FUERA DEL SISTEMA - Capítulo 17
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
17: Ecos de la cima 17: Ecos de la cima El mundo digital estaba en ebullición.
No era solo un torneo.
No era solo un videojuego.
Era el evento.
Las plataformas de streaming colapsaban una tras otra.Los servidores se saturaban.Los chats avanzaban tan rápido que era imposible leer un solo mensaje completo.
El nombre que dominaba cada tendencia, cada hashtag, cada conversación era uno solo: Axel.
El chico que había entrado a Génesis Online como un completo desconocido.
El “don nadie”.
El relleno.
Y que ahora estaba arrasando con los más fuertes del juego.
—¿Viste lo que hizo contra Ghost Dark?
—Ese tipo no es normal.
—¿De dónde salió?
—¡Es un monstruo!
—Quiero verlo contra Zenith ya.
Había división.
Había fanáticos.
Había haters.
Pero algo era innegable: La gente se sentía identificada con él.
Porque Axel no luchaba con arrogancia.
Luchaba con hambre.
Con necesidad.
Con una determinación que muchos reconocían como propia.
Y ahora… venía la prueba más dura hasta ese momento.
La Top 3 La arena virtual se transformó.
Columnas de luz dorada descendieron del cielo digital, formando un escenario elegante, casi divino.
El público rugía.
—¡Atención jugadores de Génesis Online!
—¡La siguiente pelea definirá quién enfrentará al número uno!
Las cámaras giraron.
Primero, Axel.
De pie.
Silencioso.
Respirando lento.
Su aura era estable, azul plateada, contenida.
No había soberbia en su postura.
Solo enfoque.
Luego, ella.
La jugadora más fuerte del juego.
La reina indiscutible del combate técnico.
La estratega perfecta.
Lara “Athena”.
Top 3 global.
Ícono en redes.
Admirada.
Envidiada.
Deseada.
Criticada.
Hermosa, sí.
Pero peligrosa como pocas.
Los gritos se duplicaron.
—¡ATHENAAAA!
—¡REINA!
—¡HÁZLO PEDAZOS!
Axel sintió el peso de miles de miradas.
La mayoría no eran para él.
No importa, pensó.
No vine a que me quieran.
Athena lo observaba con atención.
No sonreía.
No lo subestimaba.
—Así que tú eres Axel… —dijo finalmente, ajustando su postura—.El nuevo milagro del torneo.
—Solo soy alguien que no piensa perder —respondió él con calma.
Eso la irritó un poco.
El gong resonó.
La pelea comenzó.
Choque de voluntades Desde el primer segundo quedó claro: Athena no era Ghost.
Athena no era Reaver.
No atacaba por emoción.
No se dejaba llevar por el impulso.
Cada paso.
Cada golpe.
Cada esquive.
Todo tenía cálculo.
—Es rápida… —pensó Axel mientras desviaba una patada giratoria—.No desperdicia nada.
Ella retrocedió medio metro, analizando.
¿Cómo puede reaccionar así?Es nuevo… pero se mueve como un veterano.
Atacó con una combinación precisa.
Axel bloqueó, giró, contraatacó.
Athena sonrió apenas.
—Nada mal para alguien que empezó desde abajo.
—No tuve otra opción —respondió Axel—.
O mejoraba… o desaparecía.
Eso la hizo fruncir el ceño.
El combate se volvió intenso.
Ambos se adaptaban.
Ambos aprendían en tiempo real.
El público no sabía a quién apoyar.
Athena — Primera persona Siempre es igual.
Todos miran, pero pocos entienden.
Creen que llegué aquí porque sonrío en cámara.
Porque soy “bonita”.
Porque soy “popular”.
No tienen idea.
No saben cuántas veces tuve que fingir.
Cuántas veces me dijeron que mostrara más piel.
Que sonriera más.
Que fuera menos yo.
“Así funciona el sistema”, decían.
¿Sabes qué?
El sistema es una basura.
Pero si tengo que subir hasta la cima para romperlo… lo haré.
Athena lanzó un ataque más agresivo.
Axel retrocedió un paso.
—Te felicito —dijo ella mientras atacaba—.Eres bueno.
Mucho más de lo que esperaba.
—Lo mismo digo —respondió Axel, esquivando por poco—.
Athena apretó los dientes.
—Pero no es suficiente.
Palabras que duelen En un choque directo, Athena logró empujarlo hacia atrás.
No fue mucho.
Pero fue suficiente para hablar.
—Qué irónico… —dijo, sin perder la guardia—.Te esfuerzas tanto para compensar todo lo que fuiste.
Axel la miró, serio.
—¿De qué hablas?
—Te crees especial —continuó—.Pero no lo eres.
Cada palabra era un golpe.
—No importa qué habilidades tengas.
—Qué disfraz uses.
—Qué mentiras te digas.
Athena lo miró directo a los ojos.
—Al final… solo te engañas a ti mismo.No importa cuánto te esfuerces.Eres un perdedor.
Silencio.
Axel no respondió de inmediato.
No porque le doliera.
Sino porque entendía algo.
Ella también lucha por algo.
—Zenith es fuerte —continuó Athena—.Y yo no estoy dispuesta a perder ahora.Quiero llegar a la cima… cueste lo que cueste.
Axel respiró hondo.
—Entonces somos iguales.
Y volvió a atacar.
Athena — Recuerdos Me engañaron.
Me subestimaron.
Me hicieron sentir pequeña.
Pero seguí adelante.
No porque el mundo fuera justo.
Sino porque yo me negué a rendirme.
Si tengo que ser la villana para llegar… Lo seré.
Athena aceleró.
Golpes precisos.
Implacables.
Durante unos instantes, ella tomó la ventaja.
—¡Athena domina el combate!
—¡Axel está retrocediendo!
Pero Axel no se rompía.
Observaba.
Aprendía.
Y entonces… cambió el ritmo.
Mundo real — Stiven La comisaría olía a café viejo y cansancio.
Stiven estaba de pie frente al sujeto esposado.
El mismo que intentó matarlo.
—Habla —dijo con voz baja—.¿Quién te pagó?
—No diré nada —respondió el hombre, burlón—.
Stiven apretó los puños.
No me gusta esto.
Nunca me gustó.
Sacó una foto.
La puso frente a él.
La hija del sujeto.
El cambio fue inmediato.
—…¿Qué quieres saber?
—dijo el hombre, temblando.
—Todo.
El hombre tragó saliva.
—Hace años… un tipo extraño me contrató.
—Mucho dinero.
—Para vigilar ese lugar.
—¿Su nombre?
—Algo como… Vox… o Voss.
El mundo de Stiven se detuvo.
Génesis Corp.
Todo encaja.
—Gracias —dijo, guardando la foto—.Ahora… empieza lo difícil.
El desenlace En la arena, Axel comenzó a dominar.
Athena lo sintió.
—¿Qué…?
—susurró.
Axel esquivaba con precisión.
Contraatacaba sin desperdiciar energía.
La vida de Athena descendía.
5%.
Ella cayó de rodillas.
Respirando agitada.
—Así que… llegamos aquí… —murmuró.
Axel la miró.
—Eres fuerte.
—Y honesta en tu lucha.
Athena sonrió, cansada.
—No pierdas contra Zenith… —dijo—.Rompe este sistema.
Axel asintió.
El golpe final cayó.
Silencio.
Luego, explosión de gritos.
—¡¡AXEL GANA!!
—¡¡ENFRENTARÁ AL NÚMERO UNO!!
Axel cerró los ojos un segundo.
Un paso más.
Solo uno más.
Y en algún lugar del mundo real, Stiven levantaba la vista.
—Ya sé quién eres… —susurró—.Y voy a detenerte.
El destino avanzaba.
Y nadie podía detenerlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com