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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 114

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Capítulo 114: El Templo del Caballero Dragón

El grupo, acompañado por Merle, Nabara, Crocodine y Hyunkel, finalmente llegó al Lago del Dragón, donde se decía que yacía la prueba para un Caballero Dragón.

El agua cristalina reflejaba el cielo despejado, y la tranquilidad del lugar era casi engañosa.

Pero Sholan sintió algo extraño.

—Algo no está bien… —murmuró para sí mismo.

Había estado usando su Haki de Observación para detectar cualquier amenaza, pero por un instante una presencia desapareció por completo de su radar.

No fue hasta que Dai avanzó hacia el templo que una presión sofocante cayó sobre todos.

BOOM.

El cielo se oscureció, y una figura descendió desde el aire con una presencia abrumadora.

Un hombre de cabello negro, ojos fríos y armadura negra con capa roja. En su mano portaba la Espada del Caballero Dragón.

Crocodine y Hyunkel se pusieron en guardia de inmediato.

—Así que finalmente nos encontramos, Caballero Dragón —dijo con voz grave.

Dai sintió un escalofrío en la espalda.

—¿Quién eres…?

El hombre lo miró con severidad, como si estuviera evaluando algo.

—Soy Baran, el Caballero Dragón.

El grupo entero se tensó.

—¿”El” Caballero Dragón? —preguntó Leona con confusión.

Baran asintió.

—Así es. El único.

Se cruzó de brazos y fijó su mirada en Dai.

—Y tú… eres mi mayor error.

El impacto de esas palabras dejó a todos en shock.

—¡¿Qué estás diciendo?! —exclamó Popp.

Baran no le dirigió ni una mirada.

—Eres mi hijo, Dino. Pero eso no significa nada.

Dai sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

—¿Hijo…?

—No tengo más que decir. Eres un error que debo corregir.

Y se movió.

Crocodine rugió y se interpuso entre ambos.

—¡No permitiré que lo toques!

Se lanzó al ataque con su Golpe del Rey Bestia, pero Baran lo desvió con un solo corte de su espada, enviándolo a estrellarse contra las ruinas del templo.

—Crocodine… —murmuró Hyunkel, apretando los dientes.

Sabía que no podía quedarse de brazos cruzados.

—¡Dai, prepárate!

Cargó contra Baran con su Armadura, pero el Caballero Dragón bloqueó el ataque sin esfuerzo y le propinó un golpe directo al abdomen con su puño envuelto en electricidad.

Hyunkel escupió sangre y cayó de rodillas.

—Demasiado débiles… —murmuró Baran con frialdad.

Dai, furioso, corrió hacia él con su espada.

¡CLANG!

Dai apenas pudo bloquear el golpe, pero el impacto lo envió volando varios metros.

—¡Dai! —gritó Leona.

Dai se levantó rápidamente, respirando agitadamente.

—¡No me importa lo que digas! ¡Voy a derrotarte!

Se lanzó al ataque con su espada, pero Baran evadió cada uno de sus golpes con facilidad aterradora.

—Tu estilo es tosco. No tienes la disciplina de un verdadero guerrero.

En un instante, Baran elevó su mano izquierda y su marca del dragón resplandeció.

La frente de Dai respondió con el mismo brillo.

—¡¿Qué… qué está pasando?! —gritó Dai, sintiendo un dolor ardiente en su cabeza.

—Tu poder es un error que jamás debió existir —declaró Baran con frialdad.

La marca en su frente pulsó con más intensidad y, de repente, los ojos de Dai se apagaron.

Su cuerpo se tambaleó y cayó de rodillas.

—¡Dai! —Leona corrió hacia él, pero su expresión cambió al ver sus ojos vacíos.

Popp se estremeció.

—No… no puede ser…

Merle se cubrió la boca, incapaz de creer lo que veía.

Dai había olvidado todo.

Hyunkel trató de ponerse en pie, pero su cuerpo aún no respondía.

—Maldita sea…

Crocodine, aún herido, golpeó el suelo con furia.

Baran bajó la mano lentamente.

—Ahora… ya no eres nada.

Se giró para llevarse a Dai… pero entonces sintió una presencia pesada sobre él.

—Hmph.

Volteó lentamente y sus ojos se encontraron con los de Sholan.

Ambos se miraron en silencio.

Baran entendió en ese instante.

“Este hombre… es peligroso.”

No era miedo. No era duda.

Era pura lógica.

Enfrentarlo ahora sería una insensatez.

Baran suspiró.

—Esto es suficiente por hoy.

Sin decir nada más, desapareció en una ráfaga de viento.

El silencio llenó el campo de batalla.

Dai yacía inmóvil, su espada destruida… y su memoria borrada.

El grupo entero sintió una enorme desesperación.

Pero Sholan permaneció inmóvil, mirando el cielo en la dirección en que Baran se había ido.

—…Este asunto no ha terminado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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