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Fate/Grand Persona - Capítulo 48

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  4. Capítulo 48 - 48 Capitulo 47 Medb
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48: Capitulo 47: Medb 48: Capitulo 47: Medb El aire en el salón del trono vibraba con la violencia primigenia de la batalla.

Los rugidos bestiales de Cu Chulainn Alter se estrellaban contra los gritos de desafío de los Servants de Leonel, un sonido que reverberaba en los mármoles astillados y las sedas rasgadas.

El plan de Leonel estaba en movimiento, pero ahora enfrentaba su prueba más severa: la ejecución bajo la presión absoluta.

Leonel, con la mente compartida con Tezcatlipoca, era un faro de calma en el centro del huracán.

Sus ojos, reflejando el destello de las espadas y la luz corrupta del Grial, no parpadeaban.

Analizaba, procesaba, proyectaba.

“Medb es Rider.

Movilidad alta, capacidad de invocación de montura, pero su fuerza principal es la manipulación y el carisma.

No la subestimemos.

El objetivo prioritario sigue siendo Cu Alter, pero no podemos dejar que ella actúe libremente”, dictó Leonel, sus pensamientos convertidos en órdenes claras a través del enlace de Tezcatlipoca.

El Persona asintió, su vasta conciencia dividiéndose para monitorear ambos frentes simultáneamente.

“Propongo división de fuerzas.

Grupo Alfa: enfoque de fuerza bruta y contención sobre la entidad Berserker-Alter.

Grupo Beta: interferencia y captura de objetivo sobre la entidad Rider.” “Confirmado”, respondió Leonel.

“Jeanne Alter, Nero Bride, Kiyohime.

Ustedes son el Grupo Alfa.

Su misión es acorralar, desgastar y, si es posible, neutralizar a Cu Chulainn Alter.

No se expongan innecesariamente.

Jeanne, usa tu fuego para limitar sus movimientos.

Nero, ataca sus puntos de apoyo, sus tendones.

Kiyohime…”, hizo una pausa, viendo la furia ardiente en los ojos de la Berserker, “…sé el fuego que lo distrae.

Pero obedece las órdenes.

No te dejes llevar.” Un gruñido de asentimiento de Kiyohime y un “Hmph” de Jeanne Alter fueron las únicas respuestas.

Nero Bride sonrió, una expresión de pura determinación marcial.

“¡Deja que la novia muestre su filo, mi amado!” “Grupo Beta”, continuó Leonel.

“Elizabeth, Nightingale, Nero Saber.

Ustedes se encargan de Medb.

Objetivo: separarla del Grial, inmovilizarla, y recuperar el artefacto.

Elizabeth, usa tus gritos para desequilibrarla y romper cualquier hechizo de refuerzo.

Nightingale…

haz lo tuyo.

Nero, protege a Nightingale y presiona a Medb.

No dejen que se monte en su carro.” “¡Entendido, Praetor!” afirmó Nero, la original, su espada brillando con una luz dorada.

“Tamamo”, dijo Leonel, dirigiéndose a su esposa kitsune, quien permanecía a su lado, sus ofudas ya flotando alrededor de ella como hojas doradas.

“Eres nuestro soporte de área.

Refuerza a quien necesite refuerzo, cura lo que se pueda curar, y lanza maldiciones de interferencia cuando veas una apertura.

Eres la red de seguridad.” Tamamo asintió, su expresión serena pero sus ojos brillando con concentración.

“Deja que esta zorra cuide de su familia, esposo.” Desde las sombras más altas del salón destrozado, donde las vigas del techo se encontraban con la oscuridad, Scathach observaba.

Sus ojos escarlata, agudos como lancetas, seguían cada movimiento.

Veía la lógica en la división.

El Grupo Alfa era pura potencia y resistencia, diseñado para soportar y contener la fuerza monstruosa de Cu Alter.

El Grupo Beta era velocidad y precisión, una pinza quirúrgica para arrancar el Grial de las manos de la reina.

Y Tamamo era el lubricante, el elemento que mantenía la maquinaria funcionando sin atasco.

Era una estrategia sólida.

Elegante, incluso.

Pero Medb no era una simple concubina gritona.

Y el Grial en sus manos era una variable de poder infinito.

El combate estalló en toda su ferocidad.

El Grupo Alfa se abalanzó sobre Cu Chulainn Alter.

