Forjando el Camino a la Divinidad - Capítulo 147
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147: Escape 147: Escape —Entendido —asintió Donaru sin dudar, pues como administrador del clan Odin, tenía mucha autoridad.
De hecho, mientras el líder del clan lo permitiera, tenía permiso para hacer cualquier cosa.
Por lo tanto, el administrador del clan Odin tenía que ser absolutamente leal; de lo contrario, ¿por qué Odin le daría tanta autoridad y confianza?
Como se trataba de sus propios beneficios, el clan Odin actuó con gran rapidez, y las noticias no tardaron en llegar al clan de Tiffany.
Al comparar una fuerza poderosa con un miembro de menor rango, cualquiera elegiría abandonar a este último.
Para empezar, Tiffany no era una figura central en su clan, así que no se enemistarían con el clan Odin solo por ella.
—Lo siento, Ye Feng, ya no puedo ayudarte —se disculpó Tiffany al llegar a la Herrería de Ye Feng.
—¿Estás bien?
¿Qué ha pasado?
—Ye Feng frunció el ceño ligeramente; de inmediato, pensó si el clan Odin le habría hecho algo.
—No, no estoy tan afectada.
Ya he ganado mucho estos días —dijo Tiffany, atónita y profundamente conmovida.
La prioridad de Ye Feng era ella, y no su cooperación o el hecho de que esto pudiera afectar a su ataque contra el clan Odin.
—Menos mal.
—Ye Feng exhaló un suspiro de alivio y luego preguntó—: Entonces, ¿qué ha pasado exactamente?
—El clan Odin ha presionado a mi clan, me han ordenado que deje de ayudarte —dijo Tiffany con un puchero y en voz baja—.
Lo siento mucho, no puedo desobedecer las órdenes del clan.
Al fin y al cabo, es mi clan.
—Lo entiendo, no te preocupes.
—Aunque Ye Feng se sentía un poco abatido, le dedicó una sonrisa; a pesar de no haberse encontrado nunca en una situación así, podía comprender sus dificultades.
Para alguien como Tiffany, el clan era su mayor apoyo, pero también su mayor restricción.
Puesto que disfrutaba de los beneficios de pertenecer a un clan, también era incapaz de desobedecer sus órdenes.
—Mmm —asintió Tiffany, y dijo con una sonrisa—: Si necesitas ayuda, puedes buscarme.
Puedo ayudarte en secreto si es necesario.
—Gracias —asintió Ye Feng, pero aunque lo dijo, pensó para sus adentros que no volvería a causarle problemas a Tiffany.
Dado que su cooperación se había detenido temporalmente, Ye Feng fue a informar a Claude y a los demás de que dejaran de enviarle equipamiento.
En el viaje, incluso le llevó a Claude parte de los beneficios de la venta de este equipamiento.
Pero, para sorpresa de Ye Feng, le tendieron una emboscada por el camino.
—¿No tuvieron suficiente la última vez?
Se atreven a atacarme de nuevo.
—La expresión de Ye Feng era sombría, pero habló con un tono potente.
No había nada que hacer; ahora mismo estaba bastante alterado.
Más de diez personas lo atacaban a la vez, y ninguna de ellas era débil.
No podía hacerles frente a todos abiertamente, pero si fuera un combate normal, aún podría escapar.
Sin embargo, ahora que le habían tendido una emboscada y lo tenían rodeado, si intentaba huir solo conseguiría exponer más puntos débiles.
—Je, je, mocoso, ¿por qué intentas asustarnos?
Por muy fuerte que seas, ¿puedes luchar contra todos nosotros a la vez?
Que te quede claro: hoy no tienes escapatoria.
—Un hombre musculoso rio con malicia.
No se había enfrentado antes a Ye Feng, así que, aunque había oído hablar de su fuerza, no la había visto por sí mismo.
Aun así, no sentía miedo.
Eran más de diez, así que podían capturar a Ye Feng con facilidad y sin sufrir ningún daño.
—¿Solo vosotros?
¿Y qué si tenéis ventaja numérica?
Ninguno de vosotros es lo bastante bueno —empezó a provocarlos Ye Feng, riendo.
Aunque en ese momento parecía arrogante, en realidad estaba buscando puntos débiles que pudiera aprovechar.
Pero como todavía no habían luchado, mirara en la dirección que mirara, apenas había diferencias.
No estaban lejos de Ciudad Aden; si usaba todas sus fuerzas, quizá podría llegar hasta allí.
Pero si fallaba, quedaría debilitado e incapaz de hacer frente a aquella gente.
Ye Feng sintió que le dolía la cabeza; la situación era realmente peligrosa.
¿Cómo había reunido el clan Odin a tantos expertos?
Esto era prácticamente toda la fuerza de combate de Ciudad Aden.
—De acuerdo, no perdamos tiempo, acabemos con esto rápido —dijo un anciano de baja estatura con malicia—: Si esperamos, pueden ocurrir imprevistos.
Al fin y al cabo, no estamos lejos de Ciudad Aden.
—Sí.
—Todos asintieron y cargaron contra Ye Feng.
No eran capaces de coordinarse bien, pero con su absoluta ventaja en fuerza, tampoco lo necesitaban.
«No hay más remedio, tengo que encontrar la forma de escapar», pensó Ye Feng.
Empuñó su arma y cargó contra la persona que estaba en dirección a Ciudad Aden.
Pero, en contra de todas las expectativas, aparecieron cuatro personas desde dos direcciones, y tres de ellas cargaron contra quienes rodeaban a Ye Feng.
—Señor Ye Feng, váyase usted primero, nosotros los contendremos —dijo uno de ellos apresuradamente.
—De acuerdo.
—Aunque Ye Feng estaba confuso, aprovechó la oportunidad para huir.
Supuso que los había enviado Tiffany.
En teoría, esos cuatro no eran lo bastante fuertes para detener a la gente del clan Odin, pero entre ellos se encontraban los ayudantes de mayor confianza de Tiffany, y uno era un Mago.
Aunque Tiffany no podía ayudar a Ye Feng directamente, había enviado gente a espiar al clan Odin.
Como los hombres del clan habían salido para tenderle una emboscada a Ye Feng sin ocultar su rastro, ella se enteró rápidamente.
Como no podía movilizar a mucha gente, solo envió a sus cuatro ayudantes de mayor confianza, aun a sabiendas de que serían reconocidos.
Pero no había otra opción, pues sabía que Ye Feng no era rival para todos esos expertos.
Si hubiera tenido suficiente tiempo, podría haberlos disfrazado, pero no había tiempo que perder.
Los atacantes no salieron a emboscarlo hasta mucho después de que Ye Feng se marchara, por lo que, si sus ayudantes llegaban tarde, habría problemas.
El clan Odin solo tenía como objetivo a Ye Feng, y como no querían molestarse con esos cuatro, fueron acercándose gradualmente a Ciudad Aden sin dejar de luchar.
Para entonces, Ye Feng ya había desaparecido y los cuatro ayudantes se habían marchado.
No les fue difícil escapar; después de todo, si estaban dispuestos a arriesgar sus vidas, podían matar a varios de sus enemigos como represalia.
…
—¡Bien, muy bien!
Esta Tiffany nos está menospreciando —dijo Odin con frialdad, estrellando su copa—.
Que sigan presionándola.
¿Acaso se atreverá a oponerse a nosotros y a su propio clan?
Tras regresar, Ye Feng no buscó a Tiffany, pero, para su sorpresa, fue ella quien lo buscó al día siguiente.
—Tiffany, debiste de ser tú quien envió a esos cuatro a salvarme.
Gracias —dijo Ye Feng tras invitarla a pasar, dándole las gracias de inmediato.
—Claro que tenía que ayudarte.
—Tiffany sonrió primero, pero luego su expresión se tornó sombría—.
Pero ya no podré ayudarte más.
Ahora tengo que regresar a mi clan.
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