Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 113
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 113 - Capítulo 113: El Verdadero Temor
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 113: El Verdadero Temor
El ataque de la Armada del Dragón Oscuro había sumido a Papnica en el caos. Las enormes bestias rugían mientras los soldados enemigos descendían sobre la ciudad como aves de rapiña.
Sin perder tiempo, Dai, Sholan, Wanda, Popp y Leona se lanzaron a la batalla.
Dai se colocó al frente, con el puño cerrado y determinación en su mirada.
—¡No permitiré que destruyan esta ciudad! —exclamó, antes de canalizar su poder en un puñetazo y lanzarse contra un dragón negro, golpeándolo con una explosión de energía.
Wanda utilizó su magia para frenar a varios enemigos, conjurando muros de fuego y ráfagas de hielo que dispersaron las tropas.
Popp, aunque nervioso, invocó potentes hechizos de relámpagos y explosiones, derribando a varios soldados aéreos.
Leona curaba a los heridos y protegía a los ciudadanos, asegurándose de que no quedaran atrapados en la batalla.
Y Sholan… simplemente caminaba.
No necesitaba moverse demasiado. Cada vez que un enemigo intentaba atacarlo, su Haki de Armadura bloqueaba el golpe, y con un simple movimiento, los derribaba de un solo impacto.
—Esto es una pérdida de tiempo… —murmuró con indiferencia mientras levantaba una mano y, con un ataque de Ki, derribaba a un escuadrón entero.
Crocodine llegó poco después, destrozando a los últimos soldados restantes con su increíble fuerza.
Finalmente, la batalla terminó.
Cuando todo parecía calmarse, los ciudadanos de Papnica, en lugar de celebrar su victoria, miraban a Dai con temor.
Sus susurros eran audibles.
—¿Viste lo que hizo ese niño?
—Golpeó un dragón con sus propias manos…
—No es normal… es un monstruo…
Dai bajó los brazos lentamente, sintiendo una presión en el pecho.
—¿Por qué…? —murmuró—
Wanda, Leona y Popp los miraron con rabia, listos para defenderlo, pero antes de que pudieran decir algo, una presión abrumadora cubrió la ciudad entera.
Un aire opresivo, sofocante y aterrador cayó sobre los habitantes. El cielo pareció oscurecerse.
Los ciudadanos sintieron cómo sus cuerpos temblaban y sus piernas cedían. Algunos cayeron de rodillas, otros se desplomaron completamente, sin poder soportar la energía que los rodeaba.
Los ojos de todos se dirigieron hacia una sola persona.
Sholan.
Su mirada era fría y severa, y sobre él, el Haoshoku Haki se expandía como una tormenta invisible.
Los ciudadanos palidecieron, el miedo que antes sentían por Dai ahora se había multiplicado por diez ante la presencia de Sholan.
—Qué patético… —susurró, pero su voz resonó como un trueno en los corazones de los presentes—. El niño que acaba de salvar sus vidas ¿es ahora alguien a quien temen?
Los murmullos cesaron.
—Dai luchó por ustedes, arriesgó su vida por su seguridad… ¡y en lugar de agradecerle, lo llaman monstruo!
Las personas agacharon la cabeza, avergonzadas.
—Tienen razón en sentir miedo. Pero no de él. —Sholan dio un paso adelante y su Haki se intensificó—. Si quieren saber lo que es un verdadero monstruo, mírenme a mí.
Los ciudadanos sintieron un escalofrío recorriéndoles la espalda. Nadie podía sostenerle la mirada.
Sholan chasqueó la lengua y redujo su presión, permitiendo que todos pudieran respirar nuevamente.
—No sean ingratos. Porque si alguna vez vuelven a tratar a alguien que los protegió con desprecio después de que los hayan salvado… yo mismo vendré a encargarme de su actitud.
Un silencio sepulcral cayó sobre la plaza.
Dai, que momentos antes se había sentido herido, ahora miraba a Sholan con gratitud.
Popp le dio una palmada en el hombro.
—¿Te sientes mejor?
Dai asintió con una sonrisa.
—Sí… gracias.
Mientras tanto, Wanda miró a Sholan con orgullo y una ligera sonrisa.
—Sabes… a veces tienes tu encanto.
Sholan solo bufó.
—Sigamos adelante. No tenemos tiempo para gente tan estúpida.
Y con eso, el grupo dejó atrás la plaza, mientras los ciudadanos, avergonzados y en silencio, reflexionaban sobre sus propias acciones.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com