Fate/Grand Persona - Capítulo 27
- Inicio
- Todas las novelas
- Fate/Grand Persona
- Capítulo 27 - 27 Capitulo 26 Nido de dragones
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
27: Capitulo 26: Nido de dragones 27: Capitulo 26: Nido de dragones La brisa salina quedó atrás mientras Leonel y su grupo avanzaban hacia el corazón de la isla.
La montaña, oscura e imponente, se alzaba como un coloso natural.
El objetivo era claro: llegar a la cima, donde, según Tamamo, los dragones adultos protegían su tesoro escamoso con fiereza.
—¡Esto es una locura!
—murmuró Mash, al ver el sendero empinado rodeado por árboles calcinados y rocas marcadas por garras enormes.
Leonel, ajustándose el abrigo y verificando su grimorio: —Sí…
pero es la única opción.
No hay vuelta atrás.
El grupo escalaba lentamente, rodeados de silencio quebradizo.
Tamamo y Nero alternaban entre quejarse del terreno y coquetear con Leonel, mientras Jeanne y Artoria mantenían una vigilancia constante.
No pasó mucho antes de que el primer rugido llenara el aire.
—¡Dragones jóvenes, desde el flanco derecho!
—gritó Tezcatlipoca desde el grimorio.
Cinco figuras reptilianas descendieron como proyectiles desde lo alto.
Las alas cortaban el viento con violencia, y sus ojos brillaban con hambre.
Artoria fue la primera en responder, clavando su espada en el suelo y liberando una onda de choque que empujó a dos enemigos lejos.
Mash cubría al grupo con su escudo.
Jeanne invocaba su estandarte sagrado para mantener la moral alta.
Leonel, coordinando con su Persona, señalaba las debilidades de los dragones con precisión.
—¡El cuello y las alas!
Son más frágiles que las escamas del cuerpo.
Apunten ahí.
Tamamo, con una sonrisa salvaje, lanzó talismanes explosivos que cegaron a uno de los enemigos.
—¡No subestimen a la adorable esposa mágica!
Nero, saltando con dramatismo: —¡Por el honor de Roma!
¡Y por mi emperador!
De un corte limpio, acabó con uno de los dragones más pequeños.
La batalla se repitió dos veces más durante el ascenso.
Cada tramo era más empinado, cada enemigo más feroz.
A mitad del camino, incluso Mash comenzaba a mostrar signos de fatiga.
El sol sangraba en el horizonte cuando finalmente llegaron a la cima.
Sus cuerpos estaban cubiertos de polvo, sangre y sudor.
Pero ante ellos se erguía un espectáculo digno de leyenda: Un dragón gigantesco de color verde esmeralda, con escamas que brillaban como esmeraldas al reflejo de la luz moribunda del día.
Medía fácilmente veinte metros de alto.
Sus alas estaban parcialmente plegadas, como si durmiera…
pero sus ojos estaban abiertos, dorados y eternos.
A su alrededor, cuatro dragones más pequeños volaban en círculos.
Parecían guardianes…
o crías.
Jeanne susurró: —¿Ese es…
el padre de todos los dragones en esta isla?
Tamamo, con la voz tensa: —Más bien…
es el alfa.
Si logramos distraerlo o dormirlo…
podríamos conseguir algunas escamas.
Tezcatlipoca, desde el grimorio: —Ese dragón…
no es común.
No fue invocado.
Pertenece a este mundo, pero el Santo Grial lo ha bendecido con poder anómalo.
No los dejará acercarse tan fácilmente…
Leonel cerró el libro y dio un paso al frente.
—Entonces habrá que encontrar la forma correcta…
sin morir en el intento.
El aire se volvió denso y abrasador.
El rugido del dragón verde gigante estremeció la montaña.
Los dragones jóvenes alzaron el vuelo en formación, rodeando a Leonel y compañía desde todos los ángulos.
Leonel, de inmediato, activó el grimorio.
—¡Tezcatlipoca, analiza a todos los enemigos!
¡Envíalo directo a los canales mentales de cada uno!
Una lluvia de datos tácticos fue enviada a todos los Servants.
Puntos débiles, patrones de vuelo, distancia de ataque, señales de aliento de fuego.
Tezcatlipoca: —”Todos los dragones jóvenes tienen cuellos flexibles pero poco blindados, alas sensibles a cortes.
El grande…
necesita tiempo para usar su aliento.
Eviten enfrentarlo de frente.” Leonel, con determinación, alzó la voz: —¡Nero, Artoria!
¡Avancen!
¡Jeanne, forma escudo entre ellas y el dragón gigante!
¡Tamamo, brinda apoyo mágico desde la retaguardia!
¡Mash, tú y yo nos cubrimos la espalda y apoyamos con distracción!
