Fingiendo ser un capo intocable - Capítulo 340
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340: Como nuevo 340: Como nuevo Toda esa sensación y el significado de en lo que se había convertido una vez más lo invadía por completo… como si sintiera que… era un alma libre, un hombre libre, pues literalmente todos los que eran sus enemigos habían muerto.
No quedaba nadie atrás, e incluso aquellos que lo intentaran de nuevo serían asesinados.
Realmente lo había logrado, había conseguido algo que empezó por un malentendido, algo que él fingió ser.
Sin embargo, el momento se rompió cuando el estómago de Charlotte borboteó, quebrando el silencio y sus profundos pensamientos.
—Deberíamos comer, ¿eh?
—preguntó James mientras le acariciaba la cabeza con una sonrisa, y la cara de Charlotte se puso roja de vergüenza.
Al final, los tres se dirigieron a la cocina, donde James se percató de algo.
No había ni un alma allí; a decir verdad, toda la embajada parecía más una mansión.
—¿Dónde están mamá y Bella?
—Salieron de compras porque la embajada no está realmente preparada para que resida una familia entera —explicó Mike, y por primera vez en la vida de James, no sintió ningún tipo de inquietud al respecto.
El pánico no lo invadió, ni tampoco la sensación del «¿y si…?», porque este país de verdad se sentía como una jodida zona segura.
—Aunque, en mi opinión, no comas demasiado —continuó Mike mientras James ya estaba devorando un dónut que había en la encimera—.
Darvik dijo algo de un restaurante elegante.
—Eh, espero que pague él entonces —bromeó James, pero entonces se dio cuenta de que estaba demasiado… tranquilo y ni siquiera había hecho preguntas sobre todo lo que había sucedido; aunque tampoco podía preguntar mucho con Charlotte presente, que lo miraba fijamente todo el tiempo—.
Cariño, ¿puedes traerme mi bastón y mis medicinas?
—le preguntó a ella.
Sin una sola palabra, ella se bajó de un salto de la silla y corrió directa a la sala de estar donde él había dormido—.
Entonces, ¿qué pasa con Finn y Héctor, con la familia?
—Héctor y Finn tuvieron muchísima suerte —explicó Mike, tamborileando con los dedos sobre la mesa—.
El chaleco de Héctor paró la bala, pero le salvó la vida un médico que le disparó al sicario, mientras que Finn se marcó una escena de película de acción: los mató, pero le dispararon en el proceso y lo salvaron los hombres de Darvik.
Aquello confundió a James todavía más… Un médico salvando a Héctor y Finn matándolos por su cuenta… Realmente parecía suerte, una suerte extrema.
—No pasó gran cosa, Sofía estaba con Benjamín atrapando a todo el mundo, mientras que Héctor hizo lo que le ordenaste.
—¿Y cuál fue su motivación para traicionar a la familia?
—preguntó James mientras miraba a Mike a los ojos.
—Héctor dijo que solo querían hacer dinero rápido, y que su objetivo no era traicionar a la familia, sino hacerse ricos para luego huir —explicó Mike.
Él no mentía, ya que no sabía que el propio Héctor le estaba contando una mentira… y lo hizo con un propósito.
Héctor no podía decirle la verdad a James, que querían apoderarse de la familia para desatar una guerra, porque eso solo lo habría jodido aún más, así que decidió contar una mentira que fuera creíble, aceptable y algo que le había sucedido a muchas familias.
Solo robaron para ganar dinero para sí mismos y, con esa mentira, protegió a James, quien se la creyó porque tenía sentido.
El cocinero no lo mató ni hirió a nadie más, ni la gente que traicionó a la familia hizo nada grave, así que, en su mente, toda la historia de que solo querían robar dinero e irse a vivir su vida tenía sentido.
—Entonces, bien…
—¡Lo encontré!
—se oyó de nuevo la voz de Charlotte, sacándolos de su conversación.
—Ah, gracias —dijo James mientras le cogía el bastón y la bolsa de las medicinas y miraba a Mike—.
Entonces, ¿me cambio y nos vamos?
Mike asintió.
—Pero, por favor, ponte el… —Miró a Charlotte y luego de nuevo a James—.
Eso.
—Lo haré, pero ¿dónde están mis cosas?
—Arriba, a la izquierda —dijo Mike.
Y con eso, James subió lentamente, con el golpeteo de su bastón resonando por toda la embajada, seguido de su pequeña ayudante.
«Parece un… minion», pensó mientras se tomaba su tiempo para subir lentamente las escaleras.
Charlotte, detrás de él, hizo lo mismo, siguiéndolo despacio, escalón por escalón, sin decir una palabra, solo observándolo, mirándolo fijamente.
—¿Te duele?
—preguntó ella cuando James finalmente llegó a lo alto de las escaleras.
—No diría que duele, solo es un poco incómodo —dijo con una sonrisa, pero por supuesto mentía: le dolía como el infierno, como si le estuvieran clavando agujas.
Sin embargo, Charlotte no dijo nada, solo lo siguió hasta la habitación donde estaba el equipaje.
—Yo te ayudo —dijo ella mientras James se sentaba en la cama.
—En esa maleta grande de la derecha hay un traje beis.
Tráemelo —dijo mientras se bajaba los pantalones y se quitaba la camisa.
Entretanto, mientras Charlotte iba a por el traje, él se tomó todas las pastillas para el dolor… por fin.
Después, Charlotte se las arregló para darle lo que necesitaba y James se vistió.
Sin embargo, hubo problemas con el chaleco antibalas, ya que Charlotte no paraba de hacer preguntas e incluso de llorar sobre por qué lo necesitaba, pero al final se detuvo y James por fin estuvo listo.
Con su traje completamente beis, mocasines negros y el bastón, parecía un auténtico multimillonario del petróleo, aunque faltaba una cosa.
El arma, la cual se enfundó cuando Charlotte se dio la vuelta, pues no quería que se echara a llorar de nuevo por ello.
Porque si algo sucedía en esa reunión, no pensaba quedarse sin devolver la pelea.
Sí, James tenía sus propias dudas sobre Maraci, pues todo parecía demasiado… perfecto.
Repleto de figuras del hampa de todo el mundo y que ni uno solo de ellos matara al otro; simplemente parecía demasiado bueno para funcionar.
Pero al pensar en lo que Darvik había conseguido y en que había salvado a Héctor y a Finn… sus dudas se desvanecieron, o más bien, las reprimió un poco.
Aunque eso no cambiaba el hecho de que se sentía más cómodo con un arma que sin ella.
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