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FUERA DEL SISTEMA - Capítulo 11

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  4. Capítulo 11 - 11 El instinto que no puede ser contenido
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11: El instinto que no puede ser contenido 11: El instinto que no puede ser contenido  El Instinto que No Puede Ser Contenido El aire vibraba.

No era una metáfora: vibraba de verdad.

Una presión invisible envolvía la arena, haciendo que la cámara del administrador temblara como si temiera grabar lo que estaba a punto de ocurrir.

Decenas de millas seguían la transmisión en vivo.

El chat explotaba con cada segundo que pasaba.

> “Este Axel está muerto.” “¿Quién deja que un don nadie luche contra un Top 5?” “Va a ser rápido.” “Pobre pibe.” El Top 5, un coloso de músculos tensos y aura intimidante, estiró el cuello Miró a Axel con el desdén de quien pisa una hormiga sin pensarlo demasiado.

Pero Axel… Axel seguía ahí, inmóvil, respirando lento, la mirada fija y un aura que nadie en los comentarios podía explicar.

No era arrogancia.

No era confianza vacía.

Era algo distinto.

Era alguien que no veía al Top 5 como un monstruo.

Lo veía como un obstáculo —¿Listo para arrepentirte?

—gruñó el Top 5, flexionando sus puños como si estuviera calentando antes de la verdadera pelea.

La campana virtual sonó.

Y Axel salió.

Por un segundo el público creyó que la señal había fallado.

La cámara buscó, enfocó, ajustó… y entonces todos lo vieron.

Axel estaba detrás del Top 5.

—¿Qué…?

—El guerrero apenas alcanzó a girar.

Axel movió el pie medio centímetro.

Un toque sutil.

Un movimiento tan pequeño que el público lo malinterpretó como un resbalón.

Pero no No era un resbalón.

Era precisión pura.

El Top 5 cayó hacia adelante, como si el mundo le hubiera arrancado el equilibrio de golpe.

El chat enloqueció: > ¿QUÉ CARAJO PASÓ?

“NO VI LOS MOVIMIENTOS.” ¿LO HIZO TROPEZAR?

“NO VI LOS MOVIMIENTOS.” “Rebobina, rebobina, rebobina.” El Top 5 apretó los dientes, se levantó con furia y lanzó un puñetazo que había noqueado a decenas en el pasado.

Axel la cabeza.

Apenas eso.

Como quien esquiva una mosca perezosa.

El golpe pasó rozando el aire, inútil Ridículo.

El gigante lanzó un segundo golpe.

Un tercero.

Un cuarto.

Axel no bloqueó ninguno.

No necesitó hacerlo.

Se movía como si tuviera un instinto que predecía cada ataque antes de que naciera Como si su cuerpo supiera donde iba a caer cada golpe.

—¿Por qué… no puedo… tocarte?

—gruñó el Top 5, retrocediendo sin querer hacerlo.

Axel respiró.

Ni siquiera estaba sudando.

—Porque te mueves lento —respondió, sin elevar la voz—.

Muy lento.

Las risas contenidas del público explotaron como una granada.

Y antes de que el Top 5 pudiera reaccionar, Axel dio un solo paso adelante.

Un golpe al abdomen.

No fuerte.

Controlado.

Pero tan preciso, tan quirúrgico, que el cuerpo del Top 5 se dobló como si le arrancaran el aire de los pulmones.

Las rodillas del gigante golpearon la arena.

Humillado.

Humillado Los espectadores en vivo quedaron en silencio por varios segundos que parecieron minutos.

Era imposible.

Era absurdo.

Era histórico.

El Top 5 levantó la mirada, temblando, sintiendo la presión del instinto de Axel como si una montaña le pesara en la espalda —¿Qué… eres…?

La cámara tembló con la última frase, como si incluso la tecnología respetara ese momento.

Y el mundo entero se dio cuenta: Ese día, el Top 5 no había perdido.

Había sido expuesto.

Pero tan preciso, tan quirúrgico, que el cuerpo del Top 5 se dobló como si le arrancaran el aire de los pulmones.

Reducido a un recuerdo.

Y Axel… Axel acababa de nacer como un monstruo imposible de ignorar.

Ragerborn seguía de rodillas.

El Top 5, el hombre que había aplastado a cientos sin pestañear… estaba temblando ante un jugador que no aparecía ni en los rankings intermedios.

La humillación había sido pública, masiva, imposible de borrar.

La cámara del administrador seguía grabando en vivo, acumulando cientos de miles de espectadores por minuto.

El chat no paraba de explotar: > “¿Qué monstruo es Axel?” “NERF YA.” “Report por hack.” “NO ES HUMANO.” Pero Ragerborn, aunque estaba de rodillas, tenía aún 70% de vida.

Y eso le daba una falsa sensación de esperanza.

Levantó la cabeza… y sonrió.

Una sonrisa torcida.

Peligrosa.

—Ahora sí que te jodiste —susurró, mirando hacia el bosque—.

Di “Game Over” por mí.

Axel abrió los ojos de par en par.

El instinto que lo había salvado antes volvió a activarse, rugiendo dentro de él como una alarma primitiva.

¡Pah!

Axel inclinó la cabeza en el último instante.

Una bala pasó rozando su mejilla, partiendo el aire en dos.

El chat explotó: > “¿UNA BALA?

¿DE DÓNDE?” “¡ESO FUE UN TIRO PRECISO DE LARGA DISTANCIA!” “¿QUIÉN DISPARÓ?” Axel buscó el origen del disparo, pero Ragerborn se lanzó encima de él como un loco.

Axel lo esquivaba sin esfuerzo, lo neutralizó de un golpe, pero— ¡Pah!

