Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

FUKATSU - Capítulo 6

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. FUKATSU
  4. Capítulo 6 - 6 SABIDURIA
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

6: SABIDURIA 6: SABIDURIA El bosque estaba en tensión.

Hojas.

Silencio.

Y luego, un rugido que partió el aire en dos.

Del matorral emergió un oso enorme, la piel marcada por símbolos que parecían latir con luz propia.

Sus patas retumbaron la tierra.

Sus ojos, llenos de fiereza, buscaron presas.

—¡Preparados!

—gritó Ren, empuñando la espada con manos que aún temblaban un poco por la adrenalina.

Akane se lanzó a las sombras de los árboles, localizando su ángulo; Hikari, por detrás, trató de esconder a los cachorros.

El primer embate del oso sacudió todo: troncos partidos, polvo en el aire, un golpe que levantó los pelos en los brazos de los tres.

La pelea fue una sinfonía de respiraciones cortas y movimientos contenidos.

Ren rodó bajo una zarpada, clavó la espada en la pata del animal; Akane disparó desde una rama con ojo de halcón.

El oso contraatacó con fuerza descomunal, pero su furia fue equilibrada por la coordinación de los tres.

Al final, con un grito que sonó como filo sobre piedra, la bestia cayó.

Quedó inmóvil.

El bosque se tragó su último suspiro.

Ren apoyó la espada y, mientras jadeaba, sintió el peso de lo que acababan de hacer: sobrevivir, sí —pero también matar.

Un silencio pesado llenó la cueva.

En ese instante, los cristales de los tres brillaron con una luz azul intensa: “Misión completada: objetivo de caza derrotado.

Recompensas: runa de fortaleza Nivel 1 y piedra de información.” La runa de fortaleza se activó inmediatamente, reforzando sus cuerpos y aumentando su resistencia, como si la victoria misma les hubiera otorgado fuerza adicional.

Entonces, Hikari, que había avanzado sin que los mayores se dieran cuenta, emitió un pequeño quejido.

Había un ruido en la penumbra, un llanto débil.

—¡Hikari!

—llamó Ren, acercándose.

La niña había encontrado algo: oculto detrás de un bloque de roca, un oso bebé temblaba, cubierto de tierra y sangre seca, con ojos enormes y aterrados.

Estaba solo; su madre (la bestia que acababan de derrotar) había caído en la lucha.

Hikari se arrodilló con cuidado.

Sus manos, pequeñas pero decididas, rozaron el pelaje del animal.

El cachorrito gimió y, contra todo pronóstico, se dejó coger.

Su olor a sangre y miedo impregnó la cueva.

—No puede quedarse aquí —susurró Hikari—.

Se morirá.

Akane miró a Ren.

En sus ojos había cansancio y algo parecido a culpa contenida.

—Lo llevamos —dijo Ren con voz áspera—.

Hikari, protégelo.

Akane, vigila la salida.

Lo llevaron con ellos, envuelto en una manta improvisada.

El pequeño —que Hikari ya miraba con ternura— sollozó un par de veces y luego se acomodó en los brazos de la niña.

Su respiración, al poco, se hizo menos errática.

—Te llamarás King —dijo Hikari con decisión—.

Porque eres fuerte, incluso siendo pequeño.

Ren sonrió con ironía y ternura al verlo rodar entre las manos de Hikari.

El nombre encajaba perfectamente.

Mientras tanto, la piedra de información flotaba y proyectó imágenes: ruinas, símbolos y fragmentos de antiguos textos.

Les ofreció pistas sobre la isla y cómo interpretar sus secretos.

La piedra no hablaba de moral, solo de conocimiento y supervivencia.

Exactamente a las 12M, los cristales vibraron de nuevo: “Evento global activado: Desafío del Rey de la Montaña.

Fecha límite: día 30.

Objetivo: derrotar al Rey de la Montaña antes del día 15.

Recompensa: runa de teleportación.

Solo el primer jugador en derrotarlo obtendrá la recompensa.” A lo lejos, un rugido profundo, antiguo, resonó en las copas.

La silueta del Rey de la Montaña, un oso gigantesco con runas brillantes, apareció entre la bruma.

No era la madre de King, pero su presencia recordaba la magnitud del desafío.

Akane frunció el ceño.

—Si alguien puede sentir la sangre y el olor de la lucha… —murmuró—, podría atraer a otras bestias.

O peor.

Ren apretó la mandíbula.

Llevar a King era un acto de humanidad y cuidado, pero también un posible rastro para otros depredadores.

Hikari abrazó a King con fuerza, sus ojos reflejaban miedo y determinación.

—Lo cuidaré —dijo—.

Prometo que no lo dejaré.

Ren puso una mano sobre su hombro, mirando el horizonte.

—Nos prepararemos.

Aprenderemos todo lo que podamos antes de enfrentarlo.

Cada segundo cuenta.

El viento azotaba la cueva, levantando polvo y hojas.

El rugido del Rey de la Montaña resonaba más fuerte, recordándoles que la isla acababa de volverse mucho más peligrosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo