Explorador de la noche - Capítulo 683
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- Capítulo 683 - 683 Capítulo 683 Entrando a la Torre
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683: Capítulo 683: Entrando a la Torre 683: Capítulo 683: Entrando a la Torre Editor: Nyoi-Bo Studio Frente a esta pregunta, Hathaway guardó silencio por un rato, tras el cual respondió en un tono algo extraño: —Tal vez…¿No quiero convertirme en tu enemiga?
No quiere enemistades… Marvin ya había percibido esto antes.
—De hecho, los bandos ya están claros.
El Dios Supremo que creó este mundo lo ha abandonado.
Quiere destruir personalmente esta jaula, pero, por fortuna, tenemos la Voluntad Planar, que no se sentará a ver qué sucede.
Los Videntes, las Hechiceras del Destino, los Guardianes de Planos, y tú… Estamos aquí para proteger a Feinan, ¿no?
En cuanto a las otras fuerzas, ya sea el Mar Astral, el Abismo, o el Infierno, sólo tienen una meta: destruir este mundo.
Estaba predestinado, pues Lance fue la mente maestra tras bastidores.
Ha estado planeando esto por mucho tiempo, y la Gran Calamidad fue sólo un aperitivo.
No entiendo su plan, pero sé que definitivamente no se fue.
Hathaway concluyó tranquila: —Para la persona promedio podría ser difícil aceptar esto, pero yo soy la Reina Bruja.
Sé que es cierto.
Marvin arqueó una ceja.
La indiferencia en sus ojos se tornó oscura cuando Hathaway indagó: —Mi tarea es proteger a Feinan, detener la destrucción de esta tierra en manos malignas.
En este aspecto, nuestras metas concuerdan, ¿o no es ese el caso?
Marvin guardó silencio.
El rostro de Hathaway se cubrió de decepción cuando murmuró: —Aún no me crees.
Marvin eventualmente dijo: —No es que no te crea.
Más bien, es que aún hay muchas cosas que no entiendo.
No quiero llegar a una conclusión apresurada.
Hathaway hizo una mueca y se dispuso a marcharse, no sin antes advertir: —Aunque no quiero que seamos enemigos, si un día descubro que apoyas a Lance, te mataré.
Y no me mires así… No me gusta.
Te diré un secreto: Sólo ha habido una Reina Bruja después de la Tercera Era.
Tras decir esto, desapareció en el inmenso mar.
Podría haber ido a buscar la entrada al Plano de Energía Negativa.
Marvin se sentía algo perturbado, pues Hathaway quería decir que siempre había sido la Reina Bruja.
Sin embargo, tras los dramáticos cambios de la Tercera Era, había entrado en un ciclo de reencarnación, casi como la Diosa de la Verdad.
Pero esta vez, la maldición en su cuerpo finalmente se había roto, y la verdadera Reina Bruja despertó de nuevo.
Era Hathaway, pero no sólo Hathaway.
Marvin no pudo evitar una carcajada.
¿Cómo podía compararse esta corta relación y amistad con el recuerdo milenario que Hathaway había recuperado?
El hecho de que estuviera dispuesta a decirle esta información se debía a la identidad especial de Marvin.
—Las Anzed, la Diosa de la Verdad…—Marvin murmuró—.
Si Lance realmente quería destruir el mundo, ¿por qué me eligió?
… De cualquier forma, incluso si el inesperado encuentro con Hathaway deprimió a Marvin, había cosas que necesitaba hacer.
Tras encargarse de Fénix Oscura, las sombras en la mente de Marvin se habían disipado.
Aunque Wayne permanecía inconsciente, ahora estaba seguro.
Marvin usó un espacio de Origami para ocultar a Wayne antes de usar Camino Sin Fin para regresar a las áreas circundantes de la Torre del Cielo.
Pero cuando llegó, notó que el cielo estaba lleno de luces azules que saltaban frenéticamente.
¡Más de treinta Piedras Cerúleo volaban por el área!
Y todas las potencias perseguían esos pases para entrar en la Torre del Cielo.
Las caóticas batallas ya se habían difundido a cada rincón del territorio.
El cielo estaba lleno de Servidores Divinos y otras potencias que se atacaban mutuamente en esta guerra.
Marvin sintió alivio al ver que, aun ante la tentación de la Tabla del Destino, el bando de Feinan mantenía el orden.
Bajo el liderazgo del Profesor y de Kangen, luchaban por las Piedras Cerúleo y, aunque no había suficientes para todos, ¡el bando de Feinan no planeaba enviar a todos a la Torre del Cielo!
Que cada poder enviara a un representante sería más que suficiente.
La mayoría permanecería afuera.
Por ejemplo, esta vez, los líderes de los Dragones Metalizados vinieron, pero sólo el Profesor de los Dragones de Cobre los representaría y entraría a la Torre del Cielo.
Aunque la Torre del Cielo era un lugar lleno de oportunidades, enviar a demasiadas personas a su interior no era una buena idea.
¿Quién sabía qué tipo de batalla ocurriría adentro, o qué trampas podían encontrar?
Mantener a un grupo de apoyo afuera era lo mejor.
Justo antes de la caótica batalla por estas Piedras Cerúleo, las fuerzas de Feinan había hecho un plan.
Cuando Marvin llegó, les ayudó a obtener más Piedras y las lanzó a Kangen, que estaba encargado de asignarlas.
—Las puertas de la Torre del Cielo están a punto de abrir.
Sin importar qué suceda, no podemos dejar que la Tabla del Destino caiga en manos de otros —dijo el Profesor solemnemente —.
