fue exactamente que Diross se convirtió en el Señor del Infierno Chamuscado?

Esto era un misterio, pero no le impidió aceptar la ayuda de Manonegra.

Marvin juzgó que, si Diross quería las Hojas de Sodoma, pocos en el Universo serían capaces de competir con él.

Cuando Marvin invocó a Manoscura antes, era un Jinete Demoníaco de nivel medio, pero ahora era un Diablo Mayor, lo que definitivamente se relacionaba con el apoyo del Señor del Infierno Chamuscado.

Era algo extraño que Diross despachara a Manonegra para ayudar a Marvin a obtener las Hojas de Sodoma, y después de todo lo que sucedió, Marvin tenía la tendencia de encontrar pistas de conspiración y cosas sospechosas en todas partes, pero aun eligió aceptar la ayuda de Manonegra.

Ese sujeto era su abuelo, después de todo.

… Caminar por esta Ciudad del Diablo rebosante de actividad era una experiencia diferente.

A pesar de que Marvin ya sabía que los Diablos de Ciudad del Diablo eran espejismos del pasado, sentía curiosidad acerca de ellos.

Se decía que Ciudad del Diablo había sido una fortaleza de los Nueve Infiernos en Feinan.

La usaron como trampolín para intentar una invasión.

Por supuesto, esto fue hace algunos años.

Más adelante, los Diablos fueron repelidos y el territorio quedó vacío.

Incluso entonces, Ciudad del Diablo estaba repleta del aura de los Diablos, como si nunca se hubieran marchado.

Algunos de los linajes fundamentales de los Nueve Infiernos aún tenían formas especiales de rodear el Pozo Mágico del Universo y alcanzar Ciudad del Diablo por la “puerta trasera.” Pero los Diablos que lograban alcanzar Ciudad del Diablo por estos medios no eran particularmente fuertes.

El mayor rango capaz de hacerlo sería el Diablo Mayor, como Bardo Manonegra en este momento.

Pero Saydis era diferente.

¡El Saydis en Ciudad del Diablo era un avatar!

El sujeto realmente era el segundo heredero del Señor Extremadamente Diabólico.

Su fuerza era incalculable.

En comparación con otros Diablos que preferían alcanzar sus logros en el Yelmo Carmesí o el Campo de Batalla Sangriento, este segundo heredero disfrutaba visitar el reino mortal.

Sus avatares estaban por doquier.

Manonegra reconocía que no estaba al nivel de Saydis, pero por fortuna, Ciudad del Diablo tenía una regla.

[Aquellos con linajes Diablo no pueden lastimarse mutuamente en Ciudad del Diablo].

La regla era similar a las firmes leyes de los Reinos Divinos.

Se decía que los nueve Archidiablos decretaron la regla cuando establecieron la ciudad.

Después de todo, los Nueve Infiernos habían estado trabajando juntos para enfrentar a los Reinos Divinos.

Muchos años después, la regla permanecía, y era la razón por la que no hubo una lucha cuando Marvin se encontró a Saydis y el Caballero Negro.

Sabían que Marvin tenía el linaje de un Diablo, y no podrían resistir la voluntad de Ciudad del Diablo para agredirlo.

La voluntad de esta ciudad era considerada una ley de hierro.

Los Diablos no podían sobreponerse a ella y, por ende, sólo podían apresurarse hacia la tumba del Emperador Sangriento.

Pero Manonegra no parecía preocupado acerca de no poder completar su misión.

Caminó tranquilo, sin apresurarse.

—Las Hojas de Sodoma no deberían ser fáciles de obtener.

Esa guía publicada tenía muchos defectos.

Ese tipo probablemente sólo alardeaba de su equipo y no estaba dispuesto a compartir detalles —pensó Marvin.

Caminaron la aparentemente infinita ciudad.

Lentamente, Marvin formuló una hipótesis acerca de por qué Manonegra no tenía prisa.

