FUKATSU - Capítulo 7
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7: ESPERANZA 7: ESPERANZA El tiempo corría distinto en aquella isla.Los días eran largos, las noches interminables.Ya habían pasado ocho desde la caza del oso, y aunque no lo quisieran admitir, los tres habían cambiado.
Su refugio, que antes era solo una choza improvisada, ahora tenía estructura: paredes firmes de troncos, un techo cubierto de hojas, una fogata central y una empalizada para mantener alejadas a las criaturas más pequeñas.No era un hogar, pero era lo más cercano que tenían a uno.
Ren se encargaba de cazar y explorar nuevas zonas.Akane afilaba flechas, fabricaba cuerdas y trampas.Hikari cuidaba de King y los tres lobos —Fenrir, Loki y Odín—, que ya no eran simples cachorros.El tiempo y la vida salvaje los habían fortalecido; King, en especial, había duplicado su tamaño, rugiendo con autoridad cada vez que una amenaza rondaba la base.
En esos días, el grupo se volvió más coordinado.Cazaban juntos, comían juntos y descansaban juntos.Cada movimiento era un reflejo de lo que habían aprendido: sobrevivir era su única meta… por ahora.
El día décimo Aquel día, el bosque amaneció demasiado silencioso.No había cantos de aves ni crujidos de ramas.Ren lo notó primero mientras rastreaba huellas con Fenrir.Un escalofrío recorrió su espalda.
Cuando regresó a la base, lanzó su mochila al suelo.—No hay nada —dijo con tono seco.Akane levantó la vista desde la fogata.
—¿Nada de qué tipo?—Nada en absoluto.
Sin huellas, sin ruidos, sin presas.
Algo está espantando a los animales.
Fue entonces cuando los tres cristales comenzaron a vibrar.Una pantalla azul surgió frente a sus rostros.
[ALERTA DEL SISTEMA]“Nueva zona descubierta: Campamento subterráneo.”“Entidad dominante: Goblins.”“Advertencia: nivel de amenaza — medio.” Ren se quedó mirando la pantalla unos segundos.—¿Goblins…?
—repitió, frunciendo el ceño.—¿Qué son?
—preguntó Hikari, curiosa.—No lo sé.
Pero si el sistema los llama ‘entidad dominante’, no deben ser inofensivos.
Siguieron las coordenadas marcadas en los cristales, adentrándose en una zona pantanosa.Entre la niebla, comenzaron a ver chozas hechas de madera, huesos y cuero.Pequeñas figuras verdes, deformes, con ojos amarillos, se movían por el lugar portando lanzas rudimentarias.Eran repugnantes, pero se movían con una coordinación inquietante.
Ren se agachó, observando desde la distancia.—Tienen estructura.
Son una tribu.—Entonces tienen comida, armas y suministros —dijo Akane, ajustando su arco.Ren asintió.
—Y si los dejamos crecer, se convertirán en una amenaza.
Esa noche, atacarían primero.
Sombras y acero Esperaron a que la luna dominara el cielo.El viento soplaba frío, arrastrando hojas secas que se deslizaban como sombras vivas.
Akane preparó su arco, Ren revisó el filo de su espada, y King junto a los lobos esperaban ocultos tras una colina.Hikari se quedó atrás, protegiendo el refugio con los animales más pequeños.
El primer disparo fue silencioso.Una flecha atravesó el aire y se hundió en el cuello de un goblin.El cuerpo cayó sin ruido.Luego otro.
Y otro.
Todo parecía ir perfecto… hasta que una flecha perdida golpeó una antorcha, haciendo estallar una pequeña llama.El fuego iluminó a Ren, que se encontraba justo en el centro del campamento enemigo.
Un grito desgarrador rompió la calma.—¡Tch!
Me descubrieron —murmuró, alzando la espada.
Decenas de goblins salieron de sus chozas, blandiendo lanzas toscas.Ren esquivó los primeros ataques y contraatacó, cada golpe abriendo camino entre la multitud.Akane disparaba sin descanso, eliminando a los más cercanos, mientras Fenrir y Loki aparecían desde los matorrales para morder y distraer.
El plan improvisado funcionaba… hasta que el suelo tembló.Un rugido más profundo que los anteriores retumbó por todo el bosque.
De entre las sombras, emergió un goblin gigante.Su piel era más oscura, sus colmillos sobresalían, y en sus manos sostenía un garrote hecho con huesos humanos.Los goblins normales retrocedieron ante su presencia.
Ren tragó saliva.—Ese debe ser su líder… El monstruo cargó.El primer golpe fue brutal: Ren salió volando varios metros, chocando contra una pared de madera.La respiración se le cortó.
—¡Ren!
—gritó Akane, lanzando flechas que apenas lograban atravesar su piel.
El gigante la ignoró.
Solo tenía ojos para Ren.Ren se levantó con dificultad, jadeando.Sabía que si caía, los demás serían los siguientes.
—Akane… escapa con Hikari —ordenó entre dientes.—¡Ni lo sueñes!
—respondió ella, tensando el arco con fuerza.
El garrote descendió.
Ren lo esquivó por poco.Y entonces, un rugido familiar resonó.
King irrumpió entre los árboles, seguido de Fenrir, Loki y Odín.Los cuatro se lanzaron contra el monstruo sin dudar.King embistió al gigante con tal fuerza que lo hizo retroceder.Los lobos atacaban desde los costados, mordiendo y distrayendo.
Ren sintió un impulso.Corrió hacia el enemigo, esquivando los golpes con movimientos instintivos, como si su cuerpo se moviera solo.Saltó, alzando la espada, y con un grito, la clavó en el pecho del goblin justo cuando Akane disparó una flecha encendida que se hundió en la herida.
El monstruo rugió de dolor, tambaleándose antes de desplomarse con un estruendo que sacudió el suelo.Los demás goblins, aterrados, huyeron entre los árboles.
El silencio volvió.
Las recompensas Las pantallas se desplegaron al mismo tiempo frente a todos.
[MISIÓN COMPLETADA]“Derrota del jefe local: Goblin Alfa.”Recompensas: Espada ígnea (bajo rango) Arco etéreo Runa de Instinto de Amenaza – Nivel 1 Ren alzó su nueva espada.La hoja negra tenía líneas rojas que pulsaban como fuego vivo.Al blandirla, el filo se encendió, dejando un resplandor cálido en la oscuridad.
Akane probó el arco.
Al tensarlo, una flecha de energía pura se formó sola entre sus dedos, desapareciendo al impactar contra un árbol.
Luego, todos sintieron algo… distinto.Una corriente cálida recorrió sus cuerpos.El sistema habló nuevamente: [Runa de Instinto de Amenaza – Nivel 1 activada]“Permite al portador percibir la presencia de criaturas hostiles cercanas.” Ren se llevó una mano al pecho.—Puedo sentirlo… —susurró—.
Como si algo dentro de mí se despertara.Akane asintió, mirando a su alrededor.
—Yo también.
Es… como si el bosque respirara.
Hikari llegó con King y los lobos, agotados pero ilesos.Los tres animales se acurrucaron alrededor del grupo mientras la niña los abrazaba, riendo y llorando a la vez.
Ren se sentó en el suelo, mirando el cielo estrellado.—Si un simple campamento fue así de peligroso… —dijo en voz baja—.
No quiero imaginar lo que nos espera cuando vayamos por ese artefacto.
El fuego de las chozas ardía detrás de ellos, iluminando sus rostros con un resplandor anaranjado.Por primera vez, sintieron que avanzaban.Pero también comprendieron que cada paso los acercaba más al verdadero corazón de la isla.
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