Fate/Grand Persona - Capítulo 8
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8: Capitulo 7: Despertar 8: Capitulo 7: Despertar Los espejos giraron, y una serie de datos emergieron ante Leonel y las Servants: [Análisis activado.] Dragón menor A: Punto débil – cuello, detrás de la cresta ósea.
Dragón menor B: Resistencia mágica baja.
Vulnerable a ataques tipo luz.
Fafnir: Núcleo encantado.
Punto ciego: flanco derecho.
Aliento en carga: 82%.
La voz de Tezcatlipoca resonó clara: – Desvío táctico sugerido.
Defensa elevada en tres segundos.
Servant Nero: apunta a la base del ala izquierda.
Mash alzó su escudo justo cuando una llamarada impactó.
El aura de Tezcatlipoca pareció fortalecer su defensa, dispersando parte del fuego como si la estrategia misma protegiera.
Jeanne cargó con su estandarte brillante, guiada por la información.
Sus golpes eran certeros, como si supiera de antemano dónde romper las escamas.
Nero rió, el fuego reflejado en sus ojos escarlata.
– ¡Magnífico!
¡Incluso sin luchar, este espíritu nos da ventaja!
¡La victoria será mía, por supuesto, pero admito que tu apoyo es bellissimo!
– gritó, atravesando la garganta de un dragón menor con una estocada elegante.
Leonel se mantenía en retaguardia, pero cada palabra de Tezcatlipoca aumentaba sus opciones.
Cada espejo que flotaba revelaba una nueva ventaja.
Incluso Fafnir dudó, retrocediendo unos pasos, confundido por el humo ilusorio que emanaba del dios.
– Fafnir desorientado.
Retirada viable.
Tiempo óptimo para escape: ahora.
Mash asintió de inmediato.
– ¡Leonel, debemos irnos!
– Jeanne, Nero, ¡vámonos!
Las tres Servants cubrieron la retirada con precisión quirúrgica.
Guiadas por la mirada infinita de Tezcatlipoca, cada paso fue exacto, cada defensa en el instante preciso.
Y cuando se alejaron lo suficiente, el humo se desvaneció, y el dios retornó a su espejo.
Poco despues…
Leonel cayó de rodillas, agotado pero vivo.
Las Servants se acercaron a él.
Jeanne lo miró con sorpresa y respeto.
– ¿Qué fue eso…?
Él respiró hondo.
– No lo sé del todo.
Pero…
creo que es mi forma de luchar.
No con fuerza.
Con conocimiento.
Ubicación: Base improvisada tras el combate.
Restos de dragones humean en la distancia.
Mash cura a Nero mientras Jeanne mantiene vigilancia.
La noche cae con pesadez.
Mash Kyrielight se acercó con expresión preocupada.
– Senpai…
lo que hiciste antes.
Ese ser…
esa entidad que apareció cuando gritaste “Persona”.
¿Qué fue eso?
Leonel tragó saliva.
Jeanne se acercó también, cruzando los brazos con suavidad, pero con firmeza en la mirada.
– No era un Servant.
No una Noble Phantasm.
No fue magia.
Pero nos ayudó…
y sabía exactamente cómo guiar el combate.
En la pantalla de comunicación, el Dr.
Romani parpadeó en transmisión.
– ¿Podrías explicarnos lo que fue eso, Leonel?
Su firma energética no coincide con nada en la base de datos de Chaldea.
Es como si viniera de otro plano completamente…
– se interrumpió, rascándose la cabeza.
– Fascinante…
– murmuró Da Vinci, entornando los ojos con interés desde el otro extremo de la conexión.
– Eso que usaste tenía arquitectura simbólica similar a un alma dividida.
Y la forma…
ese ser tenía una presencia que rozaba lo divino.
No lo reconocemos como ningún Heroic Spirit.
Leonel levantó las manos, nervioso, intentando mantener su mejor cara de “yo no sé nada”.
