Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Fuego cruzado - Capítulo 18

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Fuego cruzado
  4. Capítulo 18 - 18 Capítulo 18 El Antifaz de la Sumisión
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

18: Capítulo 18: El Antifaz de la Sumisión 18: Capítulo 18: El Antifaz de la Sumisión Aria llegó al lobby de la Torre Valerius a la hora indicada, luciendo impecable en su traje de negocios que ahora estaba arrugado después de horas en la oficina.

En su bolso, llevaba el disco encriptado y las fotografías del Faro del Cuervo, esperando usar la información como su as bajo la manga.

Kael la esperaba cerca de los ascensores privados.

Iba vestido de forma diferente: no con el traje de la mañana, sino con un conjunto totalmente negro, elegante, que lo hacía parecer más un depredador nocturno.

Su expresión era de una calma peligrosa.

A su lado, sobre un pedestal, no había una maleta, sino una caja alargada y forrada en terciopelo.

“Estás justo a tiempo, Liz,” dijo Kael, su mirada recorriendo su figura y deteniéndose en su rostro, donde la tensión aún era visible.

“Tengo la información del Faro,” respondió Aria, ignorando el cumplido y yendo directo al trabajo.

“Los desvíos son claros.

Necesitas saber cómo capitalizar el activo fantasma de tu padre.

Esto es más importante que—” Kael levantó una mano, deteniendo su torrente de palabras.

Su sonrisa se amplió, pero era un gesto de dominio, no de afecto.

“El Faro seguirá allí por la mañana, Cervatilla,” dijo Kael, su voz baja y seductora, usando como apodo una presa del apodo que ella le había dado.

Él abrió la caja de terciopelo.

Dentro, descansaba un vestido de seda negra que parecía apenas una tela líquida.

“Cámbiate.” Era una orden.

Una afirmación de que el trabajo había terminado y el juego había comenzado, y que ella debía seguir su ritmo.

Aria sintió un golpe de furia.

Él la había elogiado como estratega solo para reducirla a un objeto de deseo segundos después.

“No voy a ir a una cena con esta ropa,” protestó Aria, refiriéndose al traje.

“No es una cena.

Es una cita importante,” replicó Kael, inclinándose para que solo ella lo escuchara.

“Y la ropa la he elegido yo.” Luego, señaló con sutileza hacia un discreto pasillo de mármol.

“Los baños están allí.

Cinco minutos.

No me gusta esperar.” Aria sintió la línea de Liz temblar.

Aria quería gritarle, recordarle que ella no era una de sus cortesanas.

Pero Liz entendió: esta sumisión temporal era otra forma de ganar su confianza.

La rebelión se reservaba para la cama.

Con un movimiento brusco, tomó la caja y se dirigió a los baños.

El vestido era un insulto a la decencia.

Era de seda negra, con cortes precisos en los costados y un largo que apenas llegaba a la mitad de su muslo.

El escote en la espalda era vertiginoso.

Era un vestido hecho para la provocación y la exhibición, un uniforme de su posesión.

Se enfundó en él, sintiendo la tela fría contra su piel.

Se puso los tacones altos que venían en la caja.

Cuando salió, su figura era una flecha peligrosa, demasiado expuesta, demasiado atractiva.

Kael sonrió, una sonrisa lenta que irradiaba triunfo.

No dijo nada sobre el Faro ni sobre los negocios.

Solo extendió su mano.

Aria la tomó, sintiendo la intensidad de su mirada.

Kael la guio a un auto negro sin placas estacionado en la entrada VIP.

Las ventanas eran oscuras, y su interior, un santuario de cuero y madera pulida.

Subieron al asiento trasero.

Aria se sentó, sintiéndose desnuda bajo la tela mínima.

“A dónde siempre” Ordenó Kael, hablando con el conductor a través de un vidrio oscuro que impedía ver quién conducía.

“A donde siempre, señor,” respondió una voz seca desde el frente.

Mientras el auto se deslizaba silenciosamente por la ciudad, Kael sacó una botella de champagne helado de un compartimiento lateral y sirvió dos copas en cristal fino.

“Brindo por nuestro éxito,” dijo Kael, tendiéndole una copa.

Aria aceptó, mirándolo fijamente.

“Por nuestro éxito,” repitió Aria.

La frase era un código, un pacto, y una maldición.

Minutos después, el vehículo se detuvo.

El motor se apagó.

Kael sacó de un compartimiento en la puerta un antifaz de seda negra, simple y pulcro, sin más que un par de líneas en la frente asemejaba el patrón de líneas de un tigre, lo ató a su propio rostro, cubriendo sus ojos y la mitad de su nariz.

El gesto la desarmó.

Luego, sacó otro antifaz.

Este era opuesto al suyo: un diseño intrincado, adornado con pequeñas y finas piedras preciosas que atrapaban la luz tenue del coche adornaban modestas orejas y cornamenta de una delicada cervatilla.

“Póntelo,” dijo Kael, extendiéndoselo.

Aria tomó el antifaz de joyas.

El peso era una afirmación de lujo y posesión.

Un antifaz que solo la dejaba ver en el momento justo, si es que lo hacía.

“¿En dónde estamos?” preguntó Aria, mientras sus dedos jugaban con la seda.

Kael se inclinó sobre ella.

No respondió.

En su lugar, tomó el antifaz de sus manos y lo colocó suavemente sobre su rostro, atando las cintas en la parte de atrás con una lentitud deliberada.

El mundo se volvió negro y sedoso.

“Ya verás,” susurró Kael, su voz ahora intensificada por la oscuridad y la proximidad.

El sonido de su voz era la única verdad en el momento.

Kael abrió la puerta del vehículo.

El aire frío de la noche la golpeó.

Aria sintió el agarre seguro de su mano en la suya.

Kael la guio, hacia lo desconocido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo