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Fuego cruzado - Capítulo 40

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  4. Capítulo 40 - 40 Capítulo 40 El Lavado Dorado y el Contrato Ciego
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40: Capítulo 40: El Lavado Dorado y el Contrato Ciego 40: Capítulo 40: El Lavado Dorado y el Contrato Ciego El sol del mediodía caía a plomo sobre el escritorio de cristal de Liz, pero el calor que sentía Aria venía del interior.

Kael estaba fuera, en el centro de atención, interpretando su papel de “héroe roto” ante un público hambriento.

Esto le daba a Liz la libertad que necesitaba para tejer la alfombra burocrática bajo la cual escondería la verdadera bomba.

El Faro del Cuervo se convertiría en el principal conducto de blanqueo de dinero para el crimen organizado que Massimo había dejado huérfano.

La remodelación física sería impecable, la fachada moral perfecta.

La verdadera podredumbre estaría oculta a plena vista: en la contabilidad, en las cláusulas de subcontratación y en los nuevos acuerdos de servicio que parecían limpios, pero que canalizaban fondos ilícitos.

Aria abrió su portátil y organizó las tareas.

La ejecución del día se dividiría en dos frentes: Fachada Pública (La Tarea de Clara) La primera tarea era establecer el cebo de la remodelación.

Liz llamó a Clara, quien, con una eficiencia acelerada por su nueva devoción, regresó en segundos.

“Ya agendé la reunión con Industrias Delacroix para mañana, Liz,” informó Clara, su voz profesional, pero sus ojos buscando la aprobación de su nueva ama.

“Excelente.

Ahora, quiero que te encargues de la logística menor, Clara,” ordenó Liz.

“Llama a las tres constructoras de élite que solicitamos.

El proyecto es la reestructuración física del Faro.

Diles que Kael exige la más alta calidad, que no se escatime en materiales.

Quiero que la remodelación sea perfecta, la más cara del mercado.

Tú serás mi administradora de obras.

Esto convencerá a todos de que Kael está invirtiendo su fortuna en la moralización de la empresa.” Clara aceptó, sintiéndose importante y legítima.

No cuestionaría los detalles de la obra, solo la calidad del mármol y el presupuesto de las vigas.

El engaño era perfecto: Clara estaba convencida de que su trabajo era salvar a Kael.

El Blanqueo y el Diseño del Crimen (El Trabajo de Liz) Una vez que Clara se retiró a otra sala para hacer las llamadas, Liz se concentró en la verdadera tarea.

Su conocimiento de la ley y su mente criminal tejieron una red de contratos de servicios subrogados.

Crearía una entidad fachada para la remodelación del Faro, un nodo que se encargaría de recibir supuestos “fondos de inversión privada” para la restauración histórica.

Estos fondos, por supuesto, provendrían de las cuentas congeladas del crimen organizado que Massimo utilizaba.

Aria redactó los nuevos acuerdos, ocultando las cláusulas de blanqueo a plena vista.

Los documentos eran una infinita alfombra burocrática, llena de jerga legal y estructuras de offshore tan complejas que el mismo Massimo desearía haberlas tenido.

Kael, con su atención dividida y su absoluta fe en la mente de Liz, solo vería la legalidad de la superficie, la protección de su firma.

El plan era sublime: Kael Valerius sería el heredero del imperio criminal sin siquiera saberlo.

Para el mundo exterior, estaría limpiando Valerius Corp.

Para la escoria que confiaba en Massimo, Kael sería el nuevo líder que mantuvo las líneas de lavado activas.

Aria controlaba el detonador: el día que quisiera hundir a Kael, solo tendría que señalar los contratos de “remodelación” y demostrar el origen de los fondos.

Liz trabajó sin descanso, su mente consumida por los diagramas de flujo de dinero ilícito.

Cuando el día llegaba a su fin, la primera capa de la trampa estaba lista, dormida en un archivo encriptado.

El sonido de la cerradura al abrirse anunció el regreso de Kael a su suite de arriba.

Su día había terminado.

Aria sabía que, con el estrés de las autoridades y los banqueros, él estaría exhausto y buscaría la soledad, dejando a Liz libre para su segundo acto.

Aria se levantó y marcó el intercomunicador.

“Clara,” dijo Liz, su voz ahora baja y melosa.

“Estoy hambrienta.

El día ha sido agotador.” Clara apareció en la puerta del salón en menos de tres minutos, sosteniendo una bolsa de papel que desprendía un aroma sutil a curry.

“Aquí está su cena, Liz,” dijo Clara, depositando la bolsa en la mesa.

“Ya agendé todas las citas y los arquitectos están enviando las cotizaciones.” “Eres eficiente, Clara.

Una bendición.” Liz sonrió, sus ojos fijos en la cena sobre la mesa.

“Pero no me refería solo a la comida china.” Clara sonrió.

Sus ojos no necesitaban órdenes verbales.

Ella sabía lo que venía.

“Puedes vestirte de forma más cómoda, Clara.

Y luego, vienes a mi suite.

Las cámaras externas nos verán entrando con comida, solo nosotras dos.

Solo tú y yo sabemos que el postre eres tú.” Clara asintió, su rostro iluminado por la devoción absoluta.

“A su servicio, Liz.” Aria observó a Clara retirarse, sintiendo la adrenalina del poder.

Había pasado todo el día construyendo la trampa de Kael, pero la noche pertenecía a su propia corrupción.

La Reina era Liz, y la lujuria de la dominación era su vicio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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