Fragmentos De Otro Mundo - Capítulo 40
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Capítulo 40: El Pago
Puerto Arenoso – La Garra del Chacal – 5:53 PM
Mis quince monedas de oro no estaban.
Por supuesto que no estaban.
Me agaché junto al charco de sangre detrás del mostrador, buscando cualquier señal del pago restante. Nada. Solo sangre seca, fragmentos de lo que probablemente había sido Kresh, y ese maldito símbolo en la pared.
FASE COMPLETADA. VARIABLE CONFIRMADA.
Leí las palabras de nuevo, mi mandíbula apretándose.
Variable.
Como si fuera número en ecuación. Pieza en tablero de ajedrez.
No persona. No mercenario con agencia propia.
Solo… variable.
“Que se jodan,” murmuré, levantándome.
Revisé el resto de la taberna. Todas las habitaciones traseras. El almacén donde Kresh guardaba información sensible. El sótano donde almacenaba alcohol barato.
Todo limpio.
No limpio como en “ordenado”. Limpio como en “borrado sistemáticamente”.
Documentos quemados. Registros de contratos desintegrados. Incluso las botellas de alcohol habían sido destruidas—probablemente para asegurar que no quedaran huellas mágicas residuales.
Trabajo profesional.
Muy profesional.
El tipo de limpieza que requería tiempo, recursos, y conocimiento íntimo de cómo Kresh operaba su negocio.
Esto no fue asesinato impulsivo.
Fue ejecución planificada.
Me quedé parado en el centro de la taberna vacía, procesando.
Opciones:
Opción 1: Reportar esto a las autoridades locales.
Excepto que Puerto Arenoso no tenía “autoridades” reales. Solo comerciantes poderosos que contrataban guardias. Y ninguno de ellos se preocuparía por tabernero muerto en distrito de mercenarios.
Opción 2: Investigar por mi cuenta.
¿Con qué recursos? ¿Con qué información? Quien hizo esto claramente sabía lo que estaba haciendo. Probablemente tenían red de agentes. Probablemente me estaban observando ahora mismo.
Opción 3: Huir.
Dejar Puerto Arenoso. Ir a otra ciudad-estado. Comenzar de nuevo.
Excepto que eso no resolvía nada. Quien me había usado seguiría ahí afuera. Seguiría activando fragmentos. Seguiría usando personas como piezas.
Opción 4: Aceptar que me jodieron y seguir adelante.
La más pragmática. La más sensata.
La que más odiaba.
Porque significaba admitir que alguien me había jugado perfectamente. Me habían usado como herramienta y luego habían intentado descartarme.
Y yo, Zerek Noctis, superviviente del Ciclo 49, usuario de poder Divino…
…había caído en la trampa como novato estúpido.
Eso dolía más que perder las quince monedas.
6:17 PM
Salí de La Garra del Chacal por la puerta trasera.
No dramáticamente. No con explosión de poder o juramento de venganza.
Solo… salí.
Las calles traseras de Puerto Arenoso eran más oscuras que las principales. Callejones estrechos entre edificios de adobe. Olor a basura y orina. El tipo de lugar donde cosas malas pasaban y nadie hacía preguntas.
Perfecto para pensar.
Caminé sin dirección particular, una mano en el cuaderno del Excavador dentro de mi túnica.
Necesitaba leerlo. Necesitaba entender qué había activado exactamente. Qué “fragmentos” eran estos. Por qué alguien querría reunirlos.
Pero cada vez que pensaba en abrirlo, algo me detenía.
Miedo.
No miedo físico. Miedo de saber.
Porque una vez que supiera, una vez que entendiera la magnitud de esto…
No podría simplemente ignorarlo y seguir adelante.
Estaría comprometido.
Y comprometerme significaba convertir esto en mi problema. Mi responsabilidad.
¿Y por qué debería ser mi responsabilidad?
No lo pedí. No lo busqué. Solo tomé contrato que parecía legítimo.
El hecho de que resultó ser trampa elaborada para usarme como catalizador en ritual apocalíptico no era mi culpa.
¿Verdad?
Me detuve en callejón particularmente oscuro.
Saqué el cuaderno.
Lo miré.
Cuero negro gastado. Bordes deshilachados. Manchas que probablemente eran sangre vieja.
Veinte años de investigación.
Veinte años de trabajo del Excavador.
Y me lo había dado a mí.
¿Por qué?
“Porque de todos los supervivientes del Ciclo 49, tú eres el más… práctico.”
Eso había dicho.
No el más heroico. No el más moral. No el más poderoso.
El más práctico.
Porque sabía que yo haría lo que fuera necesario.
No por justicia. No por honor.
Sino porque era pragmático.
Y pragmáticamente hablando, permitir que alguien activara serie de rituales antiguos que probablemente destruirían el mundo era… contraproducente para mi supervivencia a largo plazo.
“Maldito bastardo,” murmuré, hablando al Excavador muerto. “Me manipulaste incluso mientras te mataba.”
Pero respetaba la jugada.
Abrí el cuaderno.
6:34 PM – Primera Entrada
La letra era pequeña. Metódica. El tipo de escritura que viene de años de documentar información en condiciones difíciles.
Año 1 de Investigación
Descubrí primera referencia a los “Siete Fragmentos de Sellado” en templo abandonado cerca de Ciudad Khemri.
Inscripciones parcialmente destruidas, pero suficientes para establecer patrón.
Los Arquitectos—civilización que precedió a todas las razas modernas—crearon estos fragmentos hace aproximadamente 10,000 años. Propósito: contener entidad conocida solo como “El Primero”.
No sé qué es El Primero. Pero los Arquitectos lo consideraban amenaza existencial suficiente para fragmentar su esencia en siete partes y sellarlas en ubicaciones separadas.
Pasé varias páginas. Más notas. Más investigación.
Mapas dibujados a mano mostrando ubicaciones potenciales. Símbolos copiados de diversos templos. Teorías sobre cómo funcionaba el sellado.
Luego encontré sección marcada:
FRAGMENTOS CONOCIDOS
Fragmento 1: Desierto de Arena Viva, Tierras Muertas del Este
Estado: ACTIVADO (parcialmente)
Fecha: Día 21 desde Ciclo 49
Agente: Zerek Noctis
Nota: Ritual diseñado para extraer energía de muerte. Deterioro como catalizador ideal.
Así que había escrito esto antes de que yo lo matara.
Sabía exactamente qué pasaría.
Continué leyendo.
Fragmento 2: Montañas de Hielo Eterno, Continente Glaciem
Estado: INTERFERIDO
Fecha: ~60 días atrás
Agente: Desconocido (reportes mencionan “mujer de hielo”)
Nota: Ritual destruido antes de completarse. Organización responsable eliminada.
Natsumi.
Tenía que ser Natsumi.
“Mujer de hielo” en Continente Glaciem. Destruyendo rituales.
Ella estaba viva. Y aparentemente causando problemas a quien estaba detrás de esto.
Buen trabajo, Natsumi.
Fragmento 3: Ciudad de Sombras Perpetuas, Continente Umbralis
Estado: INTERFERIDO
Fecha: ~20 días atrás
Agente: Desconocido (reportes mencionan “usuario de sombras” con poder sobre oscuridad)
Nota: Laboratorio de culto destruido. Varios miembros de alto rango ejecutados.
Erwan.
Ese tiene que ser Erwan.
“Usuario de sombras” en Continente Umbralis. Ciudad llamada literalmente
“Sombras Perpetuas”.
Encajaba perfectamente.
Así que Natsumi y Erwan estaban interfiriendo con estos rituales.
Probablemente sin saber el cuadro completo. Probablemente solo respondiendo a amenazas locales.
Pero estaban actuando.
Y yo…
Yo había completado uno de los rituales.
Mierda.
Continué leyendo, pasando descripciones de los Fragmentos 4, 5, y 6.
Todos en ubicaciones diferentes. Todos con estados variando entre “sin confirmar” y “posiblemente interferido”.
Luego llegué al Fragmento 7.
Y mi sangre se enfrió.
Fragmento 7: Ubicación desconocida
Estado: SELLO CENTRAL
Nota: Este no es fragmento normal. Es ancla. El punto de convergencia donde todos los rituales parciales canalizan energía.
Si seis de siete fragmentos se activan (incluso parcialmente), el séptimo puede ser desbloqueado.
Una vez desbloqueado, El Primero puede comenzar despertar.
Coordenadas estimadas basadas en patrones mágicos: [número tachado] – demasiado peligroso registrar por escrito.
Genial.
Así que había siete fragmentos. Yo había activado uno. Alguien probablemente había activado otros. Y si suficientes se activaban, algo llamado “El Primero” despertaría.
Y según las advertencias grabadas en las ruinas, eso significaría fin del mundo.
Sin presión.
6:52 PM
Cerré el cuaderno.
Me quedé parado en el callejón oscuro, procesando.
Esto era más grande que yo. Más grande que cualquier contrato que hubiera tomado. Más grande que sobrevivir en las Tierras Muertas.
Esto era… apocalíptico.
Literalmente.
Y ahora tenía información que probablemente nadie más tenía. Veinte años de investigación del Excavador. Ubicaciones de fragmentos. Patrones de rituales.
Conocimiento que me convertía en objetivo.
Porque quien estaba detrás de esto—quien había orquestado mi contrato, quien había matado a Kresh—no querría que esta información existiera.
Ya habían intentado eliminar al Excavador.
Y ahora que yo tenía su investigación…
Probablemente vendrían por mí también.
La pregunta era: ¿cuánto tiempo tenía?
Como respondiendo a mi pensamiento, sentí presencia.
No física. Mágica.
Alguien estaba observando.
No con ojos. Con poder.
Vigilancia mágica. Probablemente activada cuando abrí el cuaderno. O cuando salí de La Garra del Chacal.
O tal vez había estado activa todo el tiempo y solo ahora la notaba.
Guardé el cuaderno lentamente.
“Bien,” murmuré al aire vacío. “Si van a observarme, al menos háganlo interesante.”
Salí del callejón.
Y casi inmediatamente, los sentí.
No observadores esta vez.
Cazadores.
7:03 PM – Calles Traseras
Eran tres.
No los vi directamente. Pero podía sentir sus auras.
Épico alto, todos. Moviéndose en formación coordinada. Acercándose desde diferentes direcciones para cortar rutas de escape.
Profesionales.
Probablemente los mismos que habían matado a Kresh.
O al menos del mismo grupo.
Aceleré mi paso, girando en esquina aleatoria. Luego otra. Tratando de perder vigilancia.
Pero ellos se adaptaban.
Siempre manteniendo distancia. Siempre en posición para cortar escape.
No estaban tratando de atraparme todavía.
Solo… pastorearme.
Hacia ubicación específica.
Hacia trampa.
Bien. Juguemos.
En lugar de huir, giré directamente hacia el más cercano.
Si iban a pastorearme, al menos haría que trabajaran por ello.
7:11 PM – Callejón del Mercado
Abandonado
El primer cazador apareció cuando entré en callejón particularmente estrecho.
Figura encapuchada. Túnica gris. Rostro oculto por máscara de porcelana blanca sin rasgos.
Sin armas visibles.
Pero su aura era clara: Épico alto. Especialización en sigilo y asesinato.
No habló.
Solo atacó.
Rápido. Mucho más rápido de lo que su aura sugería.
Daga apareció de la nada—literalmente materializándose desde espacio vacío. Apuntando directo a mi garganta.
Esquivé por centímetros.
La daga pasó tan cerca que sentí desplazamiento de aire.
Contraataqué, mano brillando con energía de Deterioro.
Pero el cazador ya se había movido. Retrocediendo. Reposicionando.
Y entonces sentí a los otros dos cerrando desde atrás.
Trampa perfecta.
Callejón estrecho. Sin ruta de escape. Tres asesinos profesionales.
La mayoría de la gente entraría en pánico.
Pero yo había sobrevivido quince días en la Isla de la Muerte.
Había peleado contra monstruos que harían llorar a estos asesinos.
Sonreí.
“Finalmente,” dije. “Algo interesante.”
Y dejé que mi poder explotara.
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