Noté a muchas potencias que no se presentaron a la batalla anterior, así que no podemos ser descuidados.
Marvin asintió.
En este momento notó de reojo a una figura que emanaba un fuerte instinto asesino.
Sólo duró un instante y, antes de que Marvin pudiera reaccionar, la sombra desapareció.
Frunciendo el ceño, Marvin pensó: —¿Eva?
¿Y el hijo del Dios del Alba?
—Desapareció— dijo Jésica.
No le gustaba Eva.
En la lucha contra Fénix Oscura, el sirviente de Eva había detenido a Marvin de forma arrogante y casi permitió que Fénix Oscura escapara.
Desde entonces, Jésica tenía una opinión negativa de la nueva Valquiria.
—Creo que tiene un problema.
Marvin sonrió incómodo.
Sentía que Jésica exageraba.
Eva era muy obstinada, pero no era mala.
Había usado su poder para apoyar a las tres ciudades del Norte durante la Gran Calamidad.
No debía ser una mala persona.
Marvin tampoco entendía qué pensaba Eva, pero no tenía intención de preocuparse por eso en el momento.
No pensaba que causara problemas.
Ayudó con las Piedras Cerúleo por un rato y, al asegurarse de que todos los que querían entrar tuvieran un pase, se detuvo.
En ese momento no quedaban muchas Piedras Cerúleo volando en el cielo.
Sólo unas cuantas potencias salvajes luchaban por las últimas oportunidades.
Al ver que Marvin daba una señal, sus aliados se detuvieron y se movieron en silencio al costado del campo de batalla.
Ya habían obtenido suficiente, por lo que no necesitaban seguir luchando.
Esperaron algunos minutos fuera del campo de batalla hasta que el grupo de potencias terminó su lucha por la última Piedra Cerúleo, que terminó obteniendo un poderoso Apóstol.
Pero para obtenerla, pagó un precio absurdo: su brazo explotó.
Aunque la poderosa Fuente Divina en su cuerpo le ayudaba a recuperarse de las heridas con mayor facilidad, curarse del daño causado por alguien con un nivel de poder similar no sería fácil.Le tomaría demasiado tiempo recuperar su fuerza.
Pero no se arrepentía.
Al contrario, se llenaba de orgullo.
La Piedra Cerúleo significaba que había tenido la oportunidad de luchar por la Tabla del Destino, una oportunidad extremadamente inusual y prestigiosa.
Pero su sonrisa no duró mucho.Una luz roja, de aspecto sangriento, apareció en el horizonte, cruzando su pecho a una velocidad imperceptible.
Para cuando el cadáver del Apóstol había caído, su Poder Divino ya estaba destruido.
Y la Piedra Cerúleo en su mano también desapareció sin dejar rastro.
Marvin entrecerró los ojos.
Conocía esa luz sangrienta.
… Tras un largo rato, la lucha caótica finalmente llegaba a su fin.
La mayoría de las principales fuerzas habían logrado obtener lo que querían, y aquellos que no obtuvieron una Piedra Cerúleo eran principalmente aquellos sin la fuerza suficiente para participar, de todas formas.
Tras sacrificar algunas vidas en el condenado intento, algunos grupos partieron en silencio.
Las personas restantes eran Leyendas conocidas, élites del Mar Astral, poderosos Diablos del Invierno, o potencias de otros lugares.
Se evaluaron mutuamente con expresiones atentas, pues sabían que aquellos presentes eran las verdaderas amenazas.
Eventualmente, sus miradas se posaron en el bando de Feinan.
Era claro que el poder revelado por las Leyendas de Feinan causaba alarma.
Consideraron brevemente la idea de unirse, pero a Marvin no le importaba qué planeaban hacer.
Wayne había compartido algo de información acerca de lo que estaba dentro de la Torre del Cielo, pero seguía inconsciente, y Marvin no estaba seguro de los detalles.
Marvin decidió traerlo a la torre, por lo que depositó una Piedra Cerúleo en el espacio de Origami donde Wayne dormía.
De otra forma no habría podido entrar en la Torre del Cielo.
El Dios Mago no habría cometido semejante error.
Un tiempo después de que las luchas terminaran, la Torre del Cielo finalmente abrió.
Ante las miradas ansiosas de todos, una cortina de luz azul cubrió todo lentamente, esparciéndose desde la base de la torre y tomando la forma de un aro a su alrededor.
Esta era la entrada de la Torre del Cielo.
Marvin y algunos de los demás intercambiaron miradas, asintieron, y avanzaron hacia la cortina.
Y aquellos en los alrededores comenzaron a acercarse de todas direcciones.
Pronto, Marvin cruzó la cortina azul y, al hacerlo, sintió que la Piedra Cerúleo en su mano desaparecía.
Una poderosa fuerza impulsó su cuerpo hacia adelante, y fue incapaz de resistirla.
Después de un momento, sus alrededores se deformaron y apareció un grotesco espacio frente a él: ¡Estaba en una habitación transparente!
No, era un extraño espacio compuesto de incontables habitaciones transparentes.
Marvin estaba en una habitación, pero sólo era una de muchas.
Todos aquellos que entraron aparecieron uno tras otro, en habitaciones cercanas o lejanas a la suya.
Y todos tenían expresiones de espanto.
Sentían un poder opresivo inevitable que atrapaba sus Leyes y Dominios.
En este espacio no serían capaces de usar estos poderes.
¡En ese momento, un sonido retumbó y una tabla de piedra marrón apareció en la habitación de cada persona!
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