Fragmentos De Otro Mundo - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 Ciudad Bajo Asedio Silencioso
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19: Ciudad Bajo Asedio Silencioso 19: Ciudad Bajo Asedio Silencioso Día 5 en Altheria – Ciudad de Glaciem, 2:34 PM Natsumi vio las murallas de la capital desde cinco kilómetros de distancia.
Ciudad de Glaciem se elevaba del paisaje nevado como fortaleza de hielo y piedra.
Murallas de veinte metros de altura, torres de vigilancia cada cien metros, y en el centro, un castillo que brillaba bajo la luz gris del sol como diamante gigante.
Era impresionante.
Era intimidante.
Y estaba claramente militarizada.
Incluso desde la distancia, Natsumi podía ver soldados patrullando las murallas.
Docenas de ellos.
Tal vez cientos.
Y en el horizonte sur, más allá de las murallas, vio campamentos militares.
Tiendas blancas extendidas en formación perfecta.
Había tensión en el aire.
El tipo de tensión que precedía a la guerra.
◆ ◆ ◆ Puerta Norte – 3:17 PM La entrada a la ciudad estaba congestionada.
Caravanas de comerciantes, refugiados de aldeas exteriores, soldados regresando de patrulla.
Todos esperando para pasar el control de seguridad.
Natsumi hizo fila.
Cuando llegó su turno, dos guardias la inspeccionaron con mirada profesional.
Ambos eran Despertados—podía sentir sus auras.
Nivel Épico, ambos.
—Nombre y propósito —dijo el primero, un hombre de mediana edad con cicatriz en la mejilla.
—Natsumi Yukimura.
Viajera.
Busco alojamiento y trabajo.
—¿Despertada?
No tenía sentido mentir.
Su espada Frostfang era claramente mágica.
—Sí.
Hielo.
Nivel Mítico.
Los dos guardias intercambiaron miradas.
El segundo—una mujer joven—habló.
—Mítico.
Eres fuerte.
¿Has considerado unirte a la Guardia Real?
Pagamos bien.
Especialmente ahora.
—¿Especialmente ahora?
El primer guardia frunció el ceño, como si su compañera hubiera dicho demasiado.
—Situación política.
Tensiones con facciones criminales en el sur.
Nada de lo que preocuparse.
Puedes pasar.
Le entregaron un medallón de bronce.
—Identificación temporal.
Si decides quedarte más de una semana, necesitarás registrarte en el Gremio de Aventureros.
Natsumi cruzó las puertas.
Y entró a Ciudad de Glaciem.
◆ ◆ ◆ LOS TRES DISTRITOS Distrito Alto – 3:45 PM La ciudad estaba dividida claramente en tres niveles.
El Distrito Alto—cerca del castillo.
Mansiones de piedra blanca, calles limpias, guardias en cada esquina.
Aquí vivían nobles, comerciantes ricos, oficiales militares de alto rango.
El Distrito Medio—el corazón comercial.
Mercados, posadas, gremios, templos.
La mayoría de los 80,000 habitantes vivían aquí.
Clase trabajadora.
Funcional.
Relativamente seguro.
Y el Distrito Bajo—pegado a las murallas del sur.
Edificios deteriorados, calles sucias, sin presencia militar visible.
Aquí vivían los pobres, los desesperados, los que la sociedad había olvidado.
Natsumi pasó las primeras horas explorando el Distrito Medio.
Encontró una posada barata—tres monedas de plata por noche.
Dejó sus cosas.
Luego comenzó a buscar información.
Visitó el Gremio de Aventureros.
Un edificio masivo de tres pisos donde Despertados podían tomar misiones, vender materiales de monstruos, o simplemente beber en la taberna del primer piso.
Allí escuchó conversaciones.
Rumores.
Preocupaciones.
“…la frontera sur está completamente militarizada…” “…dicen que Kharos está planeando algo grande…” “…tres caravanas militares desaparecieron la semana pasada…” Pero lo que realmente capturó su atención fue una conversación entre dos aventureros en una mesa del fondo.
—¿Escuchaste sobre Markus?
—El tipo con poder de rayo?
¿Qué pasó con él?
—Desapareció.
Hace tres días.
Tomó una misión de escolta al Distrito Bajo.
Nunca regresó.
—Mierda.
¿Cuántos van ya?
¿Cinco?
¿Seis?
—Ocho.
En las últimas dos semanas.
Todos Despertados.
Todos desapareciendo en o cerca del Distrito Bajo.
Natsumi se tensó.
Desapariciones.
Despertados.
Distrito Bajo.
Thorin había tenido razón.
No eran solo rumores de aldea.
Estaba pasando aquí también.
En la capital.
◆ ◆ ◆ EL BAJO MUNDO Distrito Bajo – 7:23 PM Natsumi esperó hasta el anochecer para visitar el Distrito Bajo.
Las calles eran completamente diferentes aquí.
Sucias.
Oscuras.
Peligrosas.
Edificios de madera podrida, callejones llenos de basura, figuras sombrías acechando en las esquinas.
Caminó con propósito, Frostfang visible en su cadera.
Nadie la molestó.
Los delincuentes locales reconocían a alguien que no debían tocar cuando la veían.
Encontró lo que buscaba en una taberna llamada “El Cuervo Congelado”.
Un lugar donde aventureros de baja categoría y criminales menores compartían espacio incómodo.
Se sentó en la barra.
Pidió cerveza.
Escuchó.
Conversaciones flotaban alrededor de ella.
Robos.
