FUERA DEL SISTEMA - Capítulo 4
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4: Ecos de un Nombre 4: Ecos de un Nombre El bullicio en la Ciudad Central se sentía distinto aquella tarde.
No era la típica energía de un día cualquiera en Génesis Online; era algo más intenso, casi eléctrico.
Las calles digitales estaban llenas de jugadores corriendo de un lado a otro, equipándose con sus mejores armas, comerciando frenéticamente y revisando sus inventarios por última vez.
Faltaban solo treinta minutos para el inicio del gran Evento de Clanes: “La Guerra de las Fronteras”, el primero en la historia del VRMMO más popular del mundo.
Los rumores se habían esparcido por todos los foros, y las apuestas en dinero real habían alcanzado cifras absurdas.
Se decía que los mejores jugadores de cada servidor participarían.
Otros hablaban de que habría jefes ocultos, recompensas secretas y hasta un premio final de cien millones de créditos reales para el último sobreviviente.
Entre la multitud, avanzaban tres figuras reconocibles: Axel, Kolt y Lira, los integrantes del pequeño clan Los Errantes.
Kolt, con su enorme espada apoyada sobre el hombro, sonreía emocionado.
—¡Hombre, no puedo creer que realmente vayamos a entrar a esto!
—dijo riendo—.
¡Esto es histórico!
Lira caminaba a su lado, revisando la interfaz de su báculo mágico.
—Sí, histórico… pero también peligroso.
La mitad de los jugadores aquí van a intentar eliminarnos apenas nos vean —dijo frunciendo el ceño—.
Y además… ¿ya notaron las miradas?
Axel levantó la vista.
Decenas de jugadores los observaban, susurrando entre ellos.
Algunos incluso los señalaban disimuladamente.
Era evidente: la notificación global que había anunciado la derrota del jefe de rango mayor los había puesto bajo el foco de todo el servidor.
—Desde esa maldita mazmorra no ha pasado un día sin que alguien nos observe —dijo Lira, con una mezcla de molestia y cautela—.
Este juego es demasiado competitivo.
No soportan ver a un desconocido destacando.
Kolt soltó una carcajada.
—¡Bah!
Que miren todo lo que quieran.
Si quieren problemas, que vengan.
Axel no respondió.
Seguía pensando en lo que había sucedido aquel día.
Esa aura azul con destellos blancos, su velocidad sobrehumana, la sensación de que el tiempo se había ralentizado… y esa calma interior que jamás había sentido antes.
No era normal.
Ni siquiera parecía humano.
Un sonido metálico interrumpió sus pensamientos: ¡CLANG!
¡CLANG!
¡CLANG!
Las campanas de evento resonaron por todo el mundo virtual, seguidas de una voz retumbante.
[NOTIFICACIÓN OFICIAL DEL SISTEMA] ¡Atención, jugadores!
En 30 minutos dará inicio el evento de clanes “La Guerra de las Fronteras”.
Reglas: Solo clanes registrados podrán participar.
Las zonas estarán divididas por nivel, desde principiantes hasta expertos.
El evento será por eliminación total: solo el clan que logre controlar la zona central será declarado vencedor.
Derrotas en combate implican pérdida temporal de experiencia y recompensas.
Se permiten alianzas, traiciones y tácticas libres durante el evento.
El jugador con más bajas o último en pie será el ganador del Gran Premio de 100 millones de créditos reales.
Si un jugador logra sobrevivir una prueba especial, su clan seguirá en el evento.
¡Prepárense… la Guerra de las Fronteras está por comenzar!
La plaza central estalló.
Jugadores gritando, risas, apuestas, planes de guerra improvisados.
El ambiente se llenó de pura adrenalina.
—¡Cien millones, viejo!
—exclamó Kolt con los ojos brillando—.
¡Ese premio podría cambiarlo todo!
Lira lo miró con una sonrisa tensa.
—Sí… o podría costarte todo si no tienes cuidado.
—¿Y tú, Axel?
—preguntó Kolt, dándole un golpecito en el hombro—.
¿Vamos a por la gloria o qué?
Axel levantó la mirada hacia el cielo virtual, donde una gigantesca grieta luminosa anunciaba el inminente comienzo del evento.
—No pienso quedarme fuera —dijo con tono firme—.
Pero esta vez… tengo que entender qué me está pasando.
A miles de kilómetros del mundo digital, en una sala moderna llena de pantallas, los desarrolladores de Génesis Corp observaban el servidor en tiempo real.
Los nombres de los clanes más poderosos llenaban los monitores: Bloodfang, SilverClaws, Dragonsoul, Erebus, Nova Imperium… y entre ellos, el pequeño clan Los Errantes.
—¿Seguimos adelante con el plan de distracción?
—preguntó uno de los programadores, nervioso.
El jefe del proyecto, un hombre de traje oscuro y gafas rectangulares, negó lentamente.
—No.
Dejen que el evento siga su curso.
El programador lo miró con desconcierto.
—¿Está seguro, señor?
Si ese tal Axel vuelve a alterar las estadísticas… los clanes grandes podrían sospechar.