Necesitaba decirle a Marvin toda la información relevante antes de llegar.

Información no sólo concerniente a Ciudad del Diablo, sino a las Hojas de Sodoma, el Emperador Sangriento, y el segundo hijo del Señor Extremadamente Diabólico, que apareció junto al Caballero Negro, Saydis, cuyo nombre ya era conocido en la Tercera Era.

Ese fue el tiempo del todopoderoso Dios Lance, pero el segundo hijo del Señor Extremadamente Diabólico aprovechó su ingenio para caminar entre las potencias de la Tercera Era.

Se decía que incluso en los actuales Reinos Divinos, había muchas personas que tenían una relación decente con Saydis.

Saydis había ayudado a esos Dioses en la Tercera Era.

Un Diablo vería esto como una inversión.

Ese sujeto era muy ingenioso y concienzudo.

Las personas con las que elegía ponerse de buenas estaban siempre llenas de potencial.

Pero al invertir en cosas semejantes siempre habría el riesgo de que no dieran ganancia, incluso para un poderoso Diablo.

De hecho, esta podría ser la razón más importante por la que Saydis estaba en Ciudad del Diablo en este momento.

—Nadie conoce los detalles del trato entre Saydis y el Emperador Sangriento —continuó Manonegra—.

Lo único seguro es que al momento de su mayor necesidad, este violento gobernante del Bajoscuro aceptó la ayuda de Saydis y firmaron un contrato.

De acuerdo a los términos el contrato, Saydis recibiría de vuelta su inversión.

—Pero en realidad…—Manonegra alargó la oración, y su voz, normalmente fría, sufrió ciertas fluctuaciones al continuar—.

Cuando Saydis visitó, orgulloso, para exigir su recompensa, ¡el Emperador Sangriento casi lo asesinó!

Las noticias de este sorprendente evento se filtraron en los Nueve Infiernos.

Muchos se alegraron.

Después de todo, todos envidiaban la inteligencia de Saydis y su habilidad de hacer inversiones definitivas que casi siempre funcionaban.

Pero también hubo muchas dudas.

¿Cómo fue que el Emperador Sangriento rompió el contrato de un Diablo?

Hasta ahora, nadie ha encontrado una respuesta clara.

El Emperador Sangriento actuó con éxito contra su palabra y causó una gran pérdida al segundo heredero de un Archidiablo.

Después, Saydis apareció rara vez en Feinan.

Sus movimientos se hicieron más discretos.

Algunos decían que el contrato entre Saydis y el Emperador Sangriento tenía una gran falla, a tal punto que, incluso después de la muerte repentina del Emperador Sangriento, Saydis no se atrevió a reclamar su pago.

Marvin analizó todo lo que Manonegra le había contado.

Estos eran secretos de los que nunca había escuchado antes.

Ya sentía cierto agradecimiento a Diross por haber enviado a Manonegra a ayudarlo.

Si Marvin no hubiera recibido esa información, podría haber encontrado problemas en el futuro.

Sin embargo, cualquier información acerca de la posible falla permanecía oculta.

Aunque no tenía planes de luchar contra Saydis, era bueno saber los detalles de un asunto semejante por adelantado.

Marvin estaba muy preocupado acerca del contrato entre el Emperador Sangriento y Saydis.

¡Era casi imposible engañar a un Diablo de esa forma!

Además, ese Diablo no era insignificante, era el segundo hijo del Señor Extremadamente Diabólico.

Si el Emperador Sangriento traicionó a conciencia los términos del contrato, no sólo Saydis, sino también su padre habría hecho algo para defender la imagen del Infierno Extremadamente Diabólico.

A pesar de esto, antes de la extraña muerte del Emperador Sangriento, nadie vio muestras de una acción relacionada a los Diablos del Infierno Extremadamente Diabólico.

Al enterarse de esto, Marvin no pudo evitar sentir mayor curiosidad acerca de ese tirano que murió hace tantos años.

