Fragmentos De Otro Mundo - Capítulo 32
- Inicio
- Todas las novelas
- Fragmentos De Otro Mundo
- Capítulo 32 - Capítulo 32: Trampa De Sombras
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 32: Trampa De Sombras
Edificio Abandonado – Primer Piso, 8:16 PM
Las pisadas se acercaban.
TAP TAP TAP TAP.
No eran pisadas normales. Eran irregulares. Algunas rápidas, otras lentas. Algunas pesadas como si algo masivo arrastrara su peso. Otras ligeras como si algo apenas tocara el suelo.
Tres conjuntos diferentes.
Tres Sombras Devoradoras.
Erwan cerró los ojos, extendiendo sus sentidos hacia abajo a través de las grietas en el suelo de madera podrida.
La primera estaba a veinte metros. Aura de hambre pura. Nivel Épico alto, tal vez tocando Legendario bajo.
La segunda a quince metros. Más débil. Épico medio. Pero rápida. Su aura pulsaba con velocidad frenética.
La tercera…
La tercera estaba directamente debajo de ellos.
Y su aura era masiva.
Legendario bajo. Definitivamente. Posiblemente medio.
Abrió los ojos bruscamente.
—Vex. Tenemos problema.
Vex presionaba su mano contra la herida en su hombro, sangre goteando entre sus dedos. Pero su expresión seguía siendo la de soldado en modo combate.
—¿Cuántas?
—Tres. Épico alto, Épico medio, y Legendario bajo o medio.
—Mierda. Vex maldijo, pero no con miedo. Con cálculo. —¿Tu plan?
Erwan miró alrededor de la habitación.
Paredes con marcas de garras. Suelo empapado en sangre. Ventanas rotas que daban al callejón. Escaleras que descendían al primer piso.
Y sombras.
Tantas sombras.
En las esquinas. En los huecos. Bajo los cadáveres. Fluyendo por las grietas en las paredes como ríos oscuros.
Una idea tomó forma.
Peligrosa. Consumiría casi todo su maná restante. Y si fallaba…
No podía fallar.
—Necesito treinta segundos para preparar una trampa. Tú mantienes a la primera ocupada cuando suba. Yo me encargo de las otras dos.
Vex lo estudió por dos segundos.
—¿Qué tipo de trampa?
—La que convierte este edificio entero en arma.
Vex sonrió. Sonrisa salvaje de hombre que había visto demasiadas batallas para dudar de planes locos.
—Hazlo rápido. Porque tenemos diez segundos antes de que lleguen.
Erwan no respondió.
Simplemente se arrodilló, colocando ambas palmas en el suelo ensangrentado.
Y comenzó a tejer.
◆ ◆ ◆
La Trampa – 8:16 PM
Las sombras respondieron instantáneamente.
Fluyeron desde cada esquina, cada grieta, cada espacio oscuro en el edificio. No solo en esta habitación. En todo el edificio.
Primer piso. Segundo piso. Sótano si había uno. Cada centímetro de oscuridad que existía en esta estructura.
Erwan las sentía como extensiones de su propio cuerpo. Miles de filamentos invisibles conectándose a su consciencia.
Y comenzó a darles forma.
No en armas obvias. No en cadenas o espadas. En algo más sutil. Más letal.
Transformó las sombras en red.
Hilos de oscuridad del grosor de cabello humano. Invisibles a simple vista. Pero duros como alambre de acero y afilados como cuchillas de afeitar.
Los tejió a través de todo el edificio—cruzando pasillos, atravesando puertas, enredándose en escaleras. Creó patrones geométricos complejos que se superponían en capas.
Una red tridimensional. Una trampa que cubría cada metro cúbico de espacio.
Y en los puntos de intersección—donde múltiples hilos se cruzaban—creó nodos.
Pequeñas esferas de oscuridad comprimida. No más grandes que canicas. Pero conteniendo energía equivalente a bombas pequeñas.
127 nodos en total.
Su maná cayó precipitadamente. 60% a 50%. 50% a 40%. 40% a 30%.
Sudor corrió por su frente. Sus manos temblaban por el esfuerzo de mantener construcción tan masiva.
Pero continuó.
Porque cuando las Sombras Devoradoras entraran en esta trampa…
…cada movimiento las cortaría.
…cada paso detonaría nodos.
…y no habría escape.
CRASH.
La puerta del primer piso explotó hacia adentro.
La primera Sombra Devoradora había llegado.
◆ ◆ ◆
La Primera Devoradora – 8:17 PM
Vex se movió antes de que la criatura hubiera cruzado completamente el umbral.
Su espada cortó horizontalmente, dejando rastro de luz plateada en el aire. El filo encontró carne—o lo que solía ser carne—y cortó profundo.
La Sombra Devoradora rugió.
Esta había sido hombre una vez. Erwan podía verlo en la estructura corporal básica—más de dos metros de altura, hombros anchos, músculos deformados grotescamente bajo piel que se había vuelto gris como ceniza.
