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FUKATSU - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 MIEDO
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9: MIEDO 9: MIEDO El anillo desapareció del pedestal y, en un destello de luz, apareció en el dedo de Ren.Su cuerpo se tensó un segundo… y luego colapsó como una marioneta sin hilos.Akane corrió hacia él.—¡Ren!

¡Ren, despierta!

No hubo respuesta.Su respiración era superficial, su piel fría.Y sus ojos, cuando se abrieron por un instante, eran completamente negros, como si todo el brillo de su humanidad hubiera sido arrancado.

Akane sintió un escalofrío recorrerle la espalda.El rugido del dragón retumbó otra vez, más cerca, estremeciendo la cueva.La bestia se abría paso entre las rocas, furiosa, guiada por el olor a sangre y destrucción.

Hikari lloraba, abrazada a King y los lobos, que gruñían sin saber hacia dónde huir.Akane los miró a todos, buscando desesperadamente una salida… pero no había ninguna.El dragón se aproximaba, y la cueva entera parecía vibrar con cada paso suyo.

Sin opciones, Akane se arrodilló junto a Ren.Lo tomó en brazos, empapada en lágrimas, mientras el calor del fuego llenaba la cámara.—No puedo… —susurró, temblando—.

No puedo perderte también.

El rugido final del dragón resonó.Una llamarada iluminó toda la cueva, tiñendo el aire de rojo.Hikari gritó.Los animales aullaron.Y Akane cerró los ojos, abrazando a Ren con todas sus fuerzas.

Ren abrió los ojos.Pero no estaba en la cueva.

A su alrededor solo existía oscuridad.El aire era frío, húmedo, y cada uno de sus pasos resonaba como si caminara sobre un lago congelado.Bajo sus pies, una delgada capa de agua reflejaba su figura distorsionada.No había sonido, ni viento, ni luz… solo él.

Entonces lo vio.

A lo lejos, en medio de la nada, se alzaba un trono.Era majestuoso y espeluznante a la vez, construido de un metal negro entrelazado con oro.Brillaba tenuemente, respirando… como si estuviera vivo.A su alrededor flotaban fragmentos de piedra, símbolos antiguos que se encendían y apagaban en silencio.

Ren dio un paso, luego otro.No sabía por qué, pero algo dentro de él lo impulsaba a acercarse.Su reflejo temblaba en el agua, distorsionado, como si su propia sombra lo observara desde abajo.

El aire se volvió más denso a medida que se aproximaba.Podía sentir una fuerza que lo envolvía, un pulso lento, profundo, como el latido de un corazón gigantesco.Y aunque no había sonido alguno… sintió que lo llamaban.

Cuando llegó frente al trono, se detuvo.Su superficie parecía brillar desde adentro, y el agua a su alrededor comenzó a agitarse suavemente.Ren alzó la mano temblorosa, sin entender por qué… y se sentó.

El momento en que su cuerpo tocó el trono, todo cambió.

Una descarga de energía recorrió su piel, quemante pero fría al mismo tiempo.El agua se agitó violentamente, los símbolos flotantes giraron, y una luz negra cubrió todo el espacio.Ren intentó gritar, pero no pudo.El mundo se quebró.Y el silencio se hizo absoluto.

Akane abrió los ojos justo cuando la llamarada del dragón llegó a ellos.Pero el fuego no los tocó.

El aire vibró, y el cuerpo de Ren comenzó a temblar en sus brazos.Su brazo izquierdo se regeneró, cubierto de marcas oscuras que parecían moverse bajo su piel.El anillo brillaba intensamente, como si ardiera con fuego propio.Y entonces, Ren se levantó.

Sus ojos seguían negros.Su respiración, tranquila.A su alrededor, el aire se doblaba, distorsionado.

El dragón rugió y cargó contra él.Ren se movió.

No corrió: desapareció.En un parpadeo estaba frente a la bestia, y en el siguiente, detrás.Su espada apareció en su mano, forjada de pura energía oscura, y cada golpe suyo dejaba cicatrices de fuego negro en el cuerpo del dragón.

El monstruo rugió, lanzando llamaradas sin control, pero Ren avanzó sin miedo.Su mirada era vacía, pero su movimiento, perfecto: una danza entre sombras.Saltó, esquivó una garra, y hundió su espada en el pecho del dragón.Un rugido estremeció toda la cueva.

El dragón cayó.Sus alas se abrieron una última vez antes de colapsar sobre sí mismo.

El silencio volvió.Akane apenas podía respirar.

Ren giró hacia ella.Su rostro estaba cubierto de ceniza y sangre… pero sonreía.Una sonrisa cálida, humana, imposible en medio de aquel infierno.

—Ren… —susurró Akane, con lágrimas corriendo por sus mejillas.

Él extendió su mano hacia ella, como queriendo tocarla…Pero sus piernas flaquearon.El suelo bajo sus pies se resquebrajó, y antes de que Akane pudiera alcanzarlo, Ren cayó hacia el abismo que se abría debajo.

—¡REN!

—gritó ella, su voz ahogada por el eco.

En la oscuridad, mientras su cuerpo descendía, el trono volvió a aparecer un instante en su mente.Su superficie brilló débilmente…y el nombre Eishu resonó dentro de él, no como palabra, sino como presencia.

Luego, nada.

(perdon por no haber subido mas capitulos desde hace tiempo pero es que e estado en muchos asuntos familiares) (revisa mi perfil)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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