– ¿Yo?
Solo…
sentí que algo dentro de mí me pedía salir.
Lo grité y eso pasó.
¡No tengo idea de cómo funcionó!
Tal vez…
¿magia del lugar?
Mash frunció los labios.
Jeanne observó con más calma, aunque no se le escapaba nada.
– …Aunque digas eso – dijo Jeanne suavemente -, en tus ojos había determinación.
Como si lo conocieras.
Leonel sonrió torpemente y fingió un bostezo.
– ¡Estoy agotado!
Lo hablamos mañana, ¿sí?
Mi cerebro está más frito que dragón en fogata.
Tiempo: Esa misma noche.
El mundo desaparece como arena arrastrada por el viento, y un tren invisible lo lleva entre sueños.
Cuando abre los ojos, está sentado en un sillón de terciopelo azul.
Las paredes infinitas del Velvet Room giran lentamente como relojes flotantes.
La neblina azul danza al compás de una música etérea.
Enfrente de él, como siempre, Igor, con su eterna sonrisa torcida.
– Bienvenido, Leonel.
Me complace ver que finalmente has dado el primer paso hacia tu verdadero despertar.
Selene, la joven de ojos dorados y cabello blanco con puntas azules, está junto a él.
A diferencia de su primera aparición, ya no lo mira con puro escepticismo.
Sus ojos tienen un brillo de…
¿esperanza?
– No lo hiciste tan mal.
No te desmayaste, no gritaste y ayudaste a tus aliadas a sobrevivir.
Nada mal para un principiante – dijo con una pequeña sonrisa ladeada.
Leonel se acomodó, sintiéndose ligeramente menos intimidado.
– Así que…
eso era lo que ustedes esperaban, ¿no?
Ese “Tezcatlipoca”.
Igor asintió lentamente, entrelazando los dedos.
– Tezcatlipoca es tu Persona.
La manifestación de tu espíritu, de tu verdad interna.
No un guerrero en sí, sino un observador del mundo, un tejedor de posibilidades.
Su fuerza no reside en el combate directo, sino en el conocimiento, la estrategia y la percepción del alma.
Selene chasqueó los dedos y uno de los espejos humeantes de Tezcatlipoca flotó ante ellos.
En su superficie, escenas del combate anterior se repetían como recuerdos codificados.
– El espejo refleja lo que puede ser.
Pero depende de ti decidir qué hacer con lo que ves – añadió ella.
Igor continuó: – Este cuarto existe para aquellos que han sido elegidos por el destino para caminar entre realidades.
Tu papel no es sólo luchar, Leonel.
Es guiar.
Ver más allá del humo.
Ayudar a otros a encontrar su camino cuando la oscuridad los ciegue.
Leonel bajó la mirada, más serio.
– Entonces…
¿no soy solo un simple humano al azar?
– No – dijo Selene, inclinándose un poco hacia él -.
Eres nuestro Invitado.
Y el Velvet Room solo se abre a quienes deben tomar una decisión que puede cambiar el mundo.
Igor sonrió más ampliamente.
– Tu viaje apenas comienza, Leonel.
Prepárate.
El equilibrio del mundo…
puede depender de tu juicio.
Ubicación: Campamento improvisado.
El cielo apenas comienza a aclararse.
El aire aún huele a ceniza de dragón.
Leonel despertó lentamente, sintiendo el peso de sus párpados y el leve tirón en sus músculos como si hubiera corrido kilómetros en sueños.
Se incorporó con cuidado, aún envuelto en la tela de su manta.
A unos metros de distancia, las voces de sus compañeras flotaban en el aire.
– …No era magia común.
Ni siquiera divina – decía Jeanne con voz baja, pero firme.
– Lo sentí.
Fue como si…
otra entidad despertara con él.
No uno de nosotros, no un Heroic Spirit.
Algo diferente.
– ¡Pero fue espléndido!