Era un hombre que engañó a un Diablo… Entrecerró los ojos al considerar una posibilidad: —Saydis ha estado ayudando en secreto a Caballero Negro Sangore.

Su aparición en Ciudad del Diablo después de tantos años podría no deberse sólo al asunto del Caballero Negro.

¡Vino a ajustar cuentas con el cadáver del Emperador Sangriento!

Este viaje es más riesgoso de lo que pensé.

Al enterarse del pasado de Saydis y los orígenes de Ciudad del Diablo por Manonegra, Marvin tenía muchas preguntas.

Con la información que obtuvo, combinada con algunos recuerdos de su vida pasada, tenía algunos planes.

En cuanto a la pregunta que mayor curiosidad le causaba, Manonegra no le dio respuesta.

¿A qué mito se refería Saydis?

El Diablo Mayor sinceramente dijo que esa pregunta involucraba un secreto de los Nueve Infiernos y, si Marvin aceptaba convertirse en miembro de los Nueve Infiernos, su abuelo naturalmente se lo contaría.

Pero si se negaba, sería mejor para él no conocer el secreto.

Al escuchar la respuesta de Manonegra, Marvin lo observó con una ligera curiosidad y preguntó: —¿Es posible que hayas venido a reclutarme?

Manonegra sacudió la cabeza y explicó: —Mi responsabilidad es completar la tarea que me asignó mi Señor.

Mi Señor cree que las Hojas de Sodoma son adecuadas para usted, por lo que me envió a ayudarle, y eso es todo.

En cuanto a reclutar, creo que mi Señor tiene a otro candidato en mente.

Por supuesto, espera que usted se nos una, pero no lo obligará.

No estoy seguro del resto.

Al decir esto, Manonegra de pronto señaló hacia el frente y apuntó: —La entrada a la tumba del Emperador Sangriento es ahí.

Marvin siguió la dirección de su dedo.

Como era de esperar, una silueta familiar rondaba la entrada de la tumba.

Al ver la llegada de Marvin y Manonegra, el otro bando sonrió: —Resulta que no querías lidiar conmigo porque ya tenías a otro socio.

Un Diablo de clase baja…¿Cómo tomaste una decisión tan equivocada?

Te garantizo que soy capaz de darte más de lo que él puede… Mucho más.

Manonegra se sintió paralizado al observar a Saydis, pero no habló.

Las relaciones entre los Nueve Infiernos eran complicadas.

Sólo era un Guardián recién promovido del Señor del Infierno Chamuscado, así que no comenzaría un conflicto con el segundo hijo de otro Señor.

Saydis observó a Manonegra y luego dirigió su atención a Marvin, cuyos ojos verdes parecían atravesar todo: —Espera, aún no eres parte del Infierno… Parece que me equivoqué antes, pues no eres un heredero calificado del Infierno… Fascinante.

Tu linaje… Jeje.

Marvin escuchó con calma, ya que no estaba preocupado.

Quería escuchar más cosas útiles del propio Saydis.

Pero él le preguntó de pronto: —¿Quieres involucrarte en mis problemas con ese tramposo?

Manonegra respondió con calma: —Señor Saydis, sólo soy un guía.

El Señor Marvin siente mucho interés en las Hojas de Sodoma, así que soy responsable de llevarlo a ellas.

No sé de nada más.

Saydis soltó una risa vacía, pareciendo incrédulo.

Se dirigió de nuevo a Marvin y preguntó: —¿Qué le diste?

Marvin mostró sus manos vacías, implicando que no había pagado.

Saydis pareció sorprendido por un momento antes de mostrar una extraña sonrisa y preguntar: —¿Servicio gratis?

Señor Marvin, no sé qué tanto conozca el mundo de los Diablos… Pero hay algo de lo que debería estar consiente.

No existe el servicio gratis en este mundo.

Todo tiene un precio.

Y con una significativa sonrisa, advirtió: —Debería tener cuidado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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