Forzado a salvar a las princesas de Disney - Capítulo 33
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Capítulo 33: Capitulo 33
En el castillo,
más específicamente, dentro de las celdas,
me encontraba tirado,
enterrado entre los escombros.
Ese ataque de magia realmente me aturdió.
Pero…
fue divertido.
—En serio… ¿quién no ha fantaseado con una pelea así?
el poder puro es mucho mejor que el poder normal
Me empecé a levantar poco a poco.
Pero entonces—
un portal se abrió frente a mí.
—¿Eh…?
Fruncí el ceño.
—No me digas que me golpeé tan fuerte la cabeza que ahora estoy alucinando…
Del portal apareció un chico rubio.
el estaba sentado tranquilamente mientras acariciaba un gato blanco
Nos quedamos mirando fijamente.
—¿Quién eres tú? —preguntó, con una ceja arqueada.
Se veía confundido.
Y molesto.
—¿Qué?
—Oye… tú eres Leon, ¿verdad? Porque si es así…
Apretó los puños.
—¡Te juro que te derrotaré, cueste lo que cueste!
—No descansaré hasta vencerte…
—¡Vengaré a mis pobres billetes de miles de millones de dólares que quemaste con tanta crueldad!
Parpadeé.
—Oye… ¿estás bien? ¿Quién eres? Ni siquiera te conozco.
—¿Qué? ¿Cómo que no me conoces?
Se señaló a sí mismo con orgullo.
—¡Yo soy Jhon!
—¡Tu mayor enemigo!
—¿Jhon? No conozco a ningún Jhon.
—¡¿Qué?! ¿Cómo que no te acuerdas de mí?
Me señaló con el dedo.
—¿Solo porque ahora tienes el cabello rojo y eres… mmm…?
Se quedó pensando.
—¿Por qué te volviste apuesto?
—No… eso no importa.
—¡Solo quiero que sepas que te venceré! ¡Ya no te tengo miedo!
Silencio.
Este tipo es demasiado extraño…
—Oye… tú no eres producto de mi imaginación, ¿verdad?
—¿Eh? ¿De qué estás hablando? ¿Acaso te fumaste algo?
—¿Qué? ¡Eso iba a preguntar yo!
Pero entonces—
detrás de él, apareció algo.
—Oye… hay algo detrás de ti.
—¿Eso es… una mariposa morada gigante?
—¡No me cambies de tema! —respondió Jhon.
Pero—
¡PLOP!
Algo lo golpeó en la cabeza.
Un objeto rojo con puntos negros.
—¡Ah, lo siento, Félix! —se escuchó la voz de una chica a lo lejos.
Parpadeé.
—¿Félix? ¿No que te llamabas Jhon?
—¿Eh? ¿Qué? ¡No, no! ¡Sí me llamo Jhon!
—¡No es que te tenga tanto miedo como para usar una identidad falsa!
Sonrió… demasiado nervioso.
Luego empezó a cerrar el portal con desesperación.
—¡Nos vemos! ¡Pero volveré!
Y en un instante—
el portal se cerró.
Silencio.
Me quedé mirando el vacío.
—¿Qué fue eso?
Quise analizarlo, pero
en ese momento, la Bestia, envuelta en una densa magia verde, se lanzó hacia mí a una velocidad absurda.
Gracias a mi sexto sentido logré esquivarlo…
pero no completamente.
—Tch…
El dolor recorrió todo mi cuerpo.
Haber perdido un brazo no ayudaba en lo absoluto.
El simple hecho de moverme a esa velocidad…
era una tortura.
La ráfaga de aire me lanzó por los aires.
Atravesé varios pisos hacia arriba,
hasta estrellarme cerca de la puerta principal del castillo.
—A mierda… eso sí dolió…
murmuré mientras me levantaba.
Al alzar la vista…
vi algo que no esperaba.
—¿Qué…?
—¿Quién demonios los liberó…?
Varias criaturas se movían por el lugar.
Monstruos que yo mismo había encerrado.
—A estos tipos los sellé bien…
Era imposible que escaparan solos.
—Aunque…
—Sí… fueron las princesas.
—Si hay algo en lo que son especiales…
es en causar problemas.
Ni los villanos me complican tanto la vida como ellas.
Ya lo viví con Blancanieves…
y con Rapunzel.
En ese momento—
vi a Belle corriendo.
Desesperada mientras gritaba
—Qué sorpresa…
—Una damisela en peligro.
BAM… BAM… BAM…
Los pisos colapsaron.
Y de entre los escombros—
apareció la Bestia.
—…Mierda.
Exhalé.
—¿En serio?
Miré a mi alrededor.
—No basta con estos monstruos secundarios estorbando…
—Ahora tengo que pelear mientras protejo a alguien.
—Y con una mano menos.
Sonreí.
—Perfecto.
—Esto es lo que esperaba.
Comencé a estirarme lentamente.
—Supongo que es hora de tomármelo un poco enserio.
Alcé la mirada.
—Sí… lo digo en serio.
Mis ojos brillaron.
—Hasta ahora, todo no fue tan complicado…
—Matar un conejo en el bosque…
—manipular a una bruja obsesionado con su belleza…
—reconstruir un reino…
y estar peleando con tipos cada vez mas fuertes.
Negué con la cabeza.
—Nada de eso importa.
Sonreí.
—Con una sola mano…
—los voy a aplastar a todos.
Grité para llamar la atención.
Las criaturas se giraron hacia mí.
Perfecto.
Corrí.
Aparecí frente a Bella—
y le di una patada.
No por crueldad.
Era necesario.
Su cuerpo salió despedido hacia una ventana rota.
—Cinco segundos…
murmuré.
—Antes de que caiga y muera.
rápidamente, Desaparecí del lugar.
Me moví a la velocidad del sonido.
gracias a que, me enfrente contra la bestia…
Mis estadísticas se habían disparado.
Inventario, dije para después, sacar una rosa y una poción
rápidamente me tome la poción para después guardarlo
la rosa que saque, era La misma que estaba en la habitación de la Bestia.
El Al verla—
se detuvo.
—¿Qué…?
Sonreí.
—Si la quieres de vuelta…atrapame.
dije para despues salir corriendo
Y él me siguió.
corrimos hasta llegar la punta del castillo
al llegar, me detube
la bestia igualmente se detubo
Dame esa flor
hablo la bestia amenazantemente,
yo solo me limite a mirarlo con una sonrisa
bien para este acto, voy a hacer un truco que solo tu veras una vez.
que, que intentas hacer?
pregunto confundido, obviamente lo estaria, despues de todo, no sabe lo que estoy a punto de hacer
—¿Sabes…? En mi mundo… no teníamos magia.
—Pero descubrimos algo interesante. Todo está hecho de partículas diminutas.
esos son los Átomos Dentro de ellos…
hay una cantidad absurda de energía contenida.
¿quieres verlo?
dije mientras sacaba de mi inventario unos guantes
al ponérmelos, junte mis dedos
¿que?, ¿que mierda estas diciendo?, solo entrégame la flor ¡¡YAA!!
o si no, te matare, dijo mientras seguia expulsando mas magia
esto es perfecto
en todo el mes que estuve investigando junto a Sara
mi bruja esclava
pude crear este movimiento definitivo
bestia, mira atentamente a esto
por que sera lo ultimo que veras en tu miserable vida
dije mientras empezaba a separar mis dedos con duficultad.
—Yo no uso magia. pero igual no lo necesito para poder recrear esto
—solo necesito suficiente fuerza que tu, amablemente me distes…
aunque también las tres brujas lesbianas del bosque tienen algo de crédito en esto
después de todo, ellas me dieron la adaptación
En ese momento, una luz empezó a brillar entre mis guantes
—es mi técnica definitiva.
—Yo soy Nuclear.
Y, separe mis dedos
Anteriormente…
Cuando León les dijo que nos fuéramos,
él saltó de un cráter al exterior.
Él se fue a pelear contra la Bestia.
-¿Qué?
Raspunzel estaba confundida.
-¿Él es León?
Se preguntaba a sí misma.
-Oye, ¿Raspunzel, estás bien?