Pero su transformación había seguido patrón diferente que la anterior.
No tenía seis brazos. Solo dos. Pero cada uno había crecido hasta ser masivo—del grosor de troncos de árbol, terminando en puños del tamaño de cabezas humanas con púas de hueso sobresaliendo de los nudillos.
Su rostro se había elongado en hocico similar a lobo. Mandíbula llena de colmillos irregulares. Ojos—cuatro de ellos—brillando con luz carmesí.
Y de su espalda se extendían tentáculos.
Seis de ellos. Cada uno de tres metros de largo. Cada uno terminando en púa afilada como lanza.
Vex había cortado uno de esos tentáculos. Ahora se retorcía en el suelo, disolviéndose en humo negro.
Los otros cinco atacaron simultáneamente.
Vex bloqueó dos con su espada. Esquivó uno enrollándose en sombras y reformándose tres metros a la derecha. Los otros dos pasaron rozando—uno cortando su mejilla, otro perforando su muslo.
Sangre fluyó. Vex gruñó de dolor pero no cayó.
—¡SHADOWEND! ¡MEJOR QUE ESA TRAMPA ESTÉ LISTA!
Erwan no respondió. No podía. Toda su concentración estaba enfocada en mantener la red mientras simultáneamente preparaba la activación.
Su maná: 25%.
Casi listo. Casi…
CRASH.
La segunda Sombra Devoradora entró desde ventana lateral.
No había roto el vidrio. Había atravesado la pared de ladrillo.
Esta era más pequeña. Había sido mujer joven—quizás veinte años. Pero su cuerpo se había contorsionado en forma de araña grotesca.
Ocho piernas delgadas como agujas. Torso comprimido hasta ser casi plano. Cabeza invertida con mandíbulas que se abrían verticalmente en lugar de horizontalmente.
Y era rápida.
Se lanzó hacia Vex como bala oscura.
Vex giró, espada cortando en arco defensivo—
La criatura se dividió.
Su torso se separó en dos mitades que fluyeron alrededor de la espada como agua. Se reformó detrás de Vex. Sus piernas se extendieron como lanzas.
Vex apenas logró rodar a un lado. Las piernas perforaron el suelo donde había estado parado, creando agujeros de diez centímetros de profundidad.
—¡SHADOWEND!
Erwan abrió los ojos.
Maná: 20%.
Suficiente.
Se levantó, extendiendo ambas manos.
—¡VEX! ¡AL SUELO! ¡AHORA!
Vex no cuestionó. Se lanzó al suelo inmediatamente, protegiéndose la cabeza con los brazos.
Y Erwan activó la trampa.
◆ ◆ ◆
La Red de Muerte – 8:18 PM
Los hilos invisibles se materializaron.
Miles de ellos. Brillando con luz negra tenue. Cruzando toda la habitación en patrones geométricos imposibles.
Las dos Sombras Devoradoras se congelaron por fracción de segundo, confundidas por la aparición repentina de esta red.
Luego comenzaron a moverse nuevamente—
Y los hilos cortaron.
La Sombra Devoradora masiva con tentáculos retrocedió instintivamente. Sus tentáculos rozaron múltiples hilos.
Los hilos cortaron a través de carne corrupta como cuchillas calientes a través de mantequilla.
Tres tentáculos fueron cercenados instantáneamente. Cayeron al suelo, retorciéndose antes de disolverse en humo.
La criatura rugió de dolor.
La Sombra Devoradora con forma de araña intentó saltar hacia el techo—
Sus piernas atravesaron docena de hilos.
Seis de sus ocho piernas fueron cortadas. Su torso se estrelló contra el suelo, incapaz de mantenerse equilibrado.
Ambas criaturas comenzaron a regenerarse—carne retorciéndose, extremidades creciendo de nuevo desde muñones sangrantes.
Pero Erwan no les dio oportunidad.
Cerró su puño derecho.
Y los nodos explotaron.
◆ ◆ ◆
Detonación en Cadena – 8:18 PM
BOOM.
El primer nodo detonó. Esfera de oscuridad comprimida expandiéndose violentamente. Liberando energía equivalente a granada de fragmentación.
BOOM BOOM BOOM.
Tres más. Cuatro. Diez. Veinte.
Los nodos explotaron en secuencia calculada. Cada detonación desencadenando la siguiente. Creando reacción en cadena que recorrió toda la red.
La habitación se llenó con luz negra cegadora.
El sonido era ensordecedor. No como explosiones normales. Como ausencia de sonido tan intensa que dolía.
Las paredes se agrietaron. El suelo se partió. El techo comenzó a colapsar.
Y las dos Sombras Devoradoras fueron destrozadas.
La detonación rasgó sus cuerpos en pedazos. Brazos arrancados. Piernas desintegradas. Torsos perforados por docenas de fragmentos de oscuridad explosiva.