El rugido que resonó en lo alto fue suficiente para hacer vibrar el suelo.
El gran dragón verde, con sus ojos brillando como soles dorados, alzó completamente la cabeza y exhaló una bocanada de aire tan caliente que parecía vapor hirviendo.
A su alrededor, una horda de dragones jóvenes salió de entre las rocas, el cielo, las cavernas ocultas del risco…
decenas, volando o reptando con intenciones asesinas.
—¡Se acabó la diplomacia!
—exclamó Nero, desenfundando su espada con una sonrisa encendida—.
¡Roma responderá con fuego!
Leonel, con una mano sobre su grimorio y la otra señalando al frente: —¡Tezcatlipoca!
¡Analiza y difunde debilidades!
—Ya están recibiendo la información, Campeón.
Diles dónde golpear y ellos lo harán.
[Frente de Batalla – Nero, Artoria y Jeanne] Nero avanza con gritos de guerra, su espada envuelta en llamas mágicas proporcionadas por los talismanes de Tamamo.
Sus movimientos son gráciles, teatrales, pero precisos.
—¡Por el honor de mi emperador, ardan en justicia imperial!
Artoria, seria como siempre, avanza como una flecha de acero.
Su espada traza arcos veloces, repeliendo los embates de tres dragones al mismo tiempo.
Jeanne, con el estandarte en alto, blande su lanza sagrada protegiendo los flancos de ambas con escudos de luz que bloquean fauces y zarpazos.
—¡Mantengan el ritmo, confíen en su fe y no retrocedan!
[Soporte y Estrategia – Tamamo y Leonel] Tamamo, en una roca alta, agita los brazos y lanza talismanes que explotan en haces de energía espiritual.
—¡Fuerza mágica para Nero!
¡Velocidad para Saber!
¡Reacción para Jeanne!
Su sonrisa encantadora se mezcla con la mirada feroz de una diosa en guerra.
Leonel, desde el centro del grupo, habla fuerte y claro, recibiendo datos de su Persona: —¡Dragones de escamas azuladas!
¡Tienen puntos ciegos detrás del cuello!
—¡Los de escamas grises, corten entre las alas y las patas!
¡Son más débiles ahí!
Tezcatlipoca, enviando datos directamente a cada Servant: —Distribuyendo coordenadas de impacto óptimas.
Calificando agresividad.
Dando prioridad a objetivos cercanos a Leonel.
[Defensa Cercana – Mash] Mash se mueve como un escudo humano, interceptando cualquier dragón que se acerque a Leonel.
El peso de su escudo choca con garras y dientes sin dar tregua.
—¡No dejaré que te hagan daño, Senpai!
Uno de los dragones intenta morder el costado de Leonel, pero Mash lo bloquea con una barrera mágica.
—¡Atrás, monstruo!
De pronto, un estruendo retumba.
El gran dragón verde se incorpora del todo y ruge con fuerza mágica.
Los dragones jóvenes se intensifican, y parte del terreno comienza a temblar.
Tamamo, con el sudor corriendo por su sien: —Ese rugido…
¡está bendecido por el Santo Grial!
¡Cuidado, puede usar magia de distorsión!
Leonel: —¡Tenemos que resistir hasta encontrar una apertura!
¡No podemos morir aquí!
La tierra temblaba a cada paso que el dragón alfa verde daba, sus alas extendidas cubrían el cielo como si la noche misma se hiciera más oscura.
Su tamaño eclipsaba al resto, y su mirada era la de un depredador sabio y brutal.
El aura del Santo Grial se sentía densa en el aire, distorsionando la magia, haciendo cada hechizo más peligroso y cada herida más costosa.
Leonel, con el grimorio abierto, en una posición elevada para tener mejor campo visual, toma el mando: —¡Formación dos!
¡Artoria y Nero al frente!
¡Jeanne cubre sus flancos!
¡Mash, conmigo, Tamamo, a retaguardia!
¡Tezcatlipoca, empieza el análisis!
Tezcatlipoca (voz mental): —Copiado.
Calculando trayectorias de ataque.
Localizando puntos débiles en el cuello, vientre y articulaciones alares.
Difundiendo a los combatientes.
Artoria: —Entendido, ¡a la carga!
Corre con firmeza hacia la criatura, esquivando colas que podrían derribar montañas.
Nero: —¡Roma no teme a bestias ni a dioses!
Su espada traza líneas rojas en el aire, su presencia ardiente como una emperatriz encendida por el amor y el deber.
Jeanne, con determinación, coloca su estandarte para crear un muro protector cuando una llamarada amenaza con incinerarlas.
—¡El Señor guía nuestras espadas, resistamos!