El jefe entrelazó las manos y habló con calma.
—Precisamente por eso quiero verlo.
Quiero saber hasta dónde puede llegar antes de intervenir.
Mientras hablaba, su teléfono vibró.
Una notificación privada apareció en pantalla.
[Mensaje de: Zenith] El jefe sonrió apenas.
Nadie más en la sala lo notó.
[Mensaje recibido: “Sigue el plan.
No intervengas… aún.”] En una habitación a oscuras, iluminada solo por el reflejo de varios monitores, Zenith se recostaba en su silla con una expresión tranquila pero calculadora.
Frente a él, su socio, un hacker de élite conocido como Shade, tecleaba sin descanso.
—¿Y bien?
—preguntó Zenith sin despegar los ojos de la pantalla—.
¿Qué averiguaste sobre Axel?
Shade frunció el ceño.
—No mucho, pero lo poco que encontré no tiene sentido.
Su cuenta es completamente legal.
No hay rastros de trampas, ni exploits, ni vínculos con desarrolladores.
Pero… —se detuvo— hubo un pico de datos anormal durante su combate con el jefe.
Como si el sistema lo hubiera… priorizado.
Zenith arqueó una ceja.
—¿Priorizado?
—Sí.
Es como si el juego mismo lo protegiera.
Hubo paquetes de red que no deberían existir.
Algo dentro del servidor reaccionó a su presencia.
Zenith sonrió.
—Interesante… muy interesante.
Shade se giró hacia él.
—¿Qué vas a hacer?
Zenith entrecerró los ojos.
—Seguir observando.
Pero si ese tipo vuelve a hacer algo fuera de lo común… —sus labios se curvaron en una sonrisa fría— …quiero ser el primero en encontrarlo.
Mientras tanto, en el juego, los tres compañeros se reunían en las afueras de la plaza central.
Los portales del evento ya comenzaban a materializarse, flotando en el aire con un resplandor azul eléctrico.
Kolt estiró los brazos.
—Bueno, ¿entonces?
¿Entramos o no?
No somos un clan fuerte, pero si avanzamos lo suficiente, podríamos conseguir una posición decente.
Lira asintió, aunque su mirada reflejaba cautela.
—No podemos enfrentarnos directamente a los clanes grandes.
Tendremos que movernos en silencio, buscar los puntos débiles… y aprovechar el caos.
Axel miró a ambos.
—Entonces así lo haremos.
—Su tono era serio, casi solemne—.
Pero si algo sale mal, no se separen de mí.
Kolt levantó el pulgar.
—¡Hecho!
Lira sonrió levemente.
—Está bien… pero prométeme que no harás nada “extraño” otra vez.
Axel la miró, confundido.
—¿Extraño?
—Lo que hiciste en la mazmorra —respondió ella con una mirada inquisitiva—.
Esa aura, esos reflejos… No me digas que fue pura suerte.
Axel bajó la vista.
—No lo sé.
Solo sé que… sentí que algo dentro de mí despertó.
Y fue como si el juego me hablara.
Kolt frunció el ceño.
—¿El juego te hablara?
Hermano, eso ya suena a locura.
Axel suspiró.
—Quizá.
Pero algo me dice que este evento… tiene más de lo que parece.
En distintas zonas del servidor, los rumores crecían como fuego entre hojas secas.
En tabernas, foros y canales de voz, el nombre de Axel resonaba una y otra vez.
—Dicen que derrotó a un jefe de rango mayor siendo nivel bajo.
—¿Un admin encubierto?
—O peor… un bug viviente.
—¿Y si es un jugador elegido por el sistema?
—¡Nah!
Seguro es una cuenta secundaria de un profesional.
Pero no todos se reían.
Algunos clanes ya estaban interesados en encontrarlo… o eliminarlo.
Axel se alejó unos metros del bullicio.
Se sentó bajo un árbol de hojas pixeladas, observando el cielo artificial lleno de auroras de datos.
Sus compañeros estaban a unos metros, organizando pociones y revisando equipo.
Cerró los ojos un momento.
“¿Por qué siento que esto… no es solo un juego?” “Esa sensación… esa energía… era demasiado real.” El viento digital movió su cabello, y por un instante creyó escuchar una voz entre los códigos del aire.
Una voz casi imperceptible, mecánica… pero humana.
—Despierta, portador del núcleo.
Axel abrió los ojos, sobresaltado.
Miró a su alrededor, pero no había nadie.
Kolt lo llamó desde lejos.
—¡Vamos, hermano!
¡El portal se está abriendo!
Axel se levantó lentamente, con el corazón acelerado.
Miró el portal luminoso frente a él, sintiendo que lo que estaba por comenzar… iba mucho más allá de un simple evento virtual.
—Lo descubriré —murmuró con voz baja—.
Pase lo que pase, tengo que saber la verdad.
Y con paso firme, cruzó el portal junto a sus compañeros.
El evento de clanes acababa de comenzar.
Y con él, el despertar de algo que cambiaría Génesis Online para siempre.
CONTINUARÁ…
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