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Fragmentos De Otro Mundo - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 El Precio Del Poder
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9: El Precio Del Poder 9: El Precio Del Poder Día 6, 9:48 AM – Playa Norte – Un minuto después Steven no esperó a que Kaine atacara.

Su cuerpo se lanzó hacia adelante con velocidad amplificada por su transformación dragónica.

Su puño—cubierto en escamas doradas—impactó directamente en el rostro de Kaine.

El Inmortal voló hacia atrás, atravesando tres palmeras antes de detenerse.

Steven aterrizó frente a Zerek y Erwan, con sus alas extendiéndose protectoramente.

—¿Pueden moverse?

—preguntó sin quitar los ojos de Kaine.

—B-apenas…

—Zerek tosió sangre.

—Entonces no se muevan.

Yo me encargo.

Kaine emergió de los escombros de las palmeras, riéndose.

Su rostro estaba destrozado—mandíbula dislocada, dientes rotos, un ojo colgando.

Pero mientras Steven miraba, las heridas comenzaron a curarse.

El ojo volvió a su cuenca.

Los dientes se regeneraron.

La mandíbula se reubicó con un sonido nauseabundo.

En diez segundos, Kaine estaba completamente sano de nuevo.

—Wow —dijo, tocando su cara con asombro—.

Eso dolió.

Realmente dolió.

No sentía dolor real desde…

oh, hace unos cincuenta años.

Miró a Steven con nueva apreciación.

—Eres fuerte.

Muy fuerte para alguien que despertó hace apenas seis días.

—Y tú eres un monstruo —Steven gruñó.

—Sí.

—Kaine sonrió—.

Pero un monstruo que no puede morir.

¿Puedes decir lo mismo?

Se lanzó hacia Steven.

Esta vez, preparado.

Sus garras cortaron hacia el cuello de Steven.

Steven bloqueó con su antebrazo.

Las garras rasparon contra sus escamas, creando chispas pero sin penetrar.

—Interesante —Kaine murmuró—.

Tus escamas son casi tan duras como las de un dragón adulto.

¿Cuánto más fuerte serás cuando madures completamente?

—No lo sabrás.

—Steven abrió su boca—.

¡Porque vas a morir AHORA!

Fuego dorado erupcionó de su garganta.

Kaine intentó esquivar pero el rango era demasiado cercano.

Las llamas lo envolvieron completamente.

Steven mantuvo el aliento de dragón por cinco segundos completos, vaporizando la arena bajo Kaine, derritiendo rocas cercanas.

Cuando finalmente se detuvo, donde había estado Kaine solo quedaba un esqueleto carbonizado.

Steven jadeó, exhausto.

“Usar el aliento completo me drena tanto…” —¿Lo…

lo mataste?

—uno de los supervivientes preguntó esperanzado.

Steven quería decir que sí.

Pero entonces vio el esqueleto moverse.

Músculo comenzó a crecer sobre los huesos.

Piel se formó sobre el músculo.

Cabello brotó del cráneo.

En veinte segundos, Kaine estaba de pie de nuevo.

Completamente intacto.

—Eso fue…

intenso —Kaine admitió—.

Realmente pensé que tal vez…

solo tal vez…

ese fuego podría matarme.

Miró a Steven.

—Pero no fue suficiente.

Steven sintió desesperación comenzando a arrastrarse.

“¿Cómo matas algo que se regenera de ser reducido a cenizas?” —Veo esa expresión —Kaine dijo—.

Es la misma que todos tienen cuando comprenden.

No puedes matarme.

No importa qué tan fuerte seas.

La regeneración que obtuve del Ciclo 38 es absoluta.

—Entonces te haré tanto daño que desearás poder morir —Steven declaró.

—Oh, me gusta tu espíritu.

—Kaine se preparó—.

Pero hablando de daño…

Miró más allá de Steven.

Hacia los veintitrés supervivientes aterrorizados.

—¿Qué tal si hago algo de daño yo también?

Se movió.

No hacia Steven.

Hacia los supervivientes indefensos.

—¡NO!

—Steven rugió, persiguiéndolo.

Pero Kaine era más rápido.

Llegó al grupo primero.

Sus garras cortaron.

* * * Día 6, 9:51 AM – Tres minutos de pesadilla El primero en morir fue Takeshi Yamada, un estudiante de tercer año sin poderes.

Las garras de Kaine lo atravesaron por la espalda, saliendo por su pecho.

Kaine lo levantó como un trofeo.

—Uno —contó alegremente.

Y lo lanzó hacia Steven.

Steven tuvo que detener su carga para atrapar el cuerpo.

Ya estaba muerto.

Kaine ya estaba en su segunda víctima.

Sakura Ito, de segundo año.

Poder de Fuego nivel Común.

Intentó lanzar una bola de fuego.

Kaine la agarró por el cuello y apretó.

El sonido del cuello rompiéndose fue audible incluso sobre los gritos.

—Dos.

Zerek, sangrando y apenas consciente, intentó usar su deterioro.

Pero estaba demasiado débil.

El círculo que creó era pequeño, patético.

Kaine lo ignoró completamente.

Tercer víctima: Daiki Tanaka, primer año.

Sin poderes.

Intentó correr.

Kaine lo alcanzó en tres pasos.

Lo agarró por ambos brazos.

Y arrancó.

Los brazos se separaron del cuerpo con un sonido horrible.

—Tres.

Steven llegó, lanzándose hacia Kaine con furia ciega.

Pero Kaine usó el cuerpo sin brazos de Daiki como escudo.

Steven tuvo que desviar su ataque en el último segundo.

Kaine rió y lanzó el cuerpo hacia un lado.

Cuarta víctima: Yuki Sato, cuarto año.

Poder de Tierra nivel Raro.

Creó un muro de tierra entre ella y Kaine.

Kaine lo atravesó como si fuera papel.

Sus garras cortaron horizontalmente.

La cabeza de Yuki voló en una dirección.

Su cuerpo cayó en otra.

—Cuatro.

—¡BASTA!

—Steven rugió, con sus ojos brillando más intensamente que nunca.

Sintió algo dentro de él expandirse.

La voz dragónica en su mente—siempre presente, siempre tentando—habló más fuerte que nunca.

“Suéltate.

Deja que tu verdadero poder emerja.

Solo así podrás detenerlo.” —¡No!

—Steven luchó contra ella—.

¡No voy a perder el control!

—¿No?

—Kaine había escuchado—.

Qué lástima.

Quinta víctima: Hiro Nakamura, segundo año.

Poder de Velocidad nivel Épico.

El más rápido del grupo.

Intentó usar su velocidad para escapar.

Kaine lo atrapó a medio sprint.

Y lo estampó contra el suelo con tanta fuerza que su cráneo se aplastó como un huevo.

—Cinco.

Erwan, todavía sangrando pero desesperado, creó lanzas de sombra y las lanzó todas hacia Kaine.

Kaine las esquivó con gracia perezosa.

—Buen intento, chico de sombras.

Pero tu tiempo se acabó.

Se giró hacia Erwan.

—De hecho, creo que te mataré ahora.

Así tu amigo de deterioro puede ver cómo mueres.

Caminó hacia Erwan lentamente, saboreando el momento.

Zerek intentó ponerse de pie, pero su cuerpo no respondía.

“No…

no así…

no puedo verlo morir…” —¡ALÉJATE DE ÉL!

Una estudiante se lanzó hacia Kaine—Aiko Tanaka, la chica que habían rescatado esa mañana.

No tenía poderes.

Solo un palo afilado que había recogido.

Lo clavó en el ojo de Kaine.

Kaine parpadeó, más sorprendido que herido.

—Oh.

Qué valiente.

Sacó el palo de su ojo.

El ojo se regeneró en segundos.

—Pero estúpido.

Sus garras cortaron.

Aiko cayó.

—Seis.

Y entonces Steven cedió.

No completamente.

No dejó que la voz dragónica tomara control total.

Pero dejó que el poder fluyera sin restricción.

Su transformación se profundizó.

Escamas cubrieron todo su cuerpo.

Sus alas se expandieron completamente—seis metros de punta a punta.

Cuernos brotaron de su frente.

Su cola dragónica emergió, gruesa y poderosa.

Y su tamaño creció.

De un metro setenta a dos metros.

Luego dos y medio.

Su presencia cambió.

Ya no era un estudiante con poder dragónico.

Era un dragón en forma semi-humana.

“KAINE.” Su voz resonó con poder antiguo.

Kaine se giró, con su sonrisa finalmente desapareciendo.

—Oh.

Ahí está.

El verdadero Dios Dragón.

Steven no habló más.

Simplemente atacó.

Y esta vez, Kaine no pudo esquivar.

El puño de Steven lo golpeó con fuerza que creó una onda de choque visible.

Kaine voló hacia atrás, atravesando no tres sino veinte árboles antes de impactar contra una roca que se pulverizó con el impacto.

Steven apareció sobre él antes de que pudiera levantarse.

Garras dragónicas cortaron.

Rasgaron el pecho de Kaine, exponiendo costillas.

Pisoteó su brazo, rompiéndolo en tres lugares.

Mordió su hombro con mandíbulas dragónicas, arrancando un pedazo de carne.

Kaine intentó defenderse pero la diferencia de poder ahora era abismal.

Steven lo destrozó.

Por treinta segundos de violencia pura, no hubo piedad.

Solo furia dragónica desatada.

Cuando Steven finalmente se detuvo, Kaine era una masa irreconocible de carne y hueso.

Pero aún vivía.

Y ya estaba regenerándose.

—P-puedes…

lastimarme…

—Kaine tosió sangre—.

Pero no…

matarme…

Steven rugió de frustración.

Y escuchó voces.

—¡Steven!

—Una chica gritaba—.

¡Tenemos que irnos!

¡AHORA!

Miró hacia atrás.

Un grupo de ocho estudiantes había llegado—algunos con poderes, liderados por una chica de cuarto año con poder de Barreras.

Estaban cargando a Zerek y Erwan, ambos inconscientes ahora.

—¡No podemos matarlo!

—la chica continuó—.

¡Pero podemos escapar mientras está regenerándose!

Steven quería quedarse.

Quería seguir golpeando hasta que Kaine dejara de regenerarse por puro agotamiento.

Pero miró los cuerpos.

Seis muertos.

Seis personas que había fallado en proteger.

Y Zerek y Erwan morirían también si no recibían ayuda pronto.

—Maldito seas —le dijo a Kaine.

Y corrió hacia el grupo.

Su transformación retrocedió parcialmente—suficiente para moverse más rápido sin el peso extra.

Agarró a Zerek.

Otro estudiante agarró a Erwan.

—¡Corran!

El grupo de supervivientes—ahora solo diecisiete del original veintitrés—huyó hacia la jungla.

Detrás de ellos, escucharon a Kaine riéndose mientras se regeneraba.

—¡Buen show, Dios Dragón!

¡Nos veremos de nuevo pronto!

* * * Día 6, 10:47 AM – Cueva Segura, 2 kilómetros al este El grupo había corrido sin parar por casi una hora.

Finalmente, la chica con poder de Barreras—Yumi Takahashi—los llevó a una cueva escondida.

—Aquí —jadeó—.

Puedo…

sellar la entrada…

con mis barreras…

Steven puso a Zerek cuidadosamente en el suelo.

Otro estudiante—un chico con poder de Curación nivel Raro llamado Kenji—inmediatamente comenzó a trabajar en las heridas.

—Están mal —Kenji dijo con voz temblorosa—.

Muy mal.

Mi curación no es lo suficientemente fuerte para esto.

—Haz lo que puedas —Steven ordenó.

Miró alrededor de la cueva.

Diecisiete supervivientes.

Eso era todo lo que quedaba.

De los veintitrés originales, seis habían muerto en minutos.

“Seis vidas que no pude salvar.

Seis personas que murieron mientras yo luchaba y fallaba.” —No fue tu culpa —Yumi dijo en voz baja, como si pudiera leer sus pensamientos.