– intervino Nero con un tono más animado.
– Un aliado así, que lee el campo de batalla y revela los puntos ciegos del enemigo.
¡Verdaderamente digno del aplauso del Coliseo!
¡Una presencia digna de Roma!
Mash, sentada entre ambas, apretaba suavemente sus guanteletes con gesto pensativo.
– No puedo identificar el origen de esa manifestación.
Tampoco recibimos ningún análisis desde Chaldea…
Pero aún así…
ese ser fue el que marcó la diferencia contra Fafnir.
Gracias a él pudimos escapar.
– No me malinterpreten – continuó Jeanne, mirando hacia el horizonte -.
No estoy diciendo que sea algo malo…
pero si nuestro Master porta un poder así y no sabe cómo controlarlo…
podríamos estar expuestos a riesgos que ni siquiera entendemos.
– Oh, querida Doncella – replicó Nero con una sonrisa mientras cruzaba las piernas con gracia -.
El peligro es parte del arte de la guerra.
Y si el alma de nuestro Master se enciende con un fuego nuevo, ¡debemos celebrarlo!
¡Salve, Roma!
Mash bajó la mirada un momento, pensativa.
– …Solo deseo entenderlo mejor.
Para poder ayudarlo…
y protegerlo, si algo sale mal.
Leonel dejó escapar un pequeño suspiro desde su cama improvisada.
No podía escuchar cada palabra, pero sí sentía el peso de la conversación.
Ellas lo habían notado todo.
Por más que se hiciera el tonto, no podría seguir ocultándolo por mucho tiempo.
Y mientras el viento frío de la madrugada agitaba las lonas del campamento, una certeza nacía en su pecho: el viaje apenas comenzaba…
y Tezcatlipoca no sería el único secreto que tendría que desvelar.
Ubicación: Campamento en las afueras de Orleans.
Primera luz del día.
Leonel apenas había terminado de estirarse cuando lo rodearon.
Mash fue la primera en acercarse, con una expresión seria y preocupada.
Jeanne lo miraba con gravedad, mientras Nero mantenía su porte imperial, aunque sin perder su habitual sonrisa.
Poco después, los comunicadores mágicos chirriaron, y la voz de Romani Archaman retumbó desde el dispositivo de Mash.
– Leonel, necesitamos hablar.
Ya mismo.
A través del proyector portátil, Romani y Da Vinci se manifestaron con rostros tensos.
– ¿Qué fue ese poder que liberaste?
– preguntó Jeanne directamente.
– No era magia normal – añadió Mash, aún con duda en sus ojos -.
Era como si otra presencia hubiera aparecido junto a ti…
¿Quién era ese espíritu?
Leonel se cruzó de brazos.
Sus ojos se entrecerraron apenas, contemplando las miradas de sus tres Servants, y las imágenes de los genios de Chaldea.
Estaba acorralado.
Y aunque deseaba mantener el secreto un poco más…
entendía que mentirles ahora solo sembraría desconfianza.
– Está bien…
hablaré.
Todos guardaron silencio.
Incluso Nero adoptó una postura más solemne, atenta.
– Ese ser…
no es un Servant.
Tampoco una manifestación mágica como las que conocen.
– Se llama…
Tezcatlipoca.
Y es una Persona.
Mash parpadeó.
– ¿Persona…?
– Es difícil de explicar, pero haré lo mejor que pueda.
– Existen ciertos lugares…
más allá de la realidad.
Uno de ellos se llama el Velvet Room, un espacio entre sueño y conciencia, donde habita un hombre llamado Igor y su asistente, Selene.
– Fue allí donde…
desperté a este poder.
Al parecer, mi alma es capaz de manifestar esta entidad, una representación simbólica de mi verdadero ser.
Romani cruzó los brazos desde el monitor.
– ¿Nunca habías oído hablar de esto antes?
