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FUERA DEL SISTEMA - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 Sombras del Pasado
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15: Sombras del Pasado 15: Sombras del Pasado [Mundo Real – Pasado de Stiven, contado desde su perspectiva] “Mi nombre es Stiven Roldán blood… y si algo aprendí demasiado tarde es que el dolor nunca se va.

Solo aprende a esconderse.” Nunca soñé con ser detective.

Nunca imaginé enfrentar cadáveres, escenas sangrientas ni interrogatorios de madrugada.

Yo solo quería algo sencillo: Ser un buen hermano.

Ser un buen tío.

Ser un buen hombre.

Eso era todo.

Pero la vida, cruel como sabe serlo, decidió arrancarme lo más puro que quedaba en mi mundo.

Daniel.

Mi sobrino.

Doce años de energía, entusiasmo y sueños absurdamente grandes.

Tenía talento para los videojuegos, una mente rápida, una risa contagiosa… y una obsesión casi poética con un proyecto del que no dejaba de hablar: Génesis Online, el videojuego de inmersión total que prometía cambiar el mundo.

“Tío Stiven, cuando salga, tienes que jugarlo conmigo, ¿sí?” Esa frase… Esa sonrisa… La escuché la última vez que lo vi con vida.

Salió diciendo que iría a jugar con unos amigos.

Nunca regresó.

Mi hermana se quebró.

Mi cuñado dejó de hablar.

Y yo… Yo hice una promesa.

Una que me quemó el alma.

“Lo encontraré.

Y traeré justicia, cueste lo que cueste.” Esa promesa me arruinó la carrera, el sueño, las relaciones… Pero también me dio una misión que me mantenía respirando.

Cuando Génesis Online salió… cuando vi los cascos… los rumores… los accidentes… las desapariciones… Algo dentro de mí encajó como una pieza final en un rompecabezas oscuro.

Esto no era un juego.

Era una puerta.

Y alguien la estaba usando para algo monstruoso.

Supe entonces lo que debía hacer.

Yo iba a abrir esa puerta.

Aunque me costara todo.

[Presente] El viento del mar golpeaba el muelle con un silbido lúgubre, cargado de sal, óxido y un olor extraño… como metal derretido mezclado con humedad vieja.

Mi contacto infiltrado, Javier, me había enviado una ubicación secreta junto con archivos clasificados de Génesis Corp.

Me condujo a una bodega abandonada, sin luces, sin rastros de actividad, como si llevara años en ruinas.

Pero mi instinto gritaba algo diferente.

Empujé la puerta oxidada.

Un chillido metálico rasgó el silencio.

Y al ver el interior… sentí que el mundo se me hundía en el estómago.

Había cascos de inmersión apilados, tirados, destrozados… Cientos.

Pantallas quebradas.

Cables arrancados.

Fibras quemadas.

Manchas secas, oscuras… sangre humana en los bordes internos.

El aire olía a tragedia.

Mis piernas temblaron.

Mi garganta se cerró.

—No… no puede ser —susurré—.

Daniel… ¿qué hicieron contigo?

¿Qué hicieron con todos ustedes?

Caminé entre los restos como quien recorre una fosa común, cada casco un grito silencioso.

Entonces escuché pasos detrás.

Un ritmo firme.

Controlado.

No era un vagabundo ni un civil.

Me giré instintivamente.

Un hombre emergió de las sombras.

No llevaba uniforme.

Ni insignias.

Pero tenía esa mirada fría, vacía… la mirada de alguien que ya había matado antes.

—Sabía que tarde o temprano iba a venir un curioso —dijo con voz ronca, como si disfrutara la tensión—.

Saqué mi placa.

—Detective Roldán.

Identifícate.

Él sonrió.

Una sonrisa de depredador.

—Detective… qué conveniente.

Lástima que me pagaron para evitar que alguien salga vivo de aquí.

Sacó un cuchillo brillante, perfectamente afilado.

