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Fate/Grand Persona - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 Capitulo 3 El peso del futuro
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4: Capitulo 3: El peso del futuro 4: Capitulo 3: El peso del futuro El silencio en la habitación de descanso era apenas interrumpido por el zumbido constante de los sistemas de soporte vital de Chaldea.

Aún con algunas vendas en la espalda y una sensación de fatiga espiritual, Leonel miraba hacia el techo blanco, sin poder evitar pensar en esa sala azul profundo.

“El Velvet Room”…

eso fue real…

¿o no?

Había visto a Igor, ese hombre de nariz imposible, y a la joven Selene, de ojos plateados y expresión lunar.

Pero nada había sido explicado.

Solo advertencias vagas, visiones fugaces y una promesa: “Tu alma despertará cuando la hora lo exija…” ¿Despertar a qué exactamente?

¿Un Persona?

¿Una fuerza interior?

No lo sabía.

Solo sentía que algo en su interior estaba sellado…

esperando.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Mash entró con una sonrisa tímida, vestida ya con su uniforme estándar de Chaldea.

—Buenos días, senpai.

El doctor Romani dijo que deberías pasar por la sala de control.

Hay alguien que quiere conocernos oficialmente.

—¿Alguien importante?

Mash bajó un poco la voz, como si aún no creyera lo que había escuchado.

—Dicen que es…

Da Vinci.

Leonel parpadeó.

—¿El Da Vinci?

Ella asintió.

—Sí…

pero…

bueno.

Es mejor que lo veas tú mismo.

Sala de Control de Chaldea La sala zumbaba con actividad de los técnicos y personal médico.

En el centro, sobre una plataforma, una figura giraba lentamente, admirando una especie de proyector holográfico.

Tenía el cabello castaño y ondulado, labios pintados de rojo vino y unos ojos brillantes de inteligencia.

Su túnica, adornada con engranajes, pinceles, y mecanismos ocultos, parecía sacada de una mezcla entre Renacimiento e ingeniería mágica.

Leonel casi se atraganta al verla.

—…¡Eso no es Da Vinci!

—soltó sin pensar.

La figura giró con una sonrisa encantadora.

—Oh, pero claro que lo soy, joven Master.

¿Esperabas un viejo barbudo con túnica polvorienta y tinta en las manos?

¿Tal vez una barba como la de Merlín?

Leonel se quedó boquiabierto.

Mash solo bajó la mirada, claramente acostumbrada a esta reacción.

Fue entonces que Romani entró apresurado, nervioso.

—¡Ah!

Veo que ya se conocieron.

Ejem…

Bueno, sí.

Esto requiere…

algo de contexto.

Da Vinci se cruzó de brazos y levantó una ceja divertida.

—Vamos, Roman, no seas tímido.

Dilo tú.

Me causa gracia ver cómo te ruborizas con esto.

Romani suspiró, derrotado.

—Bien, bien…

Lo explicaré.

En resumen…

Leonardo da Vinci, el genio universal, decidió al ser invocado como Servant…

reencarnarse con la forma de lo que él consideraba su obra más bella: la Mona Lisa.

Leonel parpadeó.

—¿El genio del Renacimiento…

eligió ser una mujer?

—Una mujer hermosa, brillante, y absolutamente fabulosa —interrumpió Da Vinci con una reverencia elegante—.

La belleza es parte de la genialidad, ¿sabes?

¿Y acaso hay mejor forma de representar el arte que encarnarlo?

Mash intervino, intentando suavizar la situación.

—Es algo extraño, lo sé…

pero ella…

él…

bueno, Da Vinci ha sido un pilar fundamental en la operación de Chaldea.

Su conocimiento de sistemas, magia y física cuántica es insustituible.

Romani murmuró entre dientes: —Y su ego también…

—¡Te escuché, Roman!

Leonel simplemente se recargó en la pared, sonriendo, divertido por lo surreal de la situación.

—Bueno…

supongo que si Mash puede invocar un escudo gigante de energía mágica, yo puedo aceptar que Da Vinci sea una mujer coqueta y brillante.

—¡Ese es el espíritu!

—Da Vinci le guiñó un ojo—.

Me caes bien, Leonel.

Sí, te estaré observando de cerca.

La sala de invocación estaba llena de tensión y luz mágica.

Mash observaba expectante mientras Da Vinci ya tenía preparada una copa de vino (virtual, claro) para celebrar el evento.

—Muy bien, Leonel —dijo Romani por el comunicador—.

Esto es lo importante: canaliza tu energía, enfócate y deja que el destino decida qué espíritu heroico responderá a tu llamado.

Leonel respiró profundamente.

Había tenido muchas emociones desde Fuyuki, pero esta…

esta era especial.