Jeanne Alter lanzó una cortina de fuego negro que envolvió a la bestia, no para dañarla profundamente, sino para obstruir su visión y quemar el aire a su alrededor.

Cu Alter rugió, barriendo el fuego con su lanza corrupta, pero en ese momento de ceguera relativa, Nero Bride apareció como un espectro blanco, su espada Aestus Estus: Ignis Aestus brillando, y asestó una serie de golpes rápidos y precisos a las articulaciones de sus piernas.

El metal contra la carne corrupta sonó como un martillazo en carne viva.

Kiyohime, liberando su furia de forma controlada por primera vez, escupió un torrente de llamas azules espirituales que no buscaban impactar directamente, sino crear un campo de calor intenso que debilitaba la regeneración oscura de Cu Alter y lo mantenía a la defensiva.

Era una danza peligrosa: tres depredadoras acosando a un titán, esquivando sus contraataques brutales que destrozaban el suelo de mármol donde un instante antes habían estado.

Mientras tanto, el Grupo Beta se movía.

Elizabeth, con un grito agudo que hacía temblar los cristales rotos de las ventanas, cargó hacia Medb.

“¡Tu reinado de mal gusto termina ahora, mujerzuela!” Medb, desde su trono, se rió.

Era una risa clara, burlona y cargada de un poder seductor que hacía que el aire mismo pareciera espesarse.

“¡Qué insectos más ruidosos!

¡Mi hermoso lobo los está entreteniendo, así que déjame jugar con ustedes!” Con un gesto despreocupado, levantó una mano.

El Santo Grial a sus pies pulsó, y una barrera de energía rosada y dorada se interpuso entre ella y Elizabeth.

El grito de la idol-dragón impactó contra la barrera y se disipó en un estallido de luz inofensiva.

Nightingale no se inmutó.

Analizó la barrera con una mirada clínica.

“Campo de fuerza basado en energía vital distorsionada y deseos corruptos.

Un síntoma avanzado.

El tratamiento es la aplicación de fuerza contrapuntual en los nodos de coalescencia.” Se lanzó hacia un punto específico de la barrera, no con un arma, sino con sus manos enfundadas en guantes blancos.

Al tocarlo, la barrera chispeó y se destabilizó.

No se rompió, pero se debilitó lo suficiente para que Nero Saber, aprovechando la apertura, cargara a través con un grito de “¡Roma!”, su espada buscando el costado de Medb.

La reina Rider esquivó con una agilidad sobrenatural, su risa ahora un poco menos segura.

“¡Ay, qué brusco!

¡A las reinas se las corteja, no se las ataca con espadas!” De su mano surgió un látigo de energía rosa que azotó el aire hacia Nero.

Fue entonces cuando Leonel y Tezcatlipoca vieron el primer cambio.

Medb no solo esquivaba.

Sus movimientos, ya de por sí ágiles, parecieron acelerarse aún más.

Un brillo dorado sutil recorrió su cuerpo.

El Grial, a sus pies, latía con más fuerza.

“Está usando el Grial para potenciarse a sí misma”, informó Tezcatlipoca, su voz urgente.

“Aumento del 30% en parámetros de velocidad y resistencia.

Y está transfiriendo parte de esa energía a la entidad Berserker-Alter.” En el otro frente, Cu Chulainn Alter pareció sacudirse de la molestia que causaban sus atacantes.

Sus movimientos, ya brutales, se volvieron un borrón.

Esquivó un ataque de Nero Bride por un margen imposible y contraatacó con un golpe de lanza que, aunque Jeanne Alter logró desviar parcialmente con su espada, la envió a ella contra una pared con un impacto que hizo crujir la piedra.

La ventaja táctica que Leonel había forjado comenzaba a erosionarse.

La cruda potencia del Grial estaba nivelando el campo de juego.

Leonel sintió el frío familiar de la desventaja, pero esta vez no lo paralizó.

Lo enfocó.

Había anticipado que Medb usaría el Grial.

Pero no de manera tan directa y eficiente.

Necesitaba una respuesta igual de directa.

Y tenía una.

Una que había desbloqueado en lo más profundo de su conexión con Tezcatlipoca después de la evolución en Londres, una faceta del poder de la Wild Card que había intuido pero no había necesitado probar hasta ahora: la capacidad de influir directamente en las estadísticas, en las reglas del combate.

“Tezca”, dijo, concentrándose.

