FUERA DEL SISTEMA - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Cuando dos Motivos chocan
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16: Cuando dos Motivos chocan 16: Cuando dos Motivos chocan El ruido del coliseo cimbraba como un trueno constante.
Miles dentro del juego.
Millones fuera de él.
Todos ansiosos, todos al borde de sus sillas.
El sonido no era solo ruido: era expectativa comprimida, una marea de voces, latidos y respiraciones sincronizadas por un mismo instante.
En los paneles flotantes del coliseo, los contadores de audiencia subían sin freno.
Plataformas saturadas.
Chats colapsando.
El mundo entero observando.
En el centro de la arena, dos figuras se enfrentaban.
La tensión entre ellos era tan densa que incluso el aire parecía a punto de romperse.
Axel contra Ghost Dark.
Top 5 contra Top 4.
Una batalla que nadie esperaba fuera tan personal.
Las cámaras flotantes se acercaron, enfocando cada expresión, cada respiración, cada vibración del aura alrededor de ambos luchadores.
Los sensores de energía marcaban picos irregulares; no era solo poder bruto, era intención.
Voluntad.
Hambre.
Ghost Dark permanecía inmóvil, con una calma mortal que contrastaba con el estruendo del coliseo.
Su avatar oscuro parecía absorber la luz a su alrededor.
No posaba.
No provocaba.
Simplemente esperaba.
—Muchachos como tú siempre aparecen… —dijo al fin, con una voz grave, cansada—.
Con sueños, con promesas, con esa mirada terca.
Pero después de un tiempo… se apagan.
Sus ojos se clavaron en Axel.
—Hoy te toca a ti.
Axel frunció el ceño.
Sintió el peso de esas palabras, pero no permitió que lo atravesaran.
—Te equivocas —respondió, firme, sin temblor—.
No vine aquí a apagarme.
Vine a cambiar este sistema.
Alrededor, el público rugió.
Algunos abucheos.
Algunos gritos de apoyo.
Muchos nombres.
Un solo destino.
Ghost ladeó la cabeza, divertido, como quien evalúa una pieza en un tablero.
—Tienes agallas, lo admito.
Pero no basta con eso.
El árbitro alzó la mano.
El sonido del gong cayó como un rayo.
¡COMBATE INICIADO!
Ghost fue el primero en moverse.
No corrió.
Desapareció.
Una sombra.
Un destello.
Axel apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando un golpe seco le impactó el estómago, seguido de un barrido bajo que le robó el equilibrio.
Cruzó los brazos por instinto, pero el impacto lo lanzó varios metros atrás, levantando partículas de energía del suelo.
—¿Qué diablos…?
—murmuró entre dientes.
Ghost no era solo fuerte.
Era metódico.
Frío.
Cada ataque estaba medido.
Cada ángulo calculado.
Cada pausa tenía un propósito.
—¿Sorprendido?
—apareció por el flanco izquierdo y conectó un golpe directo a la mandíbula—.
Yo estudio a todos mis rivales.
Rutinas, reflejos, tiempos de reacción.
Y tú no eres diferente.
Axel retrocedió, escupiendo sangre digital que se desvaneció en el aire.
El público enloqueció.
En las gradas altas, Zenith observaba con atención, los brazos cruzados.
—Este tipo… pelea como un profesional real —murmuró—.
No da un golpe sin propósito.
No desperdicia energía.
Lira se llevó las manos al pecho, el corazón acelerado.
—Axel… concéntrate… por favor… Kolt, desde la barrera del clan Errantes, gritaba sin parar, la voz quebrada pero firme: —¡BROOO!
¡No te rindas!
¡Tú puedes!
¡TÚ PUEDES!
Pero en la arena, las cosas eran distintas.
Axel se vio acorralado.
Ghost no dejaba huecos.
Ni uno solo.
Golpes al torso que drenaban resistencia.
Puntapiés a los costados para cortar movilidad.
Agarres breves, precisos, para romper ritmo.
Técnicas quirúrgicas.