¿No tienes ninguna conexión previa con este “Velvet Room”?
Leonel negó con la cabeza, su voz suave pero cargada de intención.
– No…
Fue la primera vez que lo vi.
Solo sé lo que ellos me dijeron.
Que soy capaz de invocar a Tezcatlipoca y, quizás, otras Personas si las circunstancias lo permiten.
Da Vinci entrecerró los ojos levemente.
Su sonrisa estaba ausente.
– Qué curioso…
– murmuró -.
Hablas de ese lugar como si lo hubieras recorrido antes.
Como si tu alma no se sorprendiera en absoluto.
Leonel sintió un leve escalofrío en la espalda, pero mantuvo su actuación.
Dio un paso atrás, cerrando los ojos brevemente.
– No tengo más respuestas por ahora.
Solo sé que este poder no está aquí para dañar…
sino para apoyar.
Tezcatlipoca es un guía, un ojo entre las sombras.
Y si sirve para ayudarlos…
lo usaré con responsabilidad.
Hubo un silencio tenso.
Jeanne lo observaba con un dejo de preocupación, Nero parecía satisfecha con la explicación a medias, y Mash seguía con dudas.
Desde el monitor, Romani asintió, pero su mirada no se suavizó.
– Muy bien.
Pero después de la misión de Orleans, quiero que hablemos…
a solas.
Da Vinci simplemente cruzó los brazos y añadió: – Yo también.
Leonel asintió en silencio, sabiendo que el teatro no duraría para siempre.
Ubicación: Campamento en las afueras de Orleans.
Primera luz del día.
Leonel apenas había terminado de estirarse cuando lo rodearon.
Mash fue la primera en acercarse, con una expresión seria y preocupada.
Jeanne lo miraba con gravedad, mientras Nero mantenía su porte imperial, aunque sin perder su habitual sonrisa.
Poco después, los comunicadores mágicos chirriaron, y la voz de Romani Archaman retumbó desde el dispositivo de Mash.
– Leonel, necesitamos hablar.
Ya mismo.
A través del proyector portátil, Romani y Da Vinci se manifestaron con rostros tensos.
– ¿Qué fue ese poder que liberaste?
– preguntó Jeanne directamente.
– No era magia normal – añadió Mash, aún con duda en sus ojos -.
Era como si otra presencia hubiera aparecido junto a ti…
¿Quién era ese espíritu?
Leonel se cruzó de brazos.
Sus ojos se entrecerraron apenas, contemplando las miradas de sus tres Servants, y las imágenes de los genios de Chaldea.
Estaba acorralado.
Y aunque deseaba mantener el secreto un poco más…
entendía que mentirles ahora solo sembraría desconfianza.
– Está bien…
hablaré.
Todos guardaron silencio.
Incluso Nero adoptó una postura más solemne, atenta.
– Ese ser…
no es un Servant.
Tampoco una manifestación mágica como las que conocen.
– Se llama…
Tezcatlipoca.
Y es una Persona.
Mash parpadeó.
– ¿Persona…?
– Es difícil de explicar, pero haré lo mejor que pueda.
– Existen ciertos lugares…
más allá de la realidad.
Uno de ellos se llama el Velvet Room, un espacio entre sueño y conciencia, donde habita un hombre llamado Igor y su asistente, Selene.
– Fue allí donde…
desperté a este poder.
Al parecer, mi alma es capaz de manifestar esta entidad, una representación simbólica de mi verdadero ser.
Romani cruzó los brazos desde el monitor.
– ¿Nunca habías oído hablar de esto antes?
¿No tienes ninguna conexión previa con este “Velvet Room”?
Leonel negó con la cabeza, su voz suave pero cargada de intención.
– No…
Fue la primera vez que lo vi.
Solo sé lo que ellos me dijeron.
Que soy capaz de invocar a Tezcatlipoca y, quizás, otras Personas si las circunstancias lo permiten.
