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Fingiendo ser un capo intocable - Capítulo 371

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Capítulo 371: Dudas.

No era el mejor momento para hablar de ello. Acababan de ir a visitar a Finn por primera vez, y esa agradable sensación familiar se evaporaría en un segundo para dejar al descubierto la realidad: que en el fondo les importaba una mierda el propio Finn, y sí qué cojones había pasado en realidad y por qué, pues él era el único que sabía la verdad.

Esa era su realidad: la familia y la mafia eran lo mismo. Finn lo sabía de sobra; aun así, sintió que habían acudido a él como familia. Incluso Charlotte, ese pequeño encanto, le dio calor, y ni por un segundo miró a ninguno de ellos con malos ojos.

Lo malo era lo embarazoso que resultaba todo. Tras la marcha de Bella y Charlotte, se hizo el silencio; nadie hablaba, nada, como si ninguno quisiera ser el primero en preguntarle a Finn sobre el asunto, porque era violento. El primer encuentro en mucho tiempo, la primera vez que lo veían en el hospital, casi muerto, y lo primero de lo que querían hablar era de negocios… pero a Finn esa parte le daba absolutamente igual.

—A mí no me molesta. Ya sé que lo nuestro son los negocios, y estas mierdas pasan por los negocios —dijo, soltando una risita, pero al mirar a James a los ojos, vio el vacío.

—Bueno, ¿y entonces qué cojones pasó? —fue Ramizer el primero en preguntar. A él no le importaban las contemplaciones ni nada por el estilo y, a excepción de James, todos en la sala tenían sus dudas.

Héctor, y sobre todo Ramizer, es de los que mejor conoce a Finn. Habían hablado mucho, Finn había hecho mucho por ellos y se habían ayudado mutuamente en un montón de cosas; por eso, Ramizer sabía de sobra que, en todo el asunto del tiroteo, aunque el cártel estuviera metido en ello, Finn es la clase de tipo que dispara primero y pregunta después.

En resumen, Ramizer tenía ciertas dudas sobre cómo se había producido el tiroteo con Finn. Como su personalidad es tan retorcida como la de James, es capaz de matar sin dudarlo a cualquiera que le falte al respeto a él o a la familia, y sabiendo que Finn había ido a por un traficante del mercado negro, a Ramizer le parecía un poco extraño que, de algún modo, los hubiera matado a todos.

O sea, pensar que había hecho esa jugada y los había acribillado a todos parecía un poco excesivo… Sí, todo el mundo sabía que Finn era un pistolero, uno de los mejores tiradores de la familia…, pero todo aquello parecía demasiado, como una verdadera escena de película.

Para ellos, todo apuntaba a que él había disparado primero y que luego le habían disparado a él.

—Oh, conozco esa mirada. ¿Me estás juzgando, Ramizer? —preguntó Finn al darse cuenta.

—No te juzgo, pero la historia es un poco… de película —le respondió Ramizer—. No tenemos un equipo de balística para ver quién disparó primero o cómo sucedió todo, pero visto desde fuera, parece que disparaste tú primero y luego te dispararon a ti.

Silencio. Ahora que Ramizer lo había dicho, era más que una duda… era casi una acusación de que Finn la había cagado.

—No, en ese momento Finn fue una auténtica estrella de cine —terció James, aliviando un poco la tensión—. El cártel iba de camino a matarlo y a descuartizarlo para enviar un mensaje, pero Finn llegó antes a la reunión. He conseguido cierta información en Maraci, y la historia encaja con la de Finn… —le lanzó una mirada—. Estás vivo porque llegaste antes e hiciste esa jugada.

Se hizo un silencio aún mayor, pues Finn y todos los presentes en la sala, a excepción de Héctor y Mike, estaban bastante anonadados, preguntándose cómo cojones sabía James información tan vital. Es más, Finn acababa de darse cuenta de que su vida se había salvado por esos diez minutos que había decidido adelantarse… porque, de no haberlo hecho, habría acabado descuartizado, y su cabeza, enviada a la familia como mensaje.

—Entonces, ¿qué pasó con Sira? —volvió a preguntar Ramizer—. O sea, solíamos comprarle a él y, ¿de la nada, hace un trato con el cártel para matarte? —Lo que le pasaba a Ramizer es que no conseguía dar con la respuesta; no pensaba más allá, en términos de negocio.

—Hablamos antes de que toda esta mierda sucediera, y vino a decir que nos jodiéramos, yo y la familia —dijo Finn mientras se incorporaba un poco—. Básicamente, nos hicimos con el monopolio. Le jodimos el negocio que había construido durante décadas, y estaba muy cabreado por ello… Bueno, eso es todo.

—Vaya, eso es breve y conciso —dijo Mike, pues ciertamente lo era.

—O sea, que Sira actuó de forma totalmente opuesta a Silas Ricci —empezó a decir Héctor mientras se sentaba a un lado—. Silas envió su dedo para disculparse, y estoy seguro de que vio la oportunidad de negocio en nosotros, así que habría presionado para conseguir un trato o una asociación con nosotros… mientras que, por otro lado, Sira estaba furioso porque su pequeño imperio se había derrumbado en un mes.

«Vaya rompecabezas más corto, ¿eh…?», pensó James. Ciertamente, nunca antes habían llegado a una conclusión tan rápido, nunca habían resuelto algo con esta celeridad, y la respuesta era meridianamente clara.

Sira estaba jodido y rabioso porque la familia Bellini se había hecho con el monopolio, acabando poco a poco con toda la gente con la que él trataba y, no solo eso, sino que estaban destruyendo todo el imperio que se había pasado años levantando… Para mantenerse en el poder de alguna forma, hizo un trato con el cártel que lo habría colocado en una buena posición… aunque, por supuesto, ellos también lo habrían matado. Pero estaba tan sediento de sangre que aceptó el trato de todos modos.

En lugar de hacer lo que hizo Silas Ricci, un acercamiento diplomático a James…, él hizo todo lo contrario y se jodió a sí mismo él solo.

—Entonces lamento haber dudado de ti, Finn —dijo Ramizer, agachando un poco la cabeza.

—Ah, no es nada. Yo también habría dudado de mí mismo —le restó importancia Finn con una risa, pues que hubiera sobrevivido era un milagro y, por supuesto, había sido gracias a los soldados de Darvik.

—Pero entonces surge otra pregunta… Si Sira ha muerto, todos sus almacenes son nuestros, ¿no? —Fue Arine quien hizo la pregunta del millón.

—Efectivamente, todo es nuestro —respondió James con esa sonrisa suya, a sabiendas de que habían encontrado una mina de oro…: el almacén de un vendedor del mercado negro.

Un vendedor que traficaba con de todo, desde armas y drogas hasta productos químicos y equipamiento… Ahora todo eso era suyo. Absolutamente todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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