Era su primera invocación.

Una chispa se encendió en su pecho, y el círculo mágico se iluminó con un resplandor dorado vibrante.

—¡La invocación comienza!

“Hierro y Plata como base.

Piedras y el Archiduque de Pactos como cimientos.

Mi maestro Schweinorg como ancestro.

Las puertas cardinales se cierran.

Comienza desde la corona y sigue el camino bifurcado que te lleva al reino.

Llena,llena,llena,llena,llena.

Repítelo cinco veces.

Pero cuando cada uno este lleno, destrúyelo.

Preparado.

Te lo ordeno, ven a mí.

Tu espada controlará mi destino.

Siguiendo las normas del Santo Grial, responde si aceptas mi voluntad y razón.

Juro aquí que seré todo lo bueno del mundo eterno.

Que expondré todo el mal del mundo eterno.

Por los siete cielos que acogen tres poderosas palabras, ven a mi desde el círculo del balance.

¡Protector Del Equilibrio!” Un remolino de luz.

Un trueno.

Y entonces…

—¡Ufufufu!

¡OH-HO-HO-HO-HO!

¡Así que por fin he sido convocada!

¡La emperatriz de la rosa ha llegado!

De entre la luz, emergió una joven de cabellos rubios, ojos verdes brillantes, vestida en una versión demasiado llamativa de una toga imperial cruzada con vestido rojo, con detalles dorados brillando como si fueran fuegos artificiales.

—¡Escucha bien, plebeyo afortunado!

¡Yo soy Nero Claudius Caesar Augustus Germanicus!

Pero puedes llamarme…

¡Nerón!

¡Ufufu~!

Leonel dio un paso atrás, boquiabierto.

—…¿Qué rayos acabo de invocar?

Mash abrió mucho los ojos, visiblemente confundida.

Da Vinci se tapó la boca con una sonrisa casi maliciosa.

Romani simplemente soltó un suspiro largo al otro lado del comunicador.

—¿¡Qué clase de emperatriz saluda así!?

—dijo Leonel en voz alta, sin poder contenerse.

Nero apuntó hacia él con su espada (que había aparecido de la nada, claro).

—¡Silencio, vulgar mortal!

¡Debes agradecer al destino por concederte mi gloriosa presencia!

¡No temas, pues a partir de ahora lucharé por ti!

¡Y tú…!

—hizo una pausa dramática, girando una flor imaginaria en la mano—.

¡Tendrás el privilegio de contemplar mi belleza y talento en todo momento!

—…¿Está bromeando?

—preguntó Leonel en voz baja a Mash.

—No lo creo…

—susurró ella, aún confundida.

Nero comenzó a dar vueltas en el centro de la sala, alzando los brazos como si estuviera en el teatro.

—¡Ah, el escenario del destino me llama!

¡Qué gloriosa tragedia, qué dulce batalla!

¡Oh, rosas, sed testigos de mi esplendor!

Leonel se giró lentamente hacia Da Vinci.

—¿Esto es normal?

Da Vinci alzó la copa y sonrió.

—Para una emperatriz romana que cree que cada combate es una ópera…

sí, es completamente normal.

Nero terminó su pose y apuntó otra vez a Leonel.

—¡Maestro!

¿Dónde está mi camerino?

¿Y el baño real?

¿Y el vino?

¿Y las rosas frescas?

Leonel solo pudo suspirar profundamente.

—…Creo que me voy a arrepentir de esto.

El sol comenzaba a ponerse, bañando los jardines de Chaldea con una cálida luz anaranjada.

A pesar de que el lugar aún estaba en proceso de reconstrucción tras las recientes crisis, los espacios verdes ya lucían cuidados, ofreciendo un respiro del ambiente clínico del interior.

En uno de los bancos de piedra, sentada con la gracia de una emperatriz esperando su audiencia, estaba Nero Claudius, la primera Servant invocada oficialmente por el nuevo Master…

aparte de Mash.

—¡Ufufu~!

¡Cuán gloriosa soy, incluso en tierras tan lejanas de Roma!

—exclamó, mirando al cielo con expresión soñadora—.

Invocada por el destino mismo, como la primera de tu glorioso ejército.

¡Naturalmente, el honor recae en mí, Nero Claudius!

—¿Hablas sola o estás ensayando un discurso?

—preguntó una voz masculina detrás de ella.

Nero se giró de inmediato, su expresión de sorpresa dando paso a una sonrisa de superioridad al reconocer al nuevo Master, quien acababa de acercarse con una bebida en la mano.

—¡Ah!

¡Mi querido Master!

¡Al fin has venido a disfrutar de mi compañía como es debido!

Por supuesto, es natural que busques el consuelo y la inspiración que solo una emperatriz puede ofrecer.

