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FUKATSU - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 SHADOW
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19: SHADOW 19: SHADOW Aún era el día veintidós cuando Ren abrió los ojos.

El techo de la cabaña apareció ante él como un recuerdo borroso.

La luz se filtraba entre las tablas de madera, cálida, tranquila, casi insultante después de todo lo que había pasado.

Tardó unos segundos en darse cuenta de que seguía vivo.

Entonces sintió el peso sobre su pecho.

Akane dormía sobre él.

Su cabeza apoyada contra su clavícula, los brazos rodeándolo como si temiera que desapareciera si lo soltaba.

Su respiración era lenta, profunda, agotada.

Había lágrimas secas en su mejilla.

Ren no se movió de inmediato.

Se quedó allí, escuchando su respiración, sintiendo el leve subir y bajar de su cuerpo.

Por primera vez desde la montaña, el mundo no exigía nada de él.

Con extremo cuidado, se incorporó.

Cada músculo protestó.

Cada herida recordó su existencia.

Acomodó a Akane con la manta y se levantó sin hacer ruido.

Afuera, el aire frío le mordió la piel.

Ryu estaba cortando leña.

No usaba hacha.

Su katana descendía una y otra vez con precisión absoluta.

La madera se partía como si fuera mantequilla.

Su respiración era firme, controlada, pero el sudor recorría su frente.

Al ver a Ren, se detuvo.

—Sigues vivo —dijo.

—Tú también.

Fue suficiente.

Más allá, Hikari alimentaba a King.

El animal devoraba feliz, moviendo la cola, ajeno al peso de la tragedia.

Hikari sonrió al verlo, como si aquello fuera lo único que importara en el mundo.

Ren pensó que, por un instante, aquello parecía un día perfecto.

Demasiado.

—Debiste despertarme.

Akane estaba detrás de él.

Sonreía, pero sus ojos aún estaban cansados.

—Dormías —respondió Ren.

Caminaron juntos unos pasos.

— —Isamu vino después de todo —dijo Akane—.

Se quedó un rato… y luego se fue.

Antes de irse dijo que miraras tu sombra.

Ren bajó la mirada.

No había nada.

No una sombra deformada.No una silueta extraña.No una mancha oscura mal dibujada por la luz.

Nada.

La luz del sol caía directamente sobre el suelo de tierra, limpia, perfecta… y aun así, bajo sus pies, no existía ninguna proyección de su cuerpo.

Ren levantó lentamente la mano.

La vio moverse.

Bajó la vista otra vez.

Seguía sin haber nada.

Akane lo notó.

Dio un paso atrás, como si el aire se hubiera vuelto más pesado de golpe.

No dijo nada.

No preguntó.

No quería hacerlo.

El silencio entre ambos fue más inquietante que cualquier respuesta El silencio entre ambos fue más inquietante que cualquier respuesta.

—Ryu decidió quedarse —añadió—.

Dijo que le gustaba este lugar.

Fue entonces cuando el sistema apareció.

No como antes.

Nuevas ventanas se desplegaron una tras otra.

Estado corporal.

Daños acumulados.

Sellos activos.

Habilidades desconocidas.

Y algo más.

Equipamiento.

Dos secciones.

La primera estaba vacía.

La segunda no.

Eishu.

No estaba en su espalda.

No en su cintura.

Estaba en sus dedos.

La información estaba sellada, salvo una frase: “Regalo del Padrino de la Creación a la Madre de la Tierra.” Ren no entendió nada.

Y decidió salir a cazar.

El bosque estaba inquieto.

Los árboles parecían observarlo.

Criaturas que no conocía se movían entre las sombras.

Entonces los vio.

Duendes.

No huían.

Cazaban.

Su presa era enorme.

Un minotauro.

Ren no sabía de dónde conocía esa criatura, pero su cuerpo sí.

Sus músculos se tensaron.

Su respiración cambió.

Sabía lo que era… y sabía que era peligrosa.

Se lanzó.

El minotauro rugió y escupió fuego.

El suelo explotó bajo sus pezuñas.

Un golpe bastó para lanzar a Ren contra un árbol, rompiendo la corteza.

El aire salió de sus pulmones en un jadeo seco.

Intentó levantarse.

No pudo.

La bestia cayó sobre él y lo aplastó contra la tierra.

Ren sintió cómo algo crujía dentro de su cuerpo.

Empujó.

Gritó.

Clavó los dedos en el suelo.

Nada.

—No… —escupió sangre— no voy a morir aquí.

Rodó en el último instante.

El cuerno pasó donde había estado su cabeza.

Ren se puso de pie tambaleándose y desenvainó su espada.

Vio su mano.

Un brote negro emergía de su piel.

No pensó.

Corrió.

El minotauro alzó el brazo, pero Ren ya estaba debajo.

Un corte limpio.

Preciso.

Brutal.

La cabeza cayó al suelo.

El cuerpo quedó inmóvil.

El bosque guardó silencio.

La pantalla azul apareció frente a él.

Drop obtenido: LOBO.

Ren respiró hondo.

Y supo que, aunque el mundo fingiera calma…la isla nunca lo dejaría descansar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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