“Activa el Protocolo de Refuerzo Táctico.

Habilidad: Masukukaja.” No hubo un gran gesto, ni un grito de poder.

Tezcatlipoca, a su lado, extendió sus brazos ligeramente.

Un velo de energía sutil, del color de un arcoíris tenue y apenas visible, se expandió desde él, envolviendo a todos los Servants aliados en el salón.

No era un escudo, ni curación.

Era algo más fundamental.

Para Nero Bride, el siguiente movimiento de Cu Alter, que debería haber sido un borrón indescifrable, se volvió…

legible.

Podía ver el inicio del giro de su hombro, la tensión en su pierna.

No era más lento, pero ella podía procesarlo más rápido.

Para Elizabeth, el látigo de energía de Medb pareció moverse por una trayectoria más predecible.

Para todos, sus propios movimientos se sintieron más ligeros, más precisos.

Era la habilidad Masukukaja: un aumento masivo de la agilidad y la suerte en batalla, la capacidad de esquivar lo imposible y golpear donde más duele.

El efecto fue inmediato.

Nero Bride, aprovechando su nueva claridad, no esquivó el siguiente golpe de Cu Alter; se deslizó bajo él, y su espada encontró una grieta en la armadura corrupta del talón del Berserker, haciendo que este gruñera de dolor y se tambaleara.

Jeanne Alter, recuperándose del impacto, lanzó un contraataque de fuego negro que Cu Alter, desequilibrado, no pudo esquivar por completo, chamuscando su costado.

En el frente de Medb, el látigo que había sido una amenaza se volvió un inconveniente manejable.

Nero Saber lo desvió con su espada y cerró la distancia.

Nightingale, con movimientos aún más precisos, encontró otro nodo débil en la barrera persistente y aplicó presión, haciendo que se agrietara visiblemente.

Medb frunció el ceño, su diversión inicial replaceda por irritación.

“¿Qué truco es este?

¡No importa!

¡Si quieren jugar duro, juguemos!” Golpeó el suelo con el talón.

El Grial brilló con intensidad, y del aire mismo, de manchas de sombra en el suelo, surgieron una docena de guerreros celtas fantasmal, sus formas semi-transparentes pero sus armas muy reales.

No eran tan fuertes como los originales, pero eran una distracción masiva, una multitud para abrumar a los atacantes.

Leonel no vaciló.

“Tezca.

Protocolo de Potenciación Ofensiva.

Matarukaja.” Una nueva onda emanó de Tezcatlipoca, esta vez de un rojo carmesí intenso.

Al tocar a los Servants aliados, no los hizo más grandes, pero sí hizo que sus armas brillaran con una luz interna, que sus músculos se tensaran con una potencia lista para estallar.

Matarukaja: el aumento del poder de ataque físico y mágico.

Los guerreros celtas fantasmal cargaron.

Fueron recibidos no por una defensa desesperada, sino por una carnicería eficiente.

Un solo golpe de Mordred, que estaba ayudando a contener a Cu Alter, destrozó a tres de un solo tajo.

Un grito concentrado de Elizabeth no solo dispersó a un grupo, sino que los desintegró.

Nightingale, en lugar de esquivar, agarró a un fantasma que se le acercaba y, con un movimiento que parecía más una técnica de desarticulación médica que un ataque marcial, lo hizo estallar en partículas de energía.

Medb estaba perdiendo el control de la situación.

Su ventaja numérica había sido anulada en segundos.

Su mirada se volvió hacia Leonel, realmente viéndolo por primera vez no como un juguete, sino como una amenaza.

“Tú…

ese poder…

no es magia normal.

¿Qué eres?” Leonel no respondió.

Su atención estaba dividida.

“Tamamo, ahora!

Un hechizo de sujeción en Medb, apunta a sus brazos y piernas!

Grupo Beta, prepárense para apoderarse del Grial en el momento en que la barrera caiga!” Tamamo lanzó sus ofudas más poderosos, que volaron como serpientes doradas no hacia Medb, sino hacia el espacio alrededor de ella, tejiendo una red de energía restrictiva.

Al mismo tiempo, Nightingale, con la fuerza aumentada por Matarukaja, asestó un golpe final, quirúrgico, al nodo principal de la barrera.

La pared de energía rosada se hizo añicos con el sonido de cristal roto.

Medb gritó, más de rabia que de dolor, al sentir las ataduras espirituales de Tamamo cerrarse a su alrededor, ralentizando sus movimientos.

