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Fuego cruzado - Capítulo 44

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  4. Capítulo 44 - 44 Capítulo 44 El Hedonismo de la Victoria y el Nido de Ratas
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44: Capítulo 44: El Hedonismo de la Victoria y el Nido de Ratas 44: Capítulo 44: El Hedonismo de la Victoria y el Nido de Ratas La tarde se extendió en el apartamento.

Kael, visiblemente satisfecho con el resultado de la junta de socios, se recostó en el sofá, su tensión cediendo por primera vez en días.

Liz, ya fuera del traje de poder, se acercó a él.

Era el momento de consolidar la fachada del Faro y la legitimidad de Clara.

“El balance es excelente, pero la percepción lo es todo,” comenzó Liz, con un tono suave y persuasivo.

“Le he encomendado a Clara la gestión del proyecto del Faro.

Los materiales están por ser entregados y la remodelación es inminente.” Kael levantó una ceja, impresionado.

“Clara.

La has puesto a trabajar.

Es eficiente, lo admito.” “Y leal,” añadió Liz, mirando a Kael a los ojos, un recordatorio sutil de la lealtad que ahora le pertenecía.

“Deberíamos hacer un evento público cuando iniciemos las obras.

Vender la idea de que Valerius Corporación está rescatando un inmueble histórico para la comunidad.

Eso sellaría tu imagen de salvador.” Kael sonrió, un brillo de aprecio por su genialidad táctica en sus ojos grises.

“La idea es brillante.

Un evento para el Faro.

Pero primero, debemos celebrar.

Necesito ver con mis propios ojos cómo esa ‘estrategia de blindaje’ que creaste está funcionando.

Quiero ir al club.

Quiero beber.” Liz aceptó de inmediato.

El Infierno Dorado era su obra maestra de blanqueo.

Kael necesitaba ver que la inversión en la corrupción era sólida.

Horas más tarde, la pareja se sumergió en el rugido salvaje del Infierno Dorado.

El club era un laberinto de luces neón y sombras que Aria conocía íntimamente.

Kael la guio hasta su palco VIP habitual, una fortaleza elevada desde donde se dominaba toda la sala.

“Mira, Liz,” susurró Kael, inclinándose.

“Tu trabajo es arte.” Y lo era.

La fachada del club era inmaculada: música ruidosa, servicio impecable y la pista de baile llena de una multitud que solo buscaba hedonismo.

Pero Liz sabía dónde mirar.

La estrategia era un éxito absoluto: Fachada y Tráfico: Vieron a clientes de alto perfil, incluyendo dos conocidos políticos locales y varios altos mandos de la policía, bebiendo tranquilamente, completamente ajenos a la podredumbre del lugar.

Negocios Turbios: Kael señaló hacia una puerta discreta.

“El sótano y las habitaciones privadas,” explicó con una sonrisa oscura.

“Ahí es donde se cierran los negocios turbios.

La gente viene aquí por el entretenimiento, pero la verdadera lealtad se compra con secreto y dinero.

Y tú me has dado el control de ese flujo.” Nadie sospechaba de los actos ilícitos del lugar porque el blanqueo era tan sofisticado, tan magistralmente oculto en el flujo de caja, que desafiaba cualquier auditoría superficial.

Liz había convertido el club en el corazón silencioso del imperio criminal de Kael.

Kael pidió una botella de champagne de añada, caro y burbujeante, un brindis por su victoria.

“Brindemos por la reina,” dijo Kael, alzando su copa y chocándola suavemente contra la de Liz.

“Por la mente más brillante que jamás ha caminado en mis salones.

Por la mujer que me ha dado un imperio doble: uno en la luz y uno en la oscuridad.” Liz bebió, el alcohol quemándole la garganta, pero el placer de la victoria era más intoxicante.

Se permitió disfrutar del momento.

El fracaso de su venganza se sentía como el éxito más dulce.

Kael hizo una señal a la pista.

Poco después, dos bailarinas del club, exquisitas y profesionales, subieron discretamente al palco VIP.

No eran para el sexo, sino para el hedonismo puro: la compañía cercana, el susurro de la seducción, la confirmación visual del poder.

Kael y Liz disfrutaron de la compañía, bebiendo y riendo, Rey y Reina de la mafia disfrutando del pecado oculto a plena vista.

Liz se apoyó en el hombro de Kael, sintiendo la marca de la mordida bajo su camisa.

Ella había condenado a este hombre, pero en este momento de victoria y corrupción total, se sentía perfectamente en su lugar.

La trampa estaba armada.

La noche fue una celebración de victoria y control absoluto, el silencio antes de que la bomba del Faro estallara.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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