Deudas.
Peleas territoriales.
Y luego…
—…mi primo desapareció hace cuatro días…
Natsumi se giró ligeramente.
Un hombre en sus veinte, hablando con el barman.
—…tenía poder de viento.
Nada especial, nivel Épico.
Pero útil.
Estaba trabajando como mensajero…
—¿Reportaste a la guardia?
—preguntó el barman.
—Claro.
Dijeron que investigarían.
Pero sé que no lo harán.
Nadie se preocupa cuando alguien del Distrito Bajo desaparece.
Natsumi se acercó.
—Disculpa.
Escuché sobre tu primo.
¿Puedo preguntarte algo?
El hombre la miró con desconfianza.
Pero algo en su expresión—tal vez desesperación—lo hizo hablar.
—¿Qué quieres saber?
—Dónde desapareció exactamente.
Y si notaste algo extraño antes.
—Estaba cerca del almacén abandonado en la Calle Frost.
Y sí…
dijo que había sentido que lo seguían los últimos dos días.
Pero no vio a nadie.
Calle Frost.
Almacén abandonado.
Natsumi dejó cinco monedas de plata en la barra.
—Gracias.
Si descubro algo, te lo haré saber.
Salió antes de que pudiera responder.
◆ ◆ ◆ EMBOSCADA Calle Frost – 8:47 PM Natsumi encontró el almacén fácilmente.
Un edificio de tres pisos con ventanas rotas y puerta tapiada.
Rodeado de callejones oscuros.
El lugar perfecto para una emboscada.
Caminó alrededor del perímetro, extendiendo sus sentidos.
Buscando auras.
Buscando energía mágica.
Nada.
Tal vez estaba siendo paranoi— La flecha silbó hacia su cabeza.
Natsumi se ladeó instintivamente.
La flecha pasó a centímetros de su oído, clavándose en la pared detrás de ella.
Y entonces vinieron los demás.
Diez figuras emergieron de las sombras.
Vestidas con armadura de cuero negro, rostros cubiertos con máscaras.
Cada una portaba el símbolo de la llama roja rodeada por cadenas.
Hermandad de Kharos.
Tres eran Despertados.
Natsumi sintió sus auras inmediatamente.
Dos Épicos.
Un Legendario.
El Legendario—un hombre alto con dos espadas—habló.
—Natsumi Yukimura.
Has estado haciendo demasiadas preguntas.
Eso es peligroso para tu salud.
—¿Me estaban esperando?
—Por supuesto.
Castor reportó una Mítico de hielo interferiendo en nuestros asuntos.
Luego apareces aquí, haciendo preguntas sobre desapariciones.
No eres muy sutil.
Desenvainó sus espadas.
—Órdenes son capturarte viva si es posible.
Muerta si es necesario.
Personalmente…
prefiero muerta.
Los diez atacaron simultáneamente.
Natsumi no perdió tiempo.
—Muro de Hielo.
Una pared cristalina erupcionó frente a ella.
Los siete sin poderes impactaron contra ella a toda velocidad.
Huesos se rompieron.
Gritos resonaron.
Los tres Despertados saltaron sobre el muro.
El Legendario atacó primero.
Sus espadas se movían como relámpagos, cortando el aire en patrones imposibles de seguir.
Natsumi bloqueó con Frostfang.
Metal chocó contra metal.
La fuerza del impacto la hizo retroceder tres metros.
Fuerte.
Muy fuerte para Legendario.
Los dos Épicos la flanquearon.
Uno lanzó fuego.
El otro, cuchillas de viento.
Natsumi giró, creando un torbellino de hielo alrededor de su cuerpo.
Los ataques fueron desviados.
—Estacas de Hielo: Lluvia.
Cincuenta proyectiles de hielo se materializaron sobre su cabeza.
Lanzó treinta hacia los Épicos.
Veinte hacia el Legendario.
Los Épicos intentaron defenderse.
Fallaron.
Diez estacas perforaron al de fuego.
Murió instantáneamente.
Quince al de viento.
Cayó, gritando.
El Legendario cortó todas las estacas que lo atacaban.
Sus espadas se movían tan rápido que parecían borrón plateado.
—Impresionante —admitió—.
Pero no es suficiente.
Se lanzó hacia adelante.
Más rápido que antes.
Sus espadas brillaron con energía roja.
Natsumi apenas bloqueó el primer golpe.
El segundo cortó su hombro.
El tercero su muslo.
Sangre caliente.
Dolor agudo.
Pero también…
claridad.
La misma claridad que había sentido en la Isla cuando luchó contra Seraphine.
Cuando todo se ralentizó.
Cuando vio cada movimiento antes de que sucediera.
—Dominio de Hielo: Tormenta Absoluta.
La temperatura cayó cincuenta grados en un segundo.
Todo dentro de treinta metros se congeló instantáneamente.
El agua en el aire.
La humedad en las paredes.
La sangre en el suelo.
Y el Legendario.
Se movió para esquivar.
Pero sus piernas se congelaron al suelo.
Sus espadas se cubrieron de escarcha tan gruesa que se volvieron pesadas.
Natsumi apareció frente a él.
Frostfang en su garganta.
—Ríndete.
Ahora.
El Legendario miró sus opciones.
Evaluó.
Y dejó caer sus espadas.
—Me rindo.
Natsumi miró alrededor.
De los diez atacantes, siete estaban muertos.
Dos inconscientes.
Solo él permanecía consciente.
Perfecto.
Alguien a quien interrogar.
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