La criatura ruge, liberando un aliento dracónico de magia pura que arrasa árboles y derrite rocas.
Jeanne lo desvía en parte, pero el calor aún quema.
Tamamo, sudando por el esfuerzo, coloca talismanes sobre el terreno para ralentizar al dragón o sellar partes de su movilidad.
—¡Talismanes en formación defensiva!
¡Ayudarán a bloquear el siguiente aliento!
Mash, como escudo viviente de Leonel, bloquea los proyectiles mágicos secundarios que el dragón libera al agitar sus alas.
—¡Senpai, estoy contigo!
¡No dejaré que te alcance!
Leonel, sincronizado con Tezcatlipoca, reparte órdenes en tiempo real: —¡Nero, apunta al costado izquierdo del pecho, hay una cicatriz antigua allí!
—¡Artoria, desvía su atención hacia el ala derecha!
—¡Jeanne, prepara defensa para un ataque de cola, viene en cinco segundos!
Tezcatlipoca: —Distribuyendo esquemas de movimiento predictivo.
Probabilidad de embestida aumenta en un 68%.
Alerta a Nero.
El dragón alfa, herido, se eleva de golpe para realizar una embestida aérea.
La fuerza del viento levanta a todos del suelo momentáneamente.
En ese instante…
—¡Ahora, Nero!
—grita Leonel.
La emperatriz salta con un impulso potenciado por un talismán de Tamamo y clava su espada en el ala del dragón, causando un rugido ensordecedor.
El dragón cae bruscamente, tambaleándose.
Artoria, ya esperando el descenso, reúne su energía: —¡Excalibur!
La luz dorada inunda la cima, golpeando directamente al cuello del dragón.
A pesar del impacto, la bestia aún no cae.
Leonel, jadeando, con el pulso acelerado y las manos brillando de energía mágica, ordena: —¡Todos, preparen habilidades máximas!
¡Este será el asalto final!
—¡Mash, Tamamo, denles cobertura!
¡Tezcatlipoca, dime si hay más sorpresas!
Tezcatlipoca: —Uno de los corazones del dragón ha sido dañado.
Tiene dos.
Solo uno más y acabará.
¡Terminen esto!
A cada herida que el dragón alfa recibía, más intensa se volvía su furia.
La sangre brillante como lava se evaporaba al contacto con el aire, y su rugido estremecía el firmamento.
La magia del Santo Grial no solo lo mantenía vivo…
lo estaba transformando.
Tezcatlipoca: —Su energía vital está aumentando en proporción inversa a su conciencia.
Se vuelve más fuerte…
pero más bestial.
Debemos acabar con él antes de que pierda todo raciocinio.
Leonel, con el grimorio abierto, sudando por el esfuerzo mental: —Tamamo, refuerza a Artoria con un hechizo de resistencia mágica, va a recibir un embate de frente.
—Mash, mantente lista a mi señal, la cola se mueve…
¡ahora!
Mash levanta su escudo justo a tiempo para bloquear el impacto colosal de la cola del dragón.
—¡Estoy bien, Senpai!
Tamamo, con ojos brillando de determinación, recita con velocidad: —¡Oh talismán de las cinco bendiciones, protege a mi princesa caballero!
Un escudo de energía envuelve a Artoria, justo antes de que el dragón suelte un rugido sónico cargado de magia destructiva.
Artoria, cubierta de heridas menores, mantiene su compostura: —La bestia aún lucha…
¡pero no más por mucho tiempo!
Nero, con una sonrisa arrogante y pasión en sus ojos: —¡Ni los dioses del mar ni del cielo pueden igualar la pasión de Roma!
Con cada estocada, su espada brilla con un rojo vibrante, quemando escamas allí donde golpea.
Jeanne, entre defensa y apoyo: —¡El juicio divino caerá!
¡Retén, criatura corrompida!
Su estandarte invoca una barrera momentánea cuando el dragón intenta envolverlas en llamas negras.
Tezcatlipoca: —Un punto crítico detectado.
En la base del cuello, bajo la escama rota que Nero golpeó antes.
Está vulnerable por 8 segundos…
Leonel: —¡Artoria!
¡Ataca la base del cuello, donde está la escama rota!
¡Ahora!
Tamamo, sincronizada: —¡Talisman, ampliación de impacto, velocidad aumentada…
ve!
Un círculo mágico bajo Artoria incrementa su velocidad y potencia por un instante fugaz.
Artoria, veloz como un rayo: —¡Por el honor!
Salta, gira en el aire y clava su espada justo en el punto indicado.
Una explosión de magia dorada sella el impacto.
El dragón suelta un alarido de dolor que resuena por toda la isla, su cuerpo tiembla…
y por un momento parece tambalearse.
ero la bestia, con su último aliento de poder, libera una onda mágica a su alrededor.