Le pregunté, pero fui ignorada.
Ella estaba temblando.
-Raspunzel, por favor, escúchame, ahora tenemos que huir.
-Estoy segura que ese chico te habló así para que nos fuéramos.
Dije mientras la obligaba a levantarse.
No había tiempo, este castillo,
gracias a los fuertes impactos, estaba viniéndose abajo.
-¿Ah, sí?
Murmuró Raspunzel con la cabeza baja.
-Por supuesto que sí, por lo que vi, él se preocupa mucho por ti.
-Ahora vamos.
Hablé fuertemente hacia todos.
Mi padre, la lagartija Pascal y Raspunzel asintieron.
Al subir por los primeros pasillos del castillo,
justo antes de llegar hacia la puerta principal,
en ese momento,
escuché una voz.
-Por favor, ayuda.
-¿Hay alguien ahí? ¿Ayúdanos, por favor?
-Esa Bestia malvada nos encerró.
Decían las voces.
-¿Acaso hay más personas encerradas?
-Tengo que ayudarlos.
Dije para después dirigirme hacia ellos, pero-
-¿Qué? ¿Qué vas a hacer, hija?
Dijo mi padre, muy preocupado.
-No hay tiempo, padre.
-Por favor, huye con Raspunzel, yo más tarde los alcanzo.
-No, si es así, entonces yo lo haré.
-No puedo permitir que mi hija corra más riesgos.
-Bien, entonces sígueme.
-Okey, déjame estirarme para empezar a correr con todo.
Mi padre empezó a estirarse.
Pero… antes de que él pudiera darse cuenta,
yo ya estaba lejos.
-Lo siento, padre, por favor huye.
Grité a lo lejos.
-¿Eh? ¿Qué?
-¡No, Bella, ven aquí!
Gritó, pero yo ya estaba lejos.
Al girar por el pasillo,
ahí encontré una enorme puerta sellada por varias espadas.
-Esto va a tomar un poco de tiempo.
Con la máxima velocidad que pude,
quité poco a poco las espadas.
Cuando logré abrir la puerta-
-Oigan, ustedes ya están libres.
Habló Bella con una sonrisa, pero…
En el interior de la habitación,
no había ninguna persona.
Todos eran… ¿cosas?
Y, de la nada, esas cosas empezaron a moverse.
-Gracias, señorita.
Dijo una pequeña taza.
-Gracias por ser tan ingenua.
Y, en un momento a otro, se abalanzó contra ella.
-¡Ah, no!
Gritó Bella intentando liberarse.
Los objetos empezaron a rodearla.
Poco a poco, los ojos de Bella empezaron a tornarse negros.
Y un pequeño sangrado salía de su nariz.
La sangre era negra.
En ese momento,
nuevamente el castillo retumbó.
Era como si alguien se hubiera estrellado contra las celdas.
Este fuerte movimiento hizo que Bella pudiera liberarse.
Los objetos salieron volando gracias a las fuertes ráfagas de viento.
-Cof… cof…
Tosió Bella mientras escupía la sangre negra.
Esta, poco a poco, se tornaba de color rojo.
-¿Qué… qué me acaba de pasar?
Se preguntó a sí misma, pero no había tiempo para eso.
Las cosas poco a poco empezaron a levantarse.
-Ah, mierda, ¿qué fue eso?
-No importa eso, debemos endemonizar a esa chica.
-Estoy seguro que quiere unirse a nosotros.
Hablaron entre ellos.
-No… no quiero ser como ustedes.
Gritó Bella para después salir corriendo.
Ella subía las escaleras con toda la velocidad que pudo reunir con su magia.
En ese momento, justo antes de salir…
Bella, al verlo, sonrió.
-León, ¿estás bien?
Habló con una sonrisa, pero…
En ese momento, León, al notarla,
a una velocidad imperceptible,
de una patada la mandó a volar por los aires.
-Ugh…
-¡¡AAAAAAAAAAAAAAhhhhh!!
Gritó por los aires.
-¿Es en serio, León?
-Me alegré de que estuvieras bien, ¿y así es como me…?
En ese momento, León apareció atrás de mí.