Intentaron regenerarse—
Pero las explosiones no se detenían. Nodo tras nodo detonando. 50. 80. 100. 127.
No había tiempo para curar. Solo destrucción continua.
Erwan vio el momento exacto en que sus núcleos quedaron expuestos.
La Sombra masiva—núcleo en el pecho, brillando con luz carmesí.
La Sombra araña—núcleo en el abdomen comprimido.
Extendió su mano.
Sombras respondieron. Se materializaron en forma de lanzas. Dos de ellas. Cada una de un metro de largo. Cada una vibrando con energía que consumía lo último de su maná.
15%.
Las lanzó.
Atravesaron el caos de explosiones. Volaron en línea perfecta.
Y perforaron ambos núcleos simultáneamente.
◆ ◆ ◆
Dos Caídas – 8:19 PM
Las Sombras Devoradoras colapsaron.
No en explosión dramática como la primera. En implosión silenciosa.
Sus cuerpos se disolvieron de dentro hacia afuera. Carne convirtiéndose en humo negro. Huesos desintegrándose. Hasta que solo quedaron dos esferas de cristal negro en el suelo.
Núcleos residuales.
Las explosiones se detuvieron.
El silencio cayó sobre la habitación destrozada—roto solo por sonido de escombros cayendo y respiración pesada de Vex.
Erwan se tambaleó, casi cayendo. Su visión se oscureció en los bordes. Maná: 10%.
Demasiado bajo. Peligrosamente bajo.
Pero no podía descansar todavía.
Porque todavía faltaba una.
La tercera Sombra Devoradora. La más fuerte. Legendario bajo o medio.
¿Dónde…?
CRACK.
El suelo bajo sus pies se partió.
Algo masivo atravesó desde abajo. No rompiendo la madera—disolviéndola.
Una mano. Más grande que cualquier mano humana. Del tamaño de mesa pequeña. Con garras de medio metro de largo.
Se cerró alrededor del tobillo de Erwan.
Y tiró.
◆ ◆ ◆
La Tercera Devoradora – 8:19 PM
Erwan fue arrastrado hacia abajo.
A través del suelo quebrado. A través de oscuridad más densa que cualquier cosa que hubiera sentido.
Cayó tres metros. Aterrizó en suelo de piedra fría.
Sótano. Había sótano bajo el edificio.
Y estaba lleno de ella.
La tercera Sombra Devoradora era colosal.
Había sido hombre una vez. Alguien masivo—quizás dos metros veinte, musculoso, probablemente guerrero o guardia.
Pero su transformación había sido completa.
Su cuerpo se había expandido hasta llenar casi todo el sótano. Cuatro metros de altura. Tres de ancho. Músculos hinchados grotescamente bajo piel que se había vuelto negra como obsidiana.
Cuatro brazos. Cada uno terminando en manos con garras que goteaban icor oscuro.
Piernas dobladas como las de bestia. Plantígradas en lugar de digitígradas. Permitiéndole moverse con agilidad imposible para algo tan grande.
Y su rostro…
Ya no tenía rostro.
Solo boca.
Mandíbulas que ocupaban toda la cabeza. Abiertas en sonrisa permanente de pesadilla. Llenas con cientos de dientes—hileras sobre hileras que se extendían hacia la garganta.
Y ojos. Docenas de ellos. Esparcidos aleatoriamente por su torso. Todos brillando con luz carmesí.
Miró a Erwan.
Y habló.
No con voz humana. Con sonido compuesto de frecuencias superpuestas. Como si múltiples voces hablaran simultáneamente desde diferentes direcciones.
—”Hambre… hambre… HAMBRE…”
Erwan intentó materializarse sombras—
Nada respondió.
Maná: 10%. No suficiente para construir armas. Apenas suficiente para defenderse.
La criatura se lanzó hacia adelante.
Cuatro brazos atacando desde cuatro ángulos diferentes. Velocidad que no debería ser posible para algo tan masivo.
Erwan rodó a un lado. Una garra pasó rozando, cortando su chaqueta, arañando su piel.
Sangre fluyó. Dolor ardió en su costado.
La criatura giró con velocidad imposible. Segundo ataque. Tercer ataque.
Erwan esquivó ambos por centímetros.
Pero estaba siendo acorralado. El sótano era pequeño. Sin salida excepto el agujero en el techo que estaba a tres metros de altura.
Y la criatura estaba entre él y la salida.
—”Carne… maná… CONSUMIR…”
Atacó de nuevo.
Esta vez, Erwan no pudo esquivar completamente.
Una garra lo golpeó en el pecho. No perforando—solo golpe contundente.
Pero con fuerza equivalente a martillo de guerra.
Erwan fue lanzado hacia atrás. Su espalda se estrelló contra pared de piedra. Aire salió de sus pulmones en jadeo doloroso.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com