Fuego cruzado - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 Capítulo 24 La Coartada del Amor
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24: Capítulo 24: La Coartada del Amor 24: Capítulo 24: La Coartada del Amor La mañana siguiente, el aire en la oficina de Kael era diferente.
La confesión de amor había añadido una capa de intimidad palpable a la profesionalidad.
Kael era más suave, sus movimientos hacia Aria más deliberados, más posesivos, pero con una ternura que antes no existía.
Aria, sin embargo, se sentía como una equilibrista sobre el abismo.
La palabra “amor” era el disfraz más elaborado y peligroso que jamás había usado.
Debía asegurarse de que la venganza fuera el único motor que guiara su mano.
Kael la sentó en su escritorio, cerca de la terminal principal.
“Hoy es el día uno de nuestra guerra,” declaró Kael, con el rostro serio.
“Empezaremos con la Fundación Liam Valerius.
Necesito que crees un archivo que pruebe que el 90% de sus activos son una fachada corrupta usada por mi padre.” “Hecho,” dijo Aria, su mente ya trabajando en el plan.
“Pero no puedo darte acceso directo a las cuentas más antiguas.
Esos archivos están encriptados y protegidos con un protocolo que solo mi padre y yo conocemos,” explicó Kael.
Aria sonrió con la sonrisa de Liz, la socia que entiende.
“Por supuesto.
Pero si vamos a hacer esto bien, necesito protegernos.
Encontré una brecha.
Si accedemos a los archivos de la Fundación directamente a través de tu red principal, los firewalls de tu padre dejarán un rastro de nuestra entrada.
Nos detectará.” Kael frunció el ceño.
Aria había anticipado su preocupación.
“Mi sugerencia es simple,” continuó Aria.
“Necesitamos acceder a través de una ruta secundaria.
Una que no esté vinculada a tu cuenta principal.
Sé que tienes una.
La llamaste ‘llave de emergencia’, ¿verdad?
La tienes guardada en el escritorio.
En ese compartimento.” Aria señaló un panel disimulado en el borde del escritorio de Kael.
No era la caja fuerte principal, sino un pequeño bloqueo electrónico donde él guardaba objetos menos sensibles, pero todavía clasificados.
Kael se tensó.
El compartimento era su último recurso para acceder a los servidores si lo bloqueaban.
Era un secreto que nadie más conocía, y Aria lo había descubierto.
“¿Cómo sabes de eso?” preguntó Kael, la intensidad volviendo a sus ojos.
Aria se apoyó en el escritorio, usando la intimidad para desarmarlo.
“Porque te amo, Kael.
Porque he pasado toda la noche pensando en cómo protegerte.
Lo vi en tu mirada, el miedo a la traición.
Y un buen estratega nunca deja la única llave de escape en la cerradura principal.
Tienes un plan B.” La mentira fue brillante.
No era espionaje, era amor.
Ella estaba justificando la existencia del compartimento secreto para proteger a Kael.
El rostro de Kael se suavizó, creyendo en la autenticidad de su preocupación.
Ella había usado el “te amo” para ganarse su confianza.
“Es peligroso, Liz.
Es una llave que podría hundir todo si cae en manos equivocadas,” murmuró Kael.
“Y por eso es por lo que la necesito.
Porque yo no soy las manos equivocadas.
Soy las únicas manos que te van a sacar de esto,” replicó Aria.
Ella acercó su rostro al de él, sus labios apenas rozando su barbilla.
“Dame la combinación del compartimento, Kael.
Por nosotros.” Kael se rindió, la fe en ella superando su paranoia.
“Maldita sea,” gruñó, pero el sonido era de afecto rendido.
“Es el día que compré el faro.
El día que Liam…
que lo perdí.
Cuatro dígitos.” Kael le susurró el código de cuatro dígitos, la fecha de la adquisición del Faro, y un código completamente diferente al de Liam, al oído de Aria.
Aria memorizó el nuevo código.
La clave de un compartimento secundario.
No era la caja fuerte principal, pero era un avance crucial.
Kael activó el panel del escritorio y Aria tecleó la secuencia.
El compartimento se abrió con un clic suave.
Dentro, había una tarjeta de circuito delgada, una tarjeta de acceso de emergencia a los servidores de la Fundación.
Aria tomó la tarjeta, sintiendo el peso del triunfo.
Acababa de robar la primera llave de su reino.
“Ahora, la Fundación es nuestra,” dijo Aria, con una sonrisa que era una mezcla de amor y veneno.
“Y tú eres mi única debilidad,” dijo Kael, sujetando su rostro entre sus manos.
La besó con una intensidad que era una mezcla de adoración y terror.
Aria se sumergió en el sistema de la Fundación Liam Valerius.
El trabajo era meticuloso.
Ella no solo buscaba las cuentas, sino que también utilizaba el acceso de emergencia para investigar archivos de “personal” y “documentación histórica.” Descubrió que la Fundación no solo manejaba dinero; también gestionaba archivos antiguos de la Corporación, incluyendo documentos legales de hace más de una década.
Encontró un archivo encriptado titulado ‘Operación Fénix’.
El nombre era sugestivo.
Aria sabía que ese archivo era la clave.
Intentó desencriptarlo con los métodos habituales, pero el protocolo de seguridad era demasiado avanzado.
Se dio cuenta de que el archivo ‘Operación Fénix’ estaba protegido con un algoritmo único, y la única forma de descifrarlo era con la clave biométrica de Kael.
Aria sonrió.
El juego había escalado de la contraseña al contacto físico.
Necesitaba el acceso biométrico de Kael para abrir la Fundación.
Y la Fundación, por la fecha, la llevaría directamente al archivo que necesitaba para su venganza.
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