Fragmentos De Otro Mundo - Capítulo 38
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Capítulo 38: El Objetivo
Cámara del Fragmento – 11:24 AM
Zerek miró su daga.
Luego al Excavador.
Luego al cristal pulsante en el pedestal.
Su mente procesaba opciones a velocidad calculada. Fría. Pragmática.
Opción 1: Matar al Excavador. Completar el contrato. Cobrar las quince monedas restantes. Activar parcialmente el fragmento y convertirse en peón de conspiración milenaria.
Opción 2: No matar. Romper el contrato. Perder reputación en las Tierras Muertas. Convertirse en objetivo de quien lo contrató. Probablemente enfrentar represalias.
Opción 3: Matar al Excavador FUERA del perímetro. Técnicamente completar el contrato pero sin activar el fragmento. Excepto… el contrato específicamente decía “muerte confirmada DENTRO del perímetro”. Eso sería incumplimiento.
No había opción sin consecuencias.
El Excavador observaba con expresión serena. Como si estuviera presenciando experimento cuyo resultado ya conocía.
—¿Cuánto tiempo llevas esperándome aquí? Zerek preguntó finalmente.
—Tres días.
—¿Y en esos tres días, no intentaste huir? ¿No intentaste destruir el fragmento? ¿No intentaste nada?
El Excavador sonrió.
—Intenté todo. Pasé veinte años intentando. Y descubrí algo fundamental sobre estos fragmentos.
Gesticuló hacia el cristal.
—No pueden ser destruidos por métodos convencionales. Intenté romperlos, quemarlos, disolverlos. Nada funciona. Son indestructibles excepto por método específico que solo los Arquitectos conocían.
Caminó hacia el pedestal, sus dedos rozando la superficie de piedra.
—Y no puedo llevármelo. Está anclado a este lugar. A este círculo ritual. Intentar moverlo resultaría en detonación mágica que probablemente mataría a todos en cincuenta kilómetros.
Miró a Zerek directamente.
—Así que no. No huí. Porque no tiene sentido. Mi muerte es inevitable. Ya sea hoy, por tu mano, o mañana, por alguien más. El resultado es el mismo.
—Pero dijiste que tu muerte es irrelevante.
—Lo es. Porque ya envié copias de mi investigación. Ya advertí a quien debía advertir. Ya hice todo lo que podía hacer.
Hizo pausa.
—Lo único que importa ahora es qué harás tú.
Zerek guardó su daga lentamente.
—¿A quién advertiste?
—A los únicos que importan. Los otros supervivientes del Ciclo 49.
Zerek se tensó.
—¿Los encontraste?
—Encontré señales. Una mujer de hielo en el Continente de Glaciem. Interrumpió ritual similar hace dos meses. Un usuario de sombras en Ciudad de Sombras Perpetuas. Destruyó laboratorio de culto hace tres semanas.
El corazón de Zerek aceleró.
Natsumi. Erwan.
—¿Están vivos?
—Muy vivos. Y muy peligrosos para quien esté orquestando esto. El Excavador sonrió. —Por eso te quieren a ti específicamente. Porque eres la pieza que aún no han usado. La variable que todavía pueden controlar.
—No soy su peón.
—¿No? El Excavador inclinó su cabeza. —¿Entonces por qué estás aquí? ¿Por qué aceptaste el contrato? ¿Por qué bajaste a estas ruinas?
Silencio.
Porque Zerek sabía la respuesta.
Dinero. Recursos. Información.
Todo para encontrar a sus compañeros.
Y alguien—quien fuera que estaba detrás de esto—lo sabía también. Lo había predicho. Lo había usado.
El Excavador asintió, leyendo la realización en el rostro de Zerek.
—Exacto. Te manipularon. No con amenazas. No con fuerza. Con incentivos. Te dieron exactamente lo que necesitabas para hacer exactamente lo que querían.
Dio paso hacia Zerek.
—Entonces ahora tienes elección real. Puedes continuar siendo pieza en su tablero. O puedes romper el tablero.
—¿Y cómo hago eso?
El Excavador sonrió.
Y extendió su mano.
En su palma había pequeño cuaderno de cuero negro.
—Esto contiene todo lo que descubrí. Ubicaciones de los otros seis fragmentos. Nombres de organizaciones sospechosas. Patrones de rituales. Y más importante…
Sus ojos brillaron.
—…coordinadas de donde creo que está el sello central. El lugar donde convergen todos los rituales parciales.
Zerek no tomó el cuaderno inmediatamente.
—¿Por qué me lo das a mí?
—Porque de todos los supervivientes del Ciclo 49, tú eres el más… práctico. No eres héroe. No eres salvador. Eres mercenario. Haces lo que debe hacerse.
Empujó el cuaderno hacia adelante.
—Y lo que debe hacerse ahora es detener esto. No por altruismo. No por justicia. Sino porque si esto tiene éxito, no habrá contratos que completar. No habrá ciudades que proteger. No habrá nada.
Zerek miró el cuaderno.
Luego al Excavador.
Luego al cristal pulsante.
Y tomó decisión.
◆ ◆ ◆
La Elección – 11:31 AM
Zerek tomó el cuaderno.
Lo guardó en su túnica, junto a las quince monedas de oro que había recibido como adelanto.
El Excavador asintió aprobadoramente.
—Buena elección.
—Todavía no he terminado.
Zerek sacó su daga.
El Excavador no retrocedió. No mostró miedo. Solo… aceptación.
—¿Entonces lo harás?