“¡No!

¡Es mío!

¡Todo es mío!

¡CÚ!” Su grito fue una orden desesperada.

Cu Chulainn Alter, a pesar de la presión del Grupo Alfa, rugió en respuesta.

Una oscuridad palpable emanó de él, un intento de liberar un Noble Phantasm corrupto para barrer el área.

“¡No lo permitas!” ordenó Leonel.

“Jeanne Alter, conténlo con tu propio Noble Phantasm si es necesario!

Kiyohime, distráelo!

Nero Bride, con Nightingale y Nero, ¡AHORA!

¡El Grial!” Fue una apuesta.

Liberar el poder de Jeanne Alter en un espacio cerrado era riesgoso.

Pero ella lo entendió.

Con una sonrisa salvaje, levantó su espada.

“¡Grondement Du Haine!” No lo apuntó a Cu Alter directamente, sino al espacio entre él y el grupo que se lanzaba hacia el Grial.

Una columna de fuego y odio puro se alzó, creando una cortina infranqueable que separó a la bestia de su reina por unos preciosos segundos.

Esos segundos fueron todo lo que necesitaron.

Mientras Cu Alter era contenido por la furia vengativa y Kiyohime se lanzaba contra él en un ataque suicida para mantenerlo ocupado, Nero Bride, Nero Saber y Nightingale llegaron al montículo donde latía el Santo Grial.

Medb, inmovilizada por los hechizos de Tamamo, extendió una mano, sus ojos llenos de codicia y pánico.

“¡No lo toquen!

¡Es MÍO!” Nightingale la ignoró.

Para ella, no era un tesoro, era un tumor.

Con sus guantes blancos ahora brillando con una luz sanadora que chocaba contra la corrupción del Grial, agarró el artefacto.

No fue un gesto suave.

Fue una extirpación.

Un tirón seco, decisivo, que arrancó el Grial de su anclaje en el aire.

Un estruendo silencioso llenó el salón.

La luz dorada y corrupta parpadeó y luego se desvaneció.

Las ataduras en Medb desaparecieron, pero sin el flujo de poder del Grial, su cuerpo comenzó a deshacerse inmediatamente en partículas de luz.

Su rostro, de rabia, pasó a la incredulidad y luego a una aceptación burlona.

“Ja…

ja ja…

me has ganado, pequeño Maestro.

Pero esto no ha terminado.

Mi lobo…” Miró hacia donde Cu Chulainn Alter luchaba, ahora visiblemente debilitado, la oscuridad que lo envolvía perdiendo intensidad sin el apoyo constante del Grial.

“…él te recordará.” Y desapareció, devuelta al Trono de Héroes.

El Grial, ahora inerte y frío, estaba en las manos de Nightingale.

El salón quedó en un silencio repentino, roto solo por los jadeos de los combatientes y el gruñido bajo y agonizante de Cu Chulainn Alter, quien, privado de la fuente de su corrupción, parecía desorientado, su furia dando paso a una confusión bestial.

Leonel respiró profundamente, sintiendo la tensión abandonar sus hombros.

Habían ganado.

Habían recuperado el Grial.

Pero una lección quedó grabada a fuego en su mente: nunca, nunca, subestimar a una reina, por mucho que parezca una “simp”.

Medb había sido una comandante despiadada y astuta, y solo el poder recién descubierto de su Wild Card, manifestado a través de Tezcatlipoca, había inclinado la balanza.

Scathach, en las sombras, asintió lentamente.

El muchacho no solo había ejecutado un plan.

Lo había adaptado bajo fuego enemigo.

Había usado herramientas nuevas de manera efectiva.

Y, lo más importante, había mantenido la cabeza fría cuando el poder del enemigo crecía.

La semilla que había visto antes ahora mostraba sus primeros brotes.

Interesante.

Muy interesante.

La batalla por el Grial había terminado.

Pero la guerra por esta singularidad aún no.

Quedaba Cu Chulainn Alter, una fiera herida y peligrosa, y la tarea de usar el Grial para corregir la historia.

Pero por ahora, en el silencio cargado de polvo y poder gastado, hubo una victoria.

Pequeña, costosa, pero inequívocamente suya.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Voten si les gusto el episodio y apoyenme en mi patreon para seguir escribiendo mas de estas historias.

Mi patreon: SeathScale

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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