Fragmentos De Otro Mundo - Capítulo 43
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Capítulo 43: Archivos Prohibidos
Ubicación: Fronteras de las Tierras Muertas – Búnker “El Ojo de Agujas”
Hora: 03:14 AM
Estado de Sujeto: Estable / Brazo Derecho bajo efecto de “Borrado” (Funcionalidad 40%)
El silencio de las Tierras Muertas antes del amanecer es un tipo de silencio absoluto, casi antinatural. No hay grillos, no hay viento moviendo las dunas. Solo el latido de tu propio corazón y, en mi caso, el zumbido eléctrico que emanaba de mi brazo derecho.
Me encontraba frente a “La Muela del Diablo”, una formación rocosa que se alzaba como un colmillo negro contra el cielo estrellado.
Según las notas del Excavador, este era uno de los nodos logísticos del Consejo. Pero no buscaba suministros. Buscaba la razón por la que me habían convertido en un asesino de masas sin mi consentimiento.
—Si no estás en los mapas, es porque escondes algo que vale más que el oro —murmuré, ajustando la venda sobre mi brazo entumecido.
La entrada al búnker “El Ojo de Agujas” no era más que una grieta estrecha reforzada con placas de hierro frío. No había guardias, lo cual en mi mundo es la señal de advertencia más grande posible. El Consejo de los Siete no dejaba sus secretos bajo la custodia de hombres que pudieran ser sobornados o que tuvieran la mala costumbre de respirar. Preferían la eficiencia silenciosa de las runas y los constructos.
03:22 AM – Infiltración
Al cruzar el umbral, el aire cambió. Pasó de la sequedad del desierto a una humedad química, un olor a ozono y pergamino viejo que me hizo arrugar la nariz. Activé mi poder, dejando que una pequeña llama de Deterioro verde esmeralda bailara en la punta de mis dedos de la mano izquierda. La luz reveló un pasillo de paredes lisas, grabadas con micro-runas que palpitaban con una luz azul pálida.
Click.
Me detuve. Mi pie izquierdo había presionado una losa apenas un milímetro.
En un instante, tres agujas de cristal surgieron de las paredes con la velocidad de una bala. No tuve tiempo de esquivar.
—Deterioro: Escudo de Vacío.
Expandí mi aura en un estallido súbito.
Las agujas, al entrar en contacto con mi energía, no rebotaron; simplemente se desmoronaron en un polvo fino antes de tocar mi piel. Sin embargo, la descarga de poder hizo que mi brazo derecho soltara un chispazo de dolor. El “borrado” de los Ejecutores estaba reaccionando a mi propia magia, como un parásito intentando devorar a su anfitrión.
—Malditos sean —siseé, apretando los dientes.
Avancé con más cautela. Sabía que cada trampa que destruía enviaba una señal de vibración a través de las líneas ley del búnker. Tenía poco tiempo.
03:45 AM – La Cámara de los Registros
Finalmente, el pasillo se abrió a una estancia circular de proporciones asombrosas. Las paredes estaban cubiertas, desde el suelo hasta el techo de diez metros de altura, por cilindros de cristal. Dentro de cada cilindro, pequeñas volutas de humo etéreo contenían datos, recuerdos y registros de Altheria.
En el centro de la sala, una mesa de obsidiana proyectaba un mapa holográfico del mundo conocido.
Me acerqué y extraje el cristal violeta que le había arrancado al Ejecutor en Puerto Arenoso. Lo coloqué en la ranura central. El mapa parpadeó, pasando de un azul neutro a un esquema complejo de líneas rojas y puntos de presión.
—Veamos qué hay detrás del telón.
Mis ojos escanearon los nodos. Había siete puntos principales distribuidos estratégicamente por los continentes.
* Nodo de Glaciem (Norte): Marcado como Interferido – Nivel 2. Una anotación lateral decía: “Sujeto 03 presente. El factor de enfriamiento ha estabilizado la fuga, pero el sello sigue dañado.”
* Nodo de Umbralis (Este): Marcado como Interferido – Nivel 1. “Sujeto 04 activo. Las sombras han asfixiado la frecuencia original. Se requiere re-ajuste.”
* Nodo de las Tierras Muertas (Aquí): Marcado en rojo brillante con un símbolo de exclamación. COMPLETADO – FASE 1. Una nota final rezaba: “Catalizador Noctis ha cumplido su función. La detonación ha alimentado el núcleo al 14%.”
Sentí un frío que nada tenía que ver con el clima del búnker. No era solo un mercenario. Era una batería. Mi acto de matar al arqueólogo no fue el fin del contrato; fue el inicio de un proceso de carga energética.
04:02 AM – Los Nombres en las Sombras
Deslicé los archivos buscando información sobre los “Sujetos”. La interfaz se volvió borrosa, protegida por capas de censura rúnica que intentaban quemar mis ojos.