Todo tiembla.
Ráfagas mágicas azotan el terreno.
Roca y fuego se elevan.
Leonel: —¡Mash, escudo ahora!
Mash: —¡¡Lord Camelot!!
Un domo impenetrable surge, protegiendo al equipo de la explosión final del dragón…
Cuando la luz se disipa…
el dragón alfa yace en el suelo.
Su respiración se apaga.
El brillo corrupto del Grial que lo mantenía, se disuelve en motas negras que el viento dispersa.
Tamamo, agotada, cae de rodillas.
—¡Terminó…!
Uf, eso me quitó diez años de vida, seguro…
Nero, aún jadeando, se acerca a Leonel: —Mi emperador, Roma conquista incluso a las bestias míticas.
¿Estás bien?
Artoria, en silencio, observa los restos de la criatura con respeto.
—Era una fuerza salvaje…
y aún así, se sentía…
forzada a luchar.
Qué cruel destino.
Jeanne, con su estandarte apoyado, reza por la criatura caída.
Leonel, respirando profundamente, guarda su grimorio.
—Buen trabajo, todos…
ahora, recolectemos las escamas antes de que el resto de la isla nos lo impida.
El equipo, agotado pero victorioso, comienza a cortar cuidadosamente las escamas del dragón alfa.
La cima del monte, antes nido y santuario de caos, ahora es el símbolo de su resistencia como equipo.
Las escamas relucen con un brillo esmeralda, resistentes como acero mágico.
Con eso, podrían reparar el barco…
pero sabían que esta batalla era apenas el inicio de lo que la Singularidad del Mar tenía por ofrecer.
El sol despuntaba entre las nubes, dorando las escamas verdes apiladas como tesoros recién saqueados.
El aire olía a madera quemada, sudor y una sensación de logro silencioso.
Drake, con una sonrisa amplia y sus manos en la cintura, gritaba órdenes: —¡Vamos, rufianes!
¡Tenemos escamas de dragón y manos ociosas, no quiero ver ni un solo trasero descansando!
Este barco volverá a surcar los mares como si nunca hubiera sido mordido por un kraken malcriado.
Los carpinteros y marineros de su tripulación comenzaron a adaptar las escamas, moldeándolas con ayuda de la magia de Tamamo, quien, aunque agotada, ofrecía encantamientos de refuerzo estructural.
Leonel observa el horizonte mientras bebe agua.
Su rostro refleja preocupación, no por el barco, sino por lo que viene.
Mash, sentada a su lado, cruza los brazos sobre su regazo.
—Senpai…
esta isla no debería existir así.
Dragones de Orleans, un kraken del folclore nórdico…
es imposible que tantos elementos inconexos estén reunidos si no hay un catalizador.
Leonel: —Un Santo Grial, lo más probable.
Pero no uno pasivo.
Quien lo tenga, sabe usarlo.
Está invocando enemigos que ni siquiera pertenecen a la misma línea temporal o región.
Eso significa…
que el causante está interviniendo directamente.
Jeanne, escuchando atenta, asiente: —Y con fines bélicos.
Esto no es accidental.
Alguien está buscando crear caos deliberadamente.
Nero, con sus piernas cruzadas, sonríe confiada: —Sea quien sea, ¡Roma lo enfrentará con todo su esplendor!
Pero antes…
mi emperador necesita descanso.
Y afecto.
Mucho afecto.
Leonel solo suspira suavemente, sin rechazar ni confirmar.
Drake se acerca al grupo, limpiándose el sudor con un pañuelo.
—Tres días, como dije.
El barco estará listo para zarpar al anochecer del tercero.
Hasta entonces…
pueden preparar su próximo paso.
Tamamo, que llega caminando con elegancia renovada, aunque aún algo cansada, alza la mano.
—Propongo que, una vez en altamar, confíen en mí.
Puedo detectar fuentes de magia intensa si concentro mis sentidos.
El Santo Grial no es sutil…
ni silencioso.
Leonel le mira con seriedad, luego asiente.
—Entonces ese será el plan.
Navegaremos sin rumbo fijo…
pero atentos a cualquier fluctuación mágica.
Cuando lo sientas, nos dirigiremos hacia allá.
Mash: —Parece una estrategia arriesgada, pero es mejor que avanzar a ciegas.
Drake: —Suena como el tipo de locura que podría terminar con la cabeza de alguien en una pica…
o con un brindis de victoria.
¡Me gusta!
Jeanne, con calma: —Entonces, a esperar y prepararnos.
El enemigo ya sabe que estamos aquí…
no dudo que venga más pronto de lo que esperamos.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.
Mi patreon: SeathScale
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com