Otra bala.

Otro disparo perfectamente calculado.

Y Axel volvió a esquivarlo por pura intuición.

Una sombra surgió entre los árboles.

Una figura delgada, con un rifle de francotirador gigante y pasos fríos.

—Vaya… —dijo con una voz calmada, arrogante—.

Solo algunos han esquivado dos de mis disparos.

Lenvantó el arma, sonriendo.

—Valdrá la pena acabar contigo.

Axel sintió una punzada de peligro puro.

Ese jugador… Era Reaver.

El Nº 2 del ranking global.

Dos monstruos.

Frente a él.

Y no había salida.

—Perfecto —susurró Ragerborn, recuperando su risa—.

Ahora sí, muere, basura.

Pero justo cuando la situación parecía sellada… Un rugido atravesó el bosque.

La tierra tembló.

Una aura bestial se expandió como un huracán.

Zenith cayó del cielo.

El Nº 1.

El rey absoluto.

El intocable.

Activando su Modo Bestia Liberada, su cuerpo emitía una presión tan abrumadora que la cámara casi se apagó por la interferencia.

Reaver frunció el ceño al verlo.

—Vaya… ya era hora de que aparecieras, Zenith.

Pensé que ibas a ver cómo borrábamos a este novato.

Pero Zenith no dijo una palabra.

Y atacó directamente a Reaver.

El choque fue tan brutal que levantó una nube de polvo y destruyó varios árboles alrededor.

El chat colapsó: > “¡¿QUÉ?!” “ZENITH CONTRA REAVER?!!” “EL UNO CONTRA EL DOS EN DIRECTO.” “NO PUEDE SER REAL.” Reaver retrocedió con furia.

—¡¿Qué diablos haces, Zenith?!

¡Se supone que estamos aquí para acabar con ese tipo!

Zenith lo miró con una calma peligrosa.

—Te recuerdo que esta fase es un todos contra todos.

No te quejes.

En algún lugar, el jefe del juego miraba el directo, apretando el puño mientras reía como un maniático.

—Siempre me jodes la paciencia, muchacho —dijo con una sonrisa torcida.

El tiempo de la fase estaba por terminar.

El Clan Errante, gracias a Kolt y su entrenamiento acelerado con Axel, había logrado recolectar dos banderas.

Sorprendiendo a todos, estaban dentro del top 40.

Axel, aún en posición de combate, miró a Zenith confundido y molesto.

—No necesitaba que me salvaras —escupió.

—No lo estoy haciendo —respondió Zenith sin mirarlo—.

Solo estoy ganando tiempo.

Termina la fase, nada más.

Ambos entendieron la idea al instante.

Y sin más, se posicionaron.

Axel volvió contra Ragerborn.

Zenith contra Reaver.

El chat entró en modo caos absoluto.

Las vistas pasaron de cientos de miles… a millones.

Las redes externas explotaban.

Clanes enteros observaban.

El mundo tenía los ojos puestos en una sola escena.

Reaver se lanzó con habilidades devastadoras, pero Zenith lo conocía demasiado bien.

Lo leyó.

Lo anticipó.

Y lo aplastó con un combo brutal que redujo la vida del Nº 2 a la mitad.

—¿Por qué… no continúas?

—gritó Reaver, jadeando—.

¡¿Por qué ayudas a ese chico?!

¿Crees que es más fuerte que yo?

Zenith respondió sin dudar: —He estado solo en la cima durante demasiado tiempo.

Quiero a alguien que pueda hacerme sudar otra vez.

Alguien que me obligue a pelear en serio.

Reaver apretó los dientes.

—¡¿Y yo no soy suficiente?!

No sabes cuántas veces he intentado superarte, imbécil.

Zenith sonrió con calma.

—Entonces demuéstramelo en el torneo.

Hazme sudar de verdad.

No hubo más palabras.

Ambos se giraron hacia la verdadera pelea.

Axel contra Ragerborn.

Ragerborn respiraba con dificultad, pero aún escupía veneno.

—¿Qué tienes de impresionante?

Eres solo un jugador más.

Nadie va a recordarte.

Nunca llegarás a nada.

Axel levantó la mirada.

Sus ojos brillaron con algo que no tenía nombre.

—Llegué aquí para alcanzar la cima —dijo con firmeza—.

Y si tengo que romper el sistema para hacerlo… lo haré.

El golpe que lanzó después fue tan limpio, tan poderoso, que Ragerborn volvió a caer de rodillas, derrotado moralmente antes que físicamente.

Y entonces— EL TIEMPO DE LA FASE TERMINÓ.

Un sonido global resonó en todos los servidores.

> FASE COMPLETADA.

RESTAN 40 CLANES.

El Clan Errante aparecía en la posición 37.

> “NO PUEDE SER.” “EL CLAN ERRANTE ESTÁ VIVO.” Miles de clanes habían caído.

Pero ellos seguían ahí.

Entonces, un mensaje global apareció en rojo.

📢 EVENTO FINAL DESBLOQUEADO — EXTRAVONUS Los 40 clanes restantes entrarán a un torneo especial.

Cada clan deberá elegir a su guerrero más fuerte para representarlos.

Los dos últimos finalistas pelearán por la posición Nº 1 del juego… y un premio de 1,000,000,000 de dólares.

El mundo se quedó en silencio.

Porque todos sabían una sola cosa: El torneo no sería un evento.

Sería una masacre.

Y en algún lugar, Zenith sonreía.

Reaver apretaba los puños.

Ragerborn lloraba de rabia.

Mientras Axel… Axel solo apretaba sus manos, sintiendo que lo imposible estaba a un paso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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