Pero el Deterioro no solo afecta a la carne; afecta a las estructuras, incluso a las lógicas. Dejé que mi poder fluyera hacia la mesa de obsidiana, corroyendo el código mismo de la seguridad.
Los nombres aparecieron entre interferencias de estática mágica:
* Sujeto 01: Varek. Marcado con una cruz roja. Eliminado durante la fase de sincronización inicial.
* Sujeto 02: Mal…kai. El nombre estaba parcialmente borrado por una quemadura de energía. Estado: Deserción confirmada. Se presume asimilación por el Vacío.
* Sujeto 03: Natsumi. Factor de Conservación. Marcada como ‘La Protectora’. Su resistencia al cambio es útil para prolongar la fricción.
* Sujeto 04: Erwan. Factor de Intercepción. Marcado como ‘La Sombra’. Su instinto de caza elimina las variables externas no deseadas.
Me quedé mirando el nombre de Natsumi y Erwan. Recordé el Ciclo 49. Recordé sus rostros entre el caos de la Isla de la Muerte. Ellos también estaban vivos. Ellos también eran piezas.
—Así que no soy el único que está siendo juzgado —murmuré.
04:15 AM – La Verdad de la Repetición
Pero lo que encontré al final del registro fue lo que realmente rompió mi calma. Era un memorándum interno dirigido a alguien llamado “El Supervisor”.
> “Aclaración de protocolo: Muchos operativos cuestionan la necesidad de permitir que los Sujetos interfieran con los rituales. Se debe recordar la directriz principal:
EL ÉXITO NO ES NECESARIO,
LA REPETICIÓN SÍ.
La energía se genera en la fricción entre el intento de activación y el intento de detención. Cada vez que Natsumi detiene un ritual, el sistema se fortalece. Cada vez que Erwan caza a un iniciado, el velo se vuelve más denso. No buscamos el Despertar inmediato, sino el desgaste total de la causalidad.”
>
Lo leí tres veces antes de que mi cerebro lo procesara.
No les importaba si ganábamos o perdíamos. De hecho, querían que lucháramos. Querían que Natsumi fuera la heroína y que yo fuera el monstruo, porque el choque entre nosotros dos era lo que realmente mantenía la maquinaria funcionando. Éramos como piedras de pedernal siendo golpeadas una contra la otra para encender un fuego que nos consumiría a todos.
—Hijos de… —el aire a mi alrededor comenzó a vibrar con una intensidad peligrosa. El Deterioro estaba respondiendo a mi ira.
04:30 AM – El Colapso
Una sirena silenciosa comenzó a latir en el suelo. El búnker había detectado que su “lógica de seguridad” estaba siendo devorada. Las estanterías de cristal empezaron a girar, ocultando los cilindros tras placas de plomo.
—Ya tengo lo que quería —dije, arrancando el cilindro de cristal que contenía el mapa global de los nodos.
Las puertas de la cámara se sellaron con un estruendo metálico. El aire comenzó a ser succionado, intentando asfixiarme.
No busqué la salida. Miré hacia arriba, hacia las capas de roca y metal que me separaban de la superficie.
—¿Queréis repetición? —pregunté al aire, mientras mis ojos se volvían completamente verdes—. Pues voy a daros una variable que vuestra “Sincronicidad” no puede calcular.
Concentré todo mi poder en mi puño izquierdo. No fue una explosión; fue un punto de entropía infinita. Al tocar el techo, la materia no voló por los aires; simplemente dejó de existir. El acero se evaporó, la roca se convirtió en un vacío negro.
—¡Deterioro: Impulso de Ruina!
Salté a través del agujero que yo mismo había creado, atravesando diez metros de montaña en un segundo. Aterricé en la cima de La Muela del Diablo justo cuando el búnker bajo mis pies colapsaba sobre sí mismo, borrando sus propios secretos en un rugido de piedra triturada.
04:45 AM – Un Nuevo Norte
Me quedé de pie, jadeando, mirando el cilindro de cristal que brillaba en mi mano.
El sol empezaba a asomar por el horizonte de las Tierras Muertas, pintando el desierto de un rojo sangre. Tenía los nombres. Tenía las coordenadas. Y ahora sabía que cada vez que hacía mi “trabajo”, estaba ayudando al Supervisor.
Natsumi intentaba salvar el mundo. Erwan intentaba limpiarlo de cultos. Yo solo intentaba sobrevivir. Pero ahora, los tres teníamos un problema en común.
—No voy a ser la chispa de vuestro fuego —dije, mirando hacia la dirección donde, según el mapa, se encontraba el siguiente nodo logístico—. Voy a ser el que ahogue la llama.
Guardé el cilindro en mi túnica y comencé a caminar. Ya no era un mercenario buscando un pago. Era un catalizador que acababa de descubrir que el laboratorio estaba a punto de estallar, y mi primer objetivo no era salir… era quemar al científico.
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