Da Vinci entrecerró los ojos levemente.
Su sonrisa estaba ausente.
– Qué curioso…
– murmuró -.
Hablas de ese lugar como si lo hubieras recorrido antes.
Como si tu alma no se sorprendiera en absoluto.
Leonel sintió un leve escalofrío en la espalda, pero mantuvo su actuación.
Dio un paso atrás, cerrando los ojos brevemente.
– No tengo más respuestas por ahora.
Solo sé que este poder no está aquí para dañar…
sino para apoyar.
Tezcatlipoca es un guía, un ojo entre las sombras.
Y si sirve para ayudarlos…
lo usaré con responsabilidad.
Hubo un silencio tenso.
Jeanne lo observaba con un dejo de preocupación, Nero parecía satisfecha con la explicación a medias, y Mash seguía con dudas.
Desde el monitor, Romani asintió, pero su mirada no se suavizó.
– Muy bien.
Pero después de la misión de Orleans, quiero que hablemos…
a solas.
Da Vinci simplemente cruzó los brazos y añadió: – Yo también.
Leonel asintió en silencio, sabiendo que el teatro no duraría para siempre.
Ubicación: Aldea al norte de Orleans, justo antes del anochecer.
Las nubes grises cubrían el cielo como una mortaja.
Leonel y su grupo avanzaban por un sendero fangoso, rodeado de árboles retorcidos por el fuego de la guerra.
Esperaban encontrar un refugio, quizás incluso aliados.
Pero el silencio sepulcral les advirtió primero.
Luego, el olor.
– …¿Humo?
– murmuró Mash, escudriñando el horizonte.
El pueblo estaba en ruinas.
Las casas ardían con fuego púrpura, una magia inestable que crepitaba como si se alimentara del sufrimiento.
Y en la plaza central…
Gritos.
Sangre.
Dos figuras se alzaban entre los cuerpos: Uno, un caballero de armadura carmesí, espada en alto.
Otro, un asesino de túnica negra, que se movía como una sombra entre los aldeanos que intentaban huir.
– ¡Deténganse!
– gritó Jeanne, alzando su estandarte.
– ¡En nombre de la humanidad, eso termina ahora!
El caballero se giró lentamente.
Una sonrisa de desprecio cruzó su rostro.
– Otra falsedad envuelta en fe.
¿Viniste a morir, santa?
Leonel apretó los dientes.
– ¡Tezcatlipoca!
Una energía oscura y vibrante brotó tras él, y la imponente figura de la Persona emergió, sus ojos resplandecientes y su voz profunda resonando en la mente de todos: “Caballero rojo: clase Saber.
Técnica de espada basada en embestidas frontales.
Asesino: técnicas de sigilo, puntos vitales expuestos en el flanco izquierdo.” “Recomiendo rodeo con distracción contundente.” – Mash, ¡por la izquierda!
Nero, conmigo, vamos por el Saber – ordenó Leonel.
– Jeanne, flanquea al Asesino.
¡Vamos!
La batalla comenzó con precisión.
Las tácticas sugeridas por Tezcatlipoca permitieron que el grupo tomara ventaja.
Jeanne derribó al Asesino con una combinación de fuerza y táctica, mientras Nero enfrentaba al Saber con una furia digna de su título imperial.
Pero justo cuando parecía que la batalla podía inclinarse a su favor…
Más presencias mágicas se manifestaron.
Tres figuras descendieron del cielo envueltas en oscuridad: una Caster, un Berserker y una Rider.
Sus ojos brillaban con hostilidad.
– ¡Refuerzos enemigos!
– gritó Mash, preparándose para defender a Leonel.
Y entonces…
Una risa familiar retumbó por las calles.
– Así que aún respiras, Jeanne.
La figura de Jeanne Alter apareció entre las sombras del humo, su estandarte negro ondeando como una sentencia de muerte.
Sus ojos estaban encendidos con rabia.
– Y tú…
maldito impostor – señaló a Leonel con odio -.
Esta vez, ¡te romperé con mis propias manos!
Leonel dio un paso al frente, Tezcatlipoca resonando a su lado como un titán protector.
– Tendrás que intentarlo.
Ubicación: Aldea en ruinas, poco después del anochecer Los enemigos caían uno tras otro.
La precisión de Leonel, junto a las tácticas calculadas de Tezcatlipoca, permitían que cada ataque de sus Servants se convirtiera en una sinfonía mortal.
– ¡Mash, cubre el flanco!
¡Nero, presión constante al Saber!
¡Jeanne, protégeme de la Caster!
– gritaba Leonel, su mirada afilada como una daga.
Tezcatlipoca alzaba la voz mentalmente para todos los aliados: “Rider enemigo: patrón errático, posible distracción.
Berserker: movimiento pesado, apunta a las articulaciones.” “No cedan terreno.
Mantengan formación triangular.” Mash bloqueaba al Berserker con su escudo, temblando por cada impacto, pero resistiendo.
Jeanne ejecutaba bloqueos precisos, aguantando los hechizos oscuros del Caster enemigo.
Y Nero, entre risas y fuego, lanzaba estocadas que ponían al Saber enemigo en apuros.
Pero entonces…
Un rugido rasgó los cielos.
– ¡¿Qué demonios…?!
– gritó Romani desde la comunicación espiritual.
Desde las nubes descendió una sombra masiva: Fafnir, el dragón maldito, su cuerpo titánico cubierto por runas negras brillantes.
Una bocanada de fuego púrpura cayó como una tormenta sobre la plaza.
Mash apenas levantó su escudo a tiempo para proteger al grupo.
– ¡Esto cambia todo!
– gritó Jeanne, apenas conteniendo a la Caster mientras retrocedía.
– ¡Leonel, tenemos que retirarnos!
– ¡Aún no!
Podemos resistir si nos reagrupamos – gruñó Leonel.
Pero incluso él sabía que el análisis de Tezcatlipoca comenzaba a perder eficacia.
Las variables eran demasiadas.
Los enemigos, incontables.
Y entonces…
Un estallido de luz y música interrumpió el caos.
– “Vous avez besoin d’une pause, mes amis~” (“Parece que necesitan un descanso, mis amigos~”) Una figura danzante, elegante, montada en un carruaje brillante tirado por corceles etéreos, entró a escena.
Marie Antoinette – Rider – descendió con una sonrisa encantadora y una mirada firme.
– “Les atrocités de cette sorcière ne seront pas les dernières si no hacemos algo.” – ¡¿Tú eres una aliada?!
– gritó Mash, aliviada y confundida.
– “No del todo.
Pero el Graal me trajo aquí, y no me gustan los tiranos…
ni las quemas de aldeas.” Sin perder tiempo, Marie levantó su bastón y una ola de energía arremolinada envolvió al grupo de Leonel.
Los caballos relincharon, y en un destello de luz azul plateada, todos desaparecieron del campo de batalla.
Jeanne Alter gritó de furia mientras su estandarte azotaba el suelo calcinado.
– ¡Huyen de nuevo!
¡Cobardes!
Pero el rugido de Fafnir cubrió sus gritos, mientras los escombros ardían bajo la noche.
Ubicación: Claro cercano a un río, lejos de la aldea El grupo reapareció jadeando, heridos, pero vivos.
Marie desmontó con elegancia, y sin esperar aplausos, dijo: – Eso fue un desastre.
Encantada de conocerlos, mes héros.
Supongo que ahora tenemos cosas que discutir, Soy Marie Antoinette, mucho gusto.
-dijo alegremente Leonel, aún con la respiración agitada, miró al cielo con el rostro ensombrecido.
– Esto no fue una victoria.
Fue una advertencia.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.
Mi patreon: SeathScale
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com