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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 115

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Capítulo 115: Valor y Sacrificio

Días después Baran volvió a atacar y los eventos se dieron como en la historia original.

El aire era denso con la tensión de la inminente batalla. Baran, el Caballero Dragón, se erguía imponente, su mirada gélida posándose sobre sus oponentes.

Dai seguía de pie, pero sin memoria.

Popp, Crocodine, Hyunkel y Leona lo rodeaban, con la determinación de detener a Baran sin importar el costo.

Merle, Nabara y Wanda observaban desde la distancia.

Sholan estaba con los brazos cruzados, sus Ojos del Infinito brillaban levemente.

A simple vista, no hacía nada. Pero eso estaba lejos de la verdad.

Baran lo sentía.

Algo estaba interfiriendo con sus movimientos.

Algo invisible.

—Última advertencia —declaró Baran con voz severa—. Apártense.

Nadie se movió.

BOOM.

Baran desapareció en un destello de velocidad y apareció frente a Crocodine, lanzándole un puñetazo cargado de electricidad.

El impacto envió al hombre bestia volando contra una montaña.

Hyunkel intentó atacarlo con su lanza, pero Baran la detuvo con dos dedos y lo lanzó por los aires con una patada.

Popp conjuró Medoroa, pero antes de que pudiera lanzarlo, Baran apareció frente a él y lo golpeó en el estómago.

Popp cayó al suelo, escupiendo saliva.

—¡Popp! —gritó Leona.

El grupo entero estaba siendo superado.

—Tsk… —Popp se apoyó en una rodilla, jadeando—. No podemos con él…

Baran chasqueó la lengua.

—Si este es el poder de los aliados de mi hijo… entonces no son más que estorbos.

Fue en ese momento que tomó una decisión drástica.

Liberar su verdadera forma.

—¡Observen… el poder del Caballero Dragón!

BOOM.

Una explosión de energía sacudió el campo de batalla.

Las nubes se abrieron.

El aire se volvió pesado.

Su cuerpo comenzó a crecer, cubriéndose de escamas rojas.

Sus músculos se expandieron, y de su espalda brotaron enormes alas de dragón.

Baran había alcanzado su forma Dragonoide.

Y con ella, una fuerza incomparable.

—¿Qué… qué es esto? —susurró Leona, sintiendo que el suelo vibraba bajo sus pies.

—Su transformación… —Hyunkel apretó los dientes—. Es un monstruo.

El campo de batalla estaba sumido en el caos. Baran, el Caballero Dragón, había liberado su verdadera forma. Su imponente figura Dragonoide se erguía sobre todos, irradiando un poder abrumador.

Crocodine, Hyunkel, Leona y Merle miraban con desesperación.

No podían hacer nada.

Era imposible vencerlo.

Pero entonces, Popp tomó una decisión.

El joven mago respiró hondo.

—No hay otra opción…

Apretó los puños.

Popp corrió hacia Baran con determinación.

—¡Popp, detente! —gritó Hyunkel.

Pero Popp no escuchó.

Su mirada estaba fija en Dai quien aún no había recuperado su memoria, si Baran lo mataba ahora, todo terminaría.

No podía permitirlo.

Su movimiento parecía desesperado, un último intento sin sentido.

Pero cuando Baran se preparó para rechazarlo…

Popp tiró su capa hacia adelante, la tela cubrió los ojos del Dragonoide por un instante.

Suficiente.

En ese mismo momento, Popp se aferró a su cabeza.

Sus manos se clavaron en las sienes de Baran con todas sus fuerzas.

Baran se sacudió, intentando quitárselo de encima.

—¿¡Qué demonios haces, mocoso!?

Pero ya era tarde.

La magia estaba lista.

Popp sonrió con tristeza.

—Lo siento, chicos… se los encargo a ustedes… mi aventura termina aquí.

Su cuerpo comenzó a brillar.

Era Megante. Un hechizo suicida, una explosión que lo consumiría todo.

—¡POPP! —gritó Leona, con lágrimas en los ojos.

—¡NO, MALDITA SEA! —rugió Hyunkel.

Pero ya no había vuelta atrás.

—¡MEGANTE!

La explosión fue tan intensa que incluso desde la distancia, Merle y Nabara pudieron verla.

Cuando el polvo se asentó… Popp estaba en el suelo, inconsciente.

Su cuerpo inerte.

Pero Baran… Aún estaba de pie.

—Ese niño… realmente intentó matarme —murmuró.

Hyunkel cayó de rodillas sintiéndose impotente, Leona cubrió su boca, tratando de contener las lágrimas.

Pero entonces… Algo sucedió.

Dai, quien hasta ahora había estado inmóvil y sin memoria… abrió los ojos.

Y en ellos…Brillaba la luz de la determinación.

—Popp…

Su voz era temblorosa, pero llena de emoción.

—¡POPP!

Todos voltearon a verlo.

Dai había recuperado su memoria.

Su puño se apretó.

—¡Nadie se mete con mis amigos!

Baran sintió un escalofrío.

Sholan entrecerró los ojos, porque lo que nadie sabía es que, durante toda la batalla, Sholan había estado interfiriendo sutilmente con los movimientos de Baran.

No lo suficiente como para hacer una diferencia obvia pero sí lo suficiente como para que algo en los reflejos de Baran se sintiera “extraño”, como si sus movimientos fueran apenas un poco más lentos.

Como si su poder no fluyera con total naturalidad.

Baran lo notó… Pero no entendió por qué.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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