—Debí ser más rápido.

Más fuerte.

—Eres un estudiante que despertó hace seis días.

—Yumi puso una mano en su hombro—.

Ese monstruo ha tenido doscientos años para volverse más fuerte.

No es una pelea justa.

—¿Y qué se supone que hagamos?

—otro estudiante preguntó—.

Si hay siete como él…

Nadie respondió.

Porque la respuesta era obvia y aterradora.

Estaban completamente superados.

—Zerek…

Erwan…

—Steven miró a sus dos amigos heridos—.

Aguanten.

Por favor.

Kenji trabajó por dos horas.

Al final, había logrado estabilizarlos.

Pero apenas.

—Vivirán —Kenji finalmente anunció, exhausto—.

Pero necesitarán días para recuperarse.

Y eso es si no se mueven, no pelean, y descansan completamente.

—Días que no tenemos —Steven murmuró.

Miró hacia la entrada sellada de la cueva.

“Bran, dondequiera que estés…

espero que estés teniendo más suerte que nosotros.” * * * Día 6, 2:34 PM – Otro Frente de la Isla En otro lugar de la isla, lejos del horror de la Playa Norte, otro grupo luchaba por sobrevivir.

Marcus Chen—líder de uno de los grupos dispersos—había reunido a dieciocho estudiantes en una pequeña aldea abandonada cerca del centro de la isla.

No habían visto a ninguno de los líderes principales.

Ni a Bran.

Ni a Steven.

Ni a los demás.

Solo tenían entre ellos y los monstruos.

Y hoy, los monstruos habían encontrado su escondite.

Una manada de treinta criaturas—similares a osos pero con cuatro brazos y mandíbulas que se abrían verticalmente—estaba atacando la aldea.

—¡MANTENGAN LA FORMACIÓN!

—Marcus gritaba.

Su poder era Manipulación de Metal nivel Legendario.

Había creado lanzas, espadas, escudos de metal extraído del suelo para armar a los que no tenían poderes.

Pero no era suficiente.

Los monstruos seguían viniendo.

—¡Se están abriendo paso!

—una chica gritó—.

¡No podemos mantenerlos!

—¡AGUANTEN!

—Marcus creó más armas, pero podía sentir su energía agotándose—.

¡Solo un poco más!

Un monstruo rompió la línea.

Sus cuatro brazos agarraron a un estudiante de primer año y comenzaron a arrancarlo en direcciones diferentes.

Los gritos fueron horribles.

Marcus corrió hacia él pero era demasiado tarde.

El estudiante fue literalmente partido en cuatro pedazos.

—¡NO!

—Marcus rugió de furia y dolor.

Golpeó el suelo con ambas manos.

Metal erupcionó desde abajo—estacas, cadenas, cuchillas—atravesando al monstruo desde múltiples ángulos.

Pero había treinta más.

Y Marcus estaba agotado.

“Vamos a morir aquí.

Todos nosotros.” Y entonces escuchó el rugido.

No humano.

No monstruo de isla.

Dragónico.

Una figura cayó del cielo.

Escamas doradas brillando bajo el sol.

Alas extendidas.

Ojos verticales dorados mirando a los monstruos con hambre depredadora.

Steven Ashford.

Había estado volando patrullando, buscando supervivientes.

Y había encontrado este grupo justo a tiempo.

Inhaló profundamente.

Su garganta brilló en dorado intenso.

“¡ALIENTO DEL DRAGÓN DORADO!” Fuego dorado erupcionó de su boca en una corriente masiva.

No apuntó a un solo monstruo.

Giró su cabeza, barriendo el fuego en un arco de ciento ochenta grados.

Los treinta monstruos fueron engullidos por las llamas.

No tuvieron oportunidad de gritar.

Simplemente se evaporaron.

En diez segundos, no quedaba nada excepto cenizas y tierra fundida.

Steven aterrizó, con su transformación retrocediendo parcialmente por el agotamiento.

Marcus y los diecisiete supervivientes restantes lo miraban con asombro.

—Steven…

Ashford…

—Marcus reconoció—.

Eres…

eres un dragón…

—Solo parcialmente.

—Steven jadeó, con vapor saliendo de su boca—.

¿Están bien?

—Perdimos a uno.

—Marcus miró el cuerpo partido—.

Pero…

tú salvaste a los demás.

Steven cerró sus ojos, sintiendo el peso de cada muerte.

Seis en la playa.

Uno aquí.

Hana en la mazmorra (aunque él no lo sabía todavía).

¿Cuántos más antes de que llegara el Día 15?

—Vengan conmigo —Steven decidió—.

Conozco una cueva segura.

Hay otros allí.

Podemos reagruparnos.

—¿Y después?

—una chica preguntó—.

Ese Inmortal que mencionaste…

si hay siete como él…

—Entonces nos volvemos más fuertes.

—Steven miró sus manos, todavía cubiertas en escamas doradas—.

Lo suficientemente fuertes para pelear de vuelta.

—¿Puedes hacer eso?

—Marcus preguntó—.

¿Volvernos más fuertes?

—No lo sé.

—Steven admitió—.

Pero tenemos que intentarlo.

Porque la alternativa es morir.

Miró hacia el cielo, donde las nubes se movían lentamente.

“Mi poder está creciendo.

Cada vez que lo uso, puedo sentirlo expandirse.

La voz dragónica se vuelve más fuerte, más tentadora.” “¿Cuánto tiempo puedo mantener el control antes de que me consuma completamente?” No tenía respuesta.

Solo sabía que si quería proteger a los que quedaban, necesitaba volverse más fuerte.

Incluso si eso significaba arriesgarse a perder su humanidad en el proceso.

* * * Día 6, 4:12 PM – Cueva Segura Steven había traído al grupo de Marcus de vuelta.

Ahora había treinta y cinco supervivientes en la cueva.

Zerek y Erwan todavía estaban inconscientes, pero Kenji reportó que su condición se estabilizaba lentamente.

—Vivirán —Kenji repitió—.

Pero necesitan tiempo.

Steven asintió, aliviado.

Se sentó en una roca, finalmente permitiéndose descansar.

Yumi se acercó, con dos frutas que habían encontrado en la jungla.

—Come.

Usaste mucho poder hoy.

Steven aceptó una fruta pero no comió de inmediato.

—Dime algo honestamente —dijo en voz baja—.

¿Crees que podemos sobrevivir esto?

Yumi se sentó junto a él.

—Hace seis días, habría dicho que no.

Pero ahora…

—Miró alrededor de la cueva, a los supervivientes que se ayudaban mutuamente, compartían comida, curaban heridas—.

Ahora veo que la gente puede adaptarse a cualquier cosa si tiene que hacerlo.

—¿Incluso a convertirse en monstruos?

Yumi lo miró.

—¿Eso es lo que crees que eres?

—No lo sé.

—Steven miró sus manos—.

Cada vez que me transformo, puedo sentir…

algo…

tratando de tomar control.

Una presencia antigua.

Hambrienta.

Salvaje.

—Pero no la dejas.

—Yumi señaló—.

Peleaste contra ese Inmortal sin perder el control.

Salvaste al grupo de Marcus sin lastimar a ninguno de ellos.

Eso no es ser un monstruo.

Eso es ser fuerte.

—¿Y si algún día no soy lo suficientemente fuerte para resistir?

—Entonces confía en que tus amigos te detengan.

—Yumi sonrió—.

Zerek y Erwan estarían aquí diciéndote lo mismo si estuvieran despiertos.

Bran también, dondequiera que esté.

Steven finalmente sonrió débilmente.

—Tienes razón.

Mordió la fruta.

Era amarga, pero la comió de todas formas.

Necesitaba la energía.

Porque sabía que la paz de esta cueva era temporal.

Los Inmortales seguían allá afuera.

Y eventualmente, tendrían que enfrentarlos de nuevo.

* * * Día 6, 6:47 PM – Playa Norte (Destruida) Kaine caminaba entre los cuerpos.

Seis estudiantes muertos.

Sus rostros congelados en terror.

—Qué desperdicio —murmuró—.

Podrían haber sido entrenamiento interesante si hubieran vivido más tiempo.

Se agachó junto al cuerpo de Aiko, la chica que lo había apuñalado en el ojo.

—Especialmente tú.

Tenías agallas.

Me gustó eso.

Se puso de pie.

Su cuerpo estaba completamente curado ahora.

Ni una sola cicatriz del ataque de Steven.

—Pero ese Dios Dragón…

—Una sonrisa se extendió en su rostro—.

Él va a ser divertido.

Miró hacia la jungla donde el grupo había escapado.

—Corre, pequeño dragón.

Hazte más fuerte.

Porque la próxima vez que nos encontremos…

Sus ojos se oscurecieron completamente.

—No dejaré que nadie te salve.

Y desapareció en la noche.

* * * Día 6, 9:23 PM – Campamento Temporal Steven no había podido dormir.

Estaba sentado en la entrada de la cueva, mirando las estrellas.

En la Tierra, había dado estas cosas por sentadas.

Las estrellas.

La luna.

La paz de la noche.

Aquí, la noche solo traía peligro.

Escuchó movimiento detrás de él.

Zerek.

Finalmente despierto, pero todavía débil, con vendajes cubriendo su torso.

—Deberías estar descansando —Steven dijo.

—Lo mismo digo.

—Zerek se sentó con dificultad junto a él—.

Escuché lo que pasó.

Después de que nos desmayamos.

—¿Kenji te lo contó?

—Sí.

—Zerek miró hacia abajo—.

Seis muertos.

Porque Erwan y yo fuimos demasiado débiles para detenerlo.

—No fue tu culpa.

Ese monstruo tenía doscientos años de ventaja.

—¿Y tú?

—Zerek lo miró—.

¿Cómo te sientes después de…

ya sabes…

dejar salir más de tu poder dragónico?

Steven no respondió de inmediato.

—Se siente bien.

Demasiado bien.

—Admitió finalmente—.

Como si cada vez que lo uso, una parte de mí no quiere volver a ser humano.

—¿La voz?

—Se vuelve más fuerte.

Más persuasiva.

—Steven cerró sus ojos—.

Me dice que podría proteger a todos si solo dejara ir mi humanidad completamente.

Que podría ser invencible.

—¿Y qué le respondes?

—Que prefiero ser débil y humano que poderoso y monstruo.

Zerek puso una mano en su hombro.

—Bien.

Sigue diciéndole eso.

Porque te necesitamos.

Pero necesitamos a ti.

No a la bestia que intentas contener.

Steven asintió.

—¿Cómo está Erwan?

—Despertará mañana, probablemente.

Kenji dice que su curación está funcionando más rápido de lo esperado.

—Zerek sonrió débilmente—.

Ese idiota temerario es más duro de matar de lo que parece.

—Como tú.

—Como todos nosotros.

—Zerek miró las estrellas—.

Tenemos que serlo.

Porque solo quedan nueve días.

Nueve días hasta los Cálices.

Nueve días hasta que fueran dispersados por ciento cincuenta y cinco continentes en un mundo completamente diferente.

Nueve días para sobrevivir una isla llena de monstruos, Inmortales, y su propia oscuridad interna.

—¿Crees que Bran sigue vivo?

—Zerek preguntó en voz baja.

Steven quería decir que sí con certeza.

Pero no podía.

—Tiene que estarlo.

Es Bran.

Es el más fuerte de todos nosotros.

—Era.

—Zerek corrigió—.

Antes de que tú desbloquearas más de tu poder dragónico, antes de que yo casi muriera y tuviera que empujar mi deterioro más allá de sus límites, antes de que Erwan creara sombras lo suficientemente fuertes para cortar el metal del Inmortal.

Miró a Steven.

—Estamos evolucionando.

Rápido.

Demasiado rápido.

Y no sé si eso es bueno o malo.

Steven tampoco lo sabía.

Solo sabía que si querían ver el Día 15, tendrían que seguir evolucionando.

No importaba el costo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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