Fuego cruzado - Capítulo 37
- Inicio
- Todas las novelas
- Fuego cruzado
- Capítulo 37 - 37 Capítulo 37 La Narrativa del Héroe Roto
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
37: Capítulo 37: La Narrativa del Héroe Roto 37: Capítulo 37: La Narrativa del Héroe Roto El día comenzó con la adrenalina del poder.
Aria y Kael se dirigieron al escritorio del salón, donde las pantallas de cristal proyectaban gráficos bursátiles caídos y análisis de la prensa.
Massimo había huido, dejando un vacío de poder y un imperio congelado.
Era el momento de que Kael tomara el trono, y Aria/Liz era la arquitecta de su coronación.
“Muéstrame lo que tienes, Liz,” ordenó Kael, su voz ya no juguetona, sino cargada de la fría ambición de un CEO en crisis.
Aria conectó su portátil.
En la pantalla, se proyectó el guion: la narrativa perfecta.
“La estrategia es triple,” comenzó Aria, asumiendo su papel de estratega indispensable.
“Primero, control de daños.
Máxima exposición para ti, cero para mí.
Yo me mantendré en la sombra.
Seré tu ‘consejera de crisis’ no oficial.” Kael asintió, su mirada fija en la pantalla.
“Mi imagen es el único activo líquido que nos queda.” “Exacto,” continuó Aria.
“Tú eres el héroe roto.
El hijo ejemplar, terriblemente decepcionado de su padre.
Publicarás un comunicado de prensa devastador en el que prometes cooperar incondicionalmente con las autoridades.” Aria le mostró el borrador del comunicado, escrito en un tono de dolor personal y compromiso inquebrantable.
Era una obra maestra de manipulación pública.
Kael lo leyó, y un destello de admiración, sin adornos de deseo, cruzó sus ojos.
“La segunda parte es legal,” siguió Aria, sin darle tiempo para reaccionar.
“Necesitamos enviar circulares a todos los abogados y ejecutivos principales de la empresa.
El mensaje debe ser: ‘Lealtad absoluta a Kael Valerius o caída inmediata’.
Necesitas la cooperación de la burocracia para que los activos se descongelen sin encontrar nuevas traiciones.” Kael aprobó con un asentimiento.
“El Abogado Vega ya ha servido de ejemplo.
Enviaré la orden personalmente.” Aria tecleó, mostrando el tercer punto.
“El día de hoy estarás en modo ‘crisis total’.
Declararás con las autoridades, terriblemente decepcionado de tu padre, prometiendo a socios e inversionistas limpiar la empresa.
Luego, reuniones de emergencia con los socios clave para calmarlos.
Mañana serás la cara de Valerius Corp.
en todos los noticieros.” Aria le explicó que, una vez que la tormenta inicial pasara y Kael hubiera asegurado la lealtad de la junta, ella empezaría a unirse a las juntas con socios y clientes.
Sería presentada discretamente como la nueva estratega que está saneando la empresa.
El plan era perfecto, a prueba de fallas.
Convertía la humillación de la fuga de información en una oportunidad de negocio, posicionando a Kael como el único líder capaz de la redención.
Durante el resto del día, el apartamento de lujo se convirtió en un centro de comando frenético.
Kael, asumiendo su nuevo papel con una intensidad metódica, dio órdenes, tomó llamadas de crisis, y ensayó el tono de “dolor y decepción” que usaría frente a las cámaras.
Aria se mantuvo a su lado, la mente afilada, alimentando la estrategia y revisando cada declaración.
Pasaron horas entre planes y comida rápida, el olor a papel impreso y café amargo llenando el aire.
El plan se sentía invencible.
Kael había confiado en ella ciegamente, otorgándole el control total de la narrativa y la estrategia de crisis.
Aria tenía la mano en el timón del imperio Valerius.
Al caer la noche, el caos cedió a un silencio cargado de electricidad.
Kael se levantó, su expresión cansada por la intensidad del día.
“Es todo por hoy, Liz,” dijo Kael, estirándose.
“Tengo el guion para mañana.
No quiero errores.” “No habrá errores, el guion y el plan son infalibles” aseguró Aria.
Kael asintió, su mirada encontrándose con la de ella.
Había admiración y una dependencia palpable, pero el deseo de la noche anterior había sido reemplazado por la necesidad del éxito.
“Subo a dormir,” anunció Kael, dirigiéndose a las escaleras que conducían a su propio apartamento.
“Mañana será un circo.” Aria no lo cuestionó.
Sabía que Kael, en su pico de vulnerabilidad emocional, preferiría la soledad a la intimidad.
Mientras escuchaba el clic de la puerta de su propio piso cerrándose, Aria se permitió una sonrisa.
Sabía que mañana tendría otro día libre, un día de calma que planeaba disfrutar al máximo mientras su “niño bonito” saldría en todos los noticieros tratando de limpiar Valerius Corp.
El plan de Kael para el día siguiente era público y consumía todas sus horas.
Esto significaba que Aria tenía una ventana de oportunidad de 24 horas.
El Faro del Cuervo, el único activo que Kael amaba y que iba a corromper con su nueva trampa, podía esperar un día más.
Pero la tentación de usar a Clara, de explorar esa nueva arma de dominación, y de afianzar su control en la burbuja de Kael, era demasiado fuerte.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com