—No te emociones tanto —respondió él con una sonrisa divertida, sentándose a su lado en el banco—.

Solo quise conversar un poco.

Todavía eres la única Servant, aparte de Mash, así que pensé que sería bueno conocerte mejor.

Nero parpadeó.

Por un instante, su sonrisa titubeó.

—¿Conocerme mejor…?

Ohh, ya veo, ya veo.

¡Sí, sí!

No puedes evitar sentirte atraído por mi belleza, ¿ne?

—dijo con voz melosa, acercándose un poco más, segura de su suposición—.

Vamos, no hay necesidad de disimular, puedes decírmelo sin pena.

¡Confiesa que estás enamorado!

El joven se echó a reír suavemente, sin incomodidad alguna, pero sin sonrojarse tampoco.

—Eres sin duda hermosa.

Eso no lo voy a negar.

Pero no, no estoy enamorado de ti.

Ni interesado de ese modo, para ser honesto.

El silencio fue brutal.

Nero lo miró con ojos grandes y parpadeantes, como si acabara de oír la cosa más absurda del mundo.

—¿Qué…

qué has dicho?

—Que no estoy interesado en ti.

No así.

Me agradas, y quiero llevarme bien contigo, pero eso es todo.

Estoy tratando de ser justo con todos, y aún no conozco bien este lugar.

No tengo tiempo para dramas románticos ni complicaciones.

Nero abrió la boca…

y la volvió a cerrar.

La emperatriz de Roma, normalmente tan elocuente, ahora se limitó a inflar las mejillas, roja como un tomate, haciendo un visible puchero.

—¡Hmph!

¡Qué frío!

¡Qué cruel!

¡Qué falta de sensibilidad!

Rechazarme de esa manera…

¡y tan directamente!

¡Eres peor que los senadores!

¡Al menos ellos me temían!

—Tómalo como un cumplido —dijo él, poniéndose de pie con calma—.

No tengo intenciones ocultas, ni motivos egoístas.

Solo aprecio tu compañía.

Nos vemos luego, Nero.

Y con eso, se fue caminando, tranquilo, sin mirar atrás.

…

Nero lo observó alejarse con el ceño fruncido, cruzando los brazos.

—Tch…

rechazarme así, como si fuera cualquier Servant del montón…

—murmuró, mientras sus labios se curvaban en una sonrisa lenta y decidida—.

¡Muy bien, Master!

¡Has desafiado el orgullo de una emperatriz!

Si no vienes a mí por voluntad…

¡entonces yo haré que te enamores con cada gramo de mi gloriosa presencia!

Se levantó del banco con un aire dramático y alzó un dedo al cielo.

—¡Declaro la conquista de tu corazón como mi próxima campaña imperial!

¡Prepara tu alma, Master!

[Más tarde: Enfermería de Chaldea] Leonel entró con cuidado.

La habitación estaba en penumbra, apenas iluminada por la luz suave de los monitores.

Olga Marie yacía aún inconsciente, su expresión tranquila en contraste con la tragedia que la había alcanzado.

—Vaya forma de comenzar todo esto…

—susurró Leonel mientras observaba la figura dormida de la directora.

Sabía que ella había sobrevivido por poco a la explosión del centro de mando.

Romani aún no tenía claro si despertaría pronto, pero sus signos vitales eran estables.

Leonel no podía hacer mucho, pero el simple hecho de estar allí le daba una sensación de propósito.

[Más tarde: Cafetería de Chaldea] Con una bandeja en mano, se sentó frente a Mash, que ya comía tranquilamente en una esquina.

—¿Cómo estuvo tu día, senpai?

—preguntó ella con una sonrisa gentil.

—Interesante, supongo.

Tuve mi primer encuentro con Nero.

Mash casi se atraganta.

—¿La emperatriz romana?

¿Y cómo fue?

—Intenso —respondió él sin pensarlo mucho—.

Ella cree que me acerqué porque estoy enamorado.

Le dije que no, y bueno…

hizo un berrinche.

Mash soltó una risa nerviosa.

—Eso…

suena a ella, por lo que he leído en los archivos.

—No creo que me deje tranquilo tan fácil —dijo Leonel mientras tomaba un poco de sopa—.

Tengo la sensación de que acabo de activar una bandera sin querer.

Mash parpadeó confundida.

—¿Una bandera?

Leonel solo sonrió de lado.

—Nada, solo una expresión.

Y así continuaron comiendo, con una nueva rutina formándose lentamente en su nueva vida.

Aunque no lo decía en voz alta, Leonel sabía que el mundo dependía de sus acciones.

Y eso lo obligaba a seguir adelante, paso a paso.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.

Mi patreon: SeathScale

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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