Él me tomó con un brazo mientras me veía.
-¿Eh?
-¿Qué estabas diciendo?
Preguntó algo confundido.
-Ah… no estaba diciendo nada…
Contestó Bella, algo embobada.
León estaba sin lentes.
Su rostro era demasiado apuesto.
Además de que tenía mucha sangre por todos lados.
Parecía un verdadero príncipe después de una batalla intensa,
para salvar a una princesa.
El corazón de Bella tembló.
Esto era tal lo que siempre leía en sus libros.
Un gallardo príncipe que la rescata.
Aunque no era para nada elegante.
Literalmente me dio una patada… pero algo es algo.
Bella sonrió.
Y, en ese momento, algo más tembló.
Tal vez… eso era algo un poco más fuerte de lo que sintió Bella.
¡¡¡BOOOOOOOOOOOOOOOM!!!
Resonó por todo el continente.
La onda expansiva aumentó y aumentó.
Esta empezó a cubrir todo el castillo para después,
a una gran velocidad, expandirse por todo el bosque.
Mientras tanto…
Los que estaban cerca de la explosión…
IMAGENES
A una gran velocidad, León se movió.
Obviamente, no a la misma velocidad de la explosión.
Gracias a la poción que bebí,
esta me permite soportar el intenso calor y, a la vez, la radiación.
Aunque eso mismo tampoco garantiza mi supervivencia.
-Lo único que tengo que hacer es huir a toda velocidad.
Pensé mientras sostenía a Bella con mi único brazo.
-Bella, dime, ¿en dónde están los demás?
-¿Eh? ¿Qué?
-Dime, ¿los demás están bien?
Bella solo inclinó la cabeza, estaba confundida.
-¿Qué pasa?
Mi pregunta era extraña.
Claramente, ella ya debe de estar sorda por la explosión.
Ahora lo que me preocupa es mi seguro de vida.
¿En dónde estará? Espero que esté bien.
Pero, por ahora, no puedo dejar que la vida de la hija de mi inventor personal muera.
Así que, incliné un poco mi cuerpo.
Bella parpadeó.
-¿Eh? ¿Qué estás haciendo?
Preguntó, o eso fue lo que traduje de sus labios.
Yo también me quedé sordo,
así que no la escuché.
Junté mis labios con los de ella y…
Un beso.
Esto era necesario.
Si no le pasaba la poción,
Bella definitivamente moriría por la radiación o el calor.
Al terminar de transferirle la pócima que tenía en mi saliva,
rápidamente me aparté para después aterrizar en una superficie alta.
___
Por otro lado…
Desde el suelo,
estaba Raspunzel corriendo a toda velocidad junto al anciano.
Ambos montaban al caballo Phelepe.
El viejo estaba llorando desconsoladamente.
Y no era para menos.
Cuando apenas llegaron afuera del castillo,
esperaron a Bella que saliera, pero ella nunca lo hizo.
En ese momento, una enorme explosión se escuchó en la punta del castillo.
Al mirar hacia arriba,
una inmensa cantidad de magia desconocida empezaba a cubrirlo todo.
El caballo, al ver eso, desde afuera, entró a una gran velocidad para agarrarlos.
Es gracias al caballo que ahora están vivos, pero…
eso no importaba si su hija había muerto.
Raspunzel, entre lágrimas, estaba dirigiendo el camino con el caballo.
No solo había sido engañada por León,
sino que, al parecer, él se había sacrificado para vencer a la Bestia.
Además de que su amiga había muerto.
Todo eso en tiempo récord.
Pero ahora no podía llorar.
Primero tenía que sobrevivir.
O eso pensaba…
antes de mirar al cielo.
A lo lejos, había una silueta.
Era León…
y, a lado de el, estaba bella
-Ambos están vivos…
-Oye Señor, mire
hablo con entusiasmo Raspunel
-¿He? ¿que quieres que mire?
pregunto el señor con mocos que le colgaban
al mirar a Raspuncel, ella estaba apuntando con su dedo al cielo
-Señor mire, Bella y Leon están vivos… Ellos están… ¿están…?
¿he?
la sonrisa de Raspuncel se apago
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