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Fuego cruzado - Capítulo 23

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  4. Capítulo 23 - 23 Capítulo 23 La Llave de la Traición
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23: Capítulo 23: La Llave de la Traición 23: Capítulo 23: La Llave de la Traición El eco de las dos palabras – “te amo” – flotaba en el aire frío de la oficina abandonada del faro.

Aria sintió un escalofrío que nada tenía que ver con la temperatura.

El pánico interno era una alarma ensordecedora.

Un desliz.

Un error catastrófico.

La estratega se había rendido ante la emoción de la persona.

Kael, sin embargo, solo sentía el alivio de la confesión.

Su rostro, antes contraído por el dolor de la pérdida de Liam, ahora estaba iluminado por una luz ciega de fe.

Él no la había besado ni la había reclamado con posesión; solo la miraba, sus ojos grises llenos de una vulnerabilidad que Aria nunca había creído posible.

“Yo también te amo, Liz,” repitió Kael, su voz baja y firme.

“Siempre supe que había algo más que el juego.” Aria, la vengadora, recuperó el control con una velocidad brutal.

No podía retractarse de la frase; la mentira ahora era un ancla que la ataba a Kael, y debía usarla.

Se permitió que una emoción profunda, una mezcla de culpa y triunfo, se reflejara en sus ojos.

“La ambición no lo es todo, Kael,” respondió Aria, su voz volviéndose suave y creíble.

Había aceptado el personaje de Liz por completo.

“Es difícil decirlo.

Pero estoy contigo.

En esto.

En todo.” El pacto quedó sellado con la promesa de la palabra, no de la carne.

El viaje de regreso fue diferente al de ida.

La tensión sexual había sido reemplazada por una intimidad abrumadora.

Aria estaba sentada cerca de Kael, su mano sobre el brazo de él, en un gesto de apoyo que ahora se sentía extrañamente real.

Kael se sentía seguro por primera vez en años.

La soledad, el peso de luchar contra Massimo, se había desvanecido.

“El Faro será nuestro primer símbolo,” dijo Kael, su voz llena de planes.

“Lo limpiaremos de la corrupción de mi padre.

Pero el verdadero problema es la Fundación.

Allí es donde él oculta las transacciones más grandes.

Las que hunden a personas como la señora Solari.” Aria escuchaba atenta.

El Faro era la debilidad emocional; la Fundación era la debilidad financiera de Massimo.

“Necesito tu ayuda para infiltrarnos en ella, Liz.

Pero es un sistema cerrado,” continuó Kael.

Aria sabía que esta era la apertura.

Tenía que ser sutil.

“Si es tan hermético, Kael, no me basta un pase de oficina.

Necesito una llave de acceso que tu padre no pueda revocar.

Algo que demuestre que somos socios inquebrantables, no solo amantes.” Kael la miró.

El riesgo era inmenso, pero él creía en el amor que acababa de profesar.

“Tengo una llave de acceso de emergencia a todos los servidores de nivel dos.

Mi padre no sabe que la conservo.

Está en mi oficina, en el compartimiento de mi escritorio.

Necesitas la combinación.” Aria sintió cómo su corazón se aceleraba.

No era el pendrive, pero era mejor: acceso remoto a los servidores principales.

“Pero la caja fuerte principal tiene un bloqueo secundario,” dijo Kael, su voz bajando a un susurro.

“Es una capa extra que solo yo conozco.

Está vinculada a un código de seguridad personal.

Si alguien intenta abrirla con el código principal y falla el secundario, se activa una alarma silenciosa que solo Massimo recibe.” Aria esperó, conteniendo la respiración.

Este era el momento.

Kael tomó la mano de Aria y la besó.

La honestidad en sus ojos era un peso insoportable.

“La combinación es la fecha de nacimiento de Liam,” reveló Kael.

“Sé que nunca lo olvidarás.

Es la única fecha que me recuerda por qué estoy haciendo esto.” Aria sintió una oleada de frío que la recorría.

Kael le había entregado la clave de la traición, una combinación numérica basada en su dolor más profundo, creyendo que se la estaba entregando a la mujer que lo amaba.

La fecha de nacimiento.

Aria la memorizó al instante.

“Nadie puede saber esto, Liz.

Ni siquiera si nos separáramos algún día.

Es mi vida entera.” “Nadie lo sabrá,” respondió Aria.

La mentira se sintió amarga en su boca.

“Nuestra alianza es irrompible.

Empecemos con la Fundación mañana.

Destruyamos a Massimo.” Kael la abrazó con una fuerza desesperada.

“Gracias, Liz.

Gracias por no dejarme solo.” Aria lo abrazó, cerrando los ojos.

Había ganado.

Lo tenía todo: la llave emocional (el dolor de Liam), la llave práctica (el código de la caja fuerte) y el pase a la Fundación.

Su venganza estaba a horas de distancia.

Pero mientras Kael la abrazaba, Aria sintió una punzada de dolor que no era de triunfo.

La persona, Aria, se había enamorado del hombre vulnerable, Kael, y ahora, la vengadora, Liz, estaba a punto de destruirlo.

La traición se había vuelto íntima, y el precio, incalculable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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