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FUERA DEL SISTEMA - Capítulo 22

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Capítulo 22: El Mundo que Darian Imaginó

En la corporación Genesis Online se ocultaban muchos secretos.

Pero ninguno como este.

Muy por debajo de los servidores principales, más allá de los niveles autorizados, existía un lugar que jamás fue registrado en planos oficiales. Un espacio construido en silencio, durante años, protegido no solo por guardias… sino por mentiras.

Carlos y Stiven estaban allí.

De rodillas.Con los brazos forzados hacia atrás.Cables de restricción rodeándoles el torso y las piernas.

Impotentes.

Frente a ellos, el corazón del proyecto.

Una estructura colosal se alzaba en el centro de la sala: un artefacto híbrido, mitad máquina, mitad algo que no debería existir. Núcleos luminosos flotaban dentro de una cámara transparente. Cables orgánicos se retorcían como venas vivas. El sonido era constante, grave… como una respiración.

—Dios mío… —susurró Carlos, incapaz de apartar la mirada—. ¿Qué demonios es esto?

Stiven tragó saliva. Su instinto gritaba peligro.

—Esto no es tecnología común… —dijo con voz tensa—. Esto está vivo.

Un aplauso lento rompió el silencio.

—Exactamente.

Darian Voss avanzó desde la pasarela superior, con las manos a la espalda, observando su obra con orgullo genuino. No había locura en su rostro. Había convicción.

—Lo que ven… —continuó— es el resultado de décadas de estudio, inversión y sacrificio. Miles de millones de usuarios. Miles de millones de datos. La mente humana… completamente expuesta.

Carlos levantó la cabeza con furia.

—¿Sacrificio? —escupió—. ¿Llamas sacrificio a las vidas que destruiste?

Darian lo miró con calma.

—Las lamento —respondió—. Pero eran inevitables.

Stiven forcejeó contra las ataduras.

—¡Eres un enfermo! ¡Jugaste con personas reales!

Darian negó lentamente.

—No. Yo observé la verdad que todos se niegan a aceptar.

Se giró hacia ellos.

—El mundo real es un infierno.

Su voz no temblaba.

—La gente nace para sufrir. Enfermedades. Limitaciones. Muerte. Nadie vuelve. Nadie tiene segundas oportunidades. ¿Y lo llaman “vida”?

Señaló la máquina.

—Genesis demostró algo maravilloso: cuando las reglas cambian… las personas cambian. Cuando la muerte no es final, cuando el esfuerzo tiene recompensa real… el ser humano florece.

Carlos sintió un escalofrío.

—¿Así que tu solución es… convertir la realidad en un juego?

—No un juego —corrigió Darian—. Una evolución.

Se acercó un poco más.

—Con los datos de miles de millones de jugadores, construí un artefacto capaz de trasladar Genesis Online al mundo real. Las físicas. Las habilidades. Las reglas. Todo.

Stiven abrió los ojos.

—¿Estás diciendo que…?

—Que el juego será la realidad —asintió Darian—. Todos serán parte de él. Nadie quedará fuera. Y el mundo… jamás volverá a ser el mismo.

Carlos negó con la cabeza, horrorizado.

—Estás loco… esto matará a millones.

—No —replicó Darian—. Los transformará. Algunos caerán, sí. Pero otros renacerán. Por primera vez… la humanidad tendrá control sobre su destino.

Silencio.

Solo el latido de la máquina.

—Por eso sacrifiqué tanto —continuó—. Reputación. Ética. Vidas. Porque alguien tenía que atreverse a romper este mundo podrido.

Stiven apretó los dientes con rabia.

—No te saldrás con la tuya.

Darian lo observó con interés.

—Tal vez no —dijo—. Pero hoy… no pueden hacer nada.

Hizo un gesto con la mano.

Los guardias avanzaron.

—Asegúrenlos.

Cadenas metálicas reforzadas rodearon los brazos y piernas de ambos, conectándose al suelo. Descargas leves recorrieron sus cuerpos, obligándolos a quedarse quietos.

Stiven gruñó, luchando aun así.

—¡Maldito…!

—Tranquilo —interrumpió Darian—. Todo terminará pronto.

Se giró antes de marcharse.

—Cuando el evento concluya… el mundo conocerá la verdad. Y ustedes serán testigos del nacimiento de una nueva era.

Las luces se atenuaron.

Carlos respiraba con dificultad.

—Stiven… —murmuró—. Tenemos que detener esto.

Stiven cerró los puños, tensando las cadenas.

—Lo haremos —respondió—. Como sea.

Muy por encima de ellos…

En Genesis Online…

Axel y Zenith seguían enfrentando sus instintos.

Dos conflictos distintos.Un mismo destino.

Y mientras el sistema comenzaba a fallar…

el mundo real estaba a punto de cambiar para siempre.

Darian Voss — Recuerdo (Primera Persona)

Yo no siempre fui esto.

Fui un padre.

Recuerdo aquellas tardes… cuando él se sentaba frente a la pantalla.Sus ojos brillaban.No por ganar.Por jugar.

Zenith…Mi hijo.

Yo me sentaba a su lado. A veces solo miraba. Otras veces jugábamos juntos. Reíamos. Por un momento… el mundo estaba bien.

Y entonces lo vi claro.

¿Y si pudiera crear el juego perfecto?¿Y si pudiera darle algo eterno?

Genesis nació por él.

Pero en el camino… hice cosas malas.

Decisiones que no debí tomar. Personas que dejé atrás.Mi trabajo dejó de ser un sueño… se volvió una obsesión.

Mi esposa se cansó.

Se enfermó.

Murió.

Y yo… no estuve allí.

No podía detenerme.No después de haber llegado tan lejos.

Me alejé de mis hijos.Día tras día.Año tras año.

Y un día… ya no pude recordar cuándo fue la última vez que vi brillar los ojos de mi hijo.

Pero el proyecto debía continuar.

Porque si el mundo era cruel…yo lo reescribiría.

Darian abrió los ojos.

El silencio era absoluto.

Stiven apretó los dientes, con rabia contenida.

—Todo esto… —dijo— no te dará perdón.

Darian lo miró.

—No lo busco.

Hizo un gesto con la mano.

—Asegúrenlos. El evento está cerca.

Las cadenas se ajustaron aún más.

Pero entonces…

Un fallo.

Un leve chispazo recorrió una de las conexiones.

Carlos lo vio.

—¡Stiven, ahora!

Ambos forzaron las ataduras al mismo tiempo. La sobrecarga hizo estallar uno de los anclajes. Las alarmas comenzaron a sonar.

—¡Se están liberando! —gritó un guardia.

Stiven arrancó la cadena de su brazo y golpeó al primero con violencia. Carlos se lanzó contra otro, desarmándolo.

El lugar secreto se convirtió en un campo de batalla.

Disparos.Golpes.Cuerpos cayendo.

—¡Muévanse! —gritó Carlos.

Avanzaron como una tormenta, derribando guardias, usando el entorno a su favor. Durante unos segundos… parecían imparables.

Pero eran demasiados.

Refuerzos llegaron desde todos los pasillos.

Stiven recibió un impacto eléctrico directo al pecho. Carlos fue derribado por detrás. Ambos cayeron al suelo.

La oscuridad llegó rápido.

Cuando despertaron…

Estaban de nuevo encadenados.

Más profundo.

Más restringidos.

Darian los observaba desde la distancia.

—Lo intentaron —admitió—. Eso los hace interesantes.

Se dio la vuelta.

—Pero ya es tarde.

Muy por encima de ellos…

En Genesis Online…

Axel y Zenith llevaban sus instintos al límite.

Dos batallas distintas.Un mismo destino.

Y mientras el sistema comenzaba a resquebrajarse…

el mundo real se acercaba a un punto sin retorno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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