Fingiendo ser un capo intocable - Capítulo 290
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290: La pregunta de Lucian.
290: La pregunta de Lucian.
1 año antes, en algún lugar a las afueras de la ciudad.
—No pretendía que sonara como una amenaza ni parecer un poco paranoico al respecto.
—Tú siempre suenas paranoico, Lucian, siempre… Así que, ¿por qué me has llamado aquí de la nada?
—Porque eres mi hermano, mi sangre, mi amor, mi todo, aunque no soy gay, no me van los tíos, es solo que nuestra relación es…—
—Lucian, por favor, te estás comportando como si tuvieras mi edad.
—Pues sí, necesito adaptarme a mi amigo —rio Lucian—.
Pero volviendo a nuestro tema, creo que estás cometiendo un gran error.
—Miró a James fijamente a los ojos, a esos ojos inseguros, los ojos del James que actuaba.
Pero él no lo sabía, no, incluso Lucian pensaba que todo era real, que James era de verdad un monstruo, alguien que había surgido de las sombras y se lo quedaría todo.
Por otro lado, James, por supuesto, estaba entrando en pánico en ese entonces… y bueno, tenía todo el derecho a estarlo.
Era Augustus Lucian, el perro rabioso, el asesino… el que tenía la ciudad en sus manos.
«¿Por qué siempre acabo en esta situación?
Joder…», pensó mientras Lucian solo lo miraba fijamente con esos ojos que ven tanto que, en aquel entonces, James ni siquiera podía imaginarlo… ni siquiera podía pensar que un día él vería igual de lejos… quizá más.
Que suprimiría a Lucian… en los negocios… y en todos los demás aspectos.
Pero no, solo estaba entrando en pánico como siempre, poniéndose la máscara, fingiendo ser un hombre, un hombre peligroso, que puede responderle a Lucian, pero aun así los ojos de Lucian lo atravesaban.
—¿Qué error exactamente, Lucian?
—preguntó James, y su voz de hecho tartamudeó un poco, aunque lo disimuló con una tos, con un dolor de garganta.
—Déjame preguntarte esto, James: ¿calidad o cantidad?
La pregunta era simple, o al menos sonaba simple, pero James en ese entonces la malinterpretó; pensó que Lucian hablaba de drogas, drogas que James en realidad nunca había manejado porque era Héctor quien se encargaba de eso… pero la pregunta en sí le pareció algo tramposa, sobre todo porque era Lucian quien la hacía.
Y le temía a Lucian, por supuesto que sí, su reputación estaba a otro nivel con señores de la guerra y mierdas así… era demasiado, y ahora esa pregunta, una pregunta que James creía que era sobre drogas, y de la que solo sabía lo que había visto en documentales y películas, porque era Héctor quien se encargaba.
Así que, en aquel entonces, en la mente de James, calidad significaba que las drogas podían venderse por más dinero, que no estaban cortadas ni adulteradas, sino que eran puras, las más puras.
Esto significaba que podían generar mucho dinero, pero producirlas llevaba más tiempo y era más complicado.
Por otro lado, estaba la cantidad.
Al cortarla o mezclarla, podían producir el doble o incluso el triple de la cantidad que obtendrían de la pura.
También se vendía, aunque no por mucho dinero y no a los clientes más adinerados, sino en las calles, a los adictos.
Y la pregunta la hacía Lucian, que vendía ambas.
Le importaba una mierda cuál de las dos vendía… solo le importaba el dinero.
—Para mí, personalmente, la calidad, igual que con la ropa, con las mujeres, con todo lo demás.
—Sí, James mintió; era virgen y tampoco se compraba ropa, eran su madre o Bella quienes siempre le traían ropa.
No solo eso, sino que cuando lo dijo, a Lucian le brillaron los ojos, incluso sonrió, mostrando sus dientes blancos y ese diente que era de oro.
—¡Exacto, James!
—gritó mientras abría los brazos y daba una vuelta—.
¡Calidad es lo que necesitamos!
«¿Qué coño le pasa a este?…», pensó James mientras empezaba a sentir que algo iba mal, hasta su brazo empezó a temblar un poco, pero lo controló tanto como pudo… todo el ser de Lucian era aterrador.
—Ahora.
—Lucian se detuvo, su sonrisa se desvaneció mientras sacaba su pistola —la de oro, cubierta de intrincados grabados…— y James, esa vez, casi se meó encima en el acto.
—Míralo —dijo Lucian, señalando a un lado, a uno de sus hombres—.
¿Crees que Pena es un hombre de calidad, James?
Lo miró, a Pena, a uno de los capitanes de Lucian, y todavía no entendía la situación, todavía no entendía por qué la cara de Pena estaba… pálida, por qué miraba de esa manera… por qué sus ojos reflejaban terror.
—Quiero decir… ¿a qué te refieres con calidad?
—preguntó James mientras miraba de reojo a Pena y luego de nuevo a Lucian…, que una vez más se limitó a sonreír.
—Qué gran pregunta, James, por eso me gustas —dijo Lucian, y entonces, de repente, levantó la pistola y le disparó a Pena directamente en el pecho.
En ese momento, James se quedó completamente paralizado y se limitó a observar cómo Pena gorgoteaba, con la sangre manando de su boca.
Sí… estaba entrando en pánico, pero sabía que no debía doblegarse, no debía derrumbarse delante de Lucian… porque él no había terminado.
Caminó hacia Pena y apuntó la pistola, pero antes de disparar levantó la vista hacia James.
—Él es cantidad, amigo mío.
—Apretó el gatillo… lo apretó hasta que la corredera se bloqueó, hasta que la cabeza de Pena se convirtió en carne destrozada… y un cráneo abierto con el cerebro fuera.
Y James, él… se tragó el vómito que le subió por la garganta… sí, lo hizo, porque bueno, nunca había visto algo así, no, siempre se daba la vuelta cuando Héctor o alguien más mataba, o hacía todo lo posible por mantener la calma.
Pero, por supuesto, había algo más en lo que concentrarse… en por qué Lucian acababa de matar a uno de sus capitanes… con una sonrisa en la cara…
—Este es el error que estás cometiendo, amigo mío —dijo Lucian mientras se guardaba la pistola en la cintura—.
Estás eligiendo cantidad sobre calidad.
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