Y se lanzó.

No tuve tiempo de pensar.

Solo actuar.

El hombre arremetió directo al cuello; esquivé con un giro apretado mientras su hoja silbaba peligrosamente.

Era rápido.

Demasiado preciso para un matón común.

Su postura, su agarre, la forma en que anticipaba mis movimientos… Este tipo estaba entrenado.

Bloqueé un tajo horizontal con el antebrazo; el filo rozó la piel, dejando un ardor punzante.

Retrocedí tres pasos, bajé el centro del cuerpo y solté una patada baja a su tibia.

El impacto lo desequilibró, pero apenas lo notó.

—¿Quién te envió?

—gruñí mientras esquivaba otro corte diagonal.

—No soy tan idiota para decirlo —respondió con una carcajada nerviosa.

Intentó apuñalarme al abdomen.

Bloqueé con el antebrazo —dolor insoportable—, lo sujeté por la muñeca y lo giré con fuerza.

El tipo rodó por el suelo… Pero se levantó como un animal rabioso.

Mierda.

No iba a parar.

Saqué mi arma.

¡BANG!

El disparo resonó en el almacén como un trueno.

Impactó en su pierna.

Cayó, gruñendo… pero seguía levantando el cuchillo, arrastrándose como si el dolor fuera irrelevante.

—Se acabó —dije, jadeando—.

Habla si quieres sobrevivir.

Él escupió sangre.

—¿Sobrevivir…?

—rió, enloquecido—.

Ustedes creen que pueden detener esto… pero Génesis Online no es un juego.

Es un experimento.

Y ya empezó.

Se desmayó después de eso.

Las sirenas llegaron minutos más tarde.

Pero yo ya tenía la respuesta que necesitaba: “Daniel… si estás vivo, te encontraré.

Y si estás muerto… haré que paguen por cada lágrima que te arrancaron.” Mientras mi mundo real caía en pedazos, dentro del juego… otra tormenta estaba formándose.

El gran coliseo virtual vibraba.

Una multitud de miles rugía como un océano enloquecido.

Millones de espectadores veían la transmisión global.

Luces.

Gritos.

Euforia.

Tensión.

Los comentaristas explotaban: —¡Atentos, guerreros!

¡Se viene un combate de élite!

¡Axel, el nuevo Top 5, contra Ghost Dark, el infame Top 4!

Cámaras holográficas giraban alrededor de Axel, captando cada detalle: Sus pasos firmes.

El aura oscura y concentrada a su alrededor.

Los ojos… los ojos de alguien que ya no teme perder nada porque ya lo perdió todo.

Ghost Dark, en cambio, sonreía con arrogancia pura.

—He oído mucho sobre ti, Axel —dijo mientras hacía crujir sus nudillos—.

Sobre cómo humillaste a Ragerborn… y cómo robaste su puesto.

Nunca me cayó bien ese idiota, así que supongo que te agradezco.

Axel no respondió.

Solo respiró hondo.

Ghost continuó, disfrutando su propio veneno.

—Pero ahora te toca enfrentarte a mí.

Y te aseguro… —dio un paso adelante— que esto no será igual de fácil.

Axel levantó la cabeza, firme, como una montaña.

—No vine a impresionarte —dijo con voz tranquila—.

Vine a ganar.

Le hice una promesa a alguien.

Y llegaré hasta el final.

Ghost sonrió con burla.

—Qué sentimental.

Entonces esa persona verá cómo te destruyo aquí mismo.

Axel apretó los puños.

—Entonces deja de hablar.

Silencio mortal.

El gong resonó como un trueno divino.

¡BOOOOM!

El estadio entero se estremeció mientras Axel y Ghost avanzaban uno hacia el otro como dos depredadores a punto de colisionar.

La tensión era tan densa que cualquiera habría jurado que podían verla.

La pelea estaba por comenzar.

Y el mundo… contuvo la respiración.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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