No buscaba humillarlo.
Buscaba desarmarlo.
—Tienes poder —dijo Ghost mientras lanzaba un rodillazo al abdomen de Axel—.
Pero te falta cabeza.
Axel sintió cómo el aire se le escapaba de los pulmones.
—Eso es lo que diferencia a un peleador… de un ganador.
Axel cayó de rodillas.
La barra de vida titilaba peligrosamente, bajando a un umbral que nadie quería ver.
En ese instante, el mundo pareció ralentizarse.
Lira apretó los dientes hasta casi romperlos.
En su mente, la voz temblaba: ¿No dijiste que ganarías…?
¿No dijiste que cambiarías este mundo?
Axel… levántate… por favor… Ghost alzó el puño.
Su aura oscura giraba como un remolino denso, pesado.
—Se acabó.
El golpe descendió.
Con la fuerza suficiente para borrar a Axel del mapa.
Pero Axel… Ya no estaba ahí.
Un destello azul plateado iluminó toda la arena.
El coliseo quedó en silencio durante una fracción de segundo.
Axel apareció detrás de Ghost.
De pie.
Con los ojos brillando como dos lunas.
Las cámaras captaron la transformación en cámara lenta: la energía fluyendo por sus venas, el aura expandiéndose como alas invisibles, el cuerpo reaccionando en perfecta sincronía.
Los espectadores gritaron.
El chat explotó.
Zenith se puso de pie.
—Finalmente… —sonrió—.
Lo dominaste.
El instinto divino.
Ya no era una bestia indomable.
Ahora obedecía.
Ghost se giró, atónito.
—¿Qué… demonios…?
Axel flexionó los hombros.
Su aura vibró como un fuego divino contenido.
—No voy a perder.
No hoy.
Ghost apretó los dientes.
Y luego sonrió.
No con burla.
Con respeto.
—Bien.
Entonces… pelea en serio.
Y lo hizo.
Ghost liberó todo.
Sus mejores combos.
Técnicas ocultas que había guardado durante años.
Cada golpe llevaba intención, memoria, sacrificio.
Pero Axel los esquivaba.
No por velocidad.
Por comprensión.
Como si pudiera leer el flujo del combate.
Como si el futuro se dibujara frente a él.
—¡ESTO ES UNA LOCURA!
—gritaban los comentaristas—.
¡AXEL ACABA DE SUBIR A OTRO NIVEL!
Axel contraatacó.
Un puñetazo directo al pecho.
Un giro.
Un gancho ascendente.
Ghost escupió saliva digital y cayó de rodillas.
Su barra: 5%.
El estadio contuvo la respiración.
Pero Ghost se levantó.
Tembloroso.
Sonriendo.
—No me vas a derrotar… todavía.
Axel lo miró.
Ghost respiró hondo.
—Tú no eres el único que pelea por algo.
Y el mundo cambió.
Flashbacks invadieron la pantalla.
Risas.
Una mujer.
Dos niños.
Un hombre feliz.
Luego… oscuridad.
Pérdida.
Deudas.
Soledad.
—Entré aquí por ellos —gritó Ghost—.
Para ser alguien.
Para que me dijeran “papá es increíble”.
Su voz se quebró.
—Pero perdí el tiempo… y los perdí a ellos.
El público quedó en silencio.
—¡QUIERO GANAR PARA RECUPERARLOS!
Con 5% de vida… Ghost corrió.
No con técnica.
Con amor.
Axel lo sintió.
—Lo siento… —susurró—.
Yo también tengo algo que proteger.
Un golpe.
Limpio.
Decisivo.
La barra llegó a 0%.
Ghost cayó, mirando el cielo digital.
—Lo siento, niños… Axel habló: —Voy a cambiar este lugar.
Ghost sonrió.
—Entonces… hazlo.
Y desapareció.
La arena estalló.
AXEL AVANZA A SEMIFINALES.
Zenith observó desde lo alto.
—Así que este es… tu verdadero despertar.
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