—Sí.
—¿Por qué?
Zerek avanzó un paso.
—Porque dijiste que tu muerte es inevitable. Ya sea hoy o mañana. Por mi mano o de otro.
Otro paso.
—Pero si mueres aquí, por mí, al menos sé qué pasa. Sé que el fragmento se activa parcialmente. Sé que estoy siendo usado.
Levantó la daga.
—Pero si te dejo vivir, si rompo el contrato, entonces no tengo control. Quien me contrató enviará a otro. Y ese otro podría ser peor. Podría ser alguien que no te dé oportunidad de explicar. Alguien que simplemente mate y se vaya.
El filo brilló con luz verdosa tenue—energía de Deterioro materializándose.
—Al menos si lo hago yo, sé exactamente qué consecuencias vendrán. Y puedo prepararme para ellas.
El Excavador sonrió.
Ampliamente.
Con algo que casi parecía orgullo.
—Pragmático hasta el final. Bien. Hazlo entonces.
Cerró sus ojos.
—Pero recuerda: no eres la causa. Eres el catalizador. Hay diferencia.
Zerek no dudó.
La daga atravesó el pecho del Excavador.
Limpio. Preciso. Profesional.
Energía de Deterioro fluyó desde el filo, acelerando la descomposición. No doloroso. Solo… rápido.
El Excavador jadeó una vez.
Sus ojos se abrieron brevemente.
Y habló con últimas palabras:
—Fase… completada…
Su cuerpo colapsó.
Zerek lo dejó caer, retirando la daga.
Y entonces—
Todo cambió.
◆ ◆ ◆
Activación – 11:32 AM
El cristal en el pedestal pulsó.
Una vez.
Dos veces.
Luego comenzó a brillar.
Luz roja intensa que llenó la cámara. No caliente. Fría. Como tocar hielo que quemaba.
Zerek retrocedió instintivamente.
Los símbolos tallados en el pedestal comenzaron a moverse. Líneas que habían estado estáticas durante milenios ahora fluían como serpientes. Reconfigurándose. Adaptándose.
Y el cuerpo del Excavador—
Comenzó a disolverse.
No por el poder de Deterioro de Zerek. Por algo más.
Energía residual de su muerte—maná, fuerza vital, esencia—fue absorbida por el pedestal. Fluyendo hacia el cristal. Alimentándolo.
El cristal pulsó más rápido.
Thump. Thump. Thump.
Como corazón acelerándose.
Y entonces—
Un rayo de luz explotó desde el cristal.
Hacia arriba. A través del techo de piedra. Desintegrando roca como si no existiera. Perforando hacia el cielo.
Zerek corrió hacia el pasillo.
Detrás de él, escuchó sonido.
No explosión.
Vibración.
Profunda. Subsónica. Haciendo que sus dientes dolieran. Que sus huesos resonaran.
La arena. La arena estaba vibrando.
Corrió más rápido.
El pasillo temblaba. Piedra agrietándose. Polvo cayendo del techo.
Llegó a la cámara principal justo cuando el rayo de luz desde abajo alcanzó el círculo incompleto en el suelo.
Y el círculo se completó.
El último cuarto—que había estado vacío durante diez mil años—se talló instantáneamente en la piedra. Símbolos materializándose de la nada. Líneas conectándose.
Y cuando el círculo estuvo completo—
Se activó.
Luz roja explotó desde el círculo en pulso que expandió por toda la cámara. Zerek fue lanzado hacia atrás, golpeando contra pared.
Cuando se recuperó, vio el rayo de luz cambiando de dirección.
Ya no apuntaba hacia arriba.
Ahora apuntaba horizontalmente.
A través de la piedra. A través de la tierra. A través del desierto.
Hacia algún lugar lejano.
Zerek entendió.
El Excavador tenía razón.
Esto no era ritual aislado.
Era red.
Y acababa de activar uno de los nodos.
Se levantó, corriendo hacia las escaleras.
Detrás de él, las ruinas comenzaron a colapsar.
◆ ◆ ◆
Escape – 11:39 AM
Zerek subió las escaleras a velocidad desesperada.
La estructura entera temblaba. Piedra cayendo. Polvo llenando el aire hasta hacerlo casi irrespirable.
Diez metros. Veinte. Treinta.
Vio luz del día adelante.
Se lanzó hacia adelante—
Y emergió en el desierto justo cuando las ruinas colapsaban completamente detrás de él.
BOOM.
El sonido fue masivo.
Toda la estructura subterránea implosionó. Arena siendo succionada hacia abajo. Creando cráter de cincuenta metros de diámetro donde antes había entrada.
Zerek rodó lejos del borde, jadeando.
Cuando finalmente se detuvo, se quedó tumbado en la arena caliente, mirando el cielo azul sin nubes.
Y sintió algo.
No físico.
Mágico.
Como si el aire mismo hubiera cambiado. Como si frecuencia subyacente de realidad se hubiera desplazado ligeramente.
Algo había sido liberado.
O parcialmente liberado.
O conectado a algo más grande.
Se sentó lentamente, sacando el cristal de registro de su bolsa.
Brillaba con luz roja confirmando la muerte del objetivo.
Contrato completado.
Técnicamente.
Pero el costo…
Miró hacia el horizonte.
Y vio humo.
Múltiples columnas. Dispersas por todo el desierto visible.
Y entonces sintió el temblor.
No de las ruinas colapsadas.
De algo más.
Algo que se movía bajo la arena